JUP’ 2015

JUP bodegas

 

 

 

 

 

 

 

No es fácil reunir varios días a personalidades tan relevantes como Phillipe Nemo, Higinio Marín, Rafael Alvira, Inocencio Arias, Sherif Girgis y Jack Valero. Las Jornadas Universitarias de los Pirineos, en la última semana de julio, han vuelto a ser una fiesta para tantos forofos del debate, la política, la música, el cine, la literatura, la historia, la filosofía, la gastronomía, la piscina… Tampoco es fácil reunir a más de 150 estudiantes y profesores de 20 universidades. Todo un lujo, con el telón de fondo de la amistad.

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Holandays

F

 

Más que un país con bosques Holanda es un bosque con país, un verde interminable salpicado de casas, pueblos, granjas, molinos, campanarios… Y surcado por canales como venas por donde circulan sin prisa euros y mercancías. Canales que conservan la belleza pintada por Vermeer o Van Gogh. Quizá esa belleza geométrica, ese mundo de diseño, explique en parte la pintura holandesa, tan paisajista y minuciosa, todo un milagro estético: ahí está la fabulosa Museumplein de Amsterdam, y pinacotecas como el Rijks, el Kröller-Müller y el Maurithuis, donde puedes asomarte a esa incomparable vista de Delft o encontrarte con la mirada de la chica de la perla.

El país se mueve plácidamente en bicicleta, supongo que muy lejos del peligro de infarto. Preguntar a un holandés si usa la bici es como preguntarle si se pone calzado o pantalones para salir de casa. Además de pedalear, le encanta el orden y la precisión, como salta a la vista en la arquitectura, los jardines, las máquinas, los horarios… “Pensamos poco pero calculamos mucho”, me explica Daan. A mí me han parecido tipos tranquilos, deportistas, educados, políglotas y sumamente respetuosos. ¿Es que aquí no hay macarras? “Esos cruzan los Pirineos”, me dice Jan en broma. Creo que lo único que escapa al control del holandés es el aguacero, siempre acechante a la vuelta de la esquina; pero esa lluvia asegurada es una bendición para los campos y convierte en una fiesta la aparición del sol.

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Palabra de Hannah Arendt

HannahSi Séneca hubiera vivido entre nosotros, sus Epístolas a Lucilio habrían sido emails. Es lo que hace Teresa cuando responde a su sobrina Sofía y abordan la figura de Hannah Arendt. Gracias a ese intenso intercambio de correos, recogido en el título Palabra de Hannah Arendt, asistimos los lectores al poderoso retrato de una mujer judía que nace en Hannover en 1906; que es alumna aventajada, entre 1924 y 1928, de maestros como Heidegger, Guardini, Husserl o Jaspers; que colabora después con la resistencia sionista en Alemania y es conocida como Atenea, la diosa de la guerra, inteligente en la estrategia, protectora de Ulises.

Tras ser detenida y puesta en libertad, Hannah huye a París con su madre. En Francia es Secretaria General de Youth Aliyah, agencia judía para Palestina; se encarga de rescatar niños judíos de Austria y Checoslovaquia; se casa con Heinrich Blücher; es internada en un campo de refugiados. En 1941 se exilia con su marido a Estados Unidos, se establecen en Nueva York y comienza a trabajar como periodista. Después de haber comprobado la inmensa capacidad de manipulación del periodismo nazi, Hannah Arendt sabía que los periodistas crean en gran medida la cultura de una época, porque la gente ve la realidad a través de sus historias.

Publicado por Ediciones Encuentro, Palabra de Hannah Arendt nos brinda algunas claves del oficio periodístico en nuestros días, analiza el periodismo de Arendt y se centra en los reportajes que realizó sobre el juicio al nazi Adolf Eichmann, en Jerusalén. Reportajes que fueron publicados por The New Yorker en 1963. En esos artículos, así como en el libro donde son compilados, Eichmann en Jerusalén, Hannah se atreve a airear una verdad sepultada por el judaísmo oficial: que muchos judíos habían colaborado con sus verdugos en las tareas de reclutamiento para el envío a los campos, y también en la supervisión de trabajos y matanzas en aquellos infiernos. “El papel que desempeñaron los dirigentes judíos en la destrucción de su propio pueblo constituye, sin duda alguna, uno de los capítulos más tenebrosos de la ya tenebrosa historia de los padecimientos de los judíos en Europa”.

