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Menos meter miedo y más diálogo y negociación

Las clases política y empresarial andan muy alarmadas por las encuestas electorales publicadas en toda España, incluida la provincia de León, en las últimas semanas. Todas coinciden en destacar las caídas espectaculares en intención de voto de los partidos políticos tradicionales, PP, PSOE e IU, y el fuerte ascenso de nuevas formaciones como Podemos o Ciudadanos. De confirmarse el resultado de las encuestas, el mapa político sufriría un gran vuelco, cuya principal consecuencia sería la pérdida de las mayorías absolutas, que en los últimos treinta años han girado en torno al PP o al PSOE.

Francisco J. Martínez Carrión
13/3/2015 - 05:50

Los empresarios leoneses, siempre tan temerosos y conservadores para lo que les interesa, ya anuncian la apocalipsis ante la fragmentación política que se avecina y se echan al monte predicando el voto del miedo: mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, es decir seguir votando a PP o PSOE y dejarse de aventuras con los bolivarianos de Podemos o los neoliberales de Ciudadanos. En caso contrario, se anuncia un periodo de peligrosa inestabilidad y la tragedia de que no se consolide la recuperación hasta ahora macroeconómica porque, la verdad, es que aún los anunciados efectos positivos no han llegado a la calle. A los leonesistas ya se les da por descontados. Están en la última fase antes de su desaparición total.
Tradicionalmente los empresarios leoneses -y los del resto del país- siempre han sido proclives a dar consejos para los demás y a no ver la viga en su propio ojo. Así les ha ido en los últimos años: una clase empresarial bajo sospecha y dividida en dos bandos cainitas en virtud de los intereses concretos e inconfesables de quien les liderase.
Olvidan los empresarios y gran parte de la clase política tradicional la enseñanza de la Transición política de los años setenta y ochenta: la cultura del pacto y la virtud de la negociación y el consenso. Es necesario recordar a estas alturas, sobre todo a las generaciones más jóvenes, que fuerzas tan dispares y contrapuestas como Alianza Popular/Partido Popular, UCD , el PSOE y el PCE fueron capaces de sentarse a la mesa del diálogo y negociar una Constitución que nos ha servido en los últimos cuarenta años y que hasta fueron capaces de renunciar a gran parte de sus principios en unos históricos Pactos de La Moncloa, que serían la base para superar la gran crisis económica de finales de los años setenta y sentar los principios del desarrollo económico español de las décadas posteriores.
Si a finales de los años setenta, a la salida de una durísima dictadura y con el recuerdo aún vivo de la guerra civil, la sociedad y la clase política españolas fueron capaces de aprender a dialogar, negociar y consensuar ¿cómo no va a ser posible ahora, en pleno siglo XXI y con todo lo aprendido en estos más de treinta años, retomar la cultura del diálogo y de la negociación? A finales de los años setenta, el demonio era el PCE, personificado en Santiago Carrillo y la Pasionaria; ahora, en 2015, el demonio es Podemos y su líder Pablo Iglesias. El Rivera de Ciudadanos, tan educado y neoliberal él, sería en este caso más parecido al Adolfo Suárez de entonces.
Mejor será dejar de meter miedo en el cuerpo del ciudadano y recuperar la práctica del diálogo y la negociación con Podemos o con Ciudadanos, y también con UPyD y otros partidos, antes que volver a poner en manos de los nacionalistas vascos y catalanes la gobernabilidad de todo el país. La deslealtad de los nacionalistas debe ser la gran lección de los errores históricos de la época de la Transición.

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