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Isaías Lafuente: "Si Clara Campoamor hubiera nacido en Nueva York, tendría 30 películas"

El periodista palentino vuelve a abordar la figura de esta política española, clave en la conquista del derecho femenino al voto, en el libro ‘Clara Victoria' (Planeta).

Archivado en: entrevistas, cultura, literatura, Isaías Lafuente, Clara Campoamor, feminismo

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FOTO: CARLOS RUIZ

"Me sorprende que se utilice su figura como un arma arrojadiza"

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F. Q. Soriano
21/1/2022 - 00:15

En medio de la lucha diaria por la defensa de los derechos de la mujer, a veces conviene echar la vista atrás para recordar que muchas de las conquistas se alcanzan después de años de reivindicaciones. Un buen ejemplo de ello es el derecho a votar, adquirido en España en 1931 gracias especialmente a la labor de Clara Campoamor, "un ejemplo único en la historia del sufragismo mundial". Así define el periodista Isaías Lafuente a la protagonista de ‘Clara Victoria', su nuevo libro, que toma el testigo, quince años después de, ‘La mujer olvidada'.

En 2006 ya abordaste la figura de Clara Campoamor. ¿Qué te ha llevado a volver a indagar y escribir sobre este personaje?
Creía que con el libro de 2006 ya estaba hecha mi aportación a la historia de esta mujer, pero es que en estos 15 años que han pasado yo, que me he declarado fan de Clara Campoamor, cada vez que recuerdo su figura hay un montón de gente que sigue sosteniendo falsedades o medias verdades sobre lo que sucedió, sobre lo que ella hizo y, en especial, en relación a lo que hicieron quienes intervinieron en aquel proceso del sufragio. Estos testimonios vienen de personas importantes, desde Ruiz-Gallardón hasta Albert Rivera, pasando por Pablo Casado, gente que en la tribuna pública ha seguido sosteniendo que los socialistas votaron en contra, cuando es absolutamente falso; que Margarita Nelken votó en contra, cuando ella ni siquiera participó en aquel debate en el Congreso, se incorporó a su escaño más tarde; o aquello memorable de Albert Rivera, que dijo que esto lo había conseguido Clara Campoamor con el apoyo de los liberales y con la posición contraria de los socialistas. Con todo esto pensé que debía escribir otro libro, ya en formato de ensayo, contextualizando bien las cosas y profundizando en las fuentes.

A modo introductorio, el capítulo 'Aclarando a Clara' ya rompe muchos de esos argumentos de los que hablas.
Quería que fuera el prólogo para manifestar la intención. A lo mejor mucha gente ya leyó 'La mujer olvidada', que tenía un formato diferente, ya que me apoyé en la ficción para hablar de un hipotético libro de memorias, algo que se llegó a plantear, como se ve en cartas que remitía a sus amigas desde Suiza, en las que contaba que estaba trabajando en una obra que se llamaba 'Con las raíces cortadas'. Esas memorias no llegaron a aparecer, no sé si se arrepintió, si las destruyó o se perdieron con su muerte. Este nuevo libro es un ensayo puro y duro en el que cuento lo que pasó y, sobre todo, lo contextualizo, porque Clara Campoamor sí, logró el sufragio, pero lo hizo con el apoyo de 160 diputados más y, sobre todo, lo que hizo fue llevar al parlamento las reclamaciones que durante décadas habían aportado otras mujeres. Es la anatomía de un instante.

¿Por qué se siguen contando falsedades sobre la batalla sufragista cuando, tal y como reflejas en el libro, los diarios de sesiones del parlamento cuentan lo contrario?
No lo sé. Quizás se puede deber a una ignorancia supina, tal vez haya ciudadanos que no sepan quién fue. No tengo constancia del momento en el que supe por primera vez de Clara Campoamor, pero sí sé cuándo no me hablaron de ella: ni en la enseñanza básica, ni en el BUP, ni en el COU, ni en mis cinco años de formación universitaria. Creo que en dirigentes políticos, especialmente en diputados, que tienen la hemeroteca del Congreso a mano para certificar todo eso que dicen, es un poco inconcebible. La ignorancia y la mala fe son malas, hay que reivindicar la figura de Clara Campoamor y poner en valor lo que hizo ella y quienes la apoyaron; al partido socialista se le pueden reprochar muchísimas cosas, pero esta no. La víspera de debatir el sufragio se reunió el grupo parlamentario socialista para recordar a los diputados cuál era el compromiso del PSOE, así que se pactó que había que votar a favor o que, quien no estuviera de acuerdo, se abstuviese, no hubo ni un solo voto negativo de las filas socialistas. Me sorprende que se utilice ahora a Clara Campoamor como arma arrojadiza contra el adversario político, cuando ha sido una figura olvidada durante tantos años. No tiene ningún sentido.

En aquel contexto, hubo un catedrático, Roberto Novoa Santos, que dijo barbaridades de las mujeres para manifestarse en contra del sufragio, tesis que en cierto modo apoyaba Pilar Primo de Rivera. En cambio, la figura de antagonista respecto a Clara Campoamor ha quedado para Victoria Kent. ¿A qué crees que se debe?
Tenía un valor muy simbólico que en aquellas Cortes donde solo había dos mujeres, Clara Campoamor y Victoria Kent, ambas se levantaran para defender posturas contrarias, siendo ideológicamente parecidas, porque las dos eran ilustradas, republicanas de los pies a la cabeza, y feministas. Clara Campoamor tenía claro que ese momento histórico era crítico para conseguir en poco tiempo lo que se había negado a las mujeres durante siglos y especialmente desde que se aprobara la Constitución de Cádiz, que seguía colocando a las mujeres en el mismo nivel que los incapacitados y los niños, y casi por debajo de algunos esclavos. Por eso fue hasta el final en la defensa del principio democrático por encima de los criterios de oportunidad, que son los que manejaron otros diputados como Victoria Kent. Ella defendía la igualdad de derechos y el sufragio, pero consideraba que no era el momento oportuno, amparándose en que había muchas mujeres analfabetas, que no estaban preparadas políticamente por ese ostracismo al que habían sido condenadas y, sobre todo, porque estaban influidas por la Iglesia y eso podía llevar a una 'derechización' de la República.

