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Finura en el aviso

Estábamos en los días previos a finalizar el año para presenciar la obra de teatro titulada: ‘El señor Ibrahin y las flores del Corán', a cargo de la compañía teatral leonesa ‘La Submarina', como obra más premiada este año en los diferentes certámenes en que se ha presentado.

Maximino Cañón
13/1/2017 - 01:10

Hasta aquí nada que destacar excepto la buena disposición que la Directiva del Nuevo Recreo Industrial tiene al llenar muchos fines de semana su amplio salón de actos con distintas actividades culturales. Aunque la obra del escritor y dramaturgo francés Éric-Emmanuel Schmitt ya ha sido representada en varias ocasiones con gran éxito, por ‘La submarina', con los conocidos actores leoneses Miguel Barajas y Javier Bermejo, la verdad es que yo no había podido verla en ninguna de la ocasiones en las que fue puesta en escena. En este caso la cosa cambió y pude asistir a la misma. Buena obra, muy bien interpretada por los galardonados artistas leoneses ya citados, Barajas y Bermejo, asistidos por unos efectos especiales perfectos en todo momento a cargo del también actor Alberto Díaz.
Pero como creo que también a veces lo accesorio hace que lo principal cobre mayor importancia es por lo que me apetece plasmar aquí algo que, expresado por alguien que también domina la escena, en este caso haciendo los oficios de directivo y presentador de la obra, nos hizo reír ostensiblemente. La situación era la siguiente: El teatro estaba con una afluencia importantísima de público, a pesar de las diferentes opciones que ese día (30 de diciembre) se daban cita en León. En ese momento, empiezan ocuparse las localidades. Acto seguido, ya con la sala en silencio, se escucha la voz del presentador Ricardo G. Prada el cual después de hacer una breve sinopsis del contenido de la obra a representar, y desde detrás del escenario para no quitar protagonismo a los artistas, hace la advertencia indispensable en la actualidad, pero con un giro inesperado y ocurrente, que no es otra que la siguiente, más o menos así: "Querido público: permítanme recordarles que a la finalización no se olviden de encender sus teléfonos móviles que durante la representación han mantenido apagados, no sea que durante este tiempo hayan recibido alguna llamada urgente". Muchas gracias. Sinceramente, no recuerdo a nadie haber hecho una advertencia mas fina en la presentación de un espectáculo. Un diez para Ricardo G. Prada.

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