La bandera invisible

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Peter Bamm, cirujano del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, director de un hospital de campaña, nos cuenta en este relato autobiográfico su experiencia en el frente ruso. Sin ocultar los crímenes del nazismo, se centra en los hombres y mujeres que decidieron caminar bajo la bandera invisible del servicio indiferenciado a los heridos alemanes, a los prisioneros y a la población civil.

Leemos que “el dios de la guerra no solo desata los demonios; también moviliza a los ángeles”. Y así es. Frente a la sinrazón de muchas órdenes, el personal médico supo recurrir a argucias y triquiñuelas que salvaron la vida a miles de hombres. Bamm identifica esa solidaridad esencial con la esencia humanista y moral de Europa. Por eso, al final de la guerra, cuando todo está perdido, los protagonistas saben encontrar consuelo en un poema de Schiller, unos versos de Homero, una Sinfonía de Bruckner.

En contraste con tantos relatos catastrofistas y morbosos, en Bamm y sus hombres encontramos profesionalidad, sentido común, sentido del humor y heroísmo. Ello hace de La bandera invisible un libro vigoroso, ameno y conmovedor.

 

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Acantilado sin Jaume

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Mi deuda tiene que ver con la publicación de El mundo de ayer (Zweig), Leonor de Aquitania (Pernoud), Guía del lector del Quijote (Riquer), En defensa del fervor (Zagaiewski) y Las pequeñas virtudes (Ginzburg).

Como reza la foto, Jaume Vallcorba es el estilo plasmado libro a libro en Acantilado y Cuaderns Crema, dos editoriales de las que ha sido director y dueño hasta que un tumor cerebral se lo ha llevado.

Jaume es la elegancia con la que reconoce haber trabajado “en honor de la literatura. Lo que quiere decir trabajar en términos literarios puros y considerar que el término literatura catalana está compuesto por un sustantivo, que es literatura, y un adjetivo. La lengua ha de estar al servicio de la literatura, y no al revés. Mi actitud, por lo tanto, ha sido trabajar como si nuestra sociedad fuera una sociedad sana, y eso es una manera de tender a la normalidad”.

 

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¡Aúpa, José María!

ZZZ

 

A José María Zárate le gustaban la caza, el básket, la bodega bien surtida. Era un hombre tranquilo, alto, elegante en todos los sentidos. Si le comparas con Áticus Finch sale ganando. Hubiera sido un personaje entrañable en las mejores páginas de Delibes. Ha sido, en cambio, uno de los vallisoletanos más queridos.

He dado clase a tres de sus diez hijos y he recibido clases de él. Mejor diría lecciones, en plural generoso. Por ejemplo: de sentido común y sentido del humor, de discreción y saber estar, de deportividad… Estaba donde se le necesitaba, sin afán de protagonismo. Sabía quitar importancia a los problemas y otorgarla solo a las personas. Siendo joven, Dios puso en su camino el Opus Dei. Él arrimó el hombro y cultivó con pasión esa semilla, viviendo la vida a fondo, como una aventura de amor, con un empeño diario que no le permitió envejecer. Acaba de partir con la Virgen de agosto hacia el país de la Vida. Aquí solo deja amigos. Y una familia estupenda.

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Mas cada vez menos

cataluña consulaEscribe Sostres que “no ha sido un repentino desenlace ni una maniobra de última hora de España. El presidente Rajoy dijo desde el primer día que ni podía ni quería autorizar la consulta y que, por lo tanto, no iba a celebrarse. Todos sabían cuál era el reto y el muro que había que saltar. Y nos llamaron traidores y cobardes  a los que recordamos el peso de la ley y la importancia de España como Estado”.

Después añade: “Cataluña tiene mucha tribu que superar antes de merecerse una enemiga como España, y muchas mentiras que dejar de decir antes de poderle hablar de tú a tú a la verdad. El presidente Rajoy ha callado y ha permanecido inmóvil, y donde muchos veían displicencia había prudencia, sentido del humor y un conocimiento del catalanismo político muy superior al que demuestran tener muchos aguerridos patriotas de uno y otro bando”.

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Bona tarda

PujolUn día de Sant Jordi me crucé con Pujol en las Ramblas.
-Bona tarda, señor Pujol.
-Bona tarda, bona tarda.
Entonces yo le tenía por el más capaz de los políticos españoles. Ahora me quedo con dos párrafos.

De Gabriel Albiac
EL sórdido Pujol no es más que síntoma. Lo que fue siempre. La simbólica cabeza de una corrupción perfecta. De una corrupción que genera riqueza para los amigos. Para los enemigos, también. En la alícuota parte que les corresponda, conforme a la potencia que sea conveniente neutralizar en cada uno de ellos. Nadie, en la Cataluña posterior a Tarradellas, quedó al margen del reparto. Que vale decir del robo. Y eso diferencia el modelo catalán de otros más primitivos: del andaluz o del siciliano, por ejemplo. La racional regulación consensuada en los modos de burlar la ley beneficia a todos, a todos enriquece, a todos convierte en suntuosos hacedores de patria. Y permite alzar la risueña pantalla de una sociedad moderna y próspera. Mientras haya, por supuesto, un Estado (español) detrás que vaya aportando el inmenso chorro de dinero que una corrupción institucional de tales dimensiones exige para no venirse abajo. La Cataluña de después de Tarradellas ha sido esto. Pujol –y, junto al patriarca Pujol, su honorable familia– no es más que el síntoma. Está lo bastante viejo para no ir a la cárcel. Los otros, no.

