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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

A por la cumbre, sin etiqueta en el calzoncillo

Archivado en: Mikel Zabalza, Broad Peak, Karakórum

He escuchado a varios alpinistas de segunda o tercera que se ponen épicos y místicos cuando relatan sus aventuras. Iñurrategi, Vallejo y Zabalza abrieron una nueva vía a un ochomil en el Broad Peak, encadenaron las tres cumbres de la montaña en estilo alpino, y para relatar esta hazaña Mikel Zabalza ha escrito una crónica muy divertida en la revista Desnivel, como si relatara una excursión por Urbasa.

Desde la ideación del proyecto, sin muchas pretensiones epopéyicas ("Oye, de paso podemos encadenar las tres cumbres; total, si lo hizo Kukuczka, que estaba regordete, no será para tanto...") hasta los momentos previos a la ascensión final:

"Preparar la mochila con Juan y Alberto para intentar escalar una ruta en estilo alpino puede ser bastante divertido.

-No metas latas de atún ni de sardinas como la última vez -dice Alberto.

-Pero algo habrá que comer. Con ese frasquito de sacarina y esos cereales ingrávidos que parecen tacos de serrín no pretenderás que subamos.

-Ya me dirás cuando acabemos de preparar la mochila. A ver cuánto pesa.

-Pero si he quitado las etiquetas a los calzoncillos, he cogido la cuchara de titanio para los tres y el saco de 600 gramos, que ya verás cómo voy a temblar por las noches.

Conseguimos meter todo lo necesario en la mochila para escalar y sobrevivir cuatro días en esta montaña con el resultado de 13 kilos por barba.

-Pues yo creo que el peso de la mochila debería ser proporcional al del alpinista.

Después de esta observación tengo que salir corriendo antes de que me lapiden o peor aún: me carguen más".

(La crónica de Zabalza: "La travesía del Broad Peak en estilo alpino").

*

En la edición digital de Desnivel también podéis leer una entrevista que le hicieron al majo de Zabalza, en la que yo encuentro otro titular con enjundia y con mucha actualidad: "No entiendo la montaña sin una relación de compañerismo".

*

Y en la portada de la revista titulan: "Centauros del Broad Peak". Dan en el clavo mucho más de lo que ellos creen: el día en que regresamos al mundo, Zabalza se torció la pata, se le puso el tobillo como una naranja y así recorrió la última jornada de marcha:

*

En la crónica de Zabalza: "Nos acompaña también el periodista Ander Izagirre, que además de darnos unas lecciones al mus...". Alguien tenía que decirlo. Llegado el momento, los grandes montañeros como Zabalza saben admitir la superioridad ajena.

Publicado el 3 de septiembre de 2010 a las 16:45.

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Llamadas desde el Sáhara

Archivado en: Viajes, Sáhara

Algunas noches recibo una llamada perdida con el prefijo 213 de Argelia. Suele ser muy tarde, hacia medianoche, a las horas en las que el bochorno del desierto afloja un poco y permite respirar a los saharauis. La que llama y corta es Darchalha, una chica de 20 años que vive en el campamento de refugiados de Smara. Yo devuelvo la llamada y nunca consigo hablar con ella: o no suena, o se interrumpe... Hasta el pasado sábado, cuando por fin pudimos charlar unos minutos. Me contó que en verano pasan el día tumbados a la sombra, soportando como pueden la chicharra a 50 grados, y por la noche salen a pasear. Ella sigue  cuidando a su padre, que quedó ciego en la guerra, lleva las tareas de casa y no ha conseguido ingresar en la escuela para mujeres del campamento, donde sueña con apuntarse a un curso de informática y aprender un oficio.

