domingo, 22 de octubre de 2017 13:52 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de José Luis Gutiérrez Muñoz

Sonrisas de colores

Mitrataa

Archivado en: mitrataa

imagen

Desde el pasado mes de mayo, una fundación australiana denominada Mitrataa dirige Bal Mandir Naxal, el orfanato nepalés en el que venimos trabajando desde hace cinco años. La NCO (Nepali Children Organization), responsable de todos los orfanatos públicos de Nepal, se vio obligada a aceptar el acuerdo por el cual, durante los próximos cinco años, cede el gobierno del orfanato más grande de Nepal, ante una dificilísima situación económica que les hacía adeudar el salario de más de un año de todos los empleados del orfanato, además de obligarles a restricciones de todo tipo, que habían llegado a afectar a la propia alimentación de los cerca de 250 menores que acoge este hospicio.

El convenio que proponía la fundación australiana implicaba asumir los salarios del personal del orfanato, conservar los puestos de trabajo, y hacerse cargo de todos los gastos de los menores: escolarización, alimentación, sanidad, vestuario, higiene, etc. A cambio, Mitrataa únicamente exigía la dirección del hospicio, algo que parecía completamente razonable.

Por lo que sabemos, aquel generoso ofrecimiento produjo una auténtica convulsión entre los responsables de la NCO, el anterior director de Bal Mandir y los propios trabajadores del orfanato. De hecho, tardaron muchos meses en aceptar un acuerdo que parecía razonable, y claramente beneficioso para los habitantes del orfanato. Pienso que rubricaron aquel convenio obligados por las circunstancias. Su terca negativa a aceptar algo que significaba la salvación del orfanato, despertaba la sospecha de que con ello tal vez estaban renunciando al manejo fraudulento de subvenciones, donativos, becas y todo tipo de ayudas que iban dirigidas a los niños y niñas de Bal Mandir Naxal, pero pasaban por sus manos. Aquella obstinada resistencia a ceder el gobierno de un orfanato arruinado, parecía dar crédito a la afirmación de que el verdadero problema de Bal Mandir era la corrupción de quienes lo dirigían, que tantas veces habíamos oído a las niñas más mayores del hospicio.

Mitrataa lleva poco tiempo dirigiendo Bal Mandir, pero ya ha introducido algunos cambios importantísimos, el primero de todos, el más urgente, era la alimentación de los menores. Ahora todos los días beben leche, comen fruta, verduras, huevos e incluso carne. Llevará más tiempo mejorar la higiene, porque eso depende de los hábitos adquiridos durante años, pero imagino que también este aspecto esencial en la vida de los niños y niñas mejorará.

Rebeca, la nueva directora de Bal Mandir, afirma que este es el trabajo más apasionante de su vida, y no me extraña, porque tiene un reto importantísimo por delante: mejorar las condiciones de vida de todos estos menores. Algo que seguramente le traerá muchísimos quebraderos de cabeza, pero también, sin duda, muchas satisfacciones.

Una de las primeras cosas que afirmó Rebeca, fue que no quería que Bal Mandir siguiera siendo lugar de paso de voluntarios que acudían al orfanato para realizar cualquier labor, sin ningún tipo de coordinación con el personal del orfanato, ni con otros voluntarios, para marcharse a las pocas semanas sin haber dejado huella en el personal, ni en los propios menores, y sin preocuparse de dar continuidad a su labor. Rebeca quiere apostar por el voluntariado interior. Desea que los propios jóvenes salidos del orfanato se comprometan en tareas de ayuda a los internos, como pueden ser clases de refuerzo, actividades deportivas, etc.

Pocos días después de saber que Mitrataa y la NCO habían firmado el acuerdo, escribí a Rebeca deseándole mucha suerte en su nuevo trabajo, y recordándole que ya teníamos todo preparado para acudir a Bal Mandir, una vez más, para compartir nuestro tiempo con los menores, organizando para ellos todo tipo de actividades lúdicas y creativas, aprovechando su periodo vacacional del Dashain.

Rebeca no tardó en responder sugiriéndonos amablemente que buscásemos otro lugar donde llevar a cabo nuestro proyecto. Aducía que otros niños y niñas que viven en otros orfanatos podrían necesitar más que los de Bal Mandir Naxal nuestro trabajo. Nos recomendaba Siphol, un orfanato de Kathmandu, perteneciente a la red de Bal Mandir, en el que albergan a los hijos e hijas de los presidiarios, siempre que no tengan ningún familiar que pueda hacerse cargo de ellos.

Ya conocíamos Siphol. En febrero de 2006, cuando Aurora y yo visitamos varios orfanatos de Kathmandu para determinar cuál considerábamos que era el más adecuado para llevar a cabo un proyecto de estas características, valoramos la posibilidad de trabajar en Siphol. Su director se había mostrado muy receptivo hacia nuestra propuesta, el lugar parecía adecuado para el tipo de trabajo que deseábamos desarrollar, y sus menores nos parecieron adorables, como los de todos los orfanatos que visitábamos. Lo que finalmente nos hizo decidirnos por Bal Mandir Naxal fue que, en opinión de nuestros amigos Mahen y Bhupendra, éste era el orfanato más necesitado de ayuda.

