Caliente, témpano
Archivado en: Sira
Te lo voy a contar: mi última relación la rompí por email. Más despechada que dolida, corté por lo sano una tarde como esta. No había pasado nada extraordinario, nada iba especialmente mal, pero no soporto las rutinas. Prefiero aburrirme sola que acompañada. Me vino a la cabeza y, sin pensarlo demasiado, me puse a escribir. Le dije que nuestra historia debía terminar ya, que no merecía la pena prolongarla, que así guardaría un buen recuerdo de él, sin rollos chungos. Le conté que me iba de viaje unos días. Le pedí que no me llamara. Le recordé unos cuantos buenos momentos: una noche muy especial, una cena muy divertida, un finde bastante chapucero,... y le rogué que no tratara de convencerme.
Me llamó dos o tres veces. Me escribió.
No hemos vueltos a vernos a solas.
En la cama soy bastante caliente. Quizá demasiado. Pero fuera de ella me he vuelto más fría que un témpano. Analizo demasiado lo que me ronda por la cabeza. Miro demasiado dentro de mí. Y así estoy: sola. Me lo merezco.
Publicado el 28 de diciembre de 2009 a las 18:30.


