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Anaju: "Siento este disco como un gran cambio en mi carrera"

La artista de Alcañiz (Teruel) lanza 'Mal de ojo', el primer adelanto de un álbum que supone un punto de inflexión en su trayectoria.

Archivado en: entrevistas, música, cultura, Anaju

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Foto: Carlos Suárez

"De OT me llevó una gran lección: nos insistían en que en este mundillo no te regalan nada, hay que trabajar mucho"

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Francisco Quirós
17/11/2022 - 22:36

Su cuarto puesto en la edición de OT 2020 sirvió para que el gran público conociera el talento de Anaju. Lejos de vivir de ese recuerdo, la artista turolense vuelve a mostrar sus cualidades en un álbum que, ante todo, ratifica la seriedad de su apuesta. Para ello ha contado con la producción de Carles Campi, quien ha potenciado aún más la idea original de la propia Anaju. 'Mal de ojo' es el primer single, y la excusa para poder hablar con ella sobre este gran proyecto.

Este jueves 17 publicas este single, 'Mal de ojo'. ¿Cómo lo definirías?
Lo describiría como una canción que va en la línea del disco, pero que no lo define por sí misma. El público puede oír el diseño sonoro en el que hemos estado trabajando, en ciertas cosas hay elementos o rasgos que sí que se mantienen a lo largo del disco a nivel de intenciones. Es una ventanita a lo que vamos a escuchar después, pero es lo suficientemente distinta y especial como para que sea única dentro del propio álbum. Es un primer paso, introductorio, de lo que que viene, música muy distinta al proyecto anterior que saqué. Los discos siempre me gusta trabajarlos de forma muy conceptual, esta canción es parte de esa neura que tuve sobre las cosas de las que quería hablar. En concreto, 'Mal de ojo' habla sobre una mujer morena y de ojos negros a la que se le ha atribuido la mala suerte de un gato negro.

Entonces, ¿qué líneas conceptuales van a aparecer en el disco?
Sin destriparlo demasiado, es un disco más oscuro que el anterior, o yo al menos lo identifico a nivel sonoro como algo más profundo. Trabajar con graves me encanta. Es un proyecto mucho más cuidado que el anterior, no por intenciones sino por tiempo, no he querido meter prisa en ningún momento; presenté a Sony las canciones hace un año y medio y les dije que quería trabajarlas con todo el tiempo del mundo, con mimo y encontrando a las personas adecuadas para vestirlas bien. Es un disco hecho a fuego lento, así que cada detalle está cuidadísimo.

¿Ha variado mucho el producto final respecto a la idea inicial?
Ha variado, pero no demasiado. Sabía que quería hacer algo inmersivo, meterme en el concepto que quería explorar, por lo que cogí a amigos de la industria que quería que me ayudaran a bajar estas ideas a la tierra, a traducirlas a nivel sonoro. Nos fuimos 10 días a Asturias, en el verano de 2021, a estar encerrados en un hotel donde nos dejaron montar el estudio. De allí salieron diez canciones, que es casi el 90% del disco. Lo que se creó allí, estar tan inmersos en las historias, es algo que quería mantener. Luego he trabajado con Carles Campi, un productor al que admiro un montón y del que he aprendido un montón. A él le insistí mucho en esa de idea de mantener la esencia del trabajo que trajimos de Asturias, que es algo bellísimo, pero potenciándolo. Así que se puede decir que el álbum ha cambiado, pero no ha perdido su espíritu. Como cualquier creador de canciones, he tenido periodos de amar las canciones y de odiarlas, he pasado por todas esas fases para que los temas estén más reposados.

 

¿Qué ha aportado Campi a este proyecto?
Si soy sincera, tenía un poco de miedo. No le conocía personalmente, pero sí su trabajo, que es excelente. Muchas veces me he preguntado cuánto hay en una obra del productor y cuánto de su compositor. Me quedé sorprendidísima, no dejaba de proponer cosas, aunque pudieran parecer arriesgadas; gracias a él pude ver las canciones desde una perspectiva nueva, han subido de nivel, han evolucionado pero sin alterar su esencia.

Ahora que estás inmersa en la industria musical, ¿te lo esperabas tal cual?
Me lo imaginaba como un lugar más inhóspito, más frío. Tenía el temor de que hubiera una cara más negra. No sé si es un cambio social o generacional, pero me estoy sintiendo muy cómoda, me estoy cruzando con artistas y profesionales que son muy honestos y muy buenos trabajadores. Es un mundo en el que cuesta abrirse paso, de hecho yo aún estoy empezando, pero es muy interesante y complejo. La gente se presta más a escucharte, a hablar de tu proyecto, a introducirte en el 'networking' del mundillo, así que no considero que me esté encontrando muchos enemigos por el contrario, sino todo lo contrario.

Se ha destacado mucho tu cambio radical de look. ¿Hay una intención de marcar el comienzo de una nueva etapa?
Nos pasa a los artistas, que cuando tienes un momento de cambio necesitas un entorno nuevo, un cambio de imagen, mirarme al espejo y verme distinta. Realmente este disco lo siento como un gran cambio en mi carrera, es un paso grande por cómo he experimentado las canciones, no me siento tan desprovista de medios como al principio. Este proceso de evolución necesita también verlo en mí a nivel personal.

¿Con qué géneros musicales y con qué artistas creciste?
En mi casa se escuchaba muy poca música en español, aunque sí oía mucho a La Oreja de Van Gogh, Estopa y Amaral. Sobre todo escuchaba mucho a The Beatles, Simon and Garfunkel, The Who, Queen, Peter Paul and Mary... Esa era la banda sonora de mi casa. Cuando tuve un poco más de poder de decisión me iba más a Lady Gaga, Rihanna o Beyoncé, sin olvidar a Avril Lavigne. Creo que eso fraguó mi inquietud musical. Yo no sabía qué quería ser, a qué me iba a dedicar, de hecho he probado muchas cosas, como la publicidad o el diseño gráfico, pero siempre con la idea de no aburrirme, ese era el leitmotiv a la hora de elegir caminos.

¿Qué poso ha dejado ese legado en tu música?
La verdad es que no tengo ni idea. Componer en inglés es algo que me ha gustado, pero no me considero lo suficientemente apta para hacerlo. Sí que es cierto que todo lo que escucho tiene mucha connotación pop, son cosas muy melódicas. Cuando he sido más consciente de que tenía que buscar la inspiración, sobre todo a nivel sonoro, me he basado en los artistas más nuevos.

Mucha gente te conocerá por tu paso por OT. ¿Cuál es la mayor lección o experiencia que te llevaste de la academia?
Que no te regalan nada. Es cierto y quizás es un paralelismo, estar en OT te abre puertas, es un trampolín, pero cada día nos insistían en que todo nos lo íbamos a tener que ganar con trabajo y esfuerzo. Para salir en 'prime time' delante de tanta gente tenías que trabajar mucho, reduciendo incluso horas de sueño para aprenderte la letra, la coreografía, la técnica... Nos decían que no creyéramos que por estar allí lo teníamos todo hecho, que fuera de allí no es garantía de éxito haber pasado por la academia.

¿A quién o a qué le echarías un mal de ojo?
A la gente que hace el mal, que crea problemas, a esas personas que van por la espalda, a los mentirosos... No hay ninguna necesidad de hacer el mal, así que, si el karma les castiga un poquito, no está de más.

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