En los últimos meses Rebeca y yo nos hemos cruzado numerosos correos electrónicos en los que ella trataba de convencerme de que buscáramos otro lugar, y yo intentaba hacerle entender que deseábamos seguir trabajando con los niños y niñas de Bal Mandir Naxal, porque nos sentíamos afectivamente vinculados a ellos, y porque nuestro proyecto había despertado diversas iniciativas de ayuda a los menores de ese orfanato, a través del "grupo de los 10 €" y otros amigos, que podrían peligrar si cambiáramos de destino. Recordé a Rebeca que desde España estábamos becando a once niños y niñas de su orfanato, para que pudiedan estudiar en un buen colegio, y vivir en el propio internado de la escuela durante todo el periodo escolar. También le informé de que estábamos ayudando a quince chicos y chicas ex Bal Mandir para que puedan concluir sus estudios.

Afortunadamente Mitrataa no se ha cuestionado la labor de Dididai, la asociación que promovió nuestro amigo Pablo en La Coruña, con el objetivo de mejorar la atención a las niñas y niños de Bal Mandir con discapacidad intelectual, después de haber participado en nuestro proyecto de 2009. La habitación de Dididai en Bal Mandir sigue siendo el lugar más acogedor de todo el orfanato; allí Pradip y Kalpana, con la ayuda de alguna persona más, tratan de educar a Roji, Nimi, Lata, Upasana, Usha o Aakriti, a través de la comunicación y la estimulación sensorial, pero a la vez les están dando más atención y cariño a estas niñas, que el que han recibido en toda su vida. Ellas eran sin duda las más desamparadas entre los desamparados. Gracias a Dididai la vida les ha cambiado, y afortunadamente Rebeca es consciente de ello, y del buen trabajo que se está desarrollando en esa habitación.

Finalmente logramos que Rebeca aceptara nuestra presencia en Bal Mandir Naxal durante las vacaciones escolares de este Dashain de 2011, con la condición de que durante nuestra estancia en Kathmandu busquemos un lugar alternativo al orfanato que ella dirige ahora. Efectivamente Siphol será el destino de nuestro proyecto en Nepal, si no logramos convencer a Rebeca de que nos permita seguir trabajando en Bal Mandir Naxal. El director de Siphol estaría encantado de recibirnos en Dashain de 2012, y los 62 niños y niñas de entre 4 y 17 años de edad, que allí viven también. Ayer mismo estuvimos con ellos distribuyéndoles la ropa que hemos comprado recientemente para todos los menores de la amplia red de Bal Mandir, con dinero de nuestros amigos de España, y nos parecieron tan receptivos, tan huérfanos y necesitados de afecto como los de Bal Mandir Naxal. Pese a lo cual, seguiremos luchando por dar continuidad a nuestro trabajo en Bal Mandir Naxal. Desde el respeto y la admiración por la labor que está haciendo, seguiremos diciendo a Rebeca que deseamos acudir nuevamente a su orfanato en 2012.

Hace un par de días las niñas más mayores del orfanato nos contaron con preocupación que Rebeca les había dicho que trabajaríamos con ellos este año, pero que sería el último. Llegados a este punto, creo que únicamente podemos hacer cambiar de opinión a la nueva directora, mostrándole abiertamente nuestro trabajo, el modo en que nos relacionamos con los niños y niñas de su orfanato, la complicidad que ya existe entre nosotros y ellos, y el entusiasmo que despiertan en ellos todas las actividades que les proponemos.

Rebeca pasa el día entero en el orfanato. Le gusta estar con los niños. Nos observa. Luego, tendrá que darse cuenta de que nuestra actividad es beneficiosa y excepcional, porque es creativa y formativa, pero a la vez tiene un carácter lúdico y festivo muy apropiado para un periodo vacacional tan especial como el Dashain.

 

José Luis Gutiérrez

Kathmandu, a 26 de septiembre de 2011

 

Publicado el 2 de octubre de 2011 a las 23:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Comentarios - 0

No hay comentarios



Tu comentario

NORMAS

  • - Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • - Toda alusión personal injuriosa será automáticamente borrada.
  • - No está permitido hacer comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • - Gente Digital no se hace responsable de las opiniones publicadas.
  • - No está permito incluir código HTML.

* Campos obligatorios

José Luis Gutiérrez Muñoz

José Luis Gutiérrez Muñoz

José Luis Gutiérrez Muñoz (Madrid, 1963), pofesor Titular y Director del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Director del Grupo de Investigación UCM "Arte al servicio de la sociedad". Responsable de diversos proyectos de cooperación al desarrollo que desde 2004 vienen llevándose a cabo en orfanatos de India, Nepal y Ecuador.

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Recibe este blog tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD