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Diecisiete localidades de la Ribera tendrán acceso a agua de Itoiz con la segunda fase del Canal de Navarra

Un total de 85.000 habitantes de 17 localidades de la Ribera podrán beber agua de calidad de Itoiz a través de la segunda fase del Canal de Navarra. Se trata de las localidades de Ablitas, Barillas, Buñuel, Cabanillas, Cascante, Castejón, Cintruénigo, Corella, Cortes, Fitero, Fontellas, Fustiñana, Montegudo, Murchante, Ribaforada, Tudela y Tulebras.

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24/1/2023 - 18:49


PAMPLONA, 24 (EUROPA PRESS)

Un total de 85.000 habitantes de 17 localidades de la Ribera podrán beber agua de calidad de Itoiz a través de la segunda fase del Canal de Navarra. Se trata de las localidades de Ablitas, Barillas, Buñuel, Cabanillas, Cascante, Castejón, Cintruénigo, Corella, Cortes, Fitero, Fontellas, Fustiñana, Montegudo, Murchante, Ribaforada, Tudela y Tulebras.

Así lo ha dado a conocer el consejero de Cohesión Territorial del Gobierno foral, Bernardo Ciriza, en un encuentro que ha mantenido esta tarde en Tudela con representantes municipales y agentes socioeconómicos de la zona a los que ha dado a conocer los detalles del proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra, que la semana pasada inició su periodo de información pública hasta el próximo 3 de marzo, así como el futuro sistema de abastecimiento para la Ribera, según ha explicado el Gobierno foral en una nota.

Bernardo Ciriza ha afirmado que "es innegable que Navarra tiene un deber importante desde hace años con la Ribera, con sus vecinos y vecinas, con sus empresas, con su agroindustria, sus agricultores etc.; pero, cada vez, estamos más cerca de cumplirlo". A este respecto, en su intervención ha avanzado que "el inicio de las obras de la conducción de doble tubería de 71 kilómetros de longitud se prevé para el próximo año 2024". "Además, tanto el Estado como Navarra coincidimos en que este proyecto es prioritario para nuestra Comunidad y, por consiguiente, esperamos acordar en los próximos meses los términos de su financiación, que ya se está abordando con el Gobierno central", ha añadido.

El consejero de Cohesión Territorial ha subrayado que la llegada del Canal de Navarra a la Ribera supondrá, además de una fuente de agua de mayor calidad, una mayor garantía de suministro y la disponibilidad de agua en épocas de estiaje en una zona donde se detecta la menor pluviometría de la Comunidad: "El cambio climático es uno de los mayores retos medioambientales para la humanidad. Quien no tenga aseguradas fuentes de agua de calidad y en cantidad en los próximos 30 años dejará a los territorios desabastecidos y en inferioridad de condiciones".

En el encuentro han participado también el director general de Administración Local y Despoblación, Jesús Mª Rodríguez; el subdirector de INTIA y responsable del área de Riegos, Joaquín Puig; el gerente de NILSA, Fernando Mendoza; y el responsable de obras y proyectos de NILSA, Gregorio Berrozpe. Cabe destacar que a lo largo de los próximos días se celebrarán nuevas jornadas informativas para presentar a los agentes locales los detalles de la segunda fase en el ámbito agrícola; en las que se incorporará además el director general de Agricultura y Ganadería, Ignacio Gil.

El suministro de agua de boca a las localidades de la Ribera a través de la segunda fase del Canal de Navarra requerirá la ejecución de un nuevo sistema de abastecimiento que permita sustituir e interconexionar las actuales fuentes por el recurso de agua de Itoiz.

Hasta ahora, el abastecimiento se basa principalmente en el empleo de recursos del Ebro o sus canales que proporcionan aguas con problemas de calidad y con vulnerabilidad a contaminantes, lo que exige tratamientos intensivos para potabilizarlas. También se suministra agua desde el río Queiles a través de la balsa de la Dehesa, si bien este recurso ha presentado problemas de garantía de suministro durante este pasado verano, además de los problemas de transporte a través de infraestructuras de titularidad de comunidades de regantes.

