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Alma Obregón: "Las recetas también nos sirven para recordar a todos nuestros mayores"

La chef pastelera nos invita a endulzarnos la vida y rendir un homenaje familiar a través de su nuevo libro, ‘Recetas tradicionales'. Anima a seguir un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada y ejercicio físico.

Archivado en: entrevistas, cultura, literatura, Alma Obregón, repostería, gastronomía

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Francisco Quirós Soriano
23/12/2021 - 09:19

Navidad y gastronomía son dos conceptos que caminan de la mano, unos lazos que se estrechan un poco más si cabe cuando se habla de repostería. Y a la hora de entrar en ese ámbito parece imprescindible mencionar a Alma Obregón, quien tiene nuevo libro bajo el brazo, ‘Repostería tradicional', en el que reúne 50 recetas clásicas para que el lector vuelva a recuperar los sabores que evocan momentos familiares. Sin duda, un buen regalo para estas fechas tan especiales.

Un nuevo libro, 'Repostería tradicional', que se presenta como una buena opción para que el público se adentre en este ámbito gastronómico y una buena excusa para que muchos hagan un homenaje familiar.
La verdad es que la idea del libro nació durante el confinamiento, que para muchos fue un momento muy familiar, aunque la situación era muy incómoda pudimos disfrutar de momentos que en la rutina diaria no tenemos. Sí que surgió la idea de pensar el libro hacia la familia, madres, abuelos, tíos... quienes tenían todas esas recetas tradicionales que se han ido perdiendo. Es una manera de tenerlos más presentes. También me surgió la idea viendo a todos los mayores que hemos perdido con la pandemia, seguro que mucha gente, a través de las recetas, puede recordarlos y emocionarse.

¿Ha sido muy difícil acotar el libro hasta dejarlo en 50 recetas?
Sí. Al principio, la editora me planteó que hubiera 50 recetas, me pareció incluso un número bastante alto, pero cuando llegó el momento tuve que empezar a quitar recetas, llegué a reunir como 80 o 90. Se han quedado algunas fuera, como las torrijas, los huesos de santo... Creo que da para una segunda parte, he tenido que prescindir de muchas que me apetecía hacer pero que era imposible, de verdad.

En tu caso particular, hablas de la receta de arroz con leche y merengue de tu tía Elvira. ¿Qué ha supuesto para ti volver a enfrentarte a este postre?
Recuerdo estar en su casa y probar esa receta, es el mejor arroz con leche que he probado en mi vida. Mi madre y yo siempre teníamos esa cosa de pedirla la receta, pero en esta vida, que vamos corriendo a todas partes, nunca llegamos a hacerlo. Cuando falleció hablamos de que nos gustaría poder tener la receta para hacer ese arroz con leche y recordarla. Ha sido muy bonito hacerlo, ir probando para llegar esa textura que ella conseguía a través del acabado con merengue. Es una pena, perdemos a nuestros mayores y al final se llevan con ellos todos esos conocimientos. Si consiguiéramos que nos los transmitieran, podríamos recordarles mucho mejor.

"Son recetas para momentos especiales; no hay que desterrar a la repostería" 


Durante el confinamiento fue recurrente que la gente se lanzara a hacer pan y bizcochos. ¿Te llegaron más consultas de lo habitual?
Fue una locura. Todo el mundo empezó a hacer pan, bizcochos, repostería... No he recibido tantas consultas y dudas en todo el tiempo que llevo en redes sociales. Fue muy bonito, porque al final se creó una sensación de acompañamiento. Hacía varios directos a lo largo de la semana, por las tardes, en los que iba haciendo recetas, en la vida he tenido a tanta gente conectada. Nos hacíamos compañía, nos sentíamos menos solos y también que esto tan extraño que estábamos viviendo se hacía más llevadero con la repostería, te olvidabas un poco de ello. Horneé mucho, pero luego no tenía a quién dárselo, solo estábamos mi marido y yo, y mis hijos en algunos casos.