De Enrique García-Máiquez
Y, al fondo, hay que tener en cuenta el invisible costo moral. La frase “De ahora en adelante, de ética y de moral hablaremos nosotros”, perpetrada por un Jordi Pujol de oscuros tejemanejes en la sombra desde un solemne balcón simbólico, resulta un paradigma insuperable. Pero retrata, mucho más que a un personaje, a todo un montaje. ¿Qué partido, qué oposición, qué prensa, qué fiscales, qué pactos ocultos, qué trampantojos han amparado semejantes actitudes? Se van conociendo muchos retazos, pero está por escribir una narración de todos estos años que conecte unos casos con otros. Podría llamarse El Puzzle. Será la mayor novela picaresca jamás contada. ¿Cómo iban a preocuparse de verdad éstos de ningún principio, del bien común, de la salud de la nación, del buen gobierno?
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Los Pilares de Europa

Pilares EurSubtítulo: Historia y Filosofía de Occidente

¿Hay algo que deberían conocer todos los europeos y muchos americanos? Sin duda, su identidad cultural: la génesis de una civilización que nace con Homero y se configura con las riquísimas aportaciones de Grecia, Roma y el Cristianismo, para cruzar después el Atlántico.

Si somos griegos, romanos y cristianos por herencia, después de leer este pequeño libro también lo seremos por fascinación. Sus páginas sintetizan dos milenios de historia y filosofía de Occidente, forman parte de un curso universitario de Antropología y aspiran a ser disfrutadas por buenos lectores de Bachillerato.

Los Pilares de Europa, Eunsa, 150 págs., 9 €

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Comprender la Evolución

Evolución

 

El origen de la vida, con su diversificación en millones de especies hasta hasta el inverosímil Homo sapiens, plantea preguntas fundamentales a la biología y la filosofía.

En este pequeño libro, científicos y filósofos ponen sus cartas boca arriba y nos muestran lo que ignoramos, lo que suponemos, y lo que realmente sabemos sobre estas cuestiones de permanente actualidad.

JR. Ayllón, Ed. EUNSA, 120 págs., 9 €

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“Estaciones”, Rigoni Stern

EstacionesEl muchacho regresó de la Segunda Guerra Mundial muy delgado y enfermo, también del alma. Un día, tumbado en la hierba con los ojos cerrados, notó que la chica que le acompañaba se sentaba a su lado y buscaba su mano. Entonces sintió que se disipaba el frío de su corazón, la tristeza que le atenazaba desde hacía tres años.

Mario Rigoni Stern, italiano como Vivaldi, ha puesto su magnífica prosa al servicio de las cuatro estaciones. El resultado es un libro trenzado con los recuerdos de la niñez, juventud, madurez y vejez de un hombre que siempre vivió en un pueblo de los Alpes italianos, donde la primavera, el verano, el otoño y el invierno hacían imposible la monotonía.

Los recuerdos de esta pequeña obra maestra -como el resumido en el primer párrafo- forman un mosaico lleno de vida donde no faltan los trabajos y oficios habituales, las fiestas y las aulas, la caza y la siega, la mujer y los hijos, los vecinos, los amigos, los juegos, las nevadas…

Mario Rigoni, uno de los grandes novelistas italianos del siglo XX, pasea su mirada sobre un mundo profundamente humano y hermoso. Una mirada generosa y agradecida, llena de respeto y amor por las cosas, las gentes y la naturaleza.

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¿Quiénes somos?

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Vivir en Burgos tiene su prestigio. Por Atapuerca, Gamonal y todo eso. Incluso te llaman de Barcelona para que vayas a explicar quién es el hombre.

Aceptas la invitación y el reto de aclarar en una hora por qué nuestra época es como es. Abordas en la primera parte nuestro genoma cultural: el descubrimiento griego de las virtudes, de la ley natural, de la conciencia moral, reforzado y enriquecido por la asombrosa revolución cristiana. En la segunda llega lo más interesante, las claves para entender nuestra peculiar situación posmoderna: Comte, Marx, Nietzsche, Freud, el darwinismo, la ideología de género, el relativismo…

Superada la prueba, antropología de la cerveza con Diego y Yeonk en San Cugat.

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Rocío en Roma

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Escribe Rocío:

El UNIV, más que un congreso universitario internacional, han sido unos movidísimos días en Roma, donde hemos visto, pensado, aprendido y hablado mucho más de lo que podíamos imaginar. Y es que Roma, más allá del turismo y de sus adoquines reñidos con los tacones, más allá de los infinitos sabores de sus “gelatti”, representa y contiene el principal motivo de nuestra estancia: las raíces cristianas y el Papa.

Entre mis muchas sorpresas, el contraste entre riqueza y pobreza. Me dice una amiga que debe ser por las pocas ciudades que he visitado en mi vida, pero eso no quita el gran contraste entre los miles de turistas con el estómago lleno de pizza y spaghetti, y otros miles de errantes que tratan de llenar su tripa con la limosna de los primeros, que solo bajarán la vista para verlos si el sol les molesta demasiado y si, por supuesto, no tienen un móvil entre las manos.

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