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Daniel Minimalia: "Si gano el Grammy, nunca habré esperado con tanto ansia al cartero"

El artista está nominado en la categoría de ‘Mejor álbum instrumental'. Es la segunda vez que recibe un reconocimiento similar. Apuesta por que este género tenga más visibilidad, alejada de la "música chicle" actual.

Archivado en: entrevistas, música, Daniel Minimalia, premios Grammy

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"Nos están maleducando a generaciones enteras con cierta música"

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Francisco Quirós
06/11/2020 - 00:38

Entre Pablo Alborán, Aitana o Alejandro Sanz, hay otro artista español que también aspira a hacerse con un Grammy Latino en la gala que se celebrará dentro de poco, el 19 de noviembre, en Miami. Se trata de Daniel Minimalia, guitarrista, compositor y multinstrumentista que cuenta ya con una trayectoria a sus espaldas lo suficientemente importante como para haberse hecho un hueco en la música instrumental a nivel internacional y que está nominado en la categoría de ‘Mejor disco instrumental' gracias a su álbum ‘Terra'.

Tu álbum ‘Terra' está nominado a los Grammy Latino en la categoría de ‘mejor disco instrumental', imagino que muy contento por ello.
La verdad es que estoy muy contento, además de que se dé en un año tan difícil para todos como está siendo este 2020. Un músico también vive de emociones y el reconocimiento sabe muy bien, sobre todo cuando vienen de colegas, al final los Grammy Latino se deciden mediante votación y viene de músicos y artistas de todo el mundo que valoran tu trabajo.

A lo largo de tu trayectoria ya has logrado grandes premios, especialmente en 2015 con el aclamado disco ‘Arenas de luna', con el que también estuviste nominado a los Grammy Latino. ¿Sigue haciendo ilusión un reconocimiento así o se recibe con un punto más de calma?

Esta es la nominación que he recibido con más alegría. A veces las circunstancias mandan y van poniendo las cosan en su sitio. En teoría las primeras veces son las más marcadas, pero esta segunda nominación es la que estoy disfrutando más. Acabo de hacer un concierto en Guadalajara, en su auditorio, y me está pasando un poco lo mismo: los conciertos que estoy pudiendo hacer después del confinamiento los vivo el doble, incluso me atrevería a decir que el público también. La gente se ha portado genial, ha llenado las salas y lo ha hecho respetando todas las medidas de seguridad. Las experiencias encima del escenario están siendo completamente diferentes para mejor.

La gala está fijada para el día 19. No sé si tenías pensado viajar y toda esta situación de la pandemia ha trastocado tus planes.
Lo ha trastocado bastante, porque en teoría íbamos a ir todos los nominados, aunque fuera sin público. Al final solo va a ir un pequeño grupo de candidatos y antes de la gala televisiva van a hacer otra virtual, pero la verdad es que se la están trabajando muchísimo, con actuaciones de cada uno, está muy bien planificado. Por otro lado, si gano el Grammy, nunca esperaré con más ansia la llegada del señor de Correos. Ya estuve allí hace tres años. Lo que queda es la esencia, el reconocimiento, de la forma que sea, yo encantado.

Años atrás, cuando empezaste a despuntar en el mundo de la música con tu primer disco, la crítica te puso la etiqueta del ‘Mike Oldfield español'. ¿Pesó mucho ese calificativo?
La he dado un poco la importancia que tenía que darle. Cuando empecé, con el primer disco, fui por un camino por el que prácticamente no ha ido nadie, no por hacer música instrumental en casa, sino por hacer una gira, alquilar salas y espacios para dar conciertos... No fue un camino de rosas, la verdad. Salí vivo del intento, y eso ya fue un éxito. La idea fue muy bien recibida, tanto por crítica como por público. En el primer trabajo había alguna referencia a ‘Tubular bells', lo que unido a la ausencia de referentes en este ámbito vino la etiqueta. Al principio me vino bien, los eslogans a veces funcionan, pero ya sabía desde el principio que eso no me traía nada bueno si no lo aceptaba y le daba la importancia justa. Cada artista debe tener una personalidad diferenciadora y eso es lo que he tratado en mis melodías.

¿Cuál es el escenario ideal en el que Daniel Minimalia se sienta y compone música?

