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ENTREVISTA (1ªPARTE)

Rosana Arbelo: "Cuando la gente canta mis canciones siento que formo parte del mundo"

Hace casi 13 años que Rosana Arbelo (Lanzarote, 1963) irrumpió con ternura en el panorama musical con aquel álbum llamado 'Lunas Rotas'. Desde entonces, miles de personas siguen de cerca sus letras y esa voz tan característica. Ahora, publica 'A las buenas y a las malas'.

Archivado en: Rosana, A las buenas y a las malas, Llegaremos a tiempo, Demasiado, Sirenas de ciudad

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Rosana

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gentedigital.es/Marcos Blanco
08/5/2009 - 12:44

Rosana entra en las oficinas centrales de Warner Music con esa alegría tan suya. Saluda a la recepcionista. Le pregunta si ha comido. Se ríe. Sube las escaleras. La veo pasar desde mi estancia en un sofá con tonos claros. A veces, uno siente cierta conexión e identificación con personas que nunca ha podido conocer. Me acompañan hasta una amplia sala, donde espero durante unos minutos la llegada de Rosana. Cuando aparece, la sensación de empatía es absoluta. Las miradas lo confirman. El éxito también se viste de carne y hueso.

¿Qué significado tiene 'A las buenas y a las malas' en tu vida tanto desde el punto de vista personal como profesional?

Desde que empecé a componerlo, noté que era diferente. Hasta ahora siempre hemos hecho discos con diferentes estilos: una rumba, un bolero... Siento que éste tiene una línea muy concreta. Tiene temas rápidos, lentos, de todo tipo, pero es un disco especial porque es un salto más hacía el pop-rock, por decirlo de alguna manera. Quizá tiene unos textos mucho más intensos que en el resto... Tampoco puedo ser muy objetiva, porque las personas que hacemos discos nos enamoramos con facilidad del último trabajo que hacemos (risas).

A nivel de sonido, has definido este trabajo como más rockero, más de banda, menos latino que los anteriores.  ¿A qué se debe esta evolución?

Porque ha nacido así. No he querido reinventarme ni hacer nada diferente. Lo que hecho y suelo hacer es responsabilizarme de lo que hago. Salió así, con ese rollo, con esa energía, con ese punto... Lo único que hice fue trasladarlo al estudio y buscar cuál era el paisaje musical que se movía alrededor de eso. Al final, todos los caminos nos llevaron al mismo punto. Es un sonido más años 60 con respecto a que los sonidos en aquella época no estaban tratados. La guitarra suena a guitarra, el bajo a bajo. No hay maquillaje. En la voz tampoco. Además, en este disco todo ha sido más visceral. Esto es lo que estoy sintiendo, lo que quiero contar y así lo voy a dejar grabado. El álbum es pequeño con respecto a la banda, pero grande con respecto al sonido, muy amplio, crudo. Intentando que la gran protagonista no sea ni la música ni yo, sino la canción.

Hablemos entonces de las canciones. En general es un disco lleno de esperanza. Tu música siempre tiene ese poso. ¿Eso se debe a que no existe espacio para la tristeza en tu vida o es que utilizas las canciones como catarsis?

Hay lugar, pero creo que es una cuestión genética en mi caso. No le dejo demasiado espacio. Es verdad que la pena llega, pero no dejo que se me pegue demasiado rato. Soy una persona que piensa en tirar para adelante. No es algo que me invente, sino que fluye de forma natural. Lo que sí hago en este disco y no he hecho en otros es retratar la realidad como en 'Demasiado','Llegaremos a tiempo'... Quizá hay cinco temas que hablan de la realidad. Por ejemplo, 'Demasiado' es un caso casi sangrante. Habla de la saturación de todo y de nada. Demasiadas urgencias para nada importante o casi importante... Entonces, hago un retrato de la realidad, pero luego no puedo evitar entrar en ella y querer cambiarla. En el mundo de mi canción mando yo y por lo tanto... ¡Lo cambio! A partir de ahí, propongo que entre todos sería mucho más fácil llegar a un mundo diferente. Pienso que ese mundo que queremos todos no se diferencia tanto.

¿ Crees que la popularidad de tus canciones desde que empezó todo con ‘Lunas Rotas' se debe a que hay muchas personas como Rosana en este mundo o quizá la gente necesita escuchar esas historias que lleva dentro a través de tus mensajes?

Hay una mezcla de ambas cosas, pero creo que hay más gente como yo o que formo parte de la gran mayoría de la gente. Eso me gusta. Me gusta sentir que cuando pongo el hombro no estoy sola y tampoco permito que haya gente sola. Intento no pensar demasiado en la repercusión de mis canciones porque no me gustaría olvidarme nunca de quién soy y de dónde vengo. Sobre todo, porque cuando uno se olvida de dónde viene es mucho más difícil saber hacia dónde va. Sin embargo, cuando hago una canción, me subo a un escenario y escuchas ese tema cantado por la gente siento que estoy ahí, que formo parte del mundo. Entonces, me siento bien porque a final no hay nada más bonito que las idas y vueltas, ¿no? Cuando sientes que puedes ayudar al mundo, pero que el mundo te estás ayudando a tí sobradamente.. Eso funciona mejor que la sensación de estar aislado...

Me han cautivado especialmente dos temas de tu último trabajo discográfico: ‘Se fue' y ‘Sirenas de ciudad'. ¿Qué historias se esconden detrás de estas canciones? ¿Cuánto existe de realidad en sus letras?

‘Se fue' es real, desgraciadamente. Es alguien que se rindió y se marchó. Es un homenaje. Procuro no hablar demasiado de estas cosas por no recrearme. ‘Sirenas de ciudad' es una leyenda. Es una canción inventada, con cierta intención de cuento, de crear un mundo mágico en el que al final descubres que lo andabas buscando estaba en tu interior. En este caso, la persona que llevaba el corazón del mar dentro lo andabamos buscando y lo llevaba dentro.

 

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