Para sustituir e interconexionar las fuentes del Ebro y Queiles con el recurso de Itoiz-Canal serán necesarias varias actuaciones de abastecimiento de agua en alta que podrían requerir una inversión de más de 40 millones de euros y que deberían ser incluidas en los próximos periodos de planificación del Plan de Inversiones Locales (PIL) del Gobierno de Navarra, dentro de las actuaciones de los Programas de Inversiones.

El Gobierno foral ha señalado que a este respecto cabe destacar que el nuevo planteamiento del PIL, implementado en 2022, "rompe el horizonte temporal de la financiación local y da mayor estabilidad a las inversiones municipales, sin depender de la aprobación de una nueva ley cada cuatro años, lo que asegura la dotación presupuestaria para su planificación y ejecución, en este caso a partir de 2026".

Estas actuaciones, actualmente propuestas en el Plan Director del Ciclo Integral del Agua de Uso Urbano de Navarra, comprenden la conexión del Canal a la estación potabilizadora de Canraso (5 millones de euros), que da servicio a Cabanillas, Castejón, Fontellas, Fustiñana y Tudela; la conducción y bombeo hasta la potabilizadora de las Estanquillas (5 millones), que permite dar agua a Cascante, Cintruénigo y Fitero; así como las conducciones de Fontellas, Buñuel, Ribaforada y Cortes (5,8 millones).

Posteriormente se plantearía la posible conexión del Canal a Monteagudo-Barillas-Ablitas a través de un bombeo en Cascante y la conexión de Corella a través de las Estanquillas (12 millones). Además, se plantea una posible ampliación de la estación de Canraso o de otras potabilizadoras; así como una mejora de depósitos y otras instalaciones, o la realización de interconexiones de los sistemas para dar más solidez y resiliencia a los mismos (12,5 millones).

Próximamente se iniciará el proceso de concreción de estos proyectos para su definición y propuesta en los próximos periodos de planificación del Plan de Inversiones Locales, con el objetivo de que todos los municipios de la ribera tengan acceso a agua bruta de buena calidad.

La segunda fase del Canal de Navarra contempla la construcción de una conducción de doble tubería de acero de 71,4 kilómetros de longitud, que parte del canal actual en el término municipal de Pitillas y finaliza en Ablitas, cruzando los ríos Aragón, Ebro y Queiles, las Bardenas Reales y las autopistas A-68 y AP-68. Los trabajos tienen un plazo de ejecución de 48 meses y un coste de 249,7 millones de euros, más IVA.

La ejecución de las obras de la segunda fase se divide en tres actuaciones: en primer lugar, la balsa de Mostrakas, que hace de nexo de unión entre el Canal ya construido y la segunda fase; en segundo lugar, la conducción de doble tubería; y, en tercer lugar, la balsa de Tudela, ubicada en el Paraje de Montes de Cierzo.

La actuación se inicia con la balsa de regulación de Mostrakas, situada en el término municipal de Pitillas, a unos 7,5 kilómetros de dicha localidad. Su función es doble: por un lado, absorber las aguas no consumidas en el tramo anterior del Canal; y, por otro lado, asegurarse que los 71 kilómetros de tubería de la 2ª fase siempre estén abastecidos. Se trata de una balsa con capacidad de almacenamiento de 107.000 metros cúbicos.

Posteriormente, tras la balsa, se inicia la construcción de la conducción de acero helicoidal de doble tubería de 71,4 kilómetros de longitud. Los diámetros de las tuberías oscilan entre los 1,5 y los 2 metros. Dispondrán de revestimiento interior apta para el contacto con agua para consumo humano. Este sistema de transporte tiene diseñadas 12 obras de toma para suministrar agua tanto de riego como de boca. A lo largo del trazado se cruzarán los ríos Aragón, Ebro y Queiles, salvaguardando las condiciones ambientales. Se atraviesan más de una docena de carreteras así como infraestructuras ferroviarias, y de riego y redes de abastecimiento, entre otras.

Por último, el proyecto contempla la construcción de la Balsa de Tudela, situada en el paraje conocido como Montes del Cierzo, a medio camino entre los municipios de Cintruénigo y Tudela. Su función consiste tanto en el almacenamiento como en la regulación de la reserva hidráulica. Su capacidad de almacenamiento es de 7,95 millones de metros cúbicos, resultando una infraestructura trascendental para la garantía de agua a la Ribera así como para su blindaje ante el cambio climático.
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