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Black Friday o el viernes negro de Fidel

90 años son muchos, sobre todo si uno no se encuentra con plenas facultades. Como casi siempre sucede nos vienen a la memoria acontecimientos que, en otros tiempos impactaron en nosotros. Estábamos en plena dictadura franquista y todo lo que venía de afuera nos parecía un soplo de aire fresco, sin importar mucho quién soplaba. Al mismo tiempo creíamos que todo podía cambiar para mejor.

Archivado en: Maximino Cañón, black friday, viernes negro de Fidel, Fidel Castro, Raúl Castro

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Maximino Cañón
09/12/2016 - 02:20

Recuerdo unas impresionantes fotos que un emigrante, de los que venían de la Europa industrial necesitada de mano de obra, nos mostraba en unas revistas que habían conseguido evadir el control aduanero, en las que se veían multitud de cadáveres en las cunetas de Cuba y que, sin entrar en detalles de uno u otro bando, producían escalofríos.
Lo que se decía con sigilo en los bares y lugares de reunión era que Fidel Castro, líder guerrillero, hijo de gallegos y arropado por ex republicanos españoles y por el mítico Che Guevara Vara, había tomado la Habana momentos después de que Batista, el hasta esa fecha gobernante, hubiera abandonado el país. Se escapó por los pelos, decían los simpatizantes de la revolución. Había, y hay, división de opiniones, unos decían que el nuevo gobierno iba a acabar con la corrupción, con las diferencias sociales y que se implantaría la plena democracia en libertad (se comentaba que La Habana era la capital del pecado y del vicio de adinerados y mafiosos norteamericanos). Dicho y no hecho. Después de asentarse en el gobierno Fidel y los suyos la cosa cambió y donde dijeron digo después dijeron Diego, que para eso habían hecho la revolución, y nadie se movió.
La palabra libertad sólo se empleaba como ariete en los interminables mítines para contraatacar al enemigo capitalista norteamericano que desde 90 millas acechaba. Todo esto se conseguía, como en todas las dictaduras, a través de mano dura y férrea censura, como decía el cantor revolucionario Carlos Puebla: ‘¡Fidel!, ¡Fidel!, el que asome la cabeza duro con él. Quien piense seguir aquí, conspirando a todo tren, que recuerde por su bien que el paredón sigue ahí'. Mientras otros, ahora, responden con una canción mexicana que dice: ‘Ya se cayó el arbolito donde dormía el pavo real, ahora dormirá en el suelo como cualquier animal". Raúl, a ver como te las maravillas.

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