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No nos podemos quejar...

Estoy más que preocupado con lo está pasando en España. Primero el anuncio de la crisis, el anuncio de los recortes, después los ajustes con la supresión de la paga extra a grandes colectivos. Nos hemos hecho expertos en seguir lo que pasa en la bolsa y en la prima de riesgo, a pesar de que lo que de verdad está en riesgo no es la prima sino la familia entera.

Archivado en: Maximino Cañón, recortes, crisis, España, empleo, cotizaciones,

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Maximino Cañón
22/2/2013 - 03:30

Pero la verdadera madre del cordero, y que afecta a todo el colectivo familiar y a los empresarios en general, es la FALTA DE EMPLEO o el peligro de perderlo quien lo tiene. Tener una ocupación retribuida es como gozar de privilegios reales. No se trata de achicharrar a impuestos a los que tienen trabajo y perciben un salario, cada vez más mermado, a los autónomos y aquellos otros que, de manera licita, se van ganando la vida y pagando impuestos y cotizando por todo, repito, "COTIZANDO POR TODO", así como a las empresas de mayor calado y que todavía subsisten con ERES o sin ellos. El meter la cabeza bajo tierra no nos lleva más que a no ver nada y mientras hagamos lo del avestruz otros vendrán que por detrás... buenos nos harán. Por cierto que como no se arregle entre todos, vamos a tener que meter el cuerpo entero bajo tierra en lugar de la cabeza. Ya en democracia, era frecuente asistir o contemplar, como se inauguraban empresas anunciando la creación de puestos de trabajo, generando riqueza para todos. Hoy los mandatarios políticos de turno aparecen en los medios dando ordenes y diciendo ánimo, ¡que ya falta poco! Pero decimos falta poco, pero, ¿para que? Ya ninguno se atreve a decir aquello de ¡Hemos ganado!, por si las moscas. Así me lo contaron: Un ministro visita un centro de trabajo y pregunta a los representantes de los trabajadores por como les van las cosas a lo que ellos, mirando con discreción, contestan: ¡No nos podemos quejar! ¡Ya era hora!, exclama el político, que visitara a una empresa y los trabajadores o sus representantes estuvieran satisfechos y no se quejaran en mi presencia de las malas condiciones laborales. Interrumpe entonces un representante y le dice: no nos ha entendido bien, es que "NO NOS PODEMOS QUEJAR, PORQUE SI NOS QUEJAMOS NOS ECHAN". Como la vida misma.

P.D. De la dimisión del Papa, Benedicto XVI, no digo nada porque, si le aplicamos la legislación vigente en esa materia, le sobran muchos años de cotización.

 

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