Los gritos del silencio

Roland Joffé, 1984. La traducción literal de su título, “Campos asesinos”, responde mejor a la historia contada: los horrores que sufre Camboya bajo la dictadura comunista del Khmer Rojo, en los años ochenta del siglo XX. Sydney Chamberg, reportero del New York Times Magazine, consigue algunas primicias con la ayuda de Dith Pran, un camboyano que se siente periodista. Chamberg, expulsado del país junto a los demás corresponsales extranjeros, gana el premio Pulitzer por sus reportajes camboyanos. Pran es apresado y conducido a un campo de exterminio, pero conseguirá escapar y huir a Tailandia. La historia es durísima y hermosa, porque nos muestra al mismo tiempo la violencia despiadada contra todo un pueblo, y la categoría de dos hombres que se juegan la vida por contar la verdad y mantener su amistad. El final es una escena inolvidable, envuelta en Imagine, la canción en la que John Lenon te pide que imagines un mundo sin países ni fronteras, donde no haya nada por lo que matar o morir, ni posesiones, ni codicia, ni hambre…

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