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Siempre les queda París

Buena parte de los miembros que integran la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se presenta en Madrid con un escaso camino recorrido respecto al acuerdo firmado en 2015. Según un estudio realizado por científicos, sólo el 20% cuenta con unos planes adecuados para lograr la reducción de emisiones para frenar el calentamiento global.

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01/12/2019 - 10:18

El año 1997 queda muy lejano en el tiempo, especialmente cuando se aborda un asunto con tantas urgencias como el cambio climático. Por eso los líderes que se dieron cita en la COP 21, celebrada en 2015 en París, dieron forma a un documento que tenía como objetivo coger el testigo del Protocolo de Kioto, aunque contaba con un respaldo mayor en materia de consenso: 195 países firmaban el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima. Nacía así el Acuerdo de París.

Este texto establecía un plan de acción mundial que pone el límite del calentamiento global muy por debajo de dos grados centígrados. En concreto, el proceso pasaba por lograr que las emisiones globales alcancen su nivel máximo cuanto antes, para aplicar después rápidas reducciones basadas en los mejores criterios científicos disponibles.

Para que esta iniciativa no se quedase en un simple brindis al sol, los gobiernos presentes apelaron a la transparencia, fijando reuniones periódicas cada cinco años, para informar a los demás socios y a la ciudadanía sobre sus avances, evaluarlos mediante un sólido mecanismo de transparencia y rendición de cuentas, y, a su vez, fijar objetivos más ambiciosos basándose en criterios científicos.

CHOQUE DE REALIDAD
Sobre el papel, el Acuerdo de París era un rayo de esperanza en medio de un panorama un tanto desolador, aunque la realidad se está encargando de demostrar que buena parte de los firmantes suspenden a la hora de poner en práctica toda esta teoría.

Recientemente, un estudio realizado por un grupo de expertos, encabezados por Robert Watson, el expresidente del IPCC (el panel de científicos asesores de la ONU), ha evaluado los planes presentados por 184 países para tratar de alcanzar lo fijado en el texto de 2015. La consecuencia es bastante pesimista: menos del 20% estaría en la senda adecuada para el recorte de emisiones.

A ese dato se suma el movimiento iniciado por Donald Trump para retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, lo que dejaría a países como China, India y algunas potencias de la Unión Europea como los líderes de un movimiento que no solo debería servir de contraste a la salida norteamericana, sino que además tendría que ejercer como ejemplo para el resto, ya que también son las naciones con una mayor cuota de emisiones. Así, la COP 25 se presenta como un buen momento para evaluar esta hoja de ruta.

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The year 1997 seems like a long time ago, especially when addressing an issue like climate change with so many emergencies.

This is why the leaders who came together at the COP21, held in Paris in 2015, created a document that had the aim of taking up where the Kyoto Protocol left off, while it had greater support in terms of consensus: 195 countries signed the first globally binding climate agreement. Thus the Paris Agreement came into existence.

This text set a worldwide action plan to limit global warming to below two degrees centigrade. Specifically, the process was to make global emissions reach their maximum level as soon as possible, in order to later apply rapid reductions based on the best available scientific criteria.

So that this initiative did not remain just wishful thinking, the governments present called for transparency, setting regular meetings every five years to inform other members and the public in general about their progress and evaluating it with a sound mechanism of transparency and accountability, to in turn set more ambitious goals.

REALITY SHOCK
On paper, the Paris Agreement was a glimmer of hope in a bleak landscape, although reality is showing us that many of the signatories have failed to put theory into practice.

Recently, a study carried out by a group of experts led by Robert Watson, the ex-president of the IPCC (the Intergovernmental Panel on Climate Change), evaluated the plans presented by 184 countries in order to try to address the issues set out in the 2015 text. The outcome is quite pessimistic: less than 20% are on the right track for cutting emissions.

Added to this fact is the movement started by Donald Trump to withdraw the United States from the Paris Agreement, which would leave countries such as China, India and some European powers as the leaders of a movement which should not only serve as a contrast to the US exit, but also as an example to the rest, since they are the nations with the highest emissions. Thus, the COP 25 appears to be a good opportunity to evaluate this process.

 

TEXTO TRADUCIDO POR BLARLO

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