Hace unas semanas, me llegó un paquete de Darchalha con unos collares y unas pulseras,  y una carta en la que contaba que todos estaban bien en su familia, preguntaba por la mía y se disculpaba por la pobreza de los regalos. Los refugiados no tienen servicio postal, de manera que aprovechan el verano, cuando miles de niños saharauis pasan un par de meses en España, para enviar con ellos montones de cartas a quienes les hemos visitado en los campamentos. Nosotros también aprovechamos el viaje para que  al final del veraneo -esta misma semana- esos niños les lleven nuestras cartas a los campamentos.

En sus cartas y llamadas ponen una ilusión tremenda. Son garfios que lanzan más allá del desierto, intentos de aferrarse al mundo, de salir -aunque sea con unas palabras por teléfono o unas letras- de ese terrible vacío del desierto argelino en el que viven recluidos desde hace 34 años, desde que fueron expulsados a bombazos de napalm y fósforo de sus tierras por las tropas invasoras marroquíes. Los campamentos de los refugiados saharauis  en Tinduf (Argelia) son una de las vergüenzas del mundo, una vergüenza producida por Marruecos y tolerada por España, que siempre antepone las conveniencias y los negocios a los derechos y la dignidad de estas vidas aplastadas.

Casualidad: al día siguiente de hablar con Darchalha, su foto apareció en el diario Deia, y al día siguiente, en el Noticias de Gipuzkoa. Ambos diarios, del mismo grupo, publicaron una versión abreviada de mi reportaje sobre los refugiados saharauis. No lo han colgado en internet, así que espero publicar más adelante la versión completa en un medio digital, para que lo podáis leer si os apetece.

El reportaje recoge once testimonios de refugiados saharauis que van explicando su pasado, su presente y su futuro: la mujer que tenía 6 años cuando huyó al desierto y fue bombardeada y ametrallada por la aviación marroquí, un par de soldados del Frente Polisario que lucharon en la guerra, saharauis formados en Cuba que decidieron regresar al desierto para compartir el destino atroz de los suyos, educadores que intentan atender a los niños deficientes del campamento, una entrenadora de fútbol, un ministro, jóvenes que hablan de la posibilidad de retomar las armas contra el ejército marroquí...

El reportaje es maratoniano, y bastante hicieron estos diarios al publicarlo en tres páginas, pero aun así hay historias que se han quedado fuera, como es lógico. Uno de esos testimonios descartados es precisamente el de Darchalha, a la que veis aquí con su padre, que perdió un ojo durante un bombardeo marroquí con fósforo blanco.

Darchalha Mohammed Lami:

"Yo no he podido estudiar porque cuido a mi padre, que se quedó ciego en la guerra. Mi madre tenía asma, problemas respiratorios, y murió hace un año. No había médicos ni tratamientos para ella. Mi hermano se fue a España hace unos cuantos años para operarse los ojos y se ha quedado allí trabajando. Todavía no sabe que nuestra madre murió. Mi hermana trabaja en el dispensario del campamento. Ahora yo me encargo de mi padre, de la casa, de los hermanos pequeños. Me gustaría mucho estudiar en el centro de formación de mujeres, me apunté, pero hay pocas plazas. Quiero aprender a usar ordenadores y trabajar.

Pero por ahora tengo que cuidar la casa. Ir a dar de comer a las cabras. Recoger la ayuda: todos los meses nos reparten un kilo de arroz por persona, un kilo de lentejas, de alubias, aceite, harina, té, azúcar, las bombonas de gas... A veces se retrasan; por ejemplo, llevamos tres meses sin recibir té, pero podemos comprar un poco en el mercado, si tenemos algo de dinero. No pasamos hambre, porque si a alguna familia se le va acabando la comida, los vecinos le ayudan.

Yo como poco, porque a los chicos saharauis les gustan las chicas gordas y yo no me quiero casar hasta los treinta por lo menos [ríe a carcajadas]. Aquí tendría que ser como en España: os casáis más tarde, cuando encontráis una persona buena, y no porque tengáis necesidad. Muchas chicas saharauis se casan muy pronto, porque en su familia no tienen dinero ni trabajo y necesitan que las mantenga un hombre".

