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Nuestro silencio flota como un enorme océano entre nosotros (2ª parte)

Siempre será el ruido, relativo al silencio que le precede, es siempre algo que nos rodea en nuestra laboriosa vida diaria, pero debe ser nuestra tranquilidad y ese típico sosiego que acompañamos en ocasiones el que marque diferencias. Sobre todo es una gran herramienta, con la cual nos podemos permitir hacer todo con mucha más eficiencia.

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Manu Salamanca
20/1/2023 - 01:10

Existen muchas personas que no suelen valorar su propia reserva. Y es que en esta ajetreada sociedad actual es algo que suele sucedernos con bastante asiduidad. Todos debemos tomarnos nuestro tiempo para poder meditar o mediar en un lugar tranquilo y en donde poder realizar actividades conforme a nuestras diferentes cuestiones y sus distintas reflexiones. De continuo comprobamos lo escaso que es este mundo en el que vivimos. Si en algún momento no tenemos nada más importante que aportar a cualquier conversación es del todo aconsejable no pronunciarnos. Nuestras palabras serán siempre tan bellas como puede ser nuestra actitud callada y silenciosa, no menos respetuosa, sin duda.
Deberíamos saber leer entre líneas. Quizá un lugar en minucioso sigilo nos ayudaría a trasmitirnos ese bienestar psicológico que tanto podemos ansiar. A veces resulta incómodo callar, solo cuando hay mucho que decir y en ocasiones tanto que reprochar. El silencio es como ese sol de la paz, de esa armonía tan cercana que nos confiere tanta confianza y seguridad; es la misma que madura los frutos que acapara toda nuestra valía y toda nuestra inabarcable pausa, es sinónimo de inteligencia, es signo de sabiduría, todo lo contrario sería la excesiva locuacidad, como una estúpida norma, de la más tonta estupidez engreída. Eso ocurre con los que hablan demasiado, es molesta esa altanería con la que convocan con estructurada descortesía su grandilocuente y desmarcada posición.
Nuestro propio ‘yo' se adentra en multitud de aclamaciones internas, haciendo frente al clamor de su propio estímulo silencioso, porque nuestro gran talento no consiste precisamente en saber lo que se ha de decir, sino en saber lo que se ha de callar. No siempre las palabras se ajustan a la mejor respuesta, esto es algo tan imprescindible que muchas personas deberían aprender y sobre todo aplicar en sus vidas. Dominar todos los silencios pudiera ayudarnos a dirigir mejor todo tipo de dialéctica constructiva y en base a pronunciarse después. Tendríamos que saber en todo caso si somos diálogo, veneremos nuestra escritura con memoria de lucidez y transparencia, la cual ha de aferrarse en nuestra vida, virtuosa y siempre decidida, sólo en ocasiones me siento en un rincón, esperando un trocito de silencio. Ser felices.

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