jueves, 21 de noviembre de 2019 09:39 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Josean Pérez

Rebufo. Lecturas, bufidos, sapos y rebufos

Democracia narrativa. Dos apuntes de Werther

Archivado en: Werther, la negación, crítica literaria romántica

Decía Chesterton que la tradición es la democracia de los muertos. Así, la lectura de los clásicos (los que nuestros muertos mantuvieron vigentes hasta nosotros) pueden ofrecer algunas pistas para comprender el presente y lo permanente.

Uno.

“¡Qué feliz soy de no estar ahí!”. Me llamaréis profeta, agorero y pesimista, pero ¿puede tener un final feliz la novela que empieza así? No. Traigo aquí la primera frase de Las desventuras del joven Werther porque la escucho demasiado a mi alrededor. No es el dominio de los filósofos (se supone que aciertan en lo que niegan y fallan en lo que afirman); tampoco el no de Bartleby, el escribiente, aquel “preferiría no hacerlo” apartado de los compromisos. Es mucho más enfermizo: experimenta el gozo de la separación, del desarraigo, de la negación de algo. Y suelo pensar en que algunos caracteres son como los agujeros negros.

Dos.

“Como tengo tan poco tiempo para leer, el libro que elija ha de ser de mi gusto. Y el autor que más me gusta es aquél en el que encuentro retratado mi mundo y donde ocurre lo mismo que sucede a mi alrededor, y cuya historia es tan interesante y entrañable como mi vida diaria, que, sin ser un paraíso es, en su conjunto, manantial de indecible felicidad”. Si no fuera por el dichoso manantial final, lo que dice Lotte, en Las desventuras del joven Werther, lo firmarían tantos jóvenes lectores actuales.

Publicado el 28 de julio de 2009 a las 19:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

La crítica (literaria y periodística)

Archivado en: Crítica literaria

Los críticos somos muy serios, tendemos hacia el sermón más o menos laico, redactamos pequeños dogmas sin complejos, escribimos editoriales en cuanto nos despistamos un momento... Yo mismo, por ejemplo, ya había empezado con ese "nosotros" mayestático. Seguiré hasta el final del párrafo: mochileros de manías, administradores de venenos inocuos para casi todo el mundo, repetimos fórmulas de escritura desde hace...
Tengo para mí que una buena crítica del libro muestra una realidad: un libro. O sea, describe sucintamente sus características principales y, al hilo de esas características, dice si es malo o bueno y por qué (pero no de manera evidente). Eso, decir si es bueno o malo y por qué, es el veredicto del libro; normalmente, la cuajada de adjetivos encomiásticos que aparece en las fajas promocionales de las ediciones. En realidad debería ser algo así como: "Este libro (título) cuesta tantos euros (precio), tiene tantas páginas (tiempo de lectura), y merece la pena que lo compres y lo leas porque, entre la marabunta de la oferta editorial (casi 70.000 libros el año 2008 en España), éste te hará reír, o llorar, o te permitirá entender que...". Y ya está. (No urge conjugar: plasmar, sumergir ni bucear).
La crítica hace poco por los libros, por sus promociones, por destrozarlos... Es una labor de jardinero de bonsáis en medio de las plantaciones de eucaliptos para la industria de papel. Hay una labor lenta, de zapa, que solo da resultados después de dos o tres libros consecutivos y malos de un autor que, sobre todo, ha vendido poco. Entonces, al fracaso se le suma la persistencia impertinente de la crítica y el editor Pilatos tiene la excusa perfecta.
La crítica guía poco. Sólo un ejemplo: Coelho, pésimo escritor. (¿Quizá hay que culpar al traductor? ¿O él, Coelho, escribe muy bien y los libros se los escribe un negro?). Coelho, y sólo es un ejemplo, insisto, ¿cuenta con el favor de la crítica literaria prestigiosa en español? No lo creo. Pero tampoco creo que importe nada a Coelho ni a Planeta, el sello editorial que lo vende en español.
Para cuando la crítica del libro llega al lector, si llega, el libro en cuestión tiene la publicidad (sembrada de frases elogiosas de otros críticos más rápidos) en el mismo periódico. Y la maquinaria multimedia de la editorial ha desplegado entrevistas en la televisión y la radio, entrevista con fotografía de página completa (o doble) en el mismo periódico donde, días o semanas después, la crítica se estrangulará en el hueco de una columna entre otras críticas aburridas.

¡Ah! En las entrevistas no se hablará del libro (como reclamó Umbral), sino que el escritor tratará de ser gracioso en un programa de humor, participará en algún concurso como invitado o se prestará a cualquier confesión personal...
Y, por si fuera poco, la librería saludará al posible comprador con pirámides, columnas, y hasta pósters del libro. En algunos lugares el escritor participa en la feria (lógico, aparece en el contrato y cobra por eso), y firma libros y aguanta las bobadas a los compradores en una especie de prostitución de librería o centro comercial (quién sabe si con la esperanza de que algunos compradores se transmuten en lectores).

El montaje comercial (y perfectamente legítimo) en torno a la venta de los libros se impone sobre una buena crítica. No digamos sobre una mala.
-¿Y tú qué haces, Rebufo?
Tengo varias respuestas:
1.
-Creo que la crítica ayuda a que otros inviertan el tiempo mejor.
2
-Aquí estoy, comiendo sapos.
3.
-Espero cobrar algún día por mis críticas, y firmar como un poseso en El Corte Inglés (que Dios guarde muchos años etc.)
5.
-Es mi naturaleza.
Como le dijo el escorpión a la rana cuando la rana le pidió explicaciones. Si alguien no conoce el cuento, que repase la bibliografía de Coelho o Bucay, seguro que ahí lo encuentra.

Publicado el 17 de marzo de 2009 a las 14:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Josean Pérez

Josean Pérez

Donostiarra nómada, licenciado en Comunicación, doctorando que estira el gerundio desde hace más de diez años, caprichoso de las botas de montaña, lector (maniático de los cuentos y de las crónicas).

Desde hace más de 20 años, las señoras que me conocen (y que aún no han muerto) me dicen: "Cómo has crecido". Yo ya no les digo que tengo la misma estatura, tampoco les digo ya que no quiero caramelos ni chocolate, que prefiero un bocadillo de chorizo o un buen plato de lentejas.

 

MIS ASESORES

Pedro de Miguel. Peter. Bilbaíno de adopción. Licenciado en Historia. Lector inopinado. Micólogo. Hombre bueno y discreto. Gracias a él descubrí a McCarthy, comprendí a Nabokov, leí El vaso de plata de Marí... Algunos dirán que Peter murió el 12 de agosto de 2007. Sí, pero para el asesoramiento literario no hay perfiles perfectos.

Francisco Ostolaza. Patxi. Donostiarra. Montañero friolero/friolento. Licenciado en Químicas. Excelso catador de moras (zarzamoras). As de la orientación con brújula. Si Patxi me dice que un libro es bueno..., es bueno. Gracias a él descubrí a Mrozek o Askildsen.

Mº José Hughes. Fefi. Montevideana. Cantante frustrada. Escritora y cineasta. Licenciada en Comunicación. Si Fefi dice que un libro es malo, es porque le falta amor (no cursilería o sirope, ¡amor!), o porque lo rebusca en el agujero equivocado. Por eso, Fefi defiende a Yiyun Li o a Ring Lardner, por eso desprecia algunos cuentos con agujero de Flannery O'Connor.

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Recibe este blog tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD