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La bioeconomía agroalimentaria podría generar 774 millones de euros anuales y 10.000 nuevos empleos hasta 2030

Marcos llama a la unidad para conseguir un "reto grande" que contará con un plan "a la vanguardia" dotado con 5 millones de euros cada año

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11/1/2019 - 13:59


Marcos llama a la unidad para conseguir un "reto grande" que contará con un plan "a la vanguardia" dotado con 5 millones de euros cada año

VALLADOLID, 11 (EUROPA PRESS)

La bioeconomía agroalimentaria podría generar un volumen de negocio de 774 millones de euros anuales en Castilla y León donde se podrían crear 10.000 nuevos empleos hasta el año 2030 de los que el 80 por ciento estarían localizados en el medio rural, según ha informado la consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, que se ha basado en estimaciones del grupo de expertos de la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea.

"El reto es grande", ha asumido la consejera de Agricultura y Ganadería que ha hecho un llamamiento a la unidad y al trabajo conjunto para que tanto el sector primario como la industria agroalimentaria de Castilla y León conviertan la actual "necesidad" de aplicar nuevas fórmulas de producción para luchar contra el cambio climático y ofrecer al consumidor productos más sostenibles y saludables en una "oportunidad de futuro" que genere una nueva economía en el territorio que, además de mayor cifra de negocio, permita activar el medio rural.

Para ello, la Consejería de Agricultura y Ganadería ha diseñado el 'Plan de Impulso a la Bioeconomía Agroalimentaria', la primera estrategia nacional vinculada estrictamente al sector primario que coloca a Castilla y León en una posición de "vanguardia" en ese objetivo hacia una economía "altamente innovadora, más eficiente y sostenible y capaz de conciliar las demandas de la productividad y competitividad de la empresa agraria", donde ha situado la agricultura, la ganadería, la acuicultura, los recursos naturales y la producción de alimentos seguros y calidad.

Este plan, dotado con cinco millones de euros anuales, apuesta por un mayor aprovechamiento del potencial endógeno de Castilla y León, por valorizar los subproductos y residuos de la producción agrícola o ganadera y su industria para reincorporarlos a la cadena de valor agroalimentaria y por hacer un uso eficiente del agua.

Además, sustituye el sistema lineal basado en el esquema de extracción, producción y deshecho por una economía circular en la que se use "la menor cantidad posible de recursos" para que las materias primas puedan mantener su valor durante el mayor tiempo posible y para que los subproductos y residuos generados puedan ser o bien transformados para un nuevo uso como productos o para la obtención de energía o bien procesados para recuperar materias primas en un objetivo de "residuo cero".

El Plan contempla 42 programas a través de cinco líneas de actuación, la primera para la adaptación de la producción agrícola y ganadera al cambio climático para lo que se han diseñado a su vez diez programas que buscan el desarrollo de genética para la adaptación de cultivos y la obtención de nuevas variedades y de alta calidad para abastecer a la industria transformadora.

Marcos ha puesto como ejemplo los experimentos ya en marcha para incrementar hasta un 5 por ciento la producción de determinados cereales o un 20 por ciento en la productividad de girasol a lo que ha sumado la adaptación de cultivos alternativos con proyectos ya en marcha en torno al pistacho, el almendro o determinadas variedades de olivos.

También se contemplan medidas para el desarrollo de nuevos cultivos emergentes de regadío como el amaranto, el trigo sarraceno, el teff o la espelta "muy demandados por la sociedad" y para el incremento de la eficiencia en la producción ganadera con el reto de aumentar un 20 por ciento la fertilidad en el vacuno de carne o usar leguminosas autóctonas como fuente de proteína alternativa en los piensos compuestos animales para sustituir otras fuentes de proteínas importadas en la actualidad, como la soja.

VALORIZAR RESIDUOS Y SUBPRODUCTOS

La segunda línea, con doce programas, se centra en la valorización de residuos y subproductos con el reto de incrementar hasta un 15 por ciento el rendimiento quesero, lo que aumentaría la rentabilidad para Castilla y León en 20 millones de euros anuales, y valorizar el salvado de trigo y avena por sus compuestos antioxidantes. Según ha precisado la consejera, en la actualidad 144.000 toneladas están a "alto precio" en la industria farmacéutica.

"Son datos reales que nos animan a trabajar en la bioeconomía agroalimentaria", ha asegurado la consejera que ha apostado también por el desarrollo de productos de valor añadido a partir de restos agroalimentarios y residuos como la utilización de subproductos de la industria azucarera para la obtención de probiótico para el ganado, "cada vez más exigido por los consumidores"; el uso de puntas de cecina o recortes desarrollando snacks y harinas donde ve una rentabilidad de más del 20 por ciento o la obtención de biofertilizante nitrogenado a partir de purines porcinos y granjas avícolas "con una importante reducción de las emisiones a la atmósfera".

La tercera línea tiene pasa por la recuperación de productos bioactivos de alto valor con el ejemplo de la obtención de compuestos polifenólicos a partir del lúpulo, "muy demandados" también por la industria farmacéutica que, según ha constatado la consejera, lo está pagando "a precio de oro" por lo que se ha comprometido a trabajar para conseguir la variedad de lúpulo más adecuada para conseguir ese subproducto.

Otros de los siete programas de esta línea están dedicados a la obtención de conservantes naturales para aumentar la vida útil de alimentos y facilitar su exportación y a la apuesta por la energía limpia y por las energías alternativas en el riego.

Según ha detallado la consejera en la presentación del Plan en el Itacyl, la cuarta línea busca un uso eficiente y sostenible del agua a través de cuatro programas para modernizar los regadíos reduciendo costes, emisiones y contaminación difusa y gestionando las necesidades de los cultivos en cada zona.

Por último, la quinta línea se centra en la sostenibilidad ambiental, a través de las tecnologías de la información y la industria 4.0, y con nueve programas, y tiene como finalidad alcanzar una agricultura de precisión, aplicar imágenes multiespectrales en la producción agrícola para ajustar insumos y medios utilizados, automatizar granjas y monitorizar las instalaciones para controlar el consumo energético.

Según ha explicado Marcos, este Plan es fruto del trabajo desarrollado a través del Mapa de Investigación e Innovación Agroalimentaria, puesto en marcha en 2016 y concebido como una herramienta en constante actualización, por lo que reforzará y a avanzará en las líneas relacionadas con la bioeconomía de esa herramienta, "desarrollándolas, adaptándolas, actualizándolas y ampliándolas".

Marcos ha agradecido también el apoyo y el impulso de los grupos parlamentarios con un reconocimiento especial a Ciudadanos al que ha considerado el "principal instigador" de la bioeconomía en Castilla y León.
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