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Mentiras y engaños

Días grises

Pareciera que los meteoros se hayan querido a sumar a los días grises. A los días sin gente en la calle, sin bares abiertos, a los días sin risas de los niños en las calles. A los días de los miedos, a los días del autoconfinamiento, a los días de ausencias...

Archivado en: Nicolás Pérez Hidalgo, coronavirus, covid 19, bares cerrados, días gríses

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Nicolás Pérez Hidalgo
20/11/2020 - 03:30

Afortunadamente vivimos en una ciudad pequeña que permite pasear por todas partes en unas horas. Y eso hice, uno de esos días grises. Me recorrí todos los barrios. Los viejos y los nuevos. Había solo "cuatro gatos" en la calle, y se movían lo justo para ir a alguna parte. Nadie paseaba, ni jubilados, ni turistas, ni nadie. Era un día gris y feo, con nubes y nieblas, de esos que por aquí teníamos cuatro contados en todo el año. Y mucho tenía que ver con este color plomizo, la pandemia y la sensación de cansancio y hastío. La sensación de volver otra vez a lo mismo. A quedarse en casa, a no poder ver a nadie, si no es con un palo de dos metros que marque la distancia y pertrechado de la correspondiente mascarilla. De volver al abrazo sin ganas, al choque de codos o a la despedida con un simple gesto de cabeza. Al miedo a salir de casa aun sin estar en toque de queda, al miedo al estado de alarma. El miedo al chivatazo del vecino o el miedo a ser tú mismo el delator. El miedo a volver a los cines, y a los teatros, el miedo a entrar en los bares si no tienen la puerta abierta de par en par... el miedo a bajar a comprar el pan.
Nunca llovió que no escampó. Pero cuando se vayan los días grises empezaremos a ver las cenizas de los negocios cerrados en nuestros barrios. Los locales que se alquilan, se traspasan o se vende o que simplemente ya no tienen ni ganas de anunciar su ruina.
La ciudad se mantiene viva gracias al ocio y a los bares y eso se nota enormemente en ciudades como la nuestra, que vive solo de ello. Pero al tiempo, no es menos cierto que cerrando los bares los contagios bajan. Aunque tengamos vacuna, tardaremos en recuperar la confianza, por eso de nosotros depende decidir si los días grises han venido para quedarse.

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