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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Mojarse

Archivado en: Escapadas, Toloño

Se lo escuché a un patrón de veleros: "Qui regarde la météo, reste dans le bistró", o algo así.

O sea: si andas demasiado pendiente del tiempo, te quedas en el bar.

O sea: si te preocupa demasiado la posibilidad de que llueva, te quedarás sin ver los viñedos pelirrojos de octubre, las choperas amarillas y el Ebro de plata reluciendo bajo una capota negra, desde la cumbre del Toloño (1.271 m).

Y sí: al final nos llovió.

Publicado el 3 de noviembre de 2010 a las 09:30.

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Subirás, subirás, pero nunca bajarás

Archivado en: Escapadas, Pagasarri, Ganekogorta

El sábado empecé a caminar muy temprano en el mismísimo San Mamés.

Subí al monte Pagasarri (673 m), una especie de Sinaí bilbaíno (disen que vas a subir / que vas a subir / al Pagasarri / subirás en aeroplano / bajarás en goitibera...).

Seguí subiendo y subiendo hasta el Ganekogorta (998 m), uno de los cinco montes bocineros y génesis del montañismo vasco: en 1870 ya andaba por allí un grupo de briosos excursionistas bilbaínos, los históricos ganekogortos; y en la medianoche del 30 de septiembre de 1914, en su cima se reunieron los socios montañeros del Club Deportivo Bilbao para anunciar el primer concurso de cumbres.

Empecé a bajar hacia Llodio, me despisté (o sea: me equivoqué de pista) y hubiera seguido directo hasta Okendo si no hubiera preguntado a un cazador que, vaya por dónde, en su todoterreno lucía el escudo del Athletic y que me reorientó.

(Foto: bajando del Ganekogorta hacia Llodio).

Desde Llodio, me fui en tren y metro hasta Getxo. Allí me junté con una selecta troupe periodística y fotográfica bilbaína. La anfitriona Lucía Martínez Odriozola nos sirvió bandejas de pulpo, txangurro, setas y pastel hasta hartarnos (de izquierda a derecha: Lucía, Maite Asensio, Gabriel Caneda, Zigor Aldama, June Fernández y mi silla). A los cafés llegó Santi Yániz. La sobremesa duró hasta las nueve y pico, cuando tuve que salir corriendo para llegar al último bus de vuelta a casa.

Y a pesar de todo, a pesar de San Mamés, del Pagasarri, de los ganekogortos, del cazador, del txangurro y de los amigos, anoche solté unas risitas, je, cuando me enteré del penalti escandaloso, jejejé.

Se ve que esta mezquindad es antigua y ya irremediablemente enraizada. Je. Jejejé.

Publicado el 25 de octubre de 2010 a las 17:45.

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Aguafiestas

Archivado en: Escapadas, Pirineos, Bisaurín, Cees Nooteboom

A los pies del Bisaurín, en el Pirineo, volvió esa idea que empezamos a intuir con 16 y 17 años, que cristalizó en la treintena y que últimamente repetimos como un mantra. Como una mantra con la que nos abrigamos si hace un poco de frío en el refugio: un año con muchas noches de saco de dormir será un año más feliz.

(Foto: almuerzo en los llanos de Lizara, este domingo de vendavales y aguanieves).

Con los años, con los viajes, con las lecturas, a esa idea se le ha ido pegando un regustillo socarrat: la conciencia del capricho.

(Foto: porteadores baltíes en el campamento de Paiyu, cordillera del Karakórum, Pakistán).

 

 

Creo que es a eso a lo que se refiere Cees Nooteboom, cuando escribe que los viajes dejan un poso de "amarga sabiduría".

Qué aguafiestas, los viajeros y los periodistas.

Qué aguafiestas, el mundo.

Publicado el 18 de octubre de 2010 a las 19:45.

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Demos trabajo al lobo

Archivado en: Escapadas, Sierra Salvada

Dicen que esta lobera de Sierra Salvada -ahora reconstruida- funcionó desde el Neolítico hasta 1955, cuando cayó el último. Ahora el lobo ha vuelto.

A mí, antes del paseo, me dijeron que tuviera cuidado. Pero no con el lobo, sino con los mastines que defienden de los lobos a los rebaños de ovejas. Ese mismo domingo ocurrió esto.

Mi propuesta para las autoridades burgalesas, alavesas y vizcaínas: insertar socialmente al lobo, otsoa, con trabajos dignos:

Uno:

Y dos:

Publicado el 22 de septiembre de 2010 a las 13:15.

