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Raúl Gómez: "La vida es como correr un maratón; tiene cosas duras y momentos maravillosos"

El presentador de 'Maraton Man' (Movistar+) triunfa con su primer libro, 'La vida mola'. En él se cuentan algunas de las historias que han marcado su trayectoria personal y profesional y en las que el 'running' juega un papel central.

Archivado en: entrevistas, Raúl Gómez, Maraton Man

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Francisco Quirós
10/5/2019 - 00:53

Como el ejemplo del huevo y la gallina, aún no se sabe qué fue primero, si el hecho de calzarse las zapatillas para correr o esbozar una sonrisa. En cualquier caso, ambas prácticas forman un binomio imprescindible en la vida de Raúl Gómez, conocido por ser el presentador del programa 'Maraton Man', emitido en Movistar+, y que ahora da el salto al ámbito literario de la mano de 'La vida mola' (editorial Plaza & Janés).

Empecemos por el final del libro. En los agradecimientos dices que fue Cristina Lomba quien se puso en contacto contigo para proponerte este libro, ¿cómo fue ese proceso hasta que ‘La vida mola' se hizo realidad?

Antes de Cristina Lomba habían venido varias editoriales años atrás desde la primera temporada de ‘Maraton Man', pero creía que no tenía nada que contar. Mi vida puede ser más o menos interesante, pero me hacía falta llenarme de más viajes y experiencias, sino sería un libro descafeinado. El año pasado Cristina llegó con una gran sonrisa y me dijo: "Raúl, creo que ha llegado el momento de que cuentes tus historias en un libro". Dije que sí, porque veía que tenía llena la mochila de cosas buenas y que me apetece mucho contar ahora.

Pedí al cámara que me ha acompañado en estos últimos cinco años, Iosu Andaber, que me echase una mano, no quería nadie externo, quería un libro sincero, de sentimiento, donde creo que me he desnudado al 200% para demostrar que la vida mola, que es una frase muy de Mr Wonderful. Quien llegue al final del libro se dará cuenta de que es mucho más que una frase o un eslogan. Me puse con Iosu y fue un reto espectacular, casi más difícil que correr una maratón, hay que decidir qué quieres contar sin ser pesado... Fue brotando todo lo que tenía dentro y después de unos meses estoy orgulloso y feliz.

Cuando uno coge el libro surgen varias ideas sobre los temas que puede tratar: el running, la televisión, la experiencia en ‘Maraton Man'... pero me ha sorprendido la cantidad de reflexiones que deja, ¿te esperabas hacer un libro con tanto calado?

Siempre intento que el programa sea de running, de viajes, pero sobre todo de vida. Y en el libro quería plasmar lo mismo. Tenía ganas de explicar las cosas que me han preocupado, como el medio ambiente, todos los héroes sin capa que hay por todo el mundo, que hay que mirar con las gafas del positivismo y me apetecía contar cosas sobre mí mismo, que la vida, como los maratones, tiene cosas maravillosas, que te dejan sin aliento, pero que también tiene cosas duras, hay pérdidas y enfermedades. Al final, pese a todo, hay que pensar que la vida tiene cosas estupendas y que no puedes quedar lamiéndote las heridas cuando te pasa algo, hay que tirar para delante, sea corriendo, haciendo fotografías, puzles... lo que sea, dar con algo que te llene por dentro. Cuando das con ello, es una sensación increíble.

No pensaba al principio que iba a quedar tan emocional, pero como quería escribirlo a calzón quitado, al final ha salido un libro muy de dentro, con mucho sentimiento y poniendo encima de la mesa las reflexiones y lo que he ido aprendiendo en estos años.

Por lo que he entendido, el título de ‘La vida mola' viene de la historia tan especial que viviste con Tonya.

Sí, fue increíble, porque acabábamos de empezar Maraton Man, creo que era el tercer programa. Era una persona maravillosa, con una sonrisa que ilumina todo. Fui a correr la maratón de los héroes y ella tenía una ilusión. Estaba sufriendo un cáncer de hígado en estadio 4, estaba muy enferma, pero tenía la ilusión de correr una media maratón con su familia y amigos. Me encontré con ella en la salida y le pregunté cómo estaba. No se encontraba muy bien de salud, pero estaba feliz y me dio una lección de vida en pocos segundos: "Mi vida me está enseñando a vivir y aunque a veces no tengo ganas de levantarme de la cama, lo consigo y salgo a dar unos pasos. Pase lo que pase, la vida es muy divertida". Echamos a correr y la vi llegar a meta y es ahí donde se ve qué es el running. Es algo que recomiendo a todo el mundo; llegar a la meta y pararse a ver a la gente llegar. Ahí se condensan todas las emociones del ser humano: gente que llora, que sonríe, otros que miran al cielo dedicándoselo a alguien, gente que empuja un carrito con personas que no pueden correr... Es maravilloso. Y esa fue una de las metas más bonitas que he visto. Cuando despedí el programa siempre hago una reflexión y dije: "Si la vida te da limones, haz limonada, porque, pase lo que pase, la vida mola". Y ese capítulo fue tan potente que todo el mundo repitió la frase de la vida mola. Eso se quedó a fuego. Un año después, me llamó su hija para decirme que Tonya había muerto, me dio las gracias y me dijo que no había perdido la sonrisa hasta el último minuto. Ahora hay una media maratón en su nombre que algún día correré. Es una de esas personas que quería que estuvieran en el libro. Hay un ramillete de personas increíbles que puedes pensar, a priori, qué putada de vida tienen y logran sacar una sonrisa y tirar hacia delante y logran ser felices.

