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Jo, yo no tengo una cuenta 'offshore'

Ha quedado demostrado estos días: en España no se es nadie si no se tiene una cuenta ‘offshore' en alguno de los paraísos fiscales, especialmente en Panamá o en las más cercanas islas del Canal de la Mancha. Ministros, empresarios, cineastas, cantantes, futbolistas, premios Nobel, directivos de clubes de fútbol, tonadilleras, abogados, economistas, arquitectos, primeros ministros, presidentes de república, navieros, periodistas y un largo etcétera más tienen alguna de estas cuentas bancarias. Y presumen de ello.

Martínez Carrión
15/4/2016 - 01:10

Algunos de los tenedores se rasgan las vestiduras al verse acusados de insolidaridad, blanqueo de dinero, opacidad, evasión de impuestos y otros delitos menores. Alegan que este tipo de cuentas es legal, que han declarado su existencia y que para ellos, que son muy viajeros y cosmopolitas, es de lo más normal del mundo. Otros echan la culpa a sus asesores -ay, los asesores- y que ellos no entienden de estas cosas. Por ejemplo, el cantante, presentador y flamenco Bertín Osborne asegura que sí, que su cuenta ‘offshore' es legal y que el objeto de la misma era pagar menos impuestos, algo que, según él, lo intenta todo el mundo en España. Serán él y sus amigos. Yo me relaciono con gente normal que paga religiosamente sus impuestos y hasta abona el IVA, que ya es difícil.
Lo mismo ha dicho el ministro Soria, sí, ese mismo que no demuestra ninguna sensibilidad por la desaparición de la minería del carbón. La culpa de su cuenta ‘offshore' la tienen, cómo no, sus asesores o algún listillo de su familia, porque él no sabe, no contesta ni recuerda. Da igual que en tres días haya dado tres versiones distintas sobre los objetivos de su cuenta bancaria opaca en un paraíso fiscal. Claro, que no hay que olvidar que Soria es también el ministro de Turismo y, cómo tal, una de sus obligaciones es conocer a fondo los paraísos, incluidos los fiscales. Si es que, en el fondo, somos muy desconfiados.
En este escándalo hay de todo como en la viña del señor. Pero la base es la misma: nadie abre una cuenta bancaria en un paraíso fiscal si no es con aviesa intención, ya sea para ocultar su patrimonio, blanquear dinero, evadir impuestos o financiar proyectos poco claros o delictivos. Abrir una de estas cuentas no está al alcance del ciudadano normal porque requiere conocimientos, asesoramiento y mucho dinero para pagar a testaferros, profesionales en la otra parte del mundo, abogados y financieros que tejan una compleja red de falsas sociedades con el fin de evitar la localización del propietario. Bertín Osborne, por ejemplo, no es un ciudadano normal, diga él lo que diga; pero muchos le tenían como un modelo a imitar. Y ése es el problema.
Por otra parte, en toda esta fase de construcción de falsos ídolos y modelos sociales, los medios de comunicación y los periodistas tenemos que asumir nuestra parte de responsabilidad. Ahí está, por ejemplo, el caso del delincuente, con sentencia firme, Mario Conde, quien esta pasada Semana Santa visitaba la capital leonesa y a los medios de comunicación nos ha faltado tiempo por resaltar su presencia con innumerables fotografías y comentarios laudatorios.
Hace falta un proceso de autocrítica y de catarsis social. No se puede permitir por más tiempo la impunidad de este tipo de delincuencia de guante blanco. Nos va ello nuestra propia dignidad como ciudadanos y la supervivencia de un sistema democrático e igualitario.

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