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ENTREVISTA A RACHEL ARIEFF

"En el escenario soy feliz, porque es un mundo inventado"

Se encarga de sacar al cantante que llevamos dentro con su 'Antikaraoke' en la madrileña sala El Sol. Ahora, esta artista norteamericana 'exporta' a la capital 'Cómo ser feliz todo el tiempo' a la sala Garibaldi. Talento corrosivo del bueno.

Archivado en: Rachel Arieff, Cómo ser feliz todo el tiempo, Antikaraoke, sala Garibaldi, Madrid

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Rachel Arieff

Rachel Arieff. OLMO GONZÁLEZ

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gentedigital.es/Marcos Blanco
26/9/2008 - 14:28

Me hubiese gustado verla al natural, pero llegó con el rostro maquillado. Una vez dentro de la sala Garibaldi, se puso uno de sus trajes de heroína y, bajo los focos, esperaba las preguntas. Imprevisible y propietaria de una mirada profunda que te analiza de arriba a abajo, Rachel Arieff tiene un magnetismo especial. "¿Si conozco el Antikaraoke? Soy fan, un habitual", contesto. Nos cuenta que en julio un tío en pelotas se subió al escenario, con múltiples gestos. De repente, detiene su arte corporal. Agradece la grabadora, porque señala que no le gusta leer cosas que no ha dicho.

Pongámonos en antecedentes. Inició su carrera en Estados Unidos, ofreciendo actuaciones de comedia y música en Nueva York, Los Ángeles... "Canta muy bien. Tiene un disco", nos comenta su marido. Se vino para Barcelona en 2003, allí presentó su show 'Cómo ser feliz todo el tiempo'. Todos los jueves de cada mes, pueden verla en el Café Teatro Llantiol. Posteriormente, inventó el 'Antikaraoke'. Éxito en la sala Sidecar. En febrero de 2007, se vino con los bártulos para Madrid. Desde entonces, una vez al mes llena la sala El Sol. Ahora, hace doblete en la capital. Rachel demuestra 'Cómo ser feliz todo el tiempo' en tres fechas confirmadas: 26 de septiembre, 31 de octubre y 28 de noviembre. En la sala Garibaldi (10 euros), claro.

Antes de nada, ¿Cómo ha sido el primer 'Antikaraoke' madrileño de la nueva temporada?

Fue de puta madre. La sala estaba llena, como siempre. Lo que pasa es que este miércoles (24 de septiembre) había fútbol y los responsables de la sala no esperaban tanta gente. Dicen que cuando hay fútbol no viene ni Dios. Pero estuvo llena. Lo más interesante fue que vino mucha gente sólo para ver el show, no para apuntarse y salir a cantar. Afortunadamente, todos los que se apuntaron pudieron cantar. Esa es la meta. Siendo un espectáculo de tres horas, muchas veces no pasa. Las personas esperan a que el alcohol funcione y a la una menos cuarto dicen "bueno, voy a cantar". Luego, acaban llorando en la calle Montera, abrazados a una puta. La moraleja es... beber antes del show.

Ahora, trae a Madrid 'Cómo ser feliz todo el tiempo'. ¿Cómo definiría este espectáculo?

Es un espectáculo de ‘stand-up comedy', con monólogos al estilo americano, un estilo personal, con mucha actitud, opiniones y observaciones de una emigrante (risas) de mierda que llega a las orillas de esta península ibérica tan bonita... También tiene un toque musical, muy de Las Vegas, muy ‘retro'. Entonces, hago un poco de baile, canto... Cuando vine a España no sabía hablar castellano. Bueno sabía un poco. Sabía decir cosas como "¿Dónde está el autobús?" Por eso, no podía hacer un show en castellano y optaba por un espectáculo musical, de cabaret. Poco a poco, he ido metiendo más monólogos, memorizados totalmente, y he ido quitando la música. Ya tenemos el ‘antikaraoke', pero todavía mantengo la música para que haya mezcla.

¿Se puede ser feliz todo el tiempo o sólo lo eres en el escenario?

