Días de octubre, en julio
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Me manda un sms, un viejo amigo, con esta frase: Nada tiene más fuego que la ausencia.
La he buscado, curiosa, y resulta que es de un poeta que no conocía (la verdad es que no conozco a casi ninguno, leo bastantes libros, no puedo decir que me pase el día follando, masturbándome o pensando en sexo, tan enferma no ando, sobre todo novelas de escritores contemporáneos, pero la poesía no suele engancharme) que se llama José Ángel Valente.
El poema me ha gustado, se titula Días de octubre:
El amarillo, el verde, el encendido
rojo sólo para morir
bajo el tendido velo del otoño.
La luz no está en la luz, está en las cosas
que arden de luz tenaz bajo la lluvia.
Nada tiene más fuego en sus entrañas
que la melancolía ardiente de esta hora.
Nada tiene más fuego que la ausencia.
¿Llorar?
Lloradme nunca.
Me he perdido
con el aire en las bóvedas tan bajas
de un cielo que, piadoso, me disuelve.
Yo también ando perdida. Pero por motivos más terrenales. No busco novio ni amante ni nada, pero no me apetece demasiado irme de vacaciones con unas amigas del curro, a la aventura. A la aventura de convivir con unas tías con las que todo es genial, happy happy, pero después de un par de días un pelín aburrido. O eso me huelo.
Publicado el 21 de julio de 2009 a las 17:45.