*

Tras la paliza que la policía marroquí dio a unos activistas canarios prosaharauis en El Aaiún hace unos días, el Gobierno español pide ¡a los activistas! que "respeten la legalidad vigente".

Es el colmo de la hipocresía: el Gobierno español se pasa la legalidad vigente por la Puerta de Alcalá. Según las resoluciones de las Naciones Unidas, el Sáhara Occidental es un "territorio no autónomo", pendiente de descolonizar, con derecho a la autodeterminación, y Marruecos es una potencia ocupante que no tiene ningún derecho sobre el territorio.

La legalidad vigente también dice, por ejemplo, que Marruecos no tiene ningún derecho sobre los caladeros saharauis. Sin embargo, el Gobierno de Rabat cobra 144 millones de euros de la Unión Europea a cambio de conceder permisos de pesca durante cuatro años. En febrero de 2010, los propios servicios legales del Parlamento Europeo declararon en un informe que el convenio entre la UE y Marruecos viola las leyes internacionales. Noruega, Suecia y Dinamarca renunciaron a la explotación de los recursos naturales saharauis porque constituye "una seria violación de las normas éticas fundamentales". Mientras tanto, España es el principal beneficiario de la pesca ilegal: de los 119 barcos comunitarios que faenan en aquellos caladeros, un centenar son españoles.

El Gobierno español colabora con el expolio y pide a quienes lo denuncian que respeten la legalidad.

*

Fran Sevilla (RNE): Brutalidad en el Sáhara

Publicado el 31 de agosto de 2010 a las 10:00.

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Los viajes que merece la pena leer son otros

Archivado en: Miguel Sánchez-Ostiz, Viajes

Miguel Sánchez-Ostiz, que va superando sus reticencias hacia los blogs, regala perlas una detrás de otra en el suyo: Vivir de buena gana.

Una de sus últimas entradas me acaba de dar calambre y me anima a cometer el abuso de copiarla aquí entera. Se publicó ayer en los diarios del grupo Noticias.

"LA MUERTE, LEJOS

Setenta y dos cadáveres de migrantes sin papeles, procedentes de países centro y sudamericanos, asesinados a manos de un poderoso grupo criminal ligado al narcotráfico, los Zetas, en un rancho del estado fronterizo de Tamaulipas. No estoy muy seguro de que la noticia no se haya centrado más en los autores del crimen que en las víctimas.

Una realidad. O mejor, dos. La primera: esos grupos criminales tienen en jaque al gobierno mexicano, a su policía y a su ejército, que se diga lo que se diga no ha podido hasta ahora controlarlos. La segunda: lo que les puede suceder a manos de esos grupos criminales, que en el último año han secuestrado a 20.000 inmigrantes, no desanima a los que emprenden a diario la migración hacia el sueño americano. Todo lo que se escriba sobre este asunto será poco.

De no quedar un superviviente de la masacre, no se habría sabido gran cosa de lo sucedido. Pero el joven ecuatoriano, cuya vida ahora corre serio peligro, ha destapado el pozo negro de la infamia.

Para relato de viaje, el de esa persona. Todo lo demás empieza a ser cuento y banalidad, palabrería en beneficio de la industria turística. Los viajes que merece la pena leer y ser relatados son otros y tienen que ver con los avatares de las personas empujadas o condenadas a la emigración. Van a nutrir la épica de un futuro inmediato. Relatos como El exilio voluntario, del boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, acerca de la inmigración pluriétnica al asalto del sueño americano, vale por todas las excursiones literarias del cosmopolitismo de pega pagadas por Cooperación Internacional o el Centro de las Letras Españolas, con las que no se puede escribir otra cosa que El arte de viajar de gorra.

