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MARCOS ROITMAN: SOCIÓLOGO

"Hay que perseverar, esta es una época de resistencia"

A punto de que el movimiento 15-M cumpla su primer aniversario, Marcos Roitman, sociólogo, profesor de Estructura Social de España y de América Latina en la Universidad Complutense de Madrid, presenta su último ensayo, titulado 'Los indignados. El rescate de la política' (Ed. Akal).

Archivado en: marcos roitman, sociologo, 15-M, indignados

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Marcos Roitman·Foto:Chema Martínez

Marcos Roitman·Foto:Chema Martínez

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gentedigital.es/P.C.
27/4/2012 - 09:15

En el libro, Roitman, chileno afincado en Getafe desde hace décadas, trata "los nuevos procesos sociales que han ocurrido a la luz de la gran crisis del capitalismo y, sobre todo, con el descrédito del quehacer de la política, los grandes recortes, los factores de corrupción, aquellos elementos que han ido catalizando los efectos directos de esta gran recesión", tal y como explica él mismo.

¿Cuál es el punto en común que poseen todas las revueltas que hemos presenciado en los últimos meses?
El rescate de la política. ¿Qué podemos entendemos por eso? La política siempre ha obtenido su centralidad en la construcción de la ciudadanía republicana: en los elementos de participación en la toma de decisiones, la negociación colectiva, la representación sindical, los derechos de los trabajadores... Lo que se entendía como el estado de bienestar. Ahí había una compensación, ese hecho ciudadano lo que a uno le hacía era ser y sentirse ciudadano de derecho.

¿Y qué ocurre ahora?
Hoy la política ha perdido esa construcción de ciudadanía, ha quedado secuestrada por los grandes mercados, que son los que toman las decisiones, y todos esos movimientos lo que buscan ese rescatar la política en su concepto de dignidad.

¿Cuál será la consecuencia?
Todos esos elementos tan disímiles y dispersos acaban concluyendo en una crítica global a la manera en que la crisis está siendo enfocada y, entre otras cosas, a quienes realmente está afectando más. Ahí confluye la juventud, que ha sido calificada como una de las generaciones más altamente formadas y que hoy su futuro no es el mismo que el de la juventud de la década de los 60. Después están los parados de larga duración, las amas de casa, que reivindican un sueldo y un salario en la dinámica de una transformación en la propia lógica de la familia. También está la mujer, en la definición propia de género, de factores de participación. Todos esos elementos caracterizan los nuevos movimientos sociales, que son muy heterogéneos.

¿Por qué señala que el término 'indignados' no es exactamente el adecuado?
Porque no he visto que ellos o quienes lo han configurado se autodefinan así.

¿Cómo debemos llamarles entonces?

Como ellos mismos se expresan, como un movimiento social ciudadano de recuperación de la democracia y de la dignidad, no hace falta etiquetarlo para ponerlo en un insectario como una mariposa, con su fecha de nacimiento. Eso es más bien un reduccionismo que impide entender la riqueza y el valor de un movimiento al que, por el solo hecho de intentar rescatar la dignidad perdida y darle a la política ese valor central en el proceso de toma de decisiones, hay que darle la bienvenida.

¿Podemos comparar este movimiento con algún otro que haya surgido a lo largo de nuestra historia?
No. Detrás hay muchas luchas, mucha sangre, mucha muerte. Conseguir las ocho horas de trabajo costó siglos de represión; conseguir los derechos sindicales o de negociación colectiva, lo mismo. Haríamos un flaco favor si consideramos que el 15-M lo es todo. Puede ser germen de algo, pero se debe inscribir en la historia de las luchas democráticas de España. Por eso hay una gran diferencia con el moviminto de estudiantes chileno o con el movimiento Wall Street o la primavera árabe. Tienen orígenes diferentes, historias diferentes, pero confluyen en un momento del tiempo, por la crisis.

¿Cómo convencemos a la juventud de que existe un futuro, un horizonte?
No podemos pensar que no hay alternativas, en eso consiste la estrategia del miedo de los mercados. El capitalismo no puede prever y por eso necesita reprimir. Hay que luchar y perseverar, esta es una época de resistencia.

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