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REPORTAJE

La princesa a la que mentía el espejo

Una madre logra más de 242.000 apoyos contra las páginas web y blogs que incitan a la anorexia y bulimia. El Senado rechaza, con los votos de PP y PSOE, incluir esta apología en el Código Penal

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gentedigital.es/Liliana Pellicer
20/3/2015 - 10:15

Se llaman Ana y Mía. Dicen que son princesas, pero sólo ofrecen manzanas envenenadas. Webs y blogs que incitan a la anorexia y a la bulimia, conocidas como proAna y proMía, proliferan en internet, donde encuentran la manera más directa de vender la autodestrucción como medio para alcanzar la perfección. Bajo la premisa "Nadie dijo nunca que fuera fácil ser una princesa" ayudan a los jóvenes a esconder su enfermedad, les enseñan métodos para perder peso y les ofrecen apoyo en la defensa de lo que consideran una forma de vida.

"Las páginas por sí mismas no son una causa de la enfermedad, pero son terriblemente peligrosas, ya que funcionan como aliciente en personas que cuentan con factores de vulnerabilidad", explica a GENTE el equipo psicológico de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y la Bulimia (ADANER).

La mirada triste y perdida de su hija, por lo general extrovertida, fue sólo un aviso, al que se unió la pérdida de peso, el cambio de humor, un vómito abandonado en el baño y llantos al mirar su imagen en el espejo. Lidia Amella habló con su hija de 13 años y descubrió que sufría anorexia.

"Me explicó que el problema había empezado con internet, investigué y me di cuenta de que la situación era tan grave que no podía dejarla pasar. No era suficiente con ayudar a mi hija", recuerda un año después, con su niña ya en proceso de recuperación y con uno de sus objetivos cumplidos: las webs proAna y proMía ya no son un secreto.

Sin embargo, su tarea no termina ahí. Esta madre está decidida a acabar con la proliferación de estas páginas en internet y, por eso, inició una recogida de firmas a través de Change.org, que ya ha logrado más de 242.000 apoyos, en la que pide al Ministerio de Justicia que "modifique la ley para garantizar su persecución y su cierre o bloqueo".

Paralelamente, Amella consiguió lo que parecía, en un primer momento, impensable: su iniciativa se coló en el Senado la pasada semana. Gracias a UPN, se votó la inclusión de esta iniciativa en la reforma del Código Penal con un resultado inesperado. "Sólo ocho senadores apoyaron tipificar como delito la incitación a la anorexia. PP y PSOE votaron en contra, a pesar de la multitud de correos de apoyo que recibí antes", analiza indignada.

Los motivos del rechazo no están claros todavía. Entre los argumentos esgrimidos a esta madre está que hay que luchar en otros frentes, como la venta de laxantes, o que existen otras webs peligrosas, como las de fabricación de explosivos. "Sofismos de distracción", como los denomina Amella. Al cierre de esta edición, los grupos parlamentarios popular y socialista todavía no habían explicado a este medio su postura.

LA PREVENCIÓN, LA CLAVE

Mientras tanto, el problema no deja de crecer. A las webs, ya se les ha unido WhatsApp. Y es que en una realidad cada vez más tecnológica poner 'puertas al campo' puede ser difícil. Por eso, mientras la organización de protección de la infancia ante las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, Protégeles, lanza un contraataque en internet con una línea de ayuda (Masqueunaimagen.com), otros como ADANER se decantan por otra vía: "La mejor forma de erradicarlas sería que hubiese una regulación concreta, no obstante somos conscientes de que no es una tarea sencilla, por lo tanto apostamos por la prevención".

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