El libro fue prohibido en Israel y desencadenó una campaña internacional contra su autora. El hecho de que la periodista fuese una mujer judía con enorme prestigio intelectual y moral, no hizo más que aumentar la afrenta y el escarmiento. Pero la verdad ya no podía ocultarse. En el propio libro, Hannah reconoce que “cientos de miles de bondadosos americanos de clase media habrán aprendido de esos artículos que los líderes judíos de Europa fueron cobardes, ineptos e incluso colaboracionistas; que la comunidad judía ayudó a los nazis a cumplir su objetivo de genocidio racial”.

Con notable maestría, Teresa Gutiérrez de Cabiedes, periodista y doctora en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra, especialista en Hannah Arendt, nos acerca en este nuevo libro a la gran periodista, filósofa y escritora.

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El fin de la inocencia

Fin InocenciaEl Comunismo encontró su gran oportunidad histórica cuando Hitler ganó las elecciones en 1933. Stalin levantó entonces la bandera contra el nazismo y el fascismo, casi un deber moral al que debía sumarse todo europeo y americano decente. Eso significó, en paralelo, la simpatía de miles de artistas e intelectuales hacia el comunismo stalinista.

Si el Comunismo solo hubiera sido antifascista, habría representado una opción noble. En realidad, además de antifascista ya era en Rusia, por aquellos años, “la mayor empresa carcelaria de la humanidad” (Pierre Chaunú), tan totalitario como el nazismo y, por tanto, esencialmente violento, mentiroso e injusto. Pero eso, fuera de Rusia no lo sabía casi nadie.

La historia de esa gigantesca manipulación la cuenta Stephen Koch, con pelos y señales, en El fin de la inocencia, un libro inolvidable que se lee como la mejor novela de aventuras, y que podría abrir los ojos a muchos españolitos antisistema.

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El refugio secreto

 

Ten Boom

 

Este libro no es una novela. Es la novelesca historia de la familia Ten Boom en sus dos grandes y muy diferentes etapas. La primera nos seduce por la simpatía y la riqueza de su vida ordinaria durante los años de infancia y juventud de los hijos. “Cuando Betsie se ponía un vestido, algo maravilloso le sucedía a aquella prenda”. La segunda nos conmueve por su heroica resistencia a la ocupación nazi, su entereza en los campos de exterminio y su forma generosa de afrontar la posguerra.

¿Quiénes forman esta atractiva famil? El padre es el mejor relojero de Haarlem, rodeado de amigos que buscan su amena conversación y su prudente consejo. La madre tiene siempre, en lo más crudo del invierno, un café humeante y un pastel en el horno para los pobres y enfermos. Los cuatro hijos –un niño y tres niñas- van a la escuela. Con ellos también están dos tías viudas, un gato y varios huérfanos, pues “cada vez que papá tenía noticia de un niño que necesitaba un hogar, un nuevo rostro aparecía en la mesa”. Viven todos en los tres pisos de una casa estrecha y encajonada. En la planta baja están la tienda y el taller, y ahí encontramos, para completar la foto de familia, a una contable, a un aprendiz y a un experto reparador de relojes.

Pasan los años y llegan las bodas, los nietos, la muerte de la madre. Un día de enero de 1937 celebran el centenario de la relojería. “Hasta el final de la corta tarde de invierno siguieron llegando personas que se consideraban amigas de papá. Jóvenes y viejos, ricos y pobres, cultos e ignorantes, a papá le parecían todos iguales. Ese era su secreto: no es que pasara por alto las diferencias entre la gente; sencillamente no sabía que dichas diferencias existieran”.

Cuando Holanda es ocupada por Hitler, Betsie y Corrie –las dos hijas que no se han casado- dedican todas sus energías a la resistencia. Para ello, secundadas por su anciano padre, convierten la casa familiar en refugio de judíos y centro de operaciones clandestinas. Así comienza la otra cara de esta historia, que crece en dramatismo hasta el final. “A mi alrededor se encontraban las mujeres de un tren carcelario que había sido bombardeado. Estaban horriblemente mutiladas y sufrían dolores insoportables”.

