lunes, 20 de noviembre de 2017 12:37 www.gentedigital.es
Gente blogs

Gente Blogs

Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Huella triple en el Broad Peak

Archivado en: Reportajes, Karakórum, Broad Peak, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo, Mikel Zabalza

En el reportaje "Huella triple en el Broad Peak" relaté la impresionante expedición de Iñurrategi, Vallejo y Zabalza este verano en la cordillera del Karakórum. Acaba de publicarlo la revista Pyrenaica y copio aquí un fragmento (podéis leer la versión completa en pdf, con fotos)

"En el estilo alpino no hay más refugios que la propia fortaleza y la propia serenidad. Por ejemplo, en un collado a 7.800 metros, un rellano entre dos ochomiles: hasta allí llegaron los tres montañeros en el atardecer del pasado 17 de julio, con los cuerpos exprimidos, las horas del día agotadas y los cálculos hechos trizas.

Acababan de atravesar la Cumbre Central y les tocaba subir a la Principal para culminar la travesía triple del Broad Peak. Pero la Central les había atrapado durante 17 horas en un infierno de nieve blanda y profunda que estuvo a punto de ahogar su empeño. Bajaron al collado exhaustos, sin comida, sin agua, sin tienda, sin sacos. Y sin tiempo. Debían subir a la Cumbre Principal ese mismo día, porque habían apostado todas las bazas a una travesía en tres jornadas y no les quedaba ningún recurso para afrontar una cuarta. Allá arriba no había ningún campamento en el que descansar, ningún porteador que les arrimara una sopa, unas barritas, un hornillo, un saco de dormir. En las mochilas no quedaba nada. En los músculos, en el corazón, en los pulmones, tampoco.

Así que en el collado a 7.800 metros, con la Cumbre Principal tan tentadora y peligrosamente cerca, decidieron descender. A esas horas jugaban ya en el terreno de la supervivencia, así que la sensatez guió la decisión: abajo. Siguieron la ruta normal hasta los 7.100 metros, hasta el Campo 3, donde buscaron refugio en una pequeña tienda dejada por otra expedición, que ni siquiera tenía suelo: lo habían reventado los cuervos a picotazos, ansiosos por buscar la comida allí enterrada. A las ocho de la noche, Iñurrategi, Vallejo y Zabalza, sin sacos, se apiñaron en su interior para maldormir con frío, sed y hambre.

A las tres de la mañana, Iñurrategi se calzó las botas. Salió a oscuras de la tienda y consiguió poner el primer paso no en la huella que bajaba al campo base sino en la que subía a la cumbre".

*

Aquí, todas las entradas que escribí desde el campo base del Broad Peak y algunas posteriores.

Publicado el 11 de octubre de 2010 a las 18:45.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Tertulia viajera

Archivado en: Viajeros, Josu Iztueta, Mikel Arredondo, Urtzi Urrutikoetxea

Por petición popular (vale, fueron dos o tres, pero seguro que alguno vota al PP), grabé la mesa redonda que moderé el pasado miércoles en Bilbao, en la que participaron tres viajeros tan interesantes como Josu Iztueta, Urtzi Urrutikoetxea y Mikel Arredondo.

Aquí lo tenéis: Maneras de viajar. Son apenas 1h43m. Hala, valientes, ahí os quiero ver.

 

Publicado el 9 de octubre de 2010 a las 16:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Noticias saharauis (desde fuera de internet)

Archivado en: Sáhara, internet

Estos días he recibido más llamadas perdidas con el prefijo 213 de Argelia. Era Darchalha, la  chica saharaui que vive en los campamentos de refugiados del desierto de Tindouf, en cuya casa nos alojamos durante unos días. Ya que los refugiados no tienen servicio postal, este verano aprovechamos las idas y vueltas de los niños que pasan las vacaciones en España: Darchalha nos mandó con ellos varias cartas y regalos -pulseras, pañuelos, collares-, y cuando le conté por teléfono que a mi madre le había encantado el colgante con colmillo, y que se lo había dado a ella, pidió disculpas por no haber enviado nada para mi padre; nosotros también mandamos con los niños cartas, regalos y un montón de fotos de aquellos días en los campamentos, para Darchalha y su familia.