En el escenario siempre soy feliz, porque es un mundo inventado en mi mente, en el que siempre reino. No es como el mundo real. Arriba, me da la sensación de que puedo controlar lo que pasa. En el mundo real, no. Pero el título del espectáculo no es nada más que un truco cínico para poner culos en las butacas...

¿Nunca has tenido pelos en la lengua?

No sé lo que significa. Suena asqueroso (risas).

Perdona, quería saber si alguna vez te has censurado a la hora de hablar...

Bueno, antes tenía muchos momentos de autocensura, pero ya no quedo mucho con mi famila (risas). La gente que viene a 'Cómo ser feliz todo el tiempo' lo hace porque ellos saben dónde se meten. Bueno, la mayoría. Y tengo que darles lo que quieren. De vez en cuando, al acabar, a veces pienso "¡Qué fuerte sonaba!", pero forma parte del show.

Llevas cinco años en España... ¿Qué fue lo que más te sorprendió de este país al llegar a Barcelona?

Lo que más me sorprendió es que creía que hablaba español, porque en Los Ángeles trataba con mexicanos, pero aquí no se habla de la misma manera. No entendía a nadie, nadie me entendía y me sentía como una imbécil total, lo cuál es un buen entrenamiento para subir a un escenario, sola, enfrente de cientos de personas, porque eso es lo que acabas siendo muchas veces: una imbécil total.

¿La fórmula cómica que utilizas en 'tu península ibérica' es la misma que ofrecía en la 'gran península norteamericana'?

Sí, en EEUU hacía lo mismo. Hacía 'stand up comedy', pero de una clase rara. Creaba mi propio camino, con una vertiente cómica más alternativa, quizá inclasificable, con cabaret. Hacía cosas que muchos no hacen, trabajaba en sitios muy raros, teatros... y ya que me funcionaba tan bien aquí, así seguiré.

¿Cómo eres fuera del escenario? ¿Queda algo de ese personaje?

Me gusta siempre poder escribir y crear, apuntar mis cosas. Para hacer eso, necesito silencio y mi vida es muy tranquila. No voy de noche a bares, tomando cubatas con mis miles de amigos... Me quedo en casa, vacío una botella de vino y escribo algo clásico, romántico, autodestructivo...

Rachel, si analizamos un poco el mundo que te rodea, que nos rodea, la actualidad, las noticias...  Ahora mismo, ¿sobre qué te plantearías hacer un sketch que no hayas hecho?

Bueno, tenemos televisión en el apartamento que hemos alquilado y me llaman muchísimo la atención esas tías que salen y que me parecen muy de aquí, aunque igual existen en EEUU. Son tías superalteradas que salen con un bingo o un juego de palabras por la noche, de madrugada, y da la sensación de que les dan drogas antes de colocarlas delante de la cámara. Están insultando a los pobres viejos que están intentando solucionar el juego, diciendo cosas como "¿Cuántas pistas os tengo que dar?" o "¿Alguien llama?".

Si me encontrase una tía así en una fiesta, me daría la vuelta e iría corriendo a mi casa. ¿Cómo hacen programas con estos seres? También he visto tíos que hacen el mismo papel, pero en un plan más gay, tontos, musculados, con el pelo inmaculado. Ellos se merecerían un sketch... como la Duquesa de Alba, que para mí es un tesoro nacional a la altura de la Alhambra, puede que con los mismos años y ojalá que toda la nación llegue a reconocer su valor.

Por último, quería preguntarte por Madrid. Barcelona es tu casa, la ciudad que te acogió cuando llegaste a España, pero en las últimas fechas aquí también te quieren muchísimo...

Cuando tú no vives en una ciudad y la ciudad es buena, siempre te parece mejor al sitio en el que vives, porque no tienes que aguantar los agobios. Pero a mí me encanta Madrid por las diferencias que tiene con Barcelona. Barcelona va de 'modernita', se ha convertido en un centro comercial europeo. Vas por Las Ramblas y, a veces, no sabes que estás en Barcelona. Madrid ha conservado ese punto antiguo, rancio, histórico, un poco decadente, la comida siempre es mejor aquí... Aquí hay más vida en la calle, pasan más cosas en la calle.

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