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Navidades en femenino

Inmersos  estamos en las tan añoradas por unos, y temidas por otros, navidades. Año tras año el mismo guión: comilonas, fiestas, exceso de bebidas alcohólicas, caza y captura de regalos, carreras, atascos, colas, compras compulsivas, cocinillas, trasnochar, alegría, ñoñería, niños, chistes, y un largo etcétera.

Archivado en: Ana Isabel Ferreras, navidades en femenino, suegras, cuñados

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Ana Isabel Ferreras
29/12/2017 - 04:40

Son días para intentar estar en familia, compartiendo buenos momentos con los seres más queridos, o eso dicen. Días en los que las mujeres mayormente, se afanan en preparar suculentos platos expectantes sobre las mesas con el único objetivo de ser engullidos afanosamente por los invitados, esperando eso sí, el merecido reconocimiento a su creadora. Y lo digo en femenino porque mayormente son las mujeres las que se dedican a estas labores, aunque hay excepciones muy bien recibidas por cierto, como en mi caso.

Es en este tipo de reuniones cuando afloran los rencores y se pone de manifiesto de forma más o menos agresiva la veracidad de esos tópicos tan arraigados que parecemos no abandonar. Maldades sobre las suegras y las cuñadas que brotan en las partyfiestas familiares. Y es que no hay casa en la que no haya algún que otro lío semejante, siempre fomentado por la saga femenina de la parentela. Es así de triste y así de simple.
Habiendo niños de por medio, las conversaciones girarán en torno a quién es más guapo, más listo, quién hace mejor los deberes, quién tiene mejor tipo y blablablabla. Todas fardando de lo mejor que tienen los suyos, evitando comentar defectos. Cuánto daño se hace y de qué manera más tonta, con el simple objetivo de quedar unas por encima de otras.
Este dicho ‘Se casa tu hija y ganas un hijo, se casa tu hijo y lo pierdes', en la mayoría de los casos lamentablemente llega a ser cierto. Siempre me preguntaba el por qué, pero el paso de los años no hace más que demostrarlo. El hombre, tontamente hace lo que la mujer le dice, de ahí el dominio, salvo excepciones de la mujer que acaba manipulando al marido y a la cuadrilla de hijos, para que piensen como ella quiere, inutilizando su capacidad individual de decisión, con la supervisión dirigida de la madre. Querrás a tus abuelos paternos cómo y hasta donde tu madre lo permita, no lo dudes, y lo peor es que cuando te des cuenta, ya será demasiado tarde. A por otras navidades.

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