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Valeria Ros: "Hay que trabajar duro en la comedia, pero también tener un poco de suerte"

La guionista hace un ejercicio introspectivo en ‘Ponerme a parir' (editorial Planeta), un libro en el que cuenta su recorrido profesional y personal de forma totalmente honesta.

Archivado en: entrevistas, cultura, literatura, Valeria Ros

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Francisco Quirós Soriano
10/6/2022 - 00:53

Imagine que, en el segundo día del confinamiento, comprueba que está embarazada. Esa situación ya daría para escribir una buena novela, pero como la realidad siempre supera a la ficción, Valeria Ros le ha sacado el máximo partido a esa experiencia vital en un libro, ‘Ponerme a parir'. La humorista de Getxo defiende que "este relato tiene más que ver con la autenticidad, la maternidad y el hecho de ser mujer en el siglo XXI" que la fama que ha granjeado a través de los monólogos y su presencia en el programa de televisión ‘Zapeando'.

¿Cómo surgió la idea, en qué momento te planteaste escribir 'Ponerme a parir'?
Surge directamente a raíz de una propuesta de la editorial Planeta. Había escrito para monólogos, en formato estándar, sobre el embarazo y lo había producido de forma independiente. Por ello, cuando Planeta habla con mis representantes decido que no me voy a quedar en el chiste, sino que voy a escribir un libro; igual la comedia no da para ese espacio íntimo de la literatura en el que puedes desarrollar situaciones concretas. Me hace ilusión, entre otras cosas, porque quizás haya gente que solo conozca mi faceta como cómica.

Hay mucho humor, pero también vivencias muy personales, como tu relación sentimental con Musco. ¿Sientes que hayas abierto tu intimidad?
Sí. Cuando escribes, te das cuenta que es más terapia para ti que otra cosa. Me he abierto completamente, creo que el libro en sí no tendría sentido si no lo hubiera hecho. Entiendo que es una manera de exponer la realidad en bruto y, a partir de ahí, hacer comedia.

"Hubo un momento en el que no tenía fuerzas ni para abrir Instagram" 

Una de las primeras interpretaciones que pueden surgir al leer el título es la de criticar a alguien. En el libro hablas incluso de insultos que te llegan a través de redes sociales cuando hablas del suelo pélvico o cuando te reincorporas a 'Zapeando' después de ser madre. ¿Cómo encajas estos comentarios, te afectan mucho?
He hecho una evolución. Estamos enganchados al móvil y siempre estás esperando un 'feedback' de lo que haces, por lo que te encuentras con 'haters' y con gente a la que le gusta tu trabajo, sin embargo, tendemos a quedarnos con lo malo. Ahora mismo me afecta muchísimo menos, sobre todo porque tengo más carrera profesional que al comienzo. Sobre el episodio del suelo pélvico, una cosa es un comentario aislado o dos, lo malo es cuando se hace viral, ahí me pilló con ocho meses de embarazo y no podía casi ni abrir Instagram, era agotador, no tenía la fuerza necesaria para explicarme.

"Si ahora me dedico a la comedia es porque llevo trabajándomelo desde que tengo uso de razón por una cuestión de supervivencia". Entonces, lo tuyo con la comedia no fue un amor a primera vista.
Es una actitud. Seguramente venga algo en mis genes, no lo niego, pero esa parte la cuento porque, al ser hija única y estar de un lado para otro, la comedia era una manera de ganarme a la gente. En ese sentido, siempre lo he conseguido, era una persona divertida y la gente quería estar conmigo, era un objetivo casi inconsciente.

Comentas que no lo has tenido más difícil en tu campo profesional por el hecho de ser mujer. A pesar de ello, ¿has vivido alguna situación desagradable por esta cuestión?
Creo que ha habido una discriminación positiva en el hecho de ser mujer. Es verdad que me lo curré mucho, pero justo en el momento en el que llegué no había tantas mujeres sobre el escenario y, además, las empresas querían mujeres, al menos una. No digo que haya sido por una cuestión de cuotas, pero creo que en ese momento me vino bien ser mujer.