Ayer, cuando por fin conseguí hablar con Darchalha de nuevo, me contó que habían recibido el paquete y me dio las gracias. Luego me contó varias noticias. Una, muy triste: su padre murió la semana pasada. "Algo de la cabeza", me dijo, sin más detalles. Y pasó rápido a las otras noticias: que seguía sin novio (porque a los saharauis les gustan las chicas gordas, y Darchalha se mantiene delgada a propósito: no quiere casarse hasta los 30 por lo menos) y que por fin la habían aceptado en la escuela de mujeres del campamento para hacer un curso "de ordenadores". Me alegró mucho la noticia, porque Darchalha siempre hablaba de la ilusión que le hacía aprender a usar el ordenador.

Le pregunté si tenían internet. Me contestó: "¿Qué es eso?".

Y me acordé de aquellos periodistas y blogueros que declararon que "internet es nuestra sociedad y nuestra sociedad es internet".

*

En aquellos días en los campamentos, Darchalha me hizo de intérprete y me ayudó a charlar con su padre Mohammed Lami Ramdan, un viejo soldado polisario que había quedado casi ciego tras un bombardeo de los marroquíes durante la guerra. Traigo de nuevo las palabras de Mohammed, muerto la semana pasada.

"Cuando las tropas marroquíes llegaron a Dajla, mi familia huyó y yo me quedé a luchar con el Frente Polisario. Los aviones marroquíes nos lanzaban bombas a los soldados y también a las familias que huían. La gente moría como moscas. Aquí diez, allí doce, se quedaban los cadáveres desperdigados. Y también quedaban muchos heridos, muchos mutilados en mitad del desierto.

Un día, cerca de Mahbes, los aviones lanzaron bombas y el aire se incendió. Nos envolvió una nube blanca, ardiente. Eran bombas de fósforo. Perdí un ojo. Con el otro puedo ver sombras.

El pueblo de España nos ayuda mucho. Nos mandan medicinas y alimentos, nos ayudan a construir escuelas, acogen a nuestros niños en verano. Son nuestros hermanos. Pero el Gobierno... El Gobierno español nos ha olvidado. Nos abandonó en manos de Marruecos. Nunca hace nada para ayudarnos a volver a nuestra tierra. Mis hijos y mis nietos han nacido en este desierto de los argelinos. Sólo conocen los campamentos de refugiados. Mi mayor sueño es que algún día conozcan nuestra tierra. Que vuelvan a Dajla, donde nací yo, donde nacieron mis padres y mis abuelos".

*

Relacionado: Llamadas desde el Sáhara / Internet, una ortopedia fantástica

Publicado el 7 de octubre de 2010 a las 09:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

De charla con tres viajeros en Bilbao

Archivado en: Viajeros, Josu Iztueta, Mikel Arredondo, Urtzi Urrutikoetxea

Dentro del programa del Rincón del viajero, mañana moderaré en Bilbao una mesa redonda titulada "Maneras de viajar", en la que hablarán tres invitados muy interesantes.

Cuándo: miércoles 6 de octubre a las 19.30.

Dónde: Centro Municipal de Begoña (junto al polideportivo de Txurdinaga), Bilbao.

Viajamos para conocer el mundo o para conocernos, para desconectar o para conectarnos más que nunca, previendo hasta el último detalle o improvisando, entendiéndonos con los habitantes de otros países o chocando con ellos. Tres viajeros de distinto perfil nos contarán por qué viajan, cómo se preparan, qué buscan y qué encuentran.

-Mikel Arredondo salió pedaleando por Santutxu, dio la vuelta al mundo y volvió por Begoña. Con su experiencia como viajero independiente alrededor del planeta, imparte talleres de viaje.

-Urtzi Urrutikoetxea, escritor y periodista, ha recorrido el Kurdistán, Centroamérica, África Occidental y otras regiones del globo para escribir las historias de sus habitantes.

