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Yo con estudiantes no bailo

No son batallas del abuelito, como despectivamente dicen algunos jóvenes ante las menciones al pasado por parte de sus mayores. Escuché a un escritor en la radio, ante la pregunta del recuerdo presente en sus novelas, contestar lo siguiente: "El recordar es vivir dos veces".

Archivado en: Maximino Cañón, Estación del Norte, recordar

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Maximino Cañón
18/3/2016 - 01:10

Bien, pues lo que hoy relato, me viene a la memoria en uno de esos paseos que cada día doy por la ciudad, cuando aparecieron en mi mente aquellas instalaciones del Bar Restaurante Universal, de gran conocimiento, tanto por los habitantes de la ciudad como por los viajeros que, dirigiéndose a la Estación del Norte, paraban a tomar algo. Como anteriormente mencioné, era bar, restaurante, pista de baile y salón, lugar para veladas de boxeo al aire libre en verano y hasta cabaret con chicas de alterne en su momento. Fue el primer lugar que tenía lo que hoy sería máquina con vídeos musicales previo pago de cinco pesetas. Las alemanas y gemelas Kesler mostrando sus largas piernas eran las preferidas por los clientes del bar Universal, los cuales, una vez agotadas las primeras cinco pesetas, esperaban la llegada de un nuevo cliente para volver a deleitarse viendo de aquellas interminables piernas que unas altas y guapas teutonas exhibían sin pudor.
Seguro que la mayoría de los que las vimos en aquellos vídeos no recordamos ninguna de las canciones que interpretaban pero sí las piernas que lucían. Los jueves, normalmente había baile pensado, fundamentalmente, para las muchas empleadas del hogar que desempeñaban su trabajo en las casas de los llamados ‘señoritos', que mediante una pequeña retribución (cuando la pagaban) presumían de ‘criados/as' las 24 horas del día. Eran tiempos en los que los jóvenes nos iniciábamos en el bello arte del baile a lo ‘agarrao'. En una de ésas, al ritmo inicial de un pasodoble, ritmo que normalmente dominábamos, uno de muestra pandilla se acercó a una chica y le dijo: ¿Bailas? A lo que ella contestó: "Yo con estudiantes no bailo". Él no supo que decir, ni nosotros tampoco. Después entendimos que lo que quería era diferenciar el entretenimiento de una relación formal que un estudiante no proporcionaba.

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