"Lo que hizo Campoamor yo lo equiparo al fin de la esclavitud" 

Comentabas antes que hasta hace relativamente poco la figura de Clara Campoamor no aparecía en los libros de texto. ¿Ha sido maltratada desde el punto de vista histórico?
Creo que el error es más bien al contrario, es decir, que cuando se habla de ella es para decir que fue la mujer que logró el voto para el colectivo femenino, como si fuera una cosa exclusivamente de mujeres. Lo importante realmente es que, al incorporar a las mujeres, España pasó a ser una democracia plena. Lo que hizo Clara Campoamor yo lo equiparo al fin de la esclavitud o al final de la segregación racial en Estados Unidos, y estos episodios sí son estudiados por nuestros chicas y chicos. Clara Campoamor dijo que ella y Victoria Kent no pintaban nada si al resto de las mujeres no se les permitía votar. En cuanto al oscurantismo sobre su figura, los 40 años de dictadura explican su lógica; en ese tiempo no solo es que se obviara su legado, es que se la perseguía, no pudo regresar a España por la ley de masonería. Lo que es más tristemente curioso es que ese silencio se prolongó durante años en la etapa democrática. Creo que ahí influyó mucho que Clara Campoamor tuvo la mala suerte de morir antes que Franco, por lo que, cuando llegó la Transición, no pudimos ver su regreso a España, como sí sucedió con Victoria Kent o con La Pasionaria. Es tremendo que en 40 años de exilio ningún periodista fuera a Lausanne para entrevistar a esta mujer, el grado de desconocimiento era absoluto. Los mayores reconocimientos llegaron con el 75 aniversario del sufragio, donde el Gobierno de Zapatero dio visibilidad a su lucha.

¿Ha habido algún aspecto nuevo que hayas descubierto sobre Clara Campoamor durante el proceso de documentación previo a escribir el libro?
La mejor sorpresa que he recibido es que ahora hay muchas más obras sobre Clara Campoamor que en 2006: tesis doctorales, artículos, libros... Hay muchísimo más material. Yo escribí el anterior libro porque en 'Agrupémonos todas' ya había abordado la lucha de las mujeres, y le dediqué a Clara Campoamor un capítulo, pero me pareció tan importante lo que hizo que pensé en escribir un libro entero sobre ella. Tenía una enciclopedia en casa editada en los años 80 donde no aparecía Clara Campoamor, cuando lo descubrí, al mismo tiempo, había un concurso de baile en televisión donde participaba la nieta de Franco; me pareció increíble que un joven del siglo XXI conociera a un familiar de un dictador y no tuviera acceso a la trayectoria de Clara Campoamor. Eso ha cambiado ahora, hay más volumen de información, donde he descubierto cosas como que era fumadora. También he sabido que en sus tarjetas de visita cambió el cargo de diputada por diputado, no porque estuviera en contra del lenguaje inclusivo, sino porque en aquella época la boticaria era la esposa del boticario, quería remarcar que la mujer había llegado a un espacio que le correspondía de forma legítima.

"Fue la única que logró este derecho desde una tribuna parlamentaria" 

Como adelantada a su tiempo, Clara Campoamor participó en debates como el de la prostitución, un aspecto que, lógicamente con matices, sigue presente en nuestra sociedad. ¿Ves alguna Clara Campoamor dentro de la política del siglo XXI que pueda poner punto y final a la prostitución?
En ese debate no sabemos si la prohibición sería sinónimo de acabar con la prostitución. Lo que me sorprende es que, en estos momentos, la prostitución esté en un terreno gris de alegalidad, es decir, no es legal pero tampoco ilegal, por lo que sigue vigente, sobre todo en manos de mafias. Me sorprende que no se hayan dado pasos en ese sentido. En general, un perfil como el de Clara Campoamor, una mujer dispuesta a enfrentarse a su propio partido y a jugarse la carrera política por defender algo que cree que es justo, creo que no lo encuentro, pero no solo en mujeres sino también en hombres. Los partidos mandan mucho sobre la voluntad individual de cada diputado. Ahora hemos visto el caso de Odón Elorza, que se saltó la disciplina de voto, un invento de los partidos que es inconstitucional. Tenemos un sistema electoral complejo, alguien que se presenta como diputado lo hace bajo una lista cerrada, con lo cual el programa electoral te compromete. No veo que ahora haya esa libertad.

Siempre subrayo la importancia de la figura de Clara Campoamor en la historia de España, pero por ese decreto chocante en las elecciones de 1931 que permitía a las mujeres ser votadas pero no votar, ella se convierte en un ejemplo único en la historia del sufragismo mundial. Otras mujeres empujaron en ese sentido desde las calles, se jugaron el prestigio, la libertad y algunas, incluso, la vida para que parlamentos de hombres otorgaran ese derecho. La única que lo consigue desde una tribuna parlamentaria es Clara Campoamor, es una figura que no solo merece ser conocida en España, sino a nivel internacional. Estoy convencido de que si en vez de haber nacido en el que entonces era el barrio madrileño de Maravillas lo hubiera hecho en Nueva York ya habríamos visto 30 películas sobre su historia, porque es apasionante y muy relevante.

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