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Zapata Tenor: "La música clásica debe mirar el trabajo de Rosalía"

El artista granadino se baja del escenario para publicar el libro ‘Música para la vida' (editorial Planeta. En él alerta del riesgo de desaparición de la música clásica y cuenta cómo le sirvió de escudo ante el acoso escolar.

Archivado en: entrevistas, cultura, música, Zapata Tenor

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Francisco Quirós Soriano
19/2/2021 - 00:13

Con más de veinte años de trayectoria a sus espaldas, José Manuel Zapata es uno de los tenores españoles más reconocidos a nivel internacional. A partir de esa experiencia, y lejos de alimentar el falso mito del elitismo de la ópera, el granadino da el do de pecho para atraer a nuevos públicos, enarbolando una sola bandera, porque como él dice "la música es, básicamente, buena o mala", independientemente de su género.

El libro se puso a la venta el 27 de enero y viene con halagos de James Rhodes o Ainhoa Arteta y prólogo de Roberto Leal. Eso sí que es empezar un concierto por todo lo alto.
Es que me quieren. Uno de los grandes tesoros de la vida es que tengo grandes amigos y que aprecian lo que hago. Que estén ahí, me llena de orgullo y satisfacción, que diría el rey emérito.

La coletilla del título del libro es ‘From Bach to Radiohead', el nombre de un espectáculo que tenías. ¿Hasta qué punto sirvió esa experiencia para darte cuenta de todos esos prejuicios que intentas derribar en el libro?

Sirvió para darme cuenta de los míos propios, que es muy importante. ‘From Bach to Radiohead' es la idea de un hermano y socio del que hablo en el libro, Juan Francisco Padilla, y él me propuso hacer algo basado en la música buena, independientemente de cuándo se haya hecho. Aprendí que hay una sinergia increíble entre todas esas músicas, y que cuando derribas los prejuicios las disfrutas mucho más. Ese concierto es una pasada.

En el libro hay frases que llaman mucho la atención, como que "no es necesario ser un erudito pijo para entender la música clásica y la ópera". ¿Crees que desde esos ámbitos se ha fomentado esa sensación de exclusividad?
Se ha fomentado bastante, incluso mirando por encima del hombro y diciendo a la gente que no podía ir a esos espectáculos por el supuesto hecho de no saber. Eso no es verdad, soy la viva prueba de ello, yo era un chico sin formación y sin poder económico que se enamoró de Hendel.

En este sentido, ¿hace falta más estimulación por parte de las instituciones educativas?
Toda. La música está dejada de la mano de Dios en la educación, ya no es la ‘maría' de mi época, es mucho peor. Es una pena porque forma al ser humano, nos acordamos de las músicas que pasan por nuestra vida y es una de mis luchas que eso cambie algún día.

"Si no nos adaptamos a las innovaciones, podemos repetir los pasos de Kodak" 

Alertas de que la música clásica y la ópera se pueden quedar fuera de juego con las innovaciones tecnológicas que se están dando e incluso que pueden llegar a morir. ¿Es tan grave la situación? ¿Qué se puede hacer para enganchar al público joven?

Hay que comunicar con su lenguaje. Tenemos todo para poder hacerlo. Muchos defienden que la música clásica y la ópera no morirán porque siempre ha acabado llegando público a partir de cierta madurez. Es cierto, pero se les olvida la innovación tecnológica que se ha producido desde el año 2000 hasta ahora. Siempre pongo el ejemplo de Kodak, ¿quién pensaba que iba a perder su lugar? Negó la fotografía digital, se descolgó de ese carro y prácticamente ha quedado en ese papel residual. Corremos ese riesgo, si no conectamos con nuevos públicos, vamos a tener un problema. Cuando Rosalía o cualquiera de los artistas hace un producto, piensan dónde se va a ver y cómo comunicarlo. Estamos a años luz, tenemos que espabilar inmediatamente.

Hay bandas, incluso desde géneros tan alejados como Metallica, que han hecho conciertos con bandas sinfónicas. ¿Puede ser esa una manera de acercar a un nuevo público?

Sí, lo que sucede es que ahí tengo un conflicto personal: en esos casos la banda sinfónica es un mero acompañante. Una orquesta tiene el suficiente peso para hacerlo todo desde su personalidad, no usar a artistas más populares.