En varias fases del libro aparece el concepto ‘Hostias de realidad'. En este sentido, ¿qué vivencia de todas las que relatas en ‘La vida mola' te ha marcado más a nivel personal?

Hostias de realidad me llevo al viajar. No había ido al tercer mundo hasta hace pocos años, el primer contacto fue en Kenia, luego Etiopía, India... zonas de una pobreza brutal, donde pensaba que eso estaba muy lejos y que nunca lo vería. Cuando llegas a países como Nepal y estás en faldas del Himalaya, con niños cargando sacos de piedra durante todo el día, niños que tienen la mirada de gente muy mayor. Entonces ves la suerte de haber nacido en un lugar como España. Eso sí, en estas zonas muchas veces son los más hospitalarios, los que te regalan un abrazo, comparten un plato de comida. Estamos acostumbrados a tenerlo todo y querer más; ellos solo ambicionan vivir, con eso les vale. Han sido muchas hostias de realidad en muchos países. En Nepal, las mujeres están menospreciadas por el simple hecho de ser mujeres. A pesar de ello hay mujeres que luchan por las mujeres para que cojan las riendas de sus vidas. Poco a poco se van dando pasitos. 

He aprendido a viajar con los ojos muy abiertos, respetando absolutamente todo, aunque no lo entiendas. He estado en Israel y Palestina, donde las religiones y las costumbres son muy diferentes a las nuestras. He aprendido a respetar y, sobre todo, a escuchar.

Hablando de Tonya, dedicas un capítulo a las mujeres, tanto a aquellas que han tenido influencia a nivel de atletismo como en tu vida profesional. Supongo que para un amante del deporte es especial ver las quedadas ‘runner' que se hicieron en homenaje a Laura Luelmo. ¿Cómo puede ayudar el ‘running' a reivindicar el papel que debe tener la mujer en la sociedad aquí en España?

Hablando de esas quedadas, organicé la de Madrid. Fue muy bonito. Esto no es solo un problema de mujeres, es una cosa de todos. Hay que mostrar que hay más hombres que las quieren, las respetan, que las hacen la ola al pasar, que aquellos que maltratan y menosprecian. Nos juntamos en el Retiro cientos de personas, muchas mujeres pero también muchos hombres. Tenemos que estar todos en el mismo barco, porque todos queremos la igualdad. Creo que el running una de las cosas buenas que hace por las mujeres, no sólo en España sino en todo el mundo, es que da la oportunidad de salir de casa, de ser algo más que esa persona que cuida de sus hijos y hace las labores del hogar, que aparte de ser una madre fantástica también tiene sus sueños y sus metas.

Los clubes de corredores están llenos de mujeres y hombres disfrutando y compartiendo una afición como esta. El running regala confianza, autoestima, valores como el sacrificio o la perseverancia. Cada vez hay más mujeres en las carreras, por suerte, el papel ha cambiado y son muchos los hombres que están en las metas esperando a sus parejas para darles ánimo o agua. Los niños ven también las superheroínas, un papel que parecía reservado sólo a hombres. Creo que la mujer está tomando el mando, quedan cosas por hacer, seguro, pero vamos por el buen camino.

¿Qué retos te quedan a nivel profesional y deportivo?

A nivel deportivo quiero seguir coleccionando medallas y carreras. Me encantaría correr en el Polo Norte, la Maratón de Sables, que es una de las más brutales, participar en las seis Majors, seguir recorriendo el mundo a golpe de zapatilla. En lo profesional, sigo muy a gusto con Maraton Man, venimos de grabar la quinta temporada, la pasada semana estuvimos en Jamaica corriendo la maratón número 18 de mi vida. La próxima semana vamos a Grecia a ver los orígenes de esta prueba... Quiero seguir haciendo Maraton Man, me gustaría que tuviera más ediciones que Saber y Ganar, pero también me gustaría, entre medias, probar otras cosas, no sólo de deporte. Quiero seguir contando historias, emocionando y entreteniendo. Para mí es el valor de la televisión.

Lo más bonito del escribir este libro es recibir mensajes de gente que le ha inspirado, que le ha emocionado, que han reído, que se han motivado, que comparten con sus hijos, porque es para todos los públicos, no sólo si eres runner, eso es adicional.  

Caiga quien caiga, Otra movida, Negocia como puedas... ¿se puede decir que ‘Maraton Man llegó en un momento óptimo de madurez profesional?

Sí, Maraton Man es la meta de todos los trabajos que he hecho; la suma de saber lo que quiero hacer. Después de Otra Movida tuve un paro bastante largo, hice un Iron Man porque estar sin trabajo es fastidiado, sobre todo a nivel mental., Después de 18 años en televisión, por fin una productora me preguntó qué quería hacer. Esto es un regalo. Llevamos 43 programas y tras ello ha salido este libro en el que creo que no me he dejado nada dentro. Intento hacer la televisión que me gustaría ver y he intentado escribir el libro que me habría gustado leer hace años. Ojala la gente lo disfrute y lo comparta. Y si no les gusta, que lo usen como calzador de mesa, que tiene unos colores muy bonitos.

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