Has contado en varias ocasiones que el punto de inicio de tu relación con la repostería se remonta a tu estancia por estudios en Alemania. ¿Cómo ha cambiado tu vida desde entonces?
Es gracioso, empecé en esto por afición, si me hubieras dicho que diez años más tarde iba a tener un taller de repostería, que iba a estar en redes sociales y con tantas otras cosas, te habría dicho que es imposible. En aquel momento estaba con el Doctorado, mi idea era seguir en la Facultad. La vida me ha cambiado al 100%, esto empezó como un hobby y ahora mismo es mi profesión, me ocupa casi todo el tiempo del día junto con mi familia. Tengo la suerte que la gente confía mucho en mis recetas, en los inicios subía las recetas al blog y ahora mismo lo hago más a través de Instagram o YouTube, los libros... Me gusta ver que la gente que empezó conmigo entonces, cuando solo era una  bloguera que hacía recetas desde Alemania, aún viene a las firmas de los libros. Me resulta muy emocionante. También han cambiado mucho las cosas, hubo un momento en el que la gente no se interesaba por la repostería y ahora, de nuevo, hay un boom brutal. Vamos adaptándonos.

Dentro de las 50 recetas que aparecen en el libro, ¿hay alguna que recomiendes para aquellos que son novatos?
Creo que en este libro hay muchas recetas para que alguien que no ha hecho nunca repostería se pueda iniciar. Estas recetas tradicionales tienen una gran sencillez, tanto en los ingredientes como en los procesos. Por ejemplo, están los mostachones, que son unos bizcochos típicos para tomar con el café, se componen de tres ingredientes y se hacen en cinco minutos. También tienes las magdalenas de la abuela, incluso el pan, que viene sin amasado... Son recetas muy sencillas para que cualquiera se meta en la cocina y le salga genial. Hay algunas más avanzadas, como los brioche, o las bambas de nata, que ya incluyen procesos como la fermentación, que a la gente le pueden resultar un poco más difícil si están empezando. También son recetas que se prestan para hacer con la familia, especialmente con los peques. Midiendo bien los ingredientes y siguiendo los pasos al pie de la letra, las recetas salen genial.

Respecto a la polémica generada por la decisión del Ministerio de Consumo de limitar la publicad de la bollería industrial, ¿temes que el público pueda confundir esos productos con la repostería tradicional?

Precisamente una de las cosas buenas que tiene la repostería en casa es que sabes lo que estás echando. El problema actual no es el azúcar que estás echando en una receta, sino que no sabemos muy bien qué tienen los productos que compramos. Eso hay que regularlo, evidentemente, sobre todo para nuestros peques, como padres te preocupa que tomen un pastel, pero luego hay otras muchas cosas que comen que llevan azúcar y muchos otros aditivos que no controlas tanto.  Creo que es importante, por tanto, que haya ese control y que éste también nos anime a hacer más cosas caseras, a meternos en la cocina, porque ahí controlamos mucho más qué comemos. También hay que saber que estas recetas son para ocasiones especiales. En el libro creo que queda claro que la repostería la asocio a momentos felices, por ejemplo, una tarta me recuerda a un cumpleaños de mi infancia o a una reunión familiar. No hay que desterrar la repostería de nuestras vidas, hay que hacerlo con control, y si es casero, mucho mejor.

"La vida me ha cambiado, esto solo era un hobby y ahora es mi profesión" 


También eres una gran aficionada al 'running'. ¿Crees aconsejable que esos mensajes de regulación también fueran acompañados de otros para promover el ejercicio físico?
La gente que me sigue sabe que me gusta mucho correr. No solo se trata de controlar si comemos azúcar, sino también de moverse, hacer ejercicio, especialmente en la población infantil, donde está el gran problema del sedentarismo. Por supuesto, hay que seguir una dieta equilibrada, de nada sirve que no tomes azúcar si todo lo demás que comes es terrorífico. Hay que comer de todo, moverse y enseñar hábitos saludables a los más pequeños.

Comentabas en un post reciente de Instagram la importancia que tiene vivir y disfrutar cada momento de la crianza de tus hijos. Como madre emprendedora, ¿cuál es la receta para llegar a todo?  
Es muy complicado, yo soy la primera que muchas veces veo que no llego a las cosas. En mi caso, el hecho de ser mi propia jefa me ha permitido organizarme mejor, y también que mi marido trabaje por cuenta propia ayuda a que nos podamos planificar, hacemos equipo y podemos dedicar a la crianza de los hijos más tiempo del que probablemente sería habitual. La base es mucha organización, decir que no algunas veces a determinadas propuestas y luego poner prioridades, me he dado cuenta de que mis hijos se van haciendo mayores muy rápidos y que aunque les he podido dedicar tiempo, aún me habría gustado dedicarles más. Ahora lo que intento es estar presente con ellos, la máxima atención, porque esos momentos no vuelven; la receta la podré hacer en otra ocasión, pero seguro que no va a haber otro momento para ver a hija dando sus primeros pasos.

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