El esteticismo y el cosmopolitismo empiezan a estar de más, muy vistos, demasiado. La época del Orient-Express y los sleeping-cars queda demasiado lejos. Son millones de personas las que se desplazan en busca de un presente más digno y se juegan con ello la vida. Desplazados, desarraigados por fuerza, burlados por mafias, explotados, despreciados, excluidos, esclavizados. Son los protagonistas de las nuevas crónicas de Indias, aunque no todos vengan de ellas, y van a escribirlas, de eso estoy seguro, y no nos va a gustar lo que cuenten, de eso también estoy seguro".

Publicado el 30 de agosto de 2010 a las 09:30.

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"Si me secuestran, que no paguen ni un franco"

Archivado en: Periodismo, Alberto Arce, Bru Rovira, Félix Pérez, Unai Aranzadi

Félix Pérez, un soriano que vive en Burkina Faso impulsando proyectos de cooperación, escribe en FronteraD un artículo muy crítico con el pago del rescate por los cooperantes catalanes secuestrados y con matices muy interesantes sobre el tipo de ayuda solidaria que desarrollaban.

Aquí van unos fragmentos del texto, titulado "Cooperantes elegantes":

"No puedo evitarlo. Me parece una vergüenza que se haya pagado ningún rescate".

"Ahora, después de la liberación de los cooperantes españoles Roque y Albert, siento como si todos me miraran como una hucha humana que puede valer más de 4 millones de euros".

"¿Sabe el Gobierno lo que supone para los que vienen detrás o los que nos quedamos?".

"Me alegro de que esas personas estén vivas y libres, pero ¿a costa de qué?

¿Desde cuándo se hacen estas cosas con los terroristas?

En lo que a mí respecta voy a quedarme por aquí, por más que sienta como si me hubieran etiquetado el precio en la frente (quitaré la bandera española que llevaba en la furgoneta), a pesar de lo que puede suponer el que AQMI [Al Qaeda del Magreb Islámico] sepa que los españoles somos un objetivo preferente: pagamos.

Pero haré lo imposible, si llegara el caso, por que el secuestro no funcione, de una u otra manera. Y, por supuesto, me niego, al coste que sea, que se entregue un franco CFA a terroristas para rescatarme".

*

Otras lecturas del domingo.

Bru Rovira: Los jefes del periodismo "ven la vida en blanco y negro", "no tienen ningún interés por la complejidad de los conflictos" y las víctimas son para ellos "sólo un producto para emocionar a la audiencia".

*

Alberto Arce: "Espejismos de Afganistán". Cuando las víctimas tampoco son inocentes.

*

La FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) condena la oleada de violencia contra periodistas y medios en América Latina. Unai Aranzadi, como viene haciendo desde hace unos meses, denuncia que diez periodistas hondureños han sido asesinados desde el golpe de Estado contra Zelaya y sus muertes son ignoradas en las condenas y los informes de ciertas asociaciones y organizaciones de periodistas.

*

"La publicación de los 'papeles de Afganistán' por Wikileaks abre debates sobre la información sin filtros - Poner vidas en riesgo es uno de los tabúes rotos".

Publicado el 29 de agosto de 2010 a las 13:00.

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El escocés de hayas más que de playas

Archivado en: Escapadas, Leitzaran, Leitzalarrea, Urepel

Nick caminaba por el bosque siempre cinco metros detrás de mí. Y cuando nos juntábamos en alguna parada, hablaba en voz muy baja, casi en susurros.

Nick es escocés pero lleva 25 años viviendo en Pamplona. Le gusta salir los domingos con un grupo de montañeros, se divierte con los navarricos y su meriendica, con ese mantra foral que algunos de ellos le repiten en cada cumbre panorámica -"seguro que en tu país no hay sitios así, ¿eh?" (y no se come como en Navarra, ¿eh?)-. Pero hay una costumbre que no le gusta: cuando salen al monte en grupo, la gente habla a voces "¡como si estuvieran en Carlos III!", dice.