Pienso que lo más sobresaliente de este delicioso libro–bien escrito y bien traducido- es la autenticidad: la de unas personas que manifiestan con sus vidas que el cristianismo, mucho más que un conjunto de ideas y preceptos, es el amoroso y comprometido seguimiento de su Fundador. Entre los recuerdos de su infancia, Corrie –la narradora- habla de la mesa del comedor, donde “mamá me leía a Dickens en voz alta, en las noches de invierno, mientras el carbón silbaba en la chimenea de ladrillo y desprendía un rojo resplandor sobre la frase del azulejo: Jesús es el Vencedor”.

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De Kennedy a Rajoy

rajSu nula sensibilidad para todo lo que no sea economía ha precipitado en caída libre al Presidente y a su Partido. Váyase, señor Rajoy. Llévese su inoperancia y sus complejos. Líbrenos de sus corruptos. Y escuche las palabras de Robert Kennedy, candidato a la presidencia de Estados Unidos, pocas semanas antes de ser asesinado:

«Nuestro PIB tiene en cuenta, en sus cálculos, la contaminación atmosférica, la publicidad del tabaco y las ambulancias que van a recoger a los heridos de nuestras autopistas. Registra los costes de los sistemas de seguridad que instalamos para proteger nuestros hogares, así como las cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos. Conlleva la destrucción de nuestros bosques de secuoyas y su sustitución por urbanizaciones caóticas y descontroladas. Incluye la producción de napalm, armas nucleares y vehículos blindados que utiliza nuestra policía antidisturbios para reprimir los estallidos de descontento urbano. Recoge los programas de televisión que enseñan la violencia con el fin de vender juguetes a los niños. En cambio, el PIB no refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra educación ni el grado de diversión de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra poesía ni la solidez de nuestros matrimonios. No se preocupa de evaluar la calidad de nuestros debates políticos ni la integridad de nuestros representantes. No toma en consideración nuestro valor, sabiduría o cultura. Nada dice de nuestra compasión ni de la dedicación a nuestro país. En una palabra, el PIB lo mide todo, excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida».

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Salen de clase y ya ves…

 

 

 

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Fin de curso 2015

Llegó, vio

 

 

 

 

 

 

 

 

Quim Cassany, alumno de 1º, escribe sobre nuestro último invitado:

Javi Pascual es un valiente donostiarra que nos habló ayer en la Facultad de Económicas de la UNAV. Se trata de un hombre con discapacidad locomotriz congénita, que desde su silla de ruedas nos ha contado su experiencia con la enfermedad. En primer lugar, he podido observar a un hombre que ha sabido aceptar su condición sin renunciar a un papel en la sociedad. Esta forma de aceptar su implacable realidad y convertirla en una oportunidad, al margen de lo que otros puedan pensar, denota un claro amor a la vida y también a los demás.

Otra cosa con la que me he quedado es su espíritu de superación. Javi es uno de los miembros más activos de ASPACE en San Sebastián. Él explica que podría haberse quedado en casa, comiendo y viendo la tele todo el día. Sin embargo, decidió (porque ante todo es una decisión personal) dar lo máximo de sí mismo para cumplir el objetivo de dignificar la vida de la gente con parálisis cerebral. “Eso da sentido a mi vida”, dijo. “Por trabajar en la Fundación me levanto cada mañana a librar una nueva batalla contra las barreras de la enfermedad”. Pero lo que me ha dejado atónito es su empatía y buen humor, que han provocado nuestra risa varias veces. Si todos tuviéramos su mismo espíritu, sin duda estaríamos en un mundo infinitamente mejor.

Carmen Díaz, del mismo curso, escribía en septiembre:

Hace tres semanas que aterrice en el aula 05 de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra, y quizá sea una osadía opinar sobre la UNAV con una experiencia tan corta. Mis compañeros de clase, que al principio solo eran caras nuevas, se han ido convirtiendo en mis compañeros de batalla, porque todos y cada uno de ellos son imprescindibles y cuando falta uno, se nota. Procedentes de cada rincón de España, de Latinoamérica, de Australia, de Estados Unidos, formamos una torre de Babel en la que todos buscamos y esperamos lo mismo. Todos hacemos que esta Universidad sea, como dice Alejandro Llano, realmente universal por sus saberes, personas, lugares, ideas y creencias.

