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TEATRO: CRÍTICA

'Sexos', un lío estrafalario

Esta obra, que se representa con un gran éxito de público desde septiembre en el Teatro La Latina (Madrid), se mofa de ambos sexos, sus deseos y comportamientos más irreflexivos. El guión flojea, pero los actores mantienen el tipo sobre un escenario demasiado vulgar.

Archivado en: teatro, Sexos, teatro La Latina, Pepón Nieto, Anabel Alonso, ocionavidad2009

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Una escena de 'Sexos'

Una escena de 'Sexos'.

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gentedigital.es/Marcos Blanco
02/12/2009 - 13:44

Quienes manejan el cotarro teatral en la capital afirman que 'Sexos' es una de las obras con más tirón de la cartelera. La popularidad de sus actores, las risas fáciles que provoca el desarrollo del espectáculo y la posibilidad de conseguir entradas asequibles (10 euros) para todos los bolsillos propician un patio de butacas muy concurrido en la mayoría de las funciones.

Básicamente, 'Sexos' se convierte en un culebrón coloquial protagonizado por cinco amigos. Sobre el escenario pululan dos parejas, que atraviesan por diferentes estados sentimientales. También, una soltera con dificultades para distinguir la diferencia entre echar un polvo y mantener una relación o conocer cuando un amor tiene aspecto sólido. Sus divagaciones sobre el arte de follar y el significado que las copulaciones tienen para cada uno de ellos acaparan la atención de los espectadores. Esa dudosa búsqueda de una relación libre (básicamente, tirarse a otras sin que a mi chica le parezca mal), la obsesión por el embarazo, el constante hecho de pensar con el pito o fantasías amorosas que caen por su propio peso son temáticas repetitivas durante 'Sexos'.

La nula aportación del guión al género de la comedia se ve compensada por la credibilidad que desprenden Pepón Nieto y, sobre todo, Anabel Alonso en sus respectivos papeles. Ambos hacen gracia en cuanto abren la boca, pero aquí magnifican el espíritu tontuno. Asimismo, Neus Sanz finaliza la obra con una actitud diabólica abrumadora. Si el texto cojea, la escenografía brilla por su ausencia y se limita a la existencia de una estructura con varias puertas, por las que salen los actores de forma individual, a dúo o como sea necesario. El público se lo pasa en grande contemplando obscenidades y devorando comentarios picantes, sin exprimir los sesos. Sin embargo, cualquiera parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

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