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Caminata por el río fósil

Archivado en: Escapadas

No sé por qué me gusta tanto caminar orilla arriba, seguir más allá de donde se acaban las sendas, para encontrar el punto en el que nacen las aguas. Podría ser un ramalazo infantil y divertido, jugar a ser Speke, Burton, Stanley o Livingstone, pero creo que es porque me fascinan esos empeños tan concienzudos como un poco absurdos de medir el mundo (el milímetro exacto en el que está Roncal, los tres puntos que constituyen el verdadero fondo de un gigantesco salar en el interior achicharrado de Australia, la cuadrícula trazada sobre un continente aún sin explorar), esos empeños geográficos, científicos, racionales, de fijar certezas donde todo es ambiguo por definición.

Por ejemplo: el río que ayer remonté hasta su origen nace en esta covacha... sólo cuando nace en esta covacha.

Me han encargado un reportaje sobre la cascada en la que nace un río famoso. Pero pensé que el río no nace en la cascada: antes de dar el salto, baja por una ladera suave, sin apenas elevación, y decidí remontar ese cauce hasta descubrir su origen verdadero. Así llegué a la covacha. Ayer no salía de ella ni una gota y los primeros kilómetros del cauce estaban secos. Pero tiene su gracia salirse de las rutas señalizadas: ayer descubrí este precioso paseo que sube y baja por un río fósil, por la huella de caliza pulida que serpentea por la ladera como una cicatriz.

El paseo seco permite seguir cuesta abajo la corriente imaginaria hasta el mismísimo borde  de un anfiteatro rocoso en el que...

...salta a un abismo de 270 metros (arriba podéis ver un mirador, con gente asomada al precipicio).

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Publicado el 20 de septiembre de 2010 a las 13:30.

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¿Hoy está alegre el corasón?

Archivado en: Escapadas, Albaola, Trainera, Paísss

Nos enteramos entre las dos tandas, a bordo de una trainera, en plena bahía de La Concha. El que estaba escuchando la radio con auriculares, cantando los tiempos de Kaiku, San Juan, Astillero y Donostiarra, se calló un rato y luego dijo en voz baja algo confuso sobre un anuncio de alto el fuego.

La noticia circuló de proa a popa en susurros, soltamos alguna exclamación entre dientes, hubo un silencio raro y luego salieron Urdaibai, Orio, Pedreña y Hondarribia.

Me vino el arranque de una canción añeja:

Regatas en San Sebastián / hoy está alegre el cooorasón...

Pero pensé que el corasón sólo estaba alegre

para apostarse sincuenta a dies / que gana Aita Manuel.

Y poco más.

El traje nuevo me pondré / y después de Misa Mayor / iré a contemplar / cómo va a ganar  / San Pedro contra San Juan. / No temas, Miren, que vuelva yo / medio moskorra, medio arruinao / voy a ser rico / y he de comprarte / mantelería de buen color...

*

Fui remando con la gente de Albaola, desde Pasai Donibane - Pasajes de San Juan hasta la bahía de La Concha, a bordo de la trainera Ameriketatik (réplica construida a mano de una trainera del siglo XIX):

Otros remaban en el potín Arditurri:

Echamos el ancla en la bahía y vimos en el mismo borde del campo de regateo la primera jornada de las regatas de La Concha, que ya está casi en manos vizcaínas (Kaiku o Urdaibai).

Cristina dio voces y zarandeó su toalla cuidadosamente escogida para animar a los rosas de San Juan, que el próximo domingo remarán en la tanda de honor:

Remamos de vuelta a Pasajes, comimos un bocadillo en la plaza, hubo un amago de brindis por la noticia y nadie tenía muchas ganas de hablar del asunto.

Recuerdo la euforia de otras veces, tras otros anuncios de alto el fuego.

Hoy leo blogs, faceboks, twitters, hablo por teléfono con amigos: no hay apenas rastro de euforias. Leo, sobre todo, a gente que cree que debería sentirse contenta y no lo consigue. Pesimistas que intentan contagiarse de los optimistas. Muchos que se han quedado ni fu ni fa, que no han vivido ninguna ilusión especial, que están ya muy cansados. En Facebook leo un comentario que ilustra de maravilla este destemple: sentí la obligación de estar contento,  dice alguien, pero en vez de abrir champán me tomé una cerveza en casa.

Pues eso: nos tomaremos una cerveza en casa, pero no estamos para salir a la calle con champán.

A mí me parece que para explicar el destemple son muy aplicables las dos lecciones que aprendí remando con los de Albaola en Bretaña: una y dos.

*

(La trainera vasca conquista Bretaña)

Publicado el 6 de septiembre de 2010 a las 12:45.

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El escocés de hayas más que de playas

Archivado en: Escapadas, Leitzaran, Leitzalarrea, Urepel

Nick caminaba por el bosque siempre cinco metros detrás de mí. Y cuando nos juntábamos en alguna parada, hablaba en voz muy baja, casi en susurros.

