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"El beso es de lo más enigmático que hacemos los seres humanos"

El escritor aragonés publica ‘Los besos', una historia ambientada en la sierra de Madrid en pleno confinamiento y protagonizada por un profesor jubilado.

Archivado en: entrevistas, cultura, literatura, Manuel Vilas

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FOTO: CARLOS RUIZ

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Francisco Quirós
10/9/2021 - 00:18

Septiembre avanza de forma inexorable, esbozando los últimos trazos de un verano que pronto cederá el testigo al otoño. Si este tránsito se te está haciendo especialmente duro, síndrome postvacacional mediante, debes saber que hay un remedio: "El amor es la única solución frente a cualquier catástrofe que pueda haber en el mundo". El autor de esta maravillosa sentencia es Manuel Vilas, el mismo que pone firma a ‘Los besos' (editorial Planeta), una de esas novelas que nos reencuentran con la literatura, más allá de que la Feria del Libro esté vigente durante este mes.

 

Ya está a la venta 'Los besos'. ¿Hay nervios o con la experiencia esa sensación se atenúa?

No, hay nervios. Publicar es salir a la plaza a torear y quieres que tus lectores se enamoren del libro, quieres no decepcionar y todo esto da una gran responsabilidad. Por un lado está la alegría de haber concluido un nuevo libro, pero por otro está la responsabilidad de ver si el lector se va a sentir emocionado con esta nueva novela.

 

En el día del lanzamiento, ¿hace mucho caso al feedback que llega a través de las redes sociales?
Hay que proteger la salud mental y las redes, a veces, te pueden volver medio loco. Tengo Twitter y Facebook y lo miro. Procuro mirarlo con moderación.

 

La novela plantea un escenario que se puede considerar novedoso: un hombre que acaba encontrando la compañía ideal en medio de un confinamiento que aboca precisamente a lo contrario, la soledad. ¿Está basado en algo real o es mera ficción?
Es totalmente ficticia la trama. Quería contar una historia de amor durante la pandemia, un periodo que yo viví con mucha angustia e intentaba encontrar una puerta de salida a ese sentimiento social e histórico que estamos viviendo. Pensé que la única puerta a la que cabía llamar era la de un enamoramiento. De ahí salía casi una explicación o una especie de símbolo: el amor es la única solución frente a cualquier catástrofe que pueda haber en el mundo. Esta era la idea que llevaba en la cabeza cuando me puse a escribir la novela.

 

Esa reivindicación del amor está enfocada en Salvador que busca esto siendo una persona de riesgo. Esto sucede en un lugar ficticio, Sotopeña.

Me inventé el sitio. Sí que conozco la sierra de Madrid, pero decidí inventarme el pueblo. Hay un momento del libro que dice que los enamorados no pueden contagiarse porque están enamorados, es una fantasía, pero Salvador se inventa muchas como esta, todas de carácter humilde, pero muy bonitas. Él vive una ilusión y se hace muy adicto.

"Parece que el amor pasional, sexual y erótico es solo de la juventud" 

En las novelas casi siempre se presenta el enamoramiento como algo exclusivo de gente joven. No es el caso de Salvador y Montserrat.

Es un hombre que ya casi tiene 60 años pero sigue siendo un enamorado de la vida. La llegada de un amor en la madurez le produce un momento de ilusión tremenda. Ahí la novela es muy reivindicativa: poner de manifiesto que existe el amor en esa etapa vital. Tradicionalmente el amor pasional, sexual y erótico parece que es una experiencia de la juventud; a partir de los 30 aparece la idea de la estabilidad. ¿Por qué no un amor salvaje en la madurez? Ese es el mensaje, de hecho Salvador está obsesionado con que el enamoramiento no termine, él ve esa fricción entre sexo y amor, que es otro de los temas que está en la novela. ¿Qué es mejor, el sexo o ese terreno de complicidad, amistad y ternura?

 

Salvador es un hombre muy cultivado, pero va perdiendo la razón en lo que al amor se refiere. Es un paralelismo con Don Quijote y Dulcinea, un libro muy presente en esta novela. ¿Qué supone para usted?
A Salvador está releyendo El Quijote y ve que hay un modelo de vida, fantasiosa pero ilusionante. Eso lo envidia. También ve la novela de Cervantes como una historia de amor, El Quijote es también una gran novela de amor, todo lo que hace el protagonista tiene como objetivo que Dulcinea se sienta orgullosa. Por eso Salvador idealiza a Montserrat y la pone otro nombre, Altisidora. Sí, hay un homenaje a Cervantes en ese sentido de vivir de ilusiones. Embellece mucho la vida tener fantasías, aunque estén condenadas al fracaso.

"El beso significa que necesitamos al otro; es muy simbólico" 

Queda claro que el amor es el hilo conductor de la novela, pero también hay una crítica muy ácida a determinados personajes públicos, por ejemplo, Pedro Sánchez.

Mis novelas siempre tienen contenidos políticos. Cuando creas un espacio y un tiempo donde va a haber un conflicto humano siempre hay un contexto político, y más en la pandemia. Salvador está viendo la televisión, piensa, crítica, ve lo que están haciendo los políticos, siente angustia... Analiza que estos personajes están construyendo una carrera política. Cuando ponemos la televisión, ¿vemos a señores que se esfuerzan por el bien común o pensando solamente en tener una carrera en la política? Él ve grietas en el sistema y tiene una percepción especial para analizarlas. El personaje tiene ideas, quizás en ocasiones muy extremas, pero creo que no le falta razón.

 

Los besos es el título del libro y un elemento muy presente en la novela. Cantaba Sabina que hasta los huesos solo calan los besos que no has dado.

Estoy muy contento del título, creo que el beso es una de las cosas más enigmáticas que hacemos los seres humanos. El beso es la llamada a la puerta del otro, no sabes si va a ser aceptado, es un desafío. En el momento en el que el beso es aceptado se produce la entrada en el amor, en un espacio absolutamente misterioso donde no sabes qué va a pasar. Si hay un gesto que simbolice a la humanidad es el beso, significa que necesitamos al otro, que no podemos construirnos plenamente como seres humanos sin el otro, y eso lo simboliza de una manera perfecta.

 

La lectura es una experiencia subjetiva, pero no sé si hay algún poso que le gustaría que dejara la novela entre el lector.

Me gustaría que fuese una invitación a pensar en el amor y en que como seres humanos tenemos que amar. Con esto me daría por satisfecho, ya lo creo.

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