Nick camina por el bosque en silencio. Y muy atento. Descubre libélulas junto a charcas.  Encuentra moras. Se contorsiona para esquivar telarañas y no romperlas. De vez en cuando suelta entre dientes dos versitos de Tagore o su lema: "Soy más de hayas que de playas", que también rima en inglés.

Conocí a Nick hace poco tiempo. Nerea y Maite me hablaban mucho de él y me decían que me caería bien (lo que se llama un encuentro Ujué: vamos, que haríamos buenas migas). Después de explorar la ruta de los hierros viejos con otro personaje silvestre, todavía me faltaba un último recorrido por los bosques y las cimas de Leitza para completar el reportaje. Nick se apuntó.

Y sí: un tipo que en vez de coger el coche para ir de Pamplona a Leitza prefiere subirse al bus que va de pueblo en pueblo, y esperarme allí incluso dos horas si hace falta, un tipo que camina por el bosque guardando el silencio y cuidando telarañas, que espera a salir a una ladera abierta para contar refranes ingleses y chistes de romanos (que riman, pero no en inglés), al que no le importa caminar media hora inútil porque yo me he despistado (o sea, me he equivocado de pista), y que incluso disfruta cuando después de despistarnos nos toca meternos hasta la cintura en un helechal para llegar a la cumbre, un tipo al que no le importa nada que la excursión de dos o tres horas al final haya durado cinco, y que al volver a mi coche no se monta rápido sino que se mete en un arroyo con las chanclas (flip-flops, in English), un tipo así tiene que ser por narices un buen tipo.

Nick en la cima de Urepel (1.056 m), que hace muga entre Navarra y Guipúzcoa. Detrás, Mandoegi. Y al fondo del todo, Jaizkibel (¿o será Mendizorrotz?). Desde Urepel se ve Guipúzcoa entera: desde Donosti y Jaizkibel por el norte hasta Aizkorri en el sur; desde Leitzaran en el este hasta los vizcaínos Anboto y Otoio en el oeste.

A Urepel el nombre quizá se lo puso alguien que, como nosotros, subió en una de las tardes más calurosas del verano y al abrir la cantimplora descubrió que, efectivamente, el agua -ur- estaba templada -epel-.

En la cumbre, la escultura con un lema muy poco navarro: "Es mejor retroceder que perderse en el camino". Lo habrá puesto algún guipuzcoano blandengue, porque ya se sabe que los navarros nunca retroceden: en todo caso, dan media vuelta y siguen avanzando. Nosotros, un escocés y un giputxi, hemos vivido el suficiente tiempo en Pamplona como para seguir avanzando, comernos una ladera de helechos y llegar a la cumbre.

Publicado el 27 de agosto de 2010 a las 10:45.

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¿Y si te toca vivir en el ojete del rinoceronte?

Archivado en: Sudán, Mapas, Pichorradicas

Sudán del Sur, que dentro de unos meses podría convertirse en Estado independiente, planea remodelar sus diez principales ciudades para que tengan forma de rinocerontes, jirafas, piñas y otras especies de flora y fauna.

Leído en Strange Maps, un blog apasionante sobre cartografías raras.

Para quienes vivimos en una ciudad con una apetitosa silueta de quisquilla cantábrica rampante o de simpático perrito de las praderas a punto de comerse una bellota, puede sonar innecesario. Pero quienes vivís, por ejemplo, en una ciudad con forma de rata aplastada por un camión o en una ciudad con forma de abrelatas del siglo XIX deberíais considerar las ventajas de esa disciplina llamada, al parecer, cartozoología.

*

Cuando nos preguntan por ciudades divididas entre dos continentes, siempre decimos Estambul, con sus barrios repartidos entre Europa y Asia. Bueno, pues hay al menos otras cinco ciudades divididas entre dos continentes, entre las cuales están ¡Tokio! y ¡¡Almería!! Leído en Fronteras, otro blog geográfico que me encanta.

Publicado el 25 de agosto de 2010 a las 09:00.

