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Mentiras y engaños

Mediocridad en vena

Hace tiempo oí decir que cuando a la ministra finlandesa de Educación le preguntaban sus colegas europeos por el secreto de su éxito al ver los informes PISA, siempre respondía lo mismo: "No hay ningún secreto, lo que sucede es que tengo muy buenos profesionales" (o algo parecido). Y en esta educada respuesta va implícita la otra políticamente incorrecta: si yo tengo los buenos docentes y estoy la primera, vosotros estáis los últimos porque tenéis a los peores.

Archivado en: Nicolás Pérez Hidalgo, universidad, educación, informe Pisa

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Nicolás Pérez Hidalgo
08/4/2016 - 01:10

Ese es el secreto para tener una educación de calidad y un sistema educativo sano (al margen de reformas educativas varias): contar con los mejores docentes e ir expulsando del sistema a los mediocres. Pero para ello, hay que elaborar buenos sistemas de selección del profesorado, que permitan echar a patadas a vagos y maleantes en todos los niveles educativos, sobre todo en el universitario, donde amigos y familiares ocupan cargos a discreción.
La semana pasada ha visto la luz el informe sobre la calidad de las universidades españolas y la ULE, bajando un puesto del informe anterior, se sitúa la 54 de 61. Algunas hay peores, pero el estudio no deja lugar a exégesis y dice que en la universidad de León ni se ofrece buena docencia ni se investiga un pimiento (salvo honrosas excepciones, y que a buen seguro protagonizan becarios y personal que no cobra un euro). El ranking dice que las primeras son catalanas (qué casualidad) y que no tenemos a ninguna española entre las 150 mejores del mundo.
Mientras tanto nuestros dirigentes se enzarzan en un bochornoso ‘navajeo' en las elecciones a mandamás de la institución, como si les fuera la vida en ello. Y casi a la vez ha pasado por España Daniel Zajfman, presidente del Instituto Weizmann de Israel (lo que aquí sería el CSIC) que vino a contar que sus investigadores "se dedican a transformar dinero [alrededor de un 4% del PIB israelí] en conocimiento y no al revés" y que su "único objetivo es hacer descubrimientos que puedan beneficiar a la humanidad".
Y en estas me viene a la cabeza la respuesta de la ministra finlandesa, para preguntarme: ¿Una institución es mediocre porque la gente que trabaja en ella también lo es? ¿O es excelente justo por todo lo contrario?

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