Eva Soriano, Patricia Espejo, Paula Púa... Lo cierto es que sí hay mujeres en la comedia y, además, con talento, contradiciendo a aquella polémica declaración de Florentino Fernández.
Considero que lo de Florentino se fue un poco de madre. Creo que estuvo torpe en aquella entrevista pero no me gusta machacar a los compañeros. También tienes que estar en el mundillo para ver el talento femenino que hay ahora, por supuesto que ha habido mujeres cómicas con anterioridad, pero ahora hay casi paridad; Florentino Fernández lleva años en esto y no se ha acercado a un 'open mic' en ningún momento. Como he dicho, fue una torpeza sacada de contexto. Me iría más a la polémica de 'La chocita del loro' donde vinieron a decir algo así como que las mujeres no funcionaban. Esa frase también me la han dicho personalmente cuando he actuado en algunos lugares, entonces no tenía las tablas suficientes para gestionar eso. 'La chocita del loro' es un espacio que busca cosas muy comerciales y hay pocas mujeres que hagan ese tipo de humor más blanco. El resurgir de las mujeres haciendo comedia tiende más al activismo, no a un público de corte clásico.

¿Cómo se afronta hacer un monólogo con la certeza de que cada vez hay más 'ofendiditos'?
Creo que es mejor no pensarlo. Al final, cuando estás en el escenario se crea como una familia entre el público y el tú. Lo que se dice en el escenario, se queda ahí, no es lo mismo verlo escrito en Twitter que estar en ese momento entre el público. No es algo que me preocupe, sobre todo porque, si no, no podría trabajar.

Hay un refrán que dice "más vale caer en gracia que ser gracioso". ¿Estás de acuerdo?
Me gusta. Si caes en gracia es porque tienes algo especial. La gracia no hay que forzarla, viene dada, la verdad es que con técnica puedes crear chistes buenos. Luego está cuando bajas del escenario y eres tú mismo, hay gente que es graciosa hablando y gente que no. En un mundo audiovisual, la cámara no miente, cuando te pones delante de ella, si no funcionas, te vas a casa, por mucho que tu padre sea el director.

"Si pensara en los ‘ofendiditos' no podría dedicarme a este mundillo" 

En el prólogo, Susi Caramelo cuenta una anécdota que vivisteis juntas. Varias páginas más adelante hablas de otras historias que no cuentas porque a Susi no le gusta. ¿Hay alguna experiencia entre ambas que se pueda contar?
La que contó ella en el prólogo es muy buena. Ella ya llevaba tiempo en la comedia, nos hicimos muy amigas, llegando a hacer un show juntas y eso ha dado pie a vivir momentos increíbles. Es mucho más reservada que yo y, en ese sentido, lo respeto al 100%. Hay muchas anécdotas, pero prefiero que las cuente ella; la diferencia entre las dos es que ella es muy discreta y yo soy una 'bocas'.

Si dentro de unos años tu hija Federica te dijera que quiere dedicarse a lo mismo que tú, ¿qué le dirías?
No me extrañaría nada, tiene toda la pinta. Le diría que es un trabajo duro, que tiene que estudiar una carrera con vocación audiovisual, que se desarrolle en un ambiente académico que le anime a escribir, un cómico siempre tiene la opción de ser guionista, es una de las ventajas de esta profesión, que tienes muchas puertas abiertas. También le diría a mi hija que esto es una carrera de fondo, que hay que actuar mucho, al principio gratis, y, básicamente, que parece un trabajo fácil, pero hay que dar muchas vueltas a un chiste para que esté completamente bien. Si ella quiere ser cómica, adelante, eso sí, creo que soy una afortunada, no puedo asegurar que todas las personas que se quieran dedicar al 'stand up' puedan tener el éxito que he alcanzado. Tengo muchos amigos que empezaron en esto hace muchos años y que siguen cobrando dos duros por hacer bolos, están en un circuito de comedia que no está pagado a pesar de que tengan un talento brutal. Hay que trabajar, pero también hay que tener un punto de suerte.

No sé si este libro también es una especie de legado para ella, que pueda conoce el contexto en el que nació.
Es mejor que no lo sea, la verdad. Es algo que no me he planteado. Es tan pequeña que seguramente escriba cinco libros más para cuando tenga uso de razón. No es un legado, son una colección de anécdotas partiendo de una premisa muy clara: quedarme embarazada en el segundo día del confinamiento sin esperarlo. Ese punto de partida te da para contar mil batallas, le he sacado un partidazo increíble a esa premisa.

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