Nick es escocés pero lleva 25 años viviendo en Pamplona. Le gusta salir los domingos con un grupo de montañeros, se divierte con los navarricos y su meriendica, con ese mantra foral que algunos de ellos le repiten en cada cumbre panorámica -"seguro que en tu país no hay sitios así, ¿eh?" (y no se come como en Navarra, ¿eh?)-. Pero hay una costumbre que no le gusta: cuando salen al monte en grupo, la gente habla a voces "¡como si estuvieran en Carlos III!", dice.

Nick camina por el bosque en silencio. Y muy atento. Descubre libélulas junto a charcas.  Encuentra moras. Se contorsiona para esquivar telarañas y no romperlas. De vez en cuando suelta entre dientes dos versitos de Tagore o su lema: "Soy más de hayas que de playas", que también rima en inglés.

Conocí a Nick hace poco tiempo. Nerea y Maite me hablaban mucho de él y me decían que me caería bien (lo que se llama un encuentro Ujué: vamos, que haríamos buenas migas). Después de explorar la ruta de los hierros viejos con otro personaje silvestre, todavía me faltaba un último recorrido por los bosques y las cimas de Leitza para completar el reportaje. Nick se apuntó.

Y sí: un tipo que en vez de coger el coche para ir de Pamplona a Leitza prefiere subirse al bus que va de pueblo en pueblo, y esperarme allí incluso dos horas si hace falta, un tipo que camina por el bosque guardando el silencio y cuidando telarañas, que espera a salir a una ladera abierta para contar refranes ingleses y chistes de romanos (que riman, pero no en inglés), al que no le importa caminar media hora inútil porque yo me he despistado (o sea, me he equivocado de pista), y que incluso disfruta cuando después de despistarnos nos toca meternos hasta la cintura en un helechal para llegar a la cumbre, un tipo al que no le importa nada que la excursión de dos o tres horas al final haya durado cinco, y que al volver a mi coche no se monta rápido sino que se mete en un arroyo con las chanclas (flip-flops, in English), un tipo así tiene que ser por narices un buen tipo.

Nick en la cima de Urepel (1.056 m), que hace muga entre Navarra y Guipúzcoa. Detrás, Mandoegi. Y al fondo del todo, Jaizkibel (¿o será Mendizorrotz?). Desde Urepel se ve Guipúzcoa entera: desde Donosti y Jaizkibel por el norte hasta Aizkorri en el sur; desde Leitzaran en el este hasta los vizcaínos Anboto y Otoio en el oeste.

A Urepel el nombre quizá se lo puso alguien que, como nosotros, subió en una de las tardes más calurosas del verano y al abrir la cantimplora descubrió que, efectivamente, el agua -ur- estaba templada -epel-.

En la cumbre, la escultura con un lema muy poco navarro: "Es mejor retroceder que perderse en el camino". Lo habrá puesto algún guipuzcoano blandengue, porque ya se sabe que los navarros nunca retroceden: en todo caso, dan media vuelta y siguen avanzando. Nosotros, un escocés y un giputxi, hemos vivido el suficiente tiempo en Pamplona como para seguir avanzando, comernos una ladera de helechos y llegar a la cumbre.

Publicado el 27 de agosto de 2010 a las 10:45.

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Exploración de hierros y palabras

Archivado en: Escapadas, Leitzaran, Xabier Cabezón, Cuidadores de mundos

Ayer hubo un momento en que andábamos un poco despistados, sólo un poco. Xabier se paró de repente, en medio de aquella ladera boscosa del valle de Leitzarán.

-¿No notas una corriente de aire frío?

Sí, venía una brisilla desde nuestra izquierda.

-Entre esas rocas hay una galería.

Pues sí: a la izquierda, medio digeridas por las zarzas, afloraban unas rocas entre las cuales se veía una hendidura. Por allí salía una corriente fresca subterránea. Aquello era una vieja galería de extracción de hierro y, por tanto, Xabier ya sabía dónde estábamos.

Me pidió que buscara un puntito morado en su mapa de escala 1:100.000, un mapa que él mismo ha ido trazando y completando durante años, que imprimió para mí y que está plagado de puntitos  de colores que señalan bocaminas, filones, ruinas de ferrerías y hornos, antiguos trazados de tren, de topónimos remotos que ha recopilado con infinita paciencia. Me costó un rato encontrar el puntito de la bocamina en la ladera por la que andábamos, pero él ya estaba situado.

Xabier sabe que no todo el mundo es capaz de orientarse por una corriente de aire fresco, así que decidió levantar un hito en esa zona del bosque, por la que nunca pasa nadie, para orientar al posible valiente que lea el futuro reportaje y se atreva a explorar esta ruta.

