Ha viajado en avión, en coche, en autobús, en tren, en 4x4, en barca, en ferry, en camello, en yak, en elefante…. Ha caminado entre montañas, ha subido a 5.419 metros y bajado a -42, buceando, ha caminado por la Gran Muralla, ha visto el Tal Mahal, los Templos de Angkor, los guerreros de terracota de Xian... .
David Lacarra es uno de esos jóvenes que, de un día para otro, da un giro radical a su vida. Este logroñés de 31 años es licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte y su mayor pasión es viajar para “conocer personas y culturas diferentes”.Él siempre defiende que es “un chico normal que nació con el amor por el movimiento” y de ahí surgió el mayor de sus sueños: dar la vuelta al mundo.
Según David, la idea de viajar ha estado siempre en su cabeza, pero la vuelta al mundo comenzó a gestarse cuando decidió volver a España tras 3 años en Italia. Quería hacer un viaje antes de volver a instalarse en nuestro país, un viaje de un mes, como mucho dos, por Europa. Pero poco a poco “fui ampliando las miras y fue mi hermano Óscar quien me tiró una loca sugerencia: ¿por qué no te vas a dar la vuelta al mundo?”. En un principio David se rió y pensó que era una tremenda locura, pero esa idea no salía de su cabeza y comenzó a creer en ella. En esos momento no podía financiar el proyecto así que decidió quedarse un año más en Italia y tras “muchos meses de planificación, ahorro y preparación partí un 29 de marzo”.
PLANIFICACIÓN
Planificar este tipo de viajes lleva su tiempo. David sabía que era difícil, casi imposible, tener un recorrido fijo, pero sí tenía en su cabeza un plan general, sitios donde él quería ir, y a partir de ahí comenzó a confeccionar una lista inmensa de países. “Escribí muchísimos nombres de países, empecé a estudiar y leer sobre ellos, me informé de lo que costaba ir. Fui viendo lo que más me gustaba y poco a poco la lista fue disminuyendo hasta que terminé por trazar un rumbo”.
Ha viajado por el Reino Unido, Italia, India, Tibet, China, Hong Kong, Tailandia, Malasia, Singapur, Camboya, Indonesia, Australia... y es que para David “viajar es algo maravilloso. Al principio es un deseo de conocer lo desconocido y de aventura, pero a medida que se viaja uno se da cuenta de que las experiencias que se viven te enriquecen muchísimo a nivel personal, te ayudan a conocer, no sólo lo que nos rodea, sino también a ti mismo”.
Para este joven emprendedor “la diversidad del planeta y del ser humano no tiene fin, y cuando se descubren todas esas formas de ser, de pensar y de vivir tan distintas cambias por completo, llegas a comprender cómo vive realmente la gente cuando te metes en sus autobuses o cuando, incluso, duermes en sus casas”.
Y es que para este logroñés un viaje “te cambia la vida, te hace ver las cosas con una amplitud de mente que cuando estás en tu país no puedes entender”.
HISTORIA CON FOTOGRAFÍAS
Una vez en España y tras un periodo de descanso, a David le gustaría llevar a cabo una exposición con historias y fotografías de sus viajes que contarán su experiencia durante estos 14 meses.
De momento, este proyecto está en periodo de “idea”. Ahora David intentará contactar con instituciones o personas que le puedan echar una mano a nivel logístico. “Ni mucho menos quiero ganar dinero con esto, lo único que me gustaría es hacer ver a la gente que viajar no es imposible, y es algo que te enriquece de una manera increíble.”
Cuando David escucha la palabra viajar se vuelve loco, pero ahora, de momento, “hay que repostar, ahorrar de nuevo y volver a planificar. Me iría a viajar mañana mismo, pero tengo que volver a armar poco a poco mi vida”.
No cabe duda de que viajar es una de las experiencias más impresionantes que se puede tener a lo largo de tu vida. Es una forma especial de conocer gente, pero también de conocer a personas como David Lacarra, un viajero por el mundo.