Una de las cosas que verdaderamente me han impactado de la UNAV es el clima de entusiasmo que se respira día a día en el campus; las ganas con las que todos afrontamos los temas para ser excelentes; las sonrisas que contagian al campus entero. No puedo hablar de otras Universidades porque no he vivido experiencias en ellas, pero sí puedo decir que la UNAV se adapta a la perfección a la definición de Universidad y a las expectativas que yo tenía. “Forma superior de convivencia culta”, dijo don Álvaro d’Ors. Yo, como estudiante de Economics, Leadership and Governance en la Universidad de Navarra, tengo la suerte de vivir los cuatro conceptos que componen esta definición, en mí día a día como universitaria.

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Pioneros, Willa Cather

Pioneros“Un día de enero, la pequeña ciudad de Hanover, anclada en una meseta de Nebraska, intentaba que no se la llevara el viento. Las casas, bajas y sin gracia, se amontonaban sobre la pradera gris bajo un cielo gris”.

Así comienza Pioneros, una lograda descripción, a lo largo de 260 páginas, de la vida de los primeros checos y escandinavos en Norteamérica, durante los últimos años del siglo XIX. Willa Cather tenía 40 años cuando publicó esta novela. Había nacido en Virginia y fue enviada a los ocho años a Nebraska, el primero de los grandes asentamientos al norte del Misisipí tras la guerra civil. Allí conoció la vida dura de “la aristocracia de las praderas”, tan diferente a la aristocracia de las ciudades, dibujada por su contemporánea Edith Wharton.

Willa Cather es también, en la literatura norteamericana, contemporánea de Jack London y anterior a la “generación perdida”. En Pioneros aparece todo el claroscuro de la vida, sin que falte la tragedia. Pero el balance es positivo y luminoso, entre otras razones porque los planteamientos de esas familias de colonos son cristianos. La figura central es Alexandra, una joven valiente y sensata que se hace cargo de la familia a la muerte de su padre, y que con tesón e inteligencia convierte su granja en una de las más prósperas del territorio.

Aquel verano, las lluvias habían sido tan abundantes y oportunas que Shabata y su peón a duras penas podían con todo el maíz; el huerto era una selva descuidada, donde habían crecido todo tipo de hierbas, hierbajos y flores (…). Al sur de los albaricoqueros, junto al trigal, estaba la alfalfa de Frank, donde siempre había millares de mariposas blancas y amarillas revoloteando sobre las flores púrpuras. Cuando Emil llegó a la esquina más baja, junto al seto, Marie estaba sentada bajo su morera, con el cubo lleno de cerezas al lado, contemplando la suave e incesante ondulación del trigo.

De los muchos aciertos de Willa Cather, me quedo con el equilibrio entre los ingredientes esenciales que componen una novela: retrato de los personajes, interés de la historia y descripción de ambientes.

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Diego Domingo con Josep Llobell

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Algo suena muy bien cuando entras en casa. Es la música y la voz de Diego Domingo en su último trabajo: Empezar de nuevo. Después de Pase lo que pase y de Colores, el cantautor burgalés nos entrega su tercer disco, producido en Audiolines por Josep Llobell. y asesorado nada menos que por Yeon-Kyung Oh.
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Diego nos explica que en cada una de las 12 canciones trata un tema diferente: una jornada habitual de trabajo, una reflexión política, las dificultades del día a día, la alegría de estar vivo y de esperar un hijo, la educación, la presencia de Dios, la crisis, los desahucios…
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Diego nos sorprende por su calidad humana y por sus letras, en la estela de Serrat y Sabina. “Siempre he intentado decir algo más, aportar mi granito de arena al mundo de la canción de autor”. Y realmente lo consigue, hasta el punto de que la letra puede funcionar con independencia de la música, pues es poesía con quilates. Reconoce que “la música es una carrera a largo plazo cuando no tienes padrino”, pero se sabe afortunado porque su trabajo -profesor de Música en un buen colegio de Barcelona- le permite componer con libertad y sin prisas.
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Metido en campaña, Diego ha presentado Empezar de nuevo en la sala Búho Real (Madrid), y lo hará el 13 de junio en Luz de Gas (Barcelona), a las 21:00 hs.
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