-Josu Iztueta ha guiado a grupos de viajeros por todos los continentes con su autobús Nairobitarra.

Publicado el 5 de octubre de 2010 a las 16:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Patagonia sin moscas

Archivado en: Viajes, Pangea, Patagonia

Sigo rescatando algunos párrafos descartados de las crónicas de la expedición Pangea o del posterior libro Los sótanos del mundo, ahora que se cumplen diez años de aquel viaje.

En el libro dediqué algunas líneas a la confusa delimitación geográfica de la Patagonia, pero al final quité esta explicación de lo evidente que fue para nosotros:

"Para nosotros, la Patagonia empieza de una manera muy explícita y tajante, unos kilómetros antes de llegar al río Colorado. Un cartel inmenso anuncia en la carretera: "Entra usted en la Patagonia: zona de protección contra la mosca de la fruta". Nos parece muy bien que impidan la entrada a la mosca de la fruta, algo habrá hecho, pero no entendemos muy bien el cartel. No parece que la ausencia garantizada de estas moscas sea una característica que atraiga especialmente a los visitantes de la Patagonia. Pero cien metros más adelante entendemos que no se trata de un reclamo turístico, cuando leemos otro cartel, más grande y con tipografía más urgente: "Inspección zoofitosanitaria patagónica". La carretera se ensancha en una explanada donde esperan camiones y coches detenidos. Un hombre vestido de astronauta y armado con una manguera vaporizadora fumiga de arriba abajo un camión de frutas.

Nos detenemos en la cuneta y sube al autobús un chaval rubio desganado, con un peto verde que lo acredita como inspector zoofitosanitario. Un título con tantas sílabas no basta para engañar a este joven: trae la cara larga y la conciencia dolorida de un biólogo becario cuyas prácticas consisten en revisar maleteros para buscar plátanos. En el folleto que nos da se explican los desastres que causa la mosca mediterránea en la Patagonia, y el chaval añade que debe requisar productos que puedan contener larvas de esa mosca y otros alimentos que puedan contaminar la producción agropecuaria patagónica. ¿Llevamos frutas, verduras, carnes con hueso, queso, semillas, vísceras frescas, cueros frescos? Abre un par de armarios sin mucho interés y encuentra un pequeño botín: una bandeja con chuletas de cerdo envasadas y unas bolsas con tomates, cebollas, peras y manzanas. Levanta los hombros en señal de disculpa, deja que nos comamos unas peras in extremis, nos choca los cinco con amabilidad y con su mano enguantada en látex, y baja del bus con las bolsas. Cuando el bus atraviesa la barrera levantada, nos fijamos en una característica llamativa y sospechosa: todos los jefes de los inspectores zoofitosanitarios son bastante gordos".

Y también eliminé del libro este pequeño experimento en Yibuti, el país más caluroso del mundo. Cuando estuvimos nosotros, en junio, las medias diarias en la capital eran de 44 grados a la sombra:

"Vemos una cabina de teléfono plantada en mitad de la calle, a pleno sol, y se nos ocurre un experimento. Entro a la cabina, termómetro en mano, cierro la puerta y me asusto: el mercurio sube con rapidez hasta los 57 grados y yo chorreo sudor como una esponja exprimida. En diez segundos estoy completamente empapado. Los cristales de la cabina hacen efecto de lupa y dentro no corre nada de aire. Una pequeña brisa despejaría el sudor de mi piel, me permitiría sudar más y rebajar así la temperatura de mi cuerpo; pero sin ninguna ventilación, tengo los poros colapsados y mi temperatura sube sin remedio. Salgo al borde del desmayo".

Así inventamos el cabinning, un deporte de riesgo quizá demasiado audaz para su época y ya anacrónico en estos tiempos de aifons.

Publicado el 4 de octubre de 2010 a las 11:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

El alirón y la huelga general

Archivado en: Cuidadores de mundos, Gallarta

En la misma montaña vizcaína en la que nació el alirón -el grito de la euforia minera, la alerta de las grandes riquezas del hierro-, también nació la huelga general -reacción de los obreros tratados como bestias, sobre cuyas vidas destrozadas se levantaron las compañías mineras, las industrias siderúrgicas, los astilleros, las compañías navales, los grandes bancos-. El grito del alirón y el de huelga fueron anverso y reverso. Conviene recordar de dónde venimos.

