Nuevos modelos de negocio culturales en Internet

Escrito el: diciembre 20th, 2011 | Por: | Publicado en la categoría: Cultura, Empresas, Vida digital | 2 comentarios » | 716 veces

Hace muchos años existía un trabajo que consistía en subir a la cima de una montaña en burro y picar grandes trozos de hielo para después bajarlos a la ciudad y venderlos troceados. Este trabajo desapareció cuando alguien inventó el congelador y todo el mundo pudo hacerse cubitos de hielo en su casa.

La escritora Lucía Extebarría ha anunciado en su perfil de Facebook que deja de escribir novelas por culpa de la piratería debido a la cual, en palabras de la escritora, se han descargado más copias pirata de su último libro que unidades vendidas.

Hace unas semanas otro escritor, Juan Manuel de Prada, criminalizaba al libro electrónico como el causante del fin de la literatura y teorizaba sobre como la posibilidad de realizar copias exactas de un bien suponía el fin del negocio basado en la venta de originales.

Tanto Lucía como Juan Manuel son el típico ejemplo del efecto me-enfado-y-no-respiro. En ambos casos el culpable de todos los males sus males, es la tecnología, una tecnología que les supera y la cual probablemente no son capaces de implantar en su producción literaria, quizá regida por un agente, una editorial o un distribuidor los cuales, como parece lógico, quieren una pequeña parte del negocio. ¿Negocio? vaya, resulta que una novela puede un negocio…yo creo que debe serlo y si no lo piensa así su autor no debería quejarse por no obtener beneficios por ella

Escuché en la radio una entrevista con Hombres G en la que contaban que su último disco lo habían producido ellos mismos y que en su giras ya no contrataban road manager. David Summers se justificaba diciendo que, después de tantos años en el negocio de la música, no lo necesitaban y que tenerlo les suponía perder entre el 20% y 30% de los ingresos.

En Yorokobu ha publicado Marcus Hurst la historia del  cómico americano, Louis CK, que ha ganado más de 200.000 dólares en sólo cuatro días vendiendo grabaciones de sus actuaciones de forma independiente desde su página web. De ese dinero ni Apple Store ni Android Market han visto ni un centavo.

Los escritores de la revista Orsai, conocen los nombres y apellidos de cada uno de los compradores de su revista y tienen su email para agradecerles la compra si lo desean. Además los escritores de su editorial reciben el 50% de los ingresos. Los músicos de Canteca de Macao han utilizado el crowfounding para producir su próximo disco, es decir, su proyecto es viable antes de comenzar a hacerlo por la aportación previa de sus fans.

El modelo ha cambiado muy rápido y mientras unos siguen cerrando los ojos y apretando los puños para que cuando despierten todo vuelva a ser como antes, otros buscan nuevas formas de monetización, nuevos modelos de negocio, nuevas formas de distribución…los tiempos en los que los creadores culturales vivían de que les compráramos el papel o el plástico donde venían sus obras ha terminado.

No creo en la criminalización de lo digital por el mero hecho de ser fácil de transmitir y rápido y exacto de duplicar, creo que esa fortaleza se convierte en una debilidad si no le acompaña un modelo de negocio que no insulte al consumidor, con un precio razonable y con una relación cuasi personal con el comprador.

Muchas industrias culturales han intentado trasladar sus modelos tradicionales, basados en la creación, producción, distribución y promoción, a la red y después de millones de euros de pérdidas han echado la culpa de su fracaso a los usuarios y a la tecnología. Lo siento, ya no cuela, si sus productos culturales no son rentables les espera el mismo futuro que  al vendedor de hielo.

 


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  • Juan Santiago Ruetter

    Quienes se niegan a escribir por que sus libros circulen gratis, no son escritores, son fabricantes de atados de papel que no merecen el nombre de libros.  

    Un escritor escribe por que necesita escribir para transmitir si es necesario se busca otro trabajo para comer o pasa hambre.   

    Estos tipos vivían alegres a  gusto siendo estafados y esclavizados por fabricas de objetos de papel autodenominadas editoriales.

    Internet no será la muerte de la cultura será la muerte el mercadeo en mombre de la cultura bien venido sea eso. 

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