Haciendo un símil con la nutrición, dices que "en la música hay que escuchar un poco de todo para tener una garantía de salud". Te propongo que hagas un menú compuesto por melodías.
Desayunaría con ‘Las estaciones', la obra de Vivaldi adaptada por Max Richter. De hecho, en el teléfono tengo esa melodía para levantarme cada día. Al mediodía, el plato fuerte, me pondría a Bach, el padre de todo esto; escucharía ‘La pasión según San Mateo', o alguna partita para violín. Hay que merendar ligerito, así que pondría una colaboración de Alejandro Sanz con Judit Neddermann, ‘Este segundo'. Y para cenar e ir en paz a la cama escucharía algo de Mozart, por ejemplo ‘El movimiento lento para piano Nº 23'.

Recomiendas no escuchar música clásica en el coche...
Te pueden dar microinfartos, si quieres escucharla, hay veces que baja, subes el volumen y regresa fortísimo, para morir del susto. Muchas veces la gente dice que va a poner música clásica mientras conduce y escucha la versión ‘chill out' de Beethoven. No comencemos así, por favor. Eso hace mucho daño.

Hay una parte personal muy en el libro, te abres a la hora de contar ciertas experiencias. ¿Cómo aprende un tenor a convivir con el error, haber dado mal nota y no quedarte anclado?
Relativizando. Cuando aprendes que ese error no se lo va a guardar para siempre, mejoras mucho en la superación de los fracasos. Tienes que relativizar, porque cuando fallas, no ocurre nada: tu hija sigue bien, tus amigos te siguen queriendo...

Empezaste a cantar con 3 años pero, ¿en qué momento sientes de verdad que vas a ser tenor?

Con 18 años, tarde. Descubrí la música clásica gracias a un coro, escuché a Hendel y me pregunté qué era aquello y por qué no me lo habían enseñado antes. Comencé a cantar y vi que la voz respondía. Fue amor a primera escucha.

"Desafinamos mucho en temas como el acoso escolar y el machismo" 

Son ya 20 años de trayectoria. ¿Sigues sintiendo nervios a la hora de actuar en directo?
Siempre. El día que no tengamos nervios, los artistas estaremos muertos. Ahora hago cosas en las que me siento muy seguro, espectáculos que voy creando, pero siempre está el ‘bulli bulli', y eso mola.

La lista de los escenarios por los que has pasado es prácticamente interminable. ¿Hay alguno que te haya causado más respeto que otros?
La mayoría de los teatros de ópera imponen un huevo, pero el Metropolitan y el Real, que es un teatro al que le tengo un cariño especial, porque allí estuve por primera vez como coralista.

Ahora tienes en marcha un espectáculo con José Mercé. ¿Qué otro proyecto te gustaría afrontar o con qué artista te gustaría colaborar?
A mí me encantaría un programa de televisión donde pudiera hablar con muchos artistas, de diferentes disciplinas, para que dieran luz a la gente de la música clásica, retroalimentarnos, que sea chulo y divertido. Ese sería mi sueño. Me encantaría hablar con Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Alejandro Sanz... Aprender de la gente que ha penetrado en el público.

También abordas dos temas sociales como el acoso escolar y el machismo. ¿Por qué seguimos desafinando en esas partituras que nos acompañan desde hace tanto tiempo?

Cada vez desafinamos más en ellos. Tengo una hija de 14 años y observo que los críos ahora son más crueles de lo que éramos nosotros. Me produce mucha pena ver imágenes de chicos quedando para pegarse y subirlo a redes sociales. Me rompe el corazón. Creo que hay un grave problema en la educación, es una lucha política, nunca se ponen de acuerdo. La educación debe ser un bien común. En el libro cuento que usé la música como parapeto ante eso. Hace poco hablaba con una niña que tenía TDAH y que canta fenomenal, la invité a que usara ese arma, que coja un ukelele, que es muy fácil de aprender a tocar y barato, y lo use como protección. Y luego el machismo en la música clásica está retrocediendo un poco, pero prácticamente sigue sin haber directoras de orquesta; en toda mi carrera solo me ha dirigido una. Es insostenible, no puede ser.

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