No tengo ningún estado de ánimo perfecto en el que pueda componer, ni tampoco factores externos, como irme a un monte o escaparme a algún lado. Sí que es cierto que los estados de ánimo muy positivos no ayudan al compositor, tienes que estar un poco a medias. No tengo una metodología determinada.

En YouTube se puede ver uno de tus últimos vídeos, ‘Taurus', grabado en la Sala Clamores. ¿Cómo ha sido para ti el reencuentro con el público?
He podido hacer ya diez conciertos después del confinamiento. Como empecé alquilando salas, me he pegado leches como panes, y eso hace que, a lo mejor, tenga una capacidad de adaptación mayor que otros, que se han quedado esperando a que llegue una vacuna o algo que cambie esto de un día para otro. No soy pitoniso, pero creo que no va a ser así, que el cambio será gradual y que habrá que adaptarse a lo que hay. No he parado de intentar tocar. Lo bueno es que te encuentras a gente que quiere hacer las cosas bien; las medidas de seguridad en los conciertos han sido geniales y el comportamiento del público ha sido extraordinario. Ahora estoy planificando más actuaciones.



Son ya varios años dedicados a la música y con discos que generan buenas críticas y un interesante grupo de seguidores. ¿Qué le falta a la música instrumental en España para tener el reconocimiento que merece?

Lo resumo del siguiente modo: lo que hago funciona, lo he visto en los conciertos, no me lo ha contado nadie, y ves a gente que está ante algo que no ve habitualmente, le llega la música y se emociona; cuando acaban mis conciertos hay una larga cola de gente esperando para que les firme los discos. Esto se fastidió cuando entraron listillos en la industria musical y empezaron a dictar qué es lo que gusta. Es como ir a un supermercado, acabas comprando los yogures que te ponen delante, no vas a buscar al fondo unos que no sabes cómo sabrán. Con la música instrumental pasa un poco lo mismo. Me resulta duro hacerme hueco en algún sitio, incluso dentro de la industria alternativa. Haría falta atención, que se merece porque el público me da la razón, vivo de la música, algo estará funcionando. No quiero quedarme mirando atrás en el tiempo, pero en los años 70 había números uno de música instrumental. Nos han estado maleducando a muchas generaciones con cierto tipo de música, pero los artistas somos los que aportamos nuestro granito de arena y mostrar otra cosa.

Queda un poco la sensación de que la música, a nivel comercial, es similar a la comida rápida: hay una satisfacción instantánea y no se para el consumidor a paladear el producto.
La música es un reflejo de lo que pasa en la sociedad en otros aspectos. Todo fluye muy rápido y buscamos una ‘música chicle', algo que masticas y al poco rato lo tiras sin recordar siquiera el sabor. Lo que escucha la gente joven ahora, no creo que dentro de 20 años lo recuerden mucho, tal vez no habrá macroconciertos de ese público volviendo a escuchar la música de su juventud, no habrá ese link emocional que sí se puede tener con otros géneros, no quedará un poso que dure años. Quiero pensar que todo es cíclico, aunque el reguetón está durando más de lo que esperaba, pero no pierdo la esperanza, con esto de la pandemia quizás cambiemos y podamos volver un poco a la esencia. Ya veremos.

Todo eso que no se ve en las redes sociales, la trastienda, es lo más importante a la hora de hacer una carrera musical. A modo de anécdota, el primer concierto que hice en Los Ángeles, tuve que pagar para una alquilar una sala. Venía de dos taquillas muy buenas y me animé a alquilar un espacio, pero hice un pequeño error de cálculo y al acabar el concierto, el dueño de la sala, que además tenía pinta de rompepiernas, me pidió el pasaporte porque le debía dinero y no quería que me escapara a España. Gracias a un músico que me prestó el dinero, lo pagó con su tarjeta de crédito, conectándonos a internet a través de la wifi de un Starbucks desde su aparcamiento. Fue el que me dejó el dinero para escapar de allí. Esto, obviamente, no se cuenta en las redes sociales. Luego pude seguir haciendo cosas y esas experiencias te hacen tener otra actitud y vivir una carrera mucho más intensamente, una trayectoria no es solo subir música a internet y ya está.

 

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