Por qué soy budista

Supongamos que un tal Tao Yin publica un libro con el título Por qué soy budista. Lo lees y resulta que todas sus páginas están atravesadas por la duda sobre la misma existencia de Buda: ¿no será un mito inventado por sus propios seguidores? En caso de haber existido, Yin asegura que no conocemos la verdadera identidad de Buda, desfigurada por oscuros intereses de su entorno más cercano. Sin embargo, Yin se confiesa budista y dice que cree en lo que no cree.

Estos días he leído Por qué soy cristiano, un libro aquejado de la misma paradoja budista, pues el autor no tiene clara la realidad histórica de Cristo, y mucho menos su realidad divina. De la docena larga de afirmaciones que contiene el Credo cristiano, parece que José Antonio Marina solo admite una: que Jesucristo murió. Lo cual ya es algo, claro. Reconozco que mi admirado ensayista es tan libre como cualquiera de creer o no creer que Jesucristo es Dios hecho hombre. Pero si excluye esa premisa mayor, está claro que el título de su libro ha de ser otro: Por qué no soy cristiano.

La fe en Cristo es la respuesta a un testimonio que viene avalado con la vida de los testigos y con la credibilidad del mensaje. El testimonio puede ser más o menos creíble, pero no se puede probar. Nosotros solo podemos reconocer que los primeros cristianos dieron su vida por Cristo. Pero no podemos ver la resurrección de Cristo. Por eso es libre la fe. Incluso quienes conocieron a Cristo gozaron de esa libertad. Pilatos reconoció que Jesús de Nazaret era una buena persona, pero no creyó que fuera Dios hecho hombre. Pilatos creía más o menos lo que cree Marina ahora, pero nunca se hubiera atrevido a llamarse cristiano, y menos en el título de un libro.

Me ha sorprendido que Marina -tan escrupuloso con la bibliografía actualizada- se enrede en planteamientos modernistas de hace un siglo. También me ha sorprendido que mencione a mil autores y se olvide de Julián Marías, autor de un ensayo clarividente como pocos: La Perspectiva cristiana. Ya puestos, el que busque buena divulgación científica sobre el Jesús histórico, que no se pierda Rabí Jesús de Nazaret, de Francisco Varo. Y no soy amigo de Varo ni de Marías

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