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El efecto Gis Gelati

Archivado en: Ciclismo, Francesco Moser

Ayer, pedaleando hacia Arano, adelanté a un ciclista viejuno que llevaba un maillot del Gis Gelati-Trentino.

En el momento de rebasarle sentí una extraña vibración y temí caer en un pliegue del espacio-tiempo y quedarme enganchado en un eterno velódromo mexicano de 1984,  hipnotizado con los giros lisérgicos de las ruedas de Moser y su cifra mantra 51,151.

Para despertar mis sentidos, al llegar a casa me comí un helado.

Publicado el 24 de agosto de 2010 a las 13:45.

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Exploración de hierros y palabras

Archivado en: Escapadas, Leitzaran, Xabier Cabezón, Cuidadores de mundos

Ayer hubo un momento en que andábamos un poco despistados, sólo un poco. Xabier se paró de repente, en medio de aquella ladera boscosa del valle de Leitzarán.

-¿No notas una corriente de aire frío?

Sí, venía una brisilla desde nuestra izquierda.

-Entre esas rocas hay una galería.

Pues sí: a la izquierda, medio digeridas por las zarzas, afloraban unas rocas entre las cuales se veía una hendidura. Por allí salía una corriente fresca subterránea. Aquello era una vieja galería de extracción de hierro y, por tanto, Xabier ya sabía dónde estábamos.

Me pidió que buscara un puntito morado en su mapa de escala 1:100.000, un mapa que él mismo ha ido trazando y completando durante años, que imprimió para mí y que está plagado de puntitos  de colores que señalan bocaminas, filones, ruinas de ferrerías y hornos, antiguos trazados de tren, de topónimos remotos que ha recopilado con infinita paciencia. Me costó un rato encontrar el puntito de la bocamina en la ladera por la que andábamos, pero él ya estaba situado.

Xabier sabe que no todo el mundo es capaz de orientarse por una corriente de aire fresco, así que decidió levantar un hito en esa zona del bosque, por la que nunca pasa nadie, para orientar al posible valiente que lea el futuro reportaje y se atreva a explorar esta ruta.

Para ese reportaje pedí consejo a Xabier Cabezón, posiblemente el mayor experto en el Leitzarán, y que luce su título de decimotercer cuidador de mundos.

Me llevó por una vaguada remota, a menudo abandonamos los caminos para meternos por zarzales, helechales y pinares, siguiendo los restos de un viejo trenecillo de sangre (tirado por mulas) que a principios del siglo XX bajaba hierro de unas minas y del que ya nadie sabía nada hasta que Xabier redescubrió su trazado y algunos restos de raíles, bocaminas, planos inclinados, hornos, que ayer fuimos buscando de acá para allá.

Serpenteando cuesta arriba por el bosque, enlazando restos para trazar una excursión interesante, salimos por fin a cielo abierto y coronamos Altzadi (1.019 m.). Al fondo quedan Mandoegi y Urepel.

El descenso por terreno abierto resultó más fácil. Aparecieron las pinturas blanquirrojas del GR-121 (Vuelta a Guipúzcoa), Xabier consultó algunas dudas en el GPS... y siempre nos llevaba de la mano la vieja sabiduría de los topónimos. Debíamos pasar junto a un sitio que en el mapa de Xabier aparecía con el nombre de Putretako Harria ("la roca de los buitres"). Cuando vimos a varios buitres posados en los peñascos de allá arriba, no nos quedó ninguna duda.

Me acordé otra vez del primer mapa de la historia, de los topónimos como eco de una solidaridad genética. Y saboreé la oportunidad de pasear con una de estas personas que cuidan y nombran el mundo.

Publicado el 21 de agosto de 2010 a las 11:45.