Copio de "La montaña del alirón" (pdf), el primer capítulo del libro Cuidadores de mundos:

"Los obreros padecían condiciones tan miserables que la esperanza de vida llegó a caer por debajo de los 30 años. En épocas tan tempranas como 1827 ya había mineros que habían construido chabolas en la zona alta de la montaña, cerca de los yacimientos, para no tener que subir todos los días al trabajo. Con la gran fiebre del hierro brotaron las aldeas champiñón, conjuntos de barracones que se levantaban en el monte sin ninguna infraestructura, y en 1877 se fundó el poblado de La Arboleda, así llamado porque se situaba junto al único resto de bosque que resistía a la deforestación. En cada barraca se hacinaban grupos de mineros que se organizaban con el sistema de camas calientes (tres o cuatro personas se turnaban por horas una misma cama, apenas un tablón) y había chabolas ocupadas por varias familias que incluso cocinaban en el interior, sin agua corriente, luz eléctrica ni alcantarillado. Las jornadas laborales eran terribles -diez horas y media en invierno, trece en verano-, las neumonías devoraban a los mineros, los accidentes dejaban un reguero constante de heridos y muertos.

A la dureza se le añadían los abusos de los patronos. Por ejemplo, los mineros estaban obligados a hacer la compra en los economatos de la empresa, que aplicaba precios abusivos (hasta un 40% más caros que en Bilbao) y los restaba de los sueldos, que se quedaban en migajas. Por eso la Margen Izquierda fue terreno abonado para el sindicalismo más peleón. Los mineros vizcaínos organizaron en 1890 una de las primeras huelgas generales de toda España. El general Loma, encargado de reprimir el levantamiento, conoció de primera mano las condiciones de vida de aquella gente -'en estas casas no deberían vivir ni los cerdos'- y terminó mediando en la negociación. Se concedió a los obreros libertad para comprar y vivir donde quisieran y se redujo la jornada a una media de diez horas.

Aquellas miserias las conoció Antonio Yunquera, 85 años, que empezó de minero con 15 pero ya mamaba los dramas mucho antes: 'Mis primeros recuerdos son los de mi padre cuando llegaba reventado, empapado y con los choclos [las botas] cubiertos de barro. Si tocaba picar mineral y cargarlo, daba igual que cayera un chaparrón, había que picar y cargar desde la mañana hasta la noche.. Yo vi eso desde chaval. En la escuela, a los que teníamos el padre en la mina nos dejaban salir una hora antes para llevarles la comida. Y nosotros, con 13 o 14 años, queríamos empezar a trabajar cuanto antes para ganar algún dinerillo. Es que en las casas había muchos hijos y mucha necesidad. Y por ahí vinieron las huelgas: por la necesidad. Subían el pan cinco céntimos y se montaba una tremenda, pero siempre daban la cara los que más necesidad tenían. Había esquiroles, claro, y buenas palizas se llevaban. Era muy duro, porque en las huelgas aparecía la Guardia Civil y se llevaba a unos cuantos al cuartelillo. Y allí dentro nadie sabía lo que pasaba. Pero mereció la pena, porque gracias a las huelgas se consiguió todo lo que tenemos ahora: jornadas de ocho horas, buenos sueldos, vacaciones... Y la jubilación, porque entonces a los viejos sólo les quedaba pedir. Si no podías trabajar, no cobrabas. Yo recuerdo una imagen muy dura: aquellos pobres viejos, después de toda la vida en la mina, que bajaban cojeando por la carretera para ir a pedir limosna a Las Arenas o a Portugalete'".

(En la foto: mineros jubilados de Gallarta. El de la derecha es Antonio Yunquera).

