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Alonso Caparrós: "He convertido mi pasado, que me causaba horror, en un aprendizaje"

El presentador de televisión cuenta su dura experiencia con la adicción a las drogas en un libro. Se muestra "feliz y entusiasmado" con el resultado final y la acogida.

Archivado en: entrevistas, cultura, literatura, Alonso Caparrós

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Francisco Quirós
10/9/2021 - 00:11

Cumplir un viejo anhelo, sanar una herida íntima y poner los cimientos para tratar de ayudar a alguien. Todo esto es lo que ha logrado Alonso Caparrós con ‘ Un trozo de cielo azul' (editorial Planeta), unas memorias en las que hay cabida para los secretos, los remordimientos, pero también la esperanza.

 

Después de haber escrito 'Un trozo de cielo azul' no sé si tienes la sensación de que has mostrado una parte muy íntima, de que poco más queda por contar sobre ti.

No he pretendido ni contar mi intimidad ni impresionar a nadie, es mi historia, tal cual. No hay una hipérbole que lo atenúe. Lo he querido contar como sucedió, con honestidad y sobre todo porque me gustaría que este libro le sirviera a la gente; si hay alguien que encuentre algo con lo que se pueda identificar y el camino que yo seguí le puede servir para salvarse de la drogadicción o de sí mismo, estaré encantado.

 

Recientemente hemos vivido la experiencia de Rocío Carrasco, que se lanzó a contar también unas vivencias muy personales en un serial televisivo. ¿Por qué un libro, por qué este formato?

Responde a un anhelo personal: siempre he querido escribir un libro. Me encanta leer y la literatura. Hasta ahora no me sentía capaz y, llegados hasta este momento en el que las circunstancias han sido las propicias, me he lanzado a ello. Es cierto que podría haber elegido otro camino, pero necesitaba escribir el libro. Además, no es lo mismo explicarse en televisión, donde hay un tiempo muy marcado, que poder contarlo bien a través de un libro donde la gente pueda leerlo y releerlo.

 

En diversos momentos del libro cuentas que te encuentras con una serie de fotografías familiares que te van haciendo un puzle de tu vida. ¿Te ha removido en el interior escribir todo esto o ya lo tenías completamente asimilado?
Claro que me removió. Cuando uno amasa su pasado y los recuerdos es imposible que no se sienta así, siempre cuesta. Pero ha sido un trabajo muy bonito, porque he convertido mi pasado, al que no podía mirar porque me causaba horror, en un instrumento de aprendizaje. Ahora, mirando hacia atrás aprendo mucho de todo lo que me pasó, fueron unos momentos espeluznantes.

 

Una de las partes delicadas es el enfoque de determinados conflictos familiares. ¿Cómo han acogido ellos el libro?
No quise que lo leyeran, excepto mi padre, que me fue acompañando en el camino, y sí es verdad que llegando a determinados pasajes les di pistas a las personas aludidas, sobre todo para tener su permiso. En ese sentido no ha habido ningún problema, les iba entregando las partes que consideraba oportunas.

 

¿Interpreta tu familia que el hecho de escribir este libro es un paso más tuyo, a nivel personal, para seguir saliendo adelante?
A mis padres les ha dado mucho orgullo, sobre todo me lo dice mucho mi madre, ahora que va a cumplir 80 años. Hubo un momento en mi historia que parecía que todo se había perdido, que se habían roto los lazos familiares por diversos motivos que se cuentan en el libro, y ella había perdido la esperanza. A veces me da las gracias, dice que ya se puede morir tranquila, porque ella lo que ve es a su hijo recuperado, lo ha vivido muy de cerca, sufrió mucho y por eso es tan gratificante para ella. Además, sabe que escribir un libro era un sueño para mí, por eso está tan orgullosa, creo que le ha dado más satisfacción a ella que a mí.

"No he pretendido contar mi intimidad ni impresionar a nadie, es mi historia tal cual" 

A nivel profesional, cuentas que cuando estabas en Intereconomía había rumores sobre tu adicción. ¿Te ha cerrado muchas puertas?
Los rumores ya estaban desde antes, la parte de Intereconomía, la que cuento en el libro, habla de una recaída. En el circuito interno de la televisión había una rumorología sobre lo que me pasaba, pero no había ninguna certeza. Sí es cierto que me perjudicó, no llegó al extremo de que no tuviera trabajo, pero sí perdí eficacia y credibilidad de cara a mis jefes y de las personas que me tenían que contratar.

 

Después de una confesión tan honda como la del libro, ¿crees que habrá prejuicios en ese mundillo profesional?

A día de hoy eso no existe, teniendo sobre todo en cuenta el pulso que le tomo a la actualidad en televisión. Creo que no podría estar donde estoy si no fuera un hombre nuevo, estoy en uno de los programas más complicados de la televisión a nivel interno, de mecánica, requiere estar muy despierto y atento, pero es que además me va muy bien en todos los aspectos de mi vida: a nivel emocional con mi familia está todo superado, tengo una mujer maravillosa, no hay drogas en mi vida ni el menor atisbo de ellas, aunque la adicción siempre hay que tenerla controlada porque un adicto lo es para toda la vida... Si alguien tiene dudas a ese respecto, sería un ignorante. Las cosas no hay que decirlas, se expresan con el cuerpo y yo ahora muestro a través de la pantalla profesionalidad y entusiasmo, que viene de tener una vida, de sentirme renacer.