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Tragedia en Baltistán (2): más relatos de Ortzi

Archivado en: Pakistán, Karakórum, Félix Baltistán Fundazioa

Ortzi Akizu sigue enviando mensajes desde los pueblos arrasados por las riadas en Baltistán. Con las carreteras destruidas y sin apenas gasolina para los todoterrenos, se mueve por el valle de Hushé en bici, recorriendo distancias de cuatro horas, y encima sin comer nada en todo el día porque están en pleno Ramadán.

En Talis, el pueblo en el quela riada de barro mató a quince personas y dejó a docenas sin casas, la emergencia está controlada pero ahora viene lo peor: llegará el invierno, siempre terrible en esta región montañosa, y los habitantes no tienen casas ni comida. Escribe Ortzi:

"La situación de Talis ya se ha estabilizado. La carretera ya se está abriendo, han construido un puente donde estaba el viejo  (que según ellos aguanta un jeep), los niños juegan inocentes ante los escombros, las tiendas de campaña ya están asignadas a las familias, y viejos arcones de madera (para guardar semillas de trigo y arroz) yacen junto a cada una. Se están "desmontando" y vaciando de lodo las "casas" o lo que queda de ellas, se ha construido un canal nuevo de regadío provisional, se ha habilitado un tubo de plástico para poder llevar agua potable al las casas, las familias ya tienen que comer durante más o menos tres semanas...

Pero esta estabilidad tras el shock de la catástrofe, es sólo un rellano que nos da ese alivio necesario para superar las muertes y así poder retomar la reconstrucción sonrientes. Pero en realidad la comida, tiendas de campaña y las medicinas que se han provisto tienen fecha de caducidad. Y el invierno llegará, pero esta vez la gente no ha recogido la cosecha para hacer frente a los -20ºC que les espera.

Lo más duro está por llegar, y quizás ese sea el momento donde más ayuda necesiten del exterior. Ya que el trabajo en auzolan [trabajo comunitario] que se ha realizado hasta ahora ha sido impresionante, pero a la hora de compartir las cosechas, también los pueblos vecinos a Talis, han perdido mucho, y donde comen dos no comen tres".

Un grupo de turistas madrileños echó un cable en el pueblo de Qumra, donde la riada dejó 38 muertos:

"A causa de la falta de gasolina y las carreteras cortadas, los quince madrileños estaban obligados a estar en Skardú [la capital de Baltistán]. Les comentamos la grave situación de una aldea que visitamos el día anterior, donde había 38 muertos. El pueblo se llama Qumra, y tuve la ocasión subir hasta el lugar de la catástrofe para realizar el informe de petición de ayuda a la Asociacion de ONG Europeas. La situación era horrible: cementerio improvisado, gente desenterrando de los escombros a sus familiares para volverlos a enterrar, olor a trigo podrido, vacas muertas, albaricoques fermentados, casas destrozadas, animales enterrados vivos en lodo en los sótanos de las casas...

El grupo de madrileños puso un bote, con el cual compraron arroz, lentejas, harina, leche... y subieron al puebo andando. El pueblo de Qumra les estaba eternamente agradecido. Y ellos volvieron en shock al hotel, pero con una alegría por poder haber podido contribuir en algo".

*

Las crónicas completas de Ortzi pueden leerse en la página de Felix Baltistan Fundazioa. Como sabéis, esta organización lleva diez años trabajando mano a mano con los baltíes y ahora ha abierto tres cuentas corrientes para atender la emergencia:

BBK: 2095 0038 51 9103522251

Kutxa: 2101 0038 51 0011074747

Caja Laboral: 3035 0044 85 0440018830

*

Leire Escalada entrevista a Ortzi Akizu para El Diario Vasco: "Un río de lodo entró en Talis, llevándose las casas por delante".

Publicado el 19 de agosto de 2010 a las 11:30.