Publicado el 30 de septiembre de 2010 a las 10:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Dilema del periodista autónomo en día de huelga

Archivado en: Periodismo

Si hoy, jornada de huelga general, dejo de escribir el trabajo en el que estaba metido estos últimos días, no cobraré. Y si, por el contrario, sigo escribiendo, tampoco cobraré.

(En la imagen, que parece una viñeta de El Roto, un porteador del Karakórum en el campamento de Hispam. La tomé en el mismo minuto que la foto de la segunda rueda de prensa del post anterior).

Publicado el 29 de septiembre de 2010 a las 10:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Ruedas de prensa: antes y después del Karakórum

Archivado en: Viajes, Pakistán, Karakórum, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo, Mikel Zabalza

Primera rueda de prensa: finales de mayo en Bilbao.

Segunda rueda de prensa: finales de julio en el campamento Hispam, a las siete de la mañana, después de cruzar de madrugada el collado de Gondogoro (5.690 m) en el camino de vuelta a casa, tras casi dos meses de expedición.

No hubo preguntas.

Publicado el 27 de septiembre de 2010 a las 11:30.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

La montaña de Eider

Archivado en: Eider Elizegi, Mi montaña

Tremendo alegrón: Eider Elizegi ha ganado el Premio Desnivel de literatura con el libro "Mi montaña", un relato de los cuatro meses que pasó trabajando en el refugio de Gouter, anclado a 3.817 metros en el Mont Blanc. Eider mira a las montañas de una manera fascinante, gozosa, poética, divertida.

Desnivel anuncia que publicará el libro antes de Navidades: volad a comprarlo.

Y no hace falta que os fiéis de mí: asomaos a Vagamontañas, el blog en el que Eider lleva ya unos meses contando su viaje con Jordi Rovira por los Andes peruanos y bolivianos, y disfrutadlo.

*

(Algunas perlas del arranque de Vagamontañas).

*

(Actualización: Celebramontañas).

Publicado el 24 de septiembre de 2010 a las 15:00.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Catálogo de muertes horribles

Archivado en: Viajes, Australia

Entre los textos y apuntes olvidados en carpetas de hace diez años, de cuando la expedición Pangea, hoy saco esta pieza australiana en la que se nota mucho que acababa de leer a Bill Bryson.

"La costa tropical de Queensland ofrece cientos de kilómetros de playas blancas, aguas turquesas, sol, palmeras y arrecifes de coral: el paraíso que prometen los folletos de las agencias de viajes. Sin embargo, las playas permanecen desiertas durante cientos de kilómetros. Si un bañista se atreve a meterse en el mar entre octubre y mayo, es probable que sufra una muerte horrible en pocos segundos.

En esas aguas flota la medusa cofre, el animal más venenoso del planeta. En el Museo Tropical de Townsville guardan un ejemplar, para quien quiera contemplar este bicho de diseño tan simple y terrorífico: dentro del frasco flota una medusa translúcida de forma rectangular (por eso el nombre) de apenas diez centímetros de largo por cinco de ancho. En cada uno de sus cuatro extremos, la medusa guarda un racimo de tentáculos enrollados que apenas sobresalen tres centímetros. Pero cuando alguien la inquieta, estira más de tres metros cada uno de sus tentáculos, plagados de minúsculos aguijones que se adhieren a la piel de la víctima y segregan una toxina ultrapotente. Con esos látigos venenosos mata gambas y peces pequeños para alimentarse, pero una descarga plena podría freír a una docena de personas adultas. Los biólogos no se explican muy bien por qué esta medusa ha desarrollado una habilidad asesina tan descomunal. Desde luego, todo el mundo procura dejarla en paz.

