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Blog de Luisgé Martín

El infierno son los otros

Vuelta a empezar

Archivado en: Ley del Menor, Populismo, Estupidez

Una de las frases célebres que más me fascina es ésa de Einstein que todos conocen: "Sólo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro". Esto lo dijo Einstein en una época en la que no existían internet ni por lo tanto la blogosfera, de modo que él se basaba en la observación directa y personal. Ahora, en el auge de los foros y los blogs, cuando cualquier hijo de vecino (incluso yo mismo, que es el colmo) puede dejar su opinión orgullosamente a la vista de todos, enfática y rotunda, Einstein seguramente habría tenido una crisis cardiaca. Tal vez habría matizado su opinión acerca del Universo (no sé cómo están las investigaciones en ese campo), pero la de la estupidez humana la habría reforzado.

La noticia ya la conocen todos: acaban de matar a una niña de trece años en Seseña, un pueblo de Toledo. Y los periódicos digitales que cuelgan la noticia abren la posibilidad a los lectores de que opinen. Recojo sólo un centésima parte de los comentarios, y ni siquiera rebuscando demasiado entre los más granados (y respeto, eso sí, la ortografía y la sintaxis, que a veces forman parte del contenido).

"Este pais no esta en democracia, ni esta preparado para ciertas libertades, del mismo modo que tampoco lo esta el poder judicial, ni los elementos que tienen que administrar justicia en este pais. Cuantos casos hacen falta, para tomar medidas acordes a todo lo que sucede por falta de claridad y agilidad en la justicia, y no me digan que hacen falta mas medios, lo que hace falta es trabajar mas, por las tardes incluso y el que no quiera que vaya para la construcion", dice uno (fíjense en ese 'por las tardes incluso'. Debe de ser funcionario). Un Progresista de derechas (es su nick, no mi valoración) afirma: "Ley del talion, ojo por ojo diente por diente. Nuestra moral católica nos indica que hay que poner límites a la venganza, a mi éste me parece uno bueno. Que no se le haga al criminal nada peor que lo que él ha hecho". Pero un progresista de izquierdas, para evitar la confusión, escribe: "Este comentario va dirigido a los que acusan a la derecha de involucion y otras cosas en cuanto se opina sobre este tipo de casos...sea el rafita, este y otros muchos. Mire yo soy de izquierdas de toda la vida, y más a la izquierda del psoe, y pido la cadena perpetua, para aquel que le quite la vida a otra persona. El que asesina NO DEBE SER LIBRE NUNCA MAS. Cadena perpetua para los asesinos asi no se repetiran casos mari Luz etc. etc. cadena perpetua ya, referendum ya!! y estoy seguro que si se somete a refendum ganaria el SI a la cadena perpetua, Sres. politicos escuchen a la sociedad y hagan lo que la misma les reclame". Si yo hubiera querido definir el populismo no habría sabido hacerlo con tanto brillo. Hay otro que resulta conciso y elocuente: "¿Tiene derecho a reinsertarse el asesino de una cría de trece años? Espero respuesta de cualquier buenrrollista". Ya sabemos, por supuesto, la respuesta que espera: el asesino de una niña de 13 años no tiene derecho a reinsertarse. El siguiente forero no se arredra por algunas críticas, e incluso modifica (sin saberlo, supongo, pero le viene al pelo) un dicho popular que habla de la caridad: "Cómo se nota que vosotros no habéis pasado ese trago, ni el que está pasando la familia de Marta del Castillo, donde se demuestra que tenemos unas leyes obsoletas que permiten a los asesinos pasearse por la calle y reírse de todo un país. Es esta la justicia en la que confiáis? porque yo hace tiempo que dejé de hacerlo. La misma gente que trabaja en justicia, admite que hace falta una renovación porque está obsoleta. Pero aquí no nos movemos ni con grúa; hay demasiado miedo al qué dirán, hay que dar una segunda oportunidad a los asesinos (siempre y cuando a nosotros no nos toque, claro), de lo contrario te tachan de fascista. La verdadera justicia empieza por uno mismo. Quien perdona a un asesino cuando destruye a uno de su familia, en mi opinión, no merece el respeto de los suyos. Tiene que ser muy crudo ver cómo alguien de tu propia familia encima es el abogado de un asesino. Espero que no me toque ver nunca esa escena". La racionalidad se disuelve como azucarillo en agua caliente: "Hoy en dia la ley, los directores de colegio, alcaldes, y demás personal que tiene cargos y responsabilidad aunque parezca una exageración lo que voy a decir, aunque la realidad está ahi para golpearnos con toda su tremanda fuerza a la cara, optan por la solución más fácil defender al agresor, al delincuente, al ladrón... frente a los agredidos. Es la solución más fácil. Algo no está funcionando bien, si queremos un cargo aceptemos la responsabilidad del mismo y si la ley no funciona habrá que cambiarla. ¡¡Todos son buenos sino les dejamos ser malos!!" Los avances occidentales en la ley penal se ponen en solfa con ese orgullo saludable que siempre exhibe el bruto antes de sacudir con el garrote: "Está claro que Gandhi [nick de otro de los foreros] considera que el castigo debe ser menor que el daño que ha producido el criminal, no me opondría a que perdonases a tu verdugo y le pusieses 2 psicologos un piso y una pensión, pero ten un poco más de empatía y sentido de justicia, y permite que las víctimas de un crimen puedan al menos vengarse si así lo desean, eso es justicia. La rehabilitación que salga de tu nómina majo". Y aún queda espacio para la poesía (de tinte social, eso sí): "Pudrirse en la cárcel???? los asesinos lo hacen gustosamente pues saben q han corrido mejor suerte q sus víctimas...acaban por adaptarse a una vida sin preocupaciones ni responsabilidades ...los q estamos en la cárcel somos los q estamos fuera ...somos los presos de la sociedad moderna puesto q tenemos unas obligaciones q rondan la exclavitud y encima les tenemos q mantener por los crimenes q han cometido!!!" E incluso hay algunos pragmáticos que ven redentora la idea de los trabajos forzados (supongo que al saber que el culpable era una menor habría cambiado las carreteras por trabajos de cocina o de bordado): "Ese individuo no puede salir de la carcel. No hay rehabilitacion para esta gente. Deberian imponer otra vez los trabajos en carreteras etc. para estos casos, lo siento pero es asi, el daño que han hecho a la sociedad que lo paguen, que menos que 8 horas de trabajo al dia para pagar su manutencion y bajar un poco los impuestos al resto, que menos".