Para ese reportaje pedí consejo a Xabier Cabezón, posiblemente el mayor experto en el Leitzarán, y que luce su título de decimotercer cuidador de mundos.

Me llevó por una vaguada remota, a menudo abandonamos los caminos para meternos por zarzales, helechales y pinares, siguiendo los restos de un viejo trenecillo de sangre (tirado por mulas) que a principios del siglo XX bajaba hierro de unas minas y del que ya nadie sabía nada hasta que Xabier redescubrió su trazado y algunos restos de raíles, bocaminas, planos inclinados, hornos, que ayer fuimos buscando de acá para allá.

Serpenteando cuesta arriba por el bosque, enlazando restos para trazar una excursión interesante, salimos por fin a cielo abierto y coronamos Altzadi (1.019 m.). Al fondo quedan Mandoegi y Urepel.

El descenso por terreno abierto resultó más fácil. Aparecieron las pinturas blanquirrojas del GR-121 (Vuelta a Guipúzcoa), Xabier consultó algunas dudas en el GPS... y siempre nos llevaba de la mano la vieja sabiduría de los topónimos. Debíamos pasar junto a un sitio que en el mapa de Xabier aparecía con el nombre de Putretako Harria ("la roca de los buitres"). Cuando vimos a varios buitres posados en los peñascos de allá arriba, no nos quedó ninguna duda.

Me acordé otra vez del primer mapa de la historia, de los topónimos como eco de una solidaridad genética. Y saboreé la oportunidad de pasear con una de estas personas que cuidan y nombran el mundo.

Publicado el 21 de agosto de 2010 a las 11:45.

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2010, amanecer del guipuzcoano inteligente

Archivado en: Escapadas, Adarra, Mandoegi

A Ignacio Arizmendi siempre lo vemos en el mismo sitio. Es un hombre de casi 80 años que  suele sentarse durante horas y horas en el puente de Fagollaga, sobre el río Urumea, junto a la carretera de Hernani a Goizueta, con las dos muletas que usa para venir desde su casa, muy cercana. Desde hace años lo vemos allí. Ayer, a la vuelta de la caminata por la frontera de los crómlech, también.

Un día, hace tres años, me acerqué a charlar con él. Me contó un montón de historias que luego publiqué en un reportaje, como la de la Real Fábrica de Anclas, que abastecía a media Europa y cuyas ruinas aún se alzan en la orilla del Urumea. También me contó una historia que a mí me gusta mucho: cuando Ignacio tenía diez o doce años, subía con un burro a los montes cercanos para llevarles comidas y herramientas a los curas que andaban excavando allá arriba.

Aquellos curas eran los primeros arqueólogos vascos, que investigaban laderas y collados en busca de monumentos megalíticos. Aquellas losas y aquellos círculos de piedras hincadas constituían un misterio para los arqueólogos pero tenían una explicación bien sencilla para el chaval de diez años del caserío de Fagollaga: eran las tumbas de los gentiles.

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Publicado el 22 de mayo de 2010 a las 23:15.

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Nos agarramos a un copo

Archivado en: Escapadas, Aralar

La nevada sorprendió al hayedo, que ya desplegaba todo el verdor eléctrico de la primavera: regalos de mayo.

-En este camino -me dijo ayer Josu-, aún se ven las marcas amarillas que pintó Juan Laredo hace cuarenta años, para balizar los primeros itinerarios de esquí de fondo en Aralar.

Conocí a Juan Laredo en una cena: un hombre que ya habrá superado los 70 años, fibroso,  muy vivo, siempre con gorra y mochila, risueño, amable, muy cariñoso. Sé pocas cosas de él, pero siempre me las han contado con admiración: fue uno de los pioneros del esquí vasco, ya hace cincuenta años completaba grandes travesías en los Pirineos y los Alpes, ganaba competiciones en la nieve, también era un gran montañero, piragüista, espeleólogo, maratoniano, fotógrafo, escritor de divulgación del esquí...

Josu y yo caminábamos por la nieve, que a veces alcanza hasta cuarenta centímetros de grosor, y de pronto vimos una figura que se movía muy rápido ladera abajo.

-¡¡¡Juan!!! -gritó Josu- ¡Que está prohibido esquiar en mayo!

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Publicado el 10 de mayo de 2010 a las 09:15.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

La primera etapa de este blog:

Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

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- Salam agur (Mikel Ayestarán)

- El kiliki errante (Daniel Burgui)

- Leitzaran (Xabier Cabezón)

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- Vivir de buena gana (Miguel Sánchez Ostiz)

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