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En Carucedo y Cáceres

Los forenses desmontan la defensa del acusado de abusos que culpa a un medicamento de su comportamiento

Los peritos forenses que han prestado declaración este martes en la Audiencia Provincial de León han descartado que Rafael Prado, acusado de abusar sexualmente de 16 menores en campamentos de verano de Carucedo (León) y Cáceres, han negado que la medicación que éste tomó durante varios años, denominada artane para tratar una distonía, un trastorno del movimiento, pudiera provocar conductas pedófilas, como alegaba la defensa del procesado.

Archivado en: Carucedo, Cáceres, abusos, menores, Audiencia, Rafael Prado

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gentedigital.es / Europa Press
08/3/2016 - 16:30

A este respecto los forenses han sido tajantes y han aseverado que la medicación que Rafael Prado tomaba "en ningún caso" tuvo nada que ver con los delitos que se le imputan. "En 54 años que se comercializa este medicamento no se ha descrito ni un solo comportamiento de este tipo provocado por el artane", han añadido.

Así, han asegurado que conductas de cambio de comportamiento, en ningún caso conductas pedófilas, como consecuencia de esta medicación sólo se han descrito en casos que se consumía el fármaco sin ningún tipo de control facultativo, en dosis muy elevadas y en pacientes con enfermedades previas y que el acusado no cumple ninguno de estos requisitos ya que tomaba una dosis adecuada a su dolencia y siempre bajo control de su neurólogo.

Los forenses han explicado que Rafael Prado tiene una parafilia que hace que se sienta atraído por menores, pero que no "tiene ninguna alteración mental" ni este comportamiento está provocado por una enfermedad mental, sino que es "totalmente consciente de sus actos" y por ello "perfectamente imputable".

En cuanto a su comportamiento, los peritos forenses han declarado que el procesado presenta un comportamiento normal en su vida diaria porque "estudia la oportunidad" para cometer los abusos y lo "planifica para no ser descubierto" y que cuando la situación no le es favorable actúa con normalidad. También han asegurado que "obtiene una satisfacción extra" al grabar los vídeos que son para él "un trofeo".

Los peritos también han dicho que Rafael tiene una "altísima peligrosidad" porque es "muy probable" que vuelva a abusar sexualmente de menores ya que "no existe tratamiento eficaz para esta patología".

DESCUBIERTO POR CASUALIDAD

Durante esta misma jornada, también ha prestado declaración la exmujer del procesado que ha precisado que descubrió los vídeos de contenido pedófilo por casualidad, cuando estaba buscando un gorro de natación dentro de una mochila de deportes que utilizaba su por entonces marido.

Allí encontró CD, DVD y mini-DVD así como un disco duro que estaban "muy escondidos" por lo que se decidió a ver su contenido. Dentro del disco duro, la expareja del acusado ha dicho que encontró las imágenes, procedentes de una cámara ubicada en los vestuarios de unas piscinas de Madrid, ordenadas por nombres (presumiblemente de los menores), días y fechas. En ellas se veía a menores desnudos y cambiándose de ropa.

En CD y DVD la testigo ha asegurado que visualizó los abusos sexuales, felaciones y tocamientos que su marido les profería a varios menores, imágenes grabadas con una cámara de visión nocturna mientras los niños dormían.

Esas imágenes corresponden a campamentos realizados en Carucedo (León) y en Cáceres y en ellas identificó a su expareja "sin ningún género de dudas" porque ha explicado que había planos de su cara y que, además, reconoció su mano, un reloj que ella le había regalado y la camisa que le había planchado muchas veces.

"Se me cayó el mundo encima", se ha lamentado la exmujer del acusado que ha dicho que sufrió un ataque de ansiedad y que tuvo que ser hospitalizada cuando descubrió las imágenes, algo que ocurrió cuando estaba embarazada de seis meses. "Me entero de que el hombre de mi vida, con el que llevo 13 años hace esto", ha señalado en una declaración realizada por videoconferencia.

La exmujer ha asegurado que "jamás" tuvo ninguna sospecha de algo así y que decidió poner estos hechos en conocimiento de la policía para proteger a sus hijos, uno menor que ya tenía y del que estaba embarazada, y a otros menores que su marido, como director de campamentos, tenía a su cargo. "Los niños le adoraban por eso me parece más cruel lo que hizo", ha añadido.

En esta jornada también han pasado ante la sala de la Audiencia provincial de León otros testigos que ayudaron a identificar a las víctimas, compañeros del procesado, así como la madre de uno de los menores que sufrió abusos, cuya declaración ha sido a puerta cerrada por deseo de Fiscalía.

Rafael Prado se enfrenta a una petición de pena por parte del Ministerio Fiscal de 234 años de prisión por un delito de revelación de secretos, 12 delitos de abusos sexuales continuados, cuatro delitos de abusos sexuales y 16 delitos de corrupción de menores, así como a una indemnización de 132.000 euros

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