 

Uno de tus puntos de inflexión es la aparición en tu vida de Angélica. Hasta el nombre parece un guiño del destino.

Sí, es cierto, hasta tiene nombre de ángel. Es así, es algo que estoy explicando en las entrevistas y marcando la diferenciación de que sí, estoy enamorado de Angélica, pero también la percepción que tengo de ella como ser humano, un lado en el que es excepcional. Si me preguntas por qué, la verdad es que no lo sé, hay gente que nace así, es bondad pura, comprensión, sacrificio... Fue determinante en mi existencia. Aunque ahora dejáramos de ser pareja sentiría lo mismo como ser humano.

 

Hablando de Angélica, habrá vivido muy de cerca la gestación del libro. ¿Ha podido leerlo?
No quiso leerlo antes, pero cuando se puso a ello estaba entusiasmada, paseaba todo el día por casa con el libro debajo del brazo. Se levanta conmigo cada mañana, me repasa la agenda, que no tiene por qué hacerlo y se despide de mí deseándome lo mejor; es muy especial. Está muy orgullosa y eso a mí me conmueve.

 

"Ya sabes que el pasado siempre te alcanza. Siempre. Eres lo que eres". Es una frase que aparece en el libro y que refleja que, aunque superes ciertos problemas, quizás esa amenaza siempre va a estar ahí.

En determinados momentos de mi historia, yo quería huir y pensaba que irme a otro sitio a vivir y separarme de la gente que quería era como empezar una nueva vida, e intentaba hacerlo, pero descubría, una y otra vez, que el pasado te persigue, vayas donde vayas. Eso es algo que va contigo. Aunque te vayas a una isla remota del Caribe, hay cosas que no son ineludibles. No puedes huir de tu pasado, puedes obviarlo, no enfrentarte a él, pero siempre estará ahí. El ejercicio es convertir tu pasado en algo óptimo, si sigues vivo, hayas hecho lo que sea en tu vida, eso te ha traído hasta aquí. De ahí en adelante somos posibilidad, te haya lo sucedido lo que sea, está en tu mano. Y eso es lo que hay que ver.

"Somos posibilidad, aunque te hayan sucedido cosas, el futuro depende de ti" 

Decías antes que tu principal objetivo es poder ayudar a alguien cuando lea este libro. Si alguna persona convive con 'la sombra', como lo denominas, ¿qué consejo le darías?
Que luche, es el único consejo. Yo en el libro he querido aclarar, lo he hecho en la parte final para que a nadie se le escape, que no pretendo ser ni un guía ni un experto, no tengo la llave para curar esto, la tienen los terapeutas y los especialistas. El mensaje que doy siempre es el mismo: búsqueda de los mejores especialistas, los que a ti mejor te convengan, mucho trabajo personal y paciencia. Pero desde luego hay que tener claro que eso destruye tu vida, sea en el sentido que sea, no tiene por qué matarte.

 

El concepto de rutina lo vemos casi como algo despectivo. Sin embargo, cuentas que llegabas incluso a echarlo de menos. ¿Cómo es un día normal en la vida de Alonso Caparrós?
Sigue siendo más o menos igual. La gente que está durante 30 años en el mismo sitio tiene mucho mérito, yo no puedo, necesito cambiar, aprender. Cuando estoy en un sitio donde no voy a aprender más y todo se vuelve rutinario, necesito cambiar. La rutina no es buena ni mala, depende de ti, pero en mi caso prefiero decir que algo ha terminado e iniciar otro proyecto. Me pasó en Intereconomía, estaba con 'Punto pelota', es verdad que coincide con la recaída, pero había llegado al tope de conocimiento, y me fui. Afortunadamente luego me llamaron de Telecinco, que igual podría seguir aún en el paro, pero me salió bien. Tenía un pálpito.

 

¿Hay algún proyecto a nivel profesional o vital que te gustaría abordar en el futuro?
Lo que sucede ahora es que estoy en un periodo de expectativas cumplidas. Justo ahora, que he terminado el libro, estoy feliz y cómodo en 'Sálvame', además me queda mucho por aprender ahí; en mi vida privada estoy muy feliz con mi mujer... con lo cual, ahora mismo, mi ambición está dormida. Me voy a sentar a esperar a que aparezca lo siguiente, que aparecerá, seguro.

 

Si pudieras viajar al pasado y hablar con el Alonso de 15 o 16 años, ¿qué palabras le dirías?
Al final del primer capítulo digo algo así como que encerré con el Alonso niño, con mis antepasados y conmigo mismo. En mi caso, cuando empecé a consumir, con 18 años, es como si hubieran puesto un paréntesis en mi vida y todo quedó suspendido hasta que ahora lo he retomado. Mi frase sería que, aunque tú lo creas, no estás solo.

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