Sira: Sábados, domingos y ¡ya está! Qué bien estaría la vida.
Nerea: Y tanto, dímelo a mí, no soporto los lunes, ni los martes, ni los miércoles... la semana se me hace eterna.
S.: Sábados para los amigos y la fiesta. Domingos para dormir y dormir, bueno, y no sólo dormir, y luego para matar la tarde en el cine. No pido más.
N.: Pides todo.
S.: ¡Y un huevo!
N.: ¿Frito o cocido?
S.: Calla, tía, ¿has estado con alguno que se los depile?
N.: Todavía no, ¿y tú?
S.: Yo... mejor no te cuento nada, ¿vale?
N.: ¿Pero lo del sábado ese? Si has dicho en el blog que lo ibas a contar. Ya ves que te leo.
S.: Ya, por eso te he llamado. No sé qué hacer. Me conozco demasiado.
N.: Claro, si tú no te conoces, ya me dirás, guapetona.
S.: No sé, yo me entiendo. Bueno, te lo cuento, me dices de verdad qué te parece, y según lo que me digas, ya veré si lo cuento o no, ¿ok?
N.: No te enrolles, "Sira".
S.: Qué graciosa eres, "Nerea".
N. Me encanta mi nombre, suena guay. Bueno, cuenta, cuenta...
S.: Voy. Te lo resumo. Fui a ver a mis padres en tren, ya sabes. Llegué el viernes por la noche. Me quedé en casita. El sábado por la mañana, de tranqui, haciendo la compra con mi madre, comprando algo de ropa y a clase de cocina, mi madre todavía sigue empeñada en que aprenda a cocinar como ella. Imposible.
N.: Así nos va, si vieras mi frigo da pena. ¿Te trajiste una bolsa con tápers, como en el piso?
S.: Claro, las buenas tradiciones no hay que perderlas. A lo que iba, comida familiar, cafecito para seguir poniéndonos al día mi madre y yo, mientras mi padre se echaba el siestón de rigor, y de vuelta a la estación.
N.: ¿Y?
S.: Y en el tren me encuentro con un tío del pueblo. Ro... ¿te parece bien Erre?
N.: Erre también suena bien. Oh, erre, erre, oh, me encanta, dame más, ¡erre!
S.: ¿Te lo cuento, o te lo inventas tú?
N.: Dale, cuenta.
S.: Tendrá cuatro o cinco años más que yo. Alto. Fuerte. Manos grandes, de currante, pero uñas cuidadas. Pelo negro, con entradas.
N.: ¿Te lo habías follado antes?
S.: Pues no, algún pico alguna vez, a lo tonto, muchas miradas y poco más.
N.: ¿Y?
S.: Se sentó conmigo. El viaje se me hizo cortísimo. Hablamos del uno, y de la otra, a muchos les tuvieron que pitarles los oídos...
N.: ¿Es amigo de Jaime?
S.: Todos son amigos de Jaime, qué te voy a contar. Pero no hablamos mucho de él, se me hubiera cortado el rollo.
N.: Bueno, ¿y qué pasó?
S.: Lo que te puede imaginar, ¿no? Surgió sin pensarlo. Llegamos, vio que iba cargadísima y se ofreció para llevarme un par de bolsas. Dudamos cuando metí todo en un taxi, nos quedamos parados, y sin venir a cuento nos echamos a reír. No sé qué parecíamos. Le dije que si quería acompañarme a casa, ya sabes que no tengo ascensor...
N.: Pobrecita...
S.: ¿A qué sí? Luego descubrí es una bestia. Un puto animal, insaciable.
N.: Como todos los de tu pueblo, ¿no? Me acuerdo de las fiestas a las que fuimos un verano.
S.: Sí, pero el colgao que te ligaste no tiene nada que ver.
N.: Si tú lo dices...
S.: Bueno, no vamos a comparar. Este me fundió.
N.: ¿¡Pero qué hiciste?!
S.: Todo. No sé, de todo. Muchas veces. Se quedó hasta el domingo por la mañana.
N.: Bueno, bueno, ¿y habéis vuelto a veros?
S.: Todavía no, ya veremos.
N.: ¿Sólo fue sexo? Hay que hacer deporte, muy bien.
S.: Sexo y, hambre, mucha hambre. Lo necesitaba. Le enseñé el piso, le pedí que me esperara en el sofá, tomando una cerveza, mientras guardaba los tápers, y de pronto se me pega a la espalda, en la cocina, mientras metía cosas en el frito. ¡Estaba en pelotas!
N.: ¿Depilado? ¿Con calcetines?
S.: Noooooo. Desnudo, con la cerveza en la mano, y cachondón, un tío satisfecho de su cuerpo, le encanta estar en bolas.
N.: ¿Está buenorro?
S.: Un ocho. Ocho y medio.
N.: No está mal.
S.:A lo que iba. Igual otro día le habría mandado a la mierda, no sé, pero esta vez la sentí, giré el cuello, me empezó a sobar las tetas, a besarme el cuello y qué te voy a contar.
N.: ¿Lo hicisteis en la cocina?
S.: No. Cuando por fin me giré, sin suje, con los pantalones y el tanga en los pies, me cogió del culo con esas manazas suyas y me llevó a la cama.
N.: ¿Y?
S.: ¿Cómo que y? ¿Qué te crees que hicimos, ver la tele, leer el periódico?
Publicado el 17 de febrero de 2009 a las 01:45.