Como este animalito espeluznante es translúcido, el bañista no lo verá acercarse. Dicen que su descarga produce el mayor dolor imaginable. Un ejemplo: en 1992, un joven de la ciudad tropical de Cairns se zambulló en el mar y de pronto comenzó a proferir gritos inhumanos. Mientras sus amigos lo sacaban del agua, sufrió un ataque de convulsiones y soltaba alaridos como para desgarrarse las cuerdas vocales. Cuando llegó la ambulancia, le inyectaron una cantidad enorme de morfina y se lo llevaron. Y aun así, inconsciente y sedado, no paraba de gritar. En el Museo Tropical, un panel muestra fotografías del cuerpo de un bañista que sobrevivió tras toparse con la medusa cofre -quizá el protagonista de la historia anterior-: el costado derecho aparece completamente negro, chamuscado, con rastros de latigazos rojos allá donde los tentáculos rozaron la piel. Esta víctima pudo contarlo porque los tentáculos sólo le rozaron unos centímetros. En esos casos, se recomienda lavar la zona afectada con litros de vinagre, para evitar que los restos adheridos de la medusa sigan segregando veneno. Pero ningún remedio evita el dolor más terrible y unas quemaduras para toda la vida. Si tres o cuatro metros de tentáculos rozan la piel, el bañista sufrirá convulsiones brutales, padecerá una parada cardiorrespiratoria y morirá en pocos segundos.

En Australia, un hipocondríaco morboso puede coleccionar una gama amplia de muertes espantosas. La estadística dice que no es para tanto. Por ejemplo, las muertes por ataques de tiburón: en los días de nuestro viaje, los periódicos publicaron en primera plana la foto de una gran mancha de sangre que flotaba en el mar, después de que un tiburón arrancara la pierna a un surfista. El surfista se desangró en el agua y murió. Ante el pánico que produjo la noticia, las autoridades subrayaron que en todo el año sólo siete personas habían muerto en Australia por ataque de tiburón, mientras que ocho personas habían fallecido alcanzadas por un rayo, y nadie se obsesiona con que le parta un rayo. Es cierto que nuestros motivos para el pánico son irracionales: ¿cuántos cientos de australianos mueren al año en accidentes de tráfico? Y nadie titubea al subirse a un coche. Sin embargo, el siguiente listado de muertes horribles no lo he extraído de periódicos sensacionalistas, archivos de casos truculentos o enciclopedias remotas: casi toda la información aparece en los folletos que reparten las oficinas de turismo, y en los paneles didácticos de los museos y los parques. Algo tiene el agua -medusas, cocodrilos, serpientes- cuando la maldicen.

Leer texto completo »

Publicado el 24 de septiembre de 2010 a las 10:15.

añadir a meneame  añadir a freski  añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  compartir en facebook  twittear  votar

Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

La primera etapa de este blog:

Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

- Las ciudades visibles (Oskar Alegría)

- Balazos (David Álvarez)

- Independent docs (Unai Aranzadi)

- Salam agur (Mikel Ayestarán)

- El kiliki errante (Daniel Burgui)

- Leitzaran (Xabier Cabezón)

- Sintomático (Miguel Carvajal)

- Vagamontañas (Eider Elizegi)

- Sergio Fanjul (pues eso)

- Mari kazetari (June Fernández)

- Harrikadak (Mikel Iturria)

- La buena prensa (Miguel Ángel Jimeno)

- Cosas de cumbres (Javier Marrodán)

- Diario de un escéptico (Jaime Martín)

- Momo dice (Lucía Martínez Odriozola)

- Fogonazos (Antonio Martínez Ron)

- Letras enredadas (Pedro de Miguel)

- El jukebox (Alberto Moyano)

- Allendegui (Juan Andrés Muñoz)

- El canódromo (Javier Muñoz)

- Eresfea (Josean Pérez Aguirre)

- Gente de internet (Leandro Pérez Miguel)

- Paper papers (Toni Piqué y Gonzalo Peltzer)

- El adversario (Carlos Ranedo)

- Carreras del mundo (Marc Roig)

- Un quiosco de malaquita (Mònica Roig)

- Un vikingo en Asia (Eric San Juan)

- Vagón-bar (Paco Sánchez)

- Vivir de buena gana (Miguel Sánchez Ostiz)

EN TU MAIL

Recibe los blogs de Gente en tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Recibe este blog tu email

Introduce tu correo electrónico:

FeedBurner

Grupo de información GENTE · el líder nacional en prensa semanal gratuita según PGD-OJD