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Tragedia en Baltistán: ayuda sobre el terreno

Archivado en: Pakistán, Karakórum, Félix Baltistán Fundazioa

Ortzi Akizu es un ingeniero guipuzcoano que pasa largas temporadas en el valle de Hushé (Baltistán), al pie de la cordillera del Karakórum, desarrollando algunos proyectos de energía solar en una de las regiones más pobres de un país tan pobre como Pakistán. Trabaja para la Felix Baltistan Fundazioa, la fundación impulsada por los propios baltíes y por los montañeros vascos que frecuentan aquella zona, y que lleva años poniendo en marcha proyectos para mejorar la agricultura, la salud y la educación de los baltíes. 

A principios de junio nos encontramos con Ortzi en Skardú, la capital de Baltistán, antes de que nuestra expedición se adentrara en la cordillera. Allí sigue, y desde allí manda algunos mensajes en los que cuenta la tragedia que están padeciendo los habitantes de la región, como otros millones de pakistaníes.

Sabréis que Pakistán acaba de sufrir unas inundaciones monstruosas, que han matado a miles de personas, han dejado sin casa a varios millones y quizá desencadenen epidemias mortales de diarrea, cólera y malaria.

Como ya os conté en el texto anterior, en el valle de Hushé las inundaciones han destruido casas, carreteras y puentes y han arrasado las cosechas con las que a duras penas suelen sobrevivir los habitantes de esta región. En la aldea de Talis, una avalancha ha matado a quince personas y ha dejado sin casa a más de trescientas.

Ortzi está en Skardú intentando enviar ayuda de emergencia al valle. Aquí dejo un extracto de su último mensaje, en el que cuenta cómo consiguieron hablar por fin con los cooperantes que trabajan en la zona del derrumbe:

"Nos expresaban sus sensaciones al ver sacar de los escombros a una niña de 7 años. Al mismo tiempo, un padre de familia de unos 50 años se le ha echado a llorar a sus brazos, y le traducían que en su familia sólo habían sobrevivido su hija menor y él. Pero no están solos. Gente de todos los pueblos de alrededores han ido a colaborar. A través de iniciativas personales se están realizando colectas de dinero en las calles.

La gente ofrece dinero y mano de obra. Y suben en jeeps con la poca gasolina que han reunido entre todos, casi gota a gota. El gobierno local sin embargo está actuando muy poco. Han dicho que no pueden ayudar a la fundación, ni con un litro de gasolina, y tras ello, el diputado del distrito ha tomado 5 coches y ha ido a saludar y a darles el pésame a los viudos/as.

En Skardú también se han movido las cosas. Hemos montado una pequeña oficina de colaboración entre la ONG italiana CESVI, FIFBM (nosotros) y la RED CRESCENT. Y se han conseguido 4 jeeps llenos de tiendas de campañas, toldos y mantas para Talis. ¡Pero no tenemos gasolina! Hemos ido adonde los militares, pero no nos han dejado pasar, y hemos recurrido a la sede de la ONU en la zona, los cuales nos han facilitado un contacto... A ver si así conseguimos llenar los tanques de los jeep, sólo hacen falta 60 litros por jeep. Y pensar que cada vez que vamos a la gasolinera es tan fácil todo...

Mañana temprano esperemos conseguir todo y que partan los jeeps. Tras ello visitaremos otra de las zonas afectadas. En ella hay 43 muertos. A tan solo una hora de Skardu, donde estamos".

La enorme dimensión de estas catástrofes suele superarnos y nos parece que no hay nada que podamos hacer. Pero, como podéis ver en este informe, los trabajadores de Felix Baltistan Fundazioa están distribuyendo una ayuda muy concreta entre las víctimas de las inundaciones (arroz y harina, básicamente) y seguro que pueden aumentarla si aquí nos rascamos un poco el bolsillo.

Han abierto tres cuentas para atender la emergencia:

BBK: 2095 0038 51 9103522251

Kutxa: 2101 0038 51 0011074747

Caja Laboral: 3035 0044 85 0440018830

Publicado el 16 de agosto de 2010 a las 16:45.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

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Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

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