Tan lejos, tan cerca

En 1993, Wim Wenders sorprende a propios y extraños al rodar “Tan lejos, tan cerca”, una secuela de “El cielo sobre Berlín”. Una vez más, los ángeles pasean por la ciudad -tras la caída del Muro-, e intervienen en la vida de los hombres. Una película imposible, pues no se puede filmar a seres invisibles, y si se hace ha de resultar inverosímil. Sin embargo, Wenders consigue hacernos evidentes y creíbles a los ángeles, logra transmitirnos sus emociones, y nos permite asomarnos al fondo del alma de los seres humanos que ellos miran con indecible amor y respeto. No en vano, Wenders ha ganado la Palma de Oro en Cannes, el León de Oro en Venecia, el premio del jurado en Berlín, un BAFTA británico al mejor director, el premio al Mejor Director Europeo y muchos otros. Se le considera, de manera unánime, uno de los directores que han revolucionado el lenguaje cinematográfico. Desde 1991 es director de la Academia de Cine Europeo. “Tan lejos, tan cerca”, una obra maestra que bucea en el misterio de la vida y de la condición humana, está pensada para espectadores reflexivos y exigentes.

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