Habría comentarios para llenar decenas de posts y para hacer un tratado de sociología. Pena de muerte, cadena perpetua en sus diferentes modalidades, Ley del Talión... Es decir, un dechado de civismo. La cristalización del progreso, de la inteligencia, de la mesura. Y sobre todo de la compasión. Lo que vemos es a una turba de animales salvajes, zafios, delirantes, con colmillos llenos de sangre, que en realidad disfrutan de estos espectáculos: se sienten partícipes de una misión elevada, de una gran colectividad que reclama grandes cosas con mayúsculas: en este caso, Justicia.

Estoy cansado de tener que leer cada cierto tiempo las mismas cosas, las mismas naderías, las mismas tosquedades. La mayoría de edad penal la fija el Parlamento atendiendo a los estudios de los técnicos, que en este caso son psicólogos, psiquiatras y expertos penalistas. Yo no sé si esa edad debe ser 16, 14, 12 o 6 años. No lo sé, tengo que fiarme o estudiar. Sé -eso es de sentido común- que cualquier edad que se fije tendrá excepciones en ambas direcciones, pues los periodos de maduración de las personas son diferentes. Sé también que hay que fijar una edad, que todos los códigos penales la establecen. Y sé por último -esto es quizá lo más difícil de entender para una acémila- que establecer la edad penal a los 18 años (con exigencia de responsabilidad a partir de los 14, lo que en realidad es una mayoría de edad atenuada) no quiere decir que por debajo de esa edad nadie vaya a cometer delitos y crímenes abominables: precisamente para eso se establece una frontera, para determinar que las responsabilidades son distintas, que la percepción que se tiene del delito es diferente. Hablamos del Rafita, reincidente, pero ¿cuántos chavales que han salido de centros de internamientos para menores han aprovechado la oportunidad que se les daba? Cientos.

Ni siquiera voy a hurgar mucho en el hecho que los que ahora han empezado a clamar para revisar la edad penal a la baja son los mismos que ayer clamaban contra la posibilidad de que una chica de 16 años pudiera abortar bajo su propia responsabilidad. Les confieso (yo creo que ya lo han notado) que una de las cosas que más detesto de una persona es la inconsistencia.

En estos asuntos (y en otros parecidos) hay dos tipos de pensamiento. El de quienes creen que es preferible que haya un inocente en la cárcel que un culpable en libertad y el de quienes piensan, al contrario, que cualquier cosa es preferible antes de que alguien que podría haberse rehabilitado y haber vivido una vida normal no pueda hacerlo por culpa del sistema penal en el que vive.

Lo dijo Dostoievski: "El grado de civilización de una sociedad se mide por sus cárceles".

Publicado el 6 de abril de 2010 a las 09:30.

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Luisgé Martín

Luisgé Martín

Un blog con olor a azufre y a carne quemada. Ciberllamas en las que arderán todos: no habrá ningún títere al que le quede la cabeza sobre los hombros. El convencimiento es claro: el infierno existe y son los otros. Basta con abrir los ojos y mirar el mundo alrededor. Hablaré de libros, de películas, de canciones y de paisajes extranjeros, pero siempre con el tridente desenvainado.

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Biografía: Madrid, 1962. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Gerencia de Empresas. Autor de los libros de relatos Los oscuros (1990) y El alma del erizo (2002), la colección de cartas Amante del sexo busca pareja morbosa (2002) y las novelas La dulce ira (1995), La muerte de Tadzio (2000), ganadora del Premio Ramón Gómez de la Serna, Los amores confiados (2005) y Las manos cortadas (2009, publicada, como la mayor parte de su obra, por Alfaguara). Ganador del Premio del Tren 2009 "Antonio Machado" de Cuento, que convoca la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, con el cuento Los años más felices.

 

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