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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

Teletienda

Archivado en: Cuidadores de mundos, Los sótanos del mundo, Plomo en los bolsillos

Pongo estos tres libros en el escaparate: Cuidadores de mundos, Los sótanos del mundo y Plomo en los bolsillos. Pasen y vean.

Si sois habitantes de la CAV, para los dos primeros podéis aprovechar el Bono Cultura -pagas 25 y te dan un vale de 40 para gastarlo por ejemplo en libros-. Si no lo sois, más mérito.

1. CUIDADORES DE MUNDOS (Altaïr)

Si queréis comprarlo, lo podéis encontrar por ejemplo aquí.

"Josetxo Mayor sube a diario al monte Ulía, sobre San Sebastián, a limpiar senderos. Javier Etxepare ha reconstruido doscientas fuentes. Xabier Cabezón conoce el valle de Leitzarán palmo a palmo. Son personas que han escogido un pedazo del mundo y dedican sus esfuerzos, su tiempo y su dinero a cuidarlo. Otros como ellos reparan los destrozos que hieren sus pequeños territorios, se afanan en mimarlos para que los visitantes los puedan disfrutar. En los veinticinco capítulos del libro, Ander Izagirre da cuenta de estos personajes que madrugan, salen a los caminos con una azada, una hoz, un cuaderno o el equipo de buceo. Custodian paisajes secretos en Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra. Guardan unos saberes que no pueden caer en el olvido. Con sus pequeños gestos, sostienen el mundo.

Audio: Entrevista sobre el libro con Roge Blasco (Radio Euskadi).

Reseñas: La Voz de Galicia / El Boomeran(g)

Entrevistas: El País / El Diario Vasco / Noticias de Gipuzkoa / Berria / El Periódico

 

2. LOS SÓTANOS DEL MUNDO (Elea)

Si queréis comprarlo, lo podéis encontrar aquí.

"Este libro viaja por las depresiones más profundas de cada continente para relatar cómo son esos sótanos y la gente que los habita. El Valle de la Muerte (América del Norte), el Lago Eyre (Australia), la Laguna del Carbón (América del Sur), el Mar Caspio (Europa), el Mar Muerto (Asia) y el Lago Assal (África) son las excusas para trazar un itinerario por territorios ignorados, enigmáticos, a veces hostiles, pero repletos de voces y de vida. En esta crónica sorprendente, sazonada con humor, palpitan historias de colonos, descubridores, pastores nómadas, militares, políticos, religiosos, refugiados, mineros, pescadores, camioneros...".

*

"Los sótanos del mundo es un excelente compendio de la literatura de viajes. Ese tipo de libros en los que, por desgracia para el lector, existe el punto final. En la obra de Ander Izagirre he encontrado historia, reflexión, observación, humildad, silencio, sufrimiento, anécdotas, gozo" (Willy Uribe).

"Una ruta sobrecogedora, una secuencia de lugares poderosos, descritos de una manera minuciosa y amena. (...) Lo mejor de un temperamento viajero se une, en estas crónicas, a una escritura llena de brillos y sensibilidad. El periodista Ander Izagirre reúne algunos artículos destilados en una larga expedición a las mayores depresiones de nuestro planeta. Una lectura muy grata". (Altaïr).

"Izagirre ha escrito un libro en la mejor tradición de la literatura de viajes, a veces fronteriza con las historias de aventuras, que se lee con gusto hasta por los espíritus más sedentarios" (Mitxel Ezquiaga, El Diario Vasco).

 

3. PLOMO EN LOS BOLSILLOS (Pearson, premio Marca de literatura deportiva)

Si queréis comprarlo, escribidme a anderiza arroba gmail.com (despiezo la dirección para que los robots no me la inunden de correo basura).

Pélissier, ganador del Tour de 1923, protestaba contra la dureza del reglamento: "Pronto nos colocarán plomo en los bolsillos". El pequeño Robic, ganador del 47, se cargaba de plomo para bajar más rápido. El sufrimiento que impone el Tour es de plomo, pero también lo es el empeño de los ciclistas. En ese equilibrio se mueven los quince episodios de este libro: historias trágicas como la de Tom Simpson -que murió en el Mont Ventoux- o divertidas como la de Vicente Blanco -un cojo bilbaíno que se dopaba con bacalao y que pedaleó hasta París para salir en el Tour-; las grandes batallas entre Coppi y Bartali, Anquetil y Poulidor, Merckx y Ocaña, o las hazañas de Induráin, Hinault y Armstrong; pero también las malandanzas de secundarios como Walkowiak -que se arrepintió de haber vencido- o el argelino Zaaf -que cuando estaba a punto de ser el primer africano en ganar una etapa, se emborrachó y cayó mareado-.

*

"Ciclismo, poesía y periodismo nutren un libro que se lee con el placer con que se ve una buena etapa de montaña y la velocidad de un descenso. Una obra deliciosa, escrita con un gusto especial y una buena mano literaria" (Mitxel Ezquiaga, El Diario Vasco).

"Un libro brillante y redondo. Quince historias repletas de emoción, humor, ternura, admiración y sobre todo respeto, en el que desfilan todos los caracteres humanos: desde el fanfarrón, pasando por el exquisito, el perdedor, el humilde, hasta el que jamás quiso estar allí o el infeliz" (Víctor Soto, El País).

"Imprescindible para quien quiera conocer los mejores momentos del Tour" (Pedalier).

"Este libro nos hace vivir las entrañas del ciclismo, las luchas contra uno mismo y el sufrimiento". (Raimon Portell, El Mundo de los Pirineos) .

 

Publicado el 15 de diciembre de 2010 a las 21:15.

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Bacterias comedoras de arsénico: creo que fuimos nosotros

Archivado en: Los sótanos del mundo, Lago Mono

La Nasa acaba de dar esa rueda de prensa en la que prometía novedades revolucionarias en la búsqueda de vida extraterrestre: por primera vez han encontrado formas de vida capaces de zampar arsénico, un hallazgo que abre la posibilidad de encontrar microorganismos en planetas y entornos supuestamente imposibles para la vida. Viendo sus gustos gastronómicos, no me extrañaría que pudieran vivir hasta en el puchero de lentejas que me he preparado este mediodía.

En cuanto me he enterado de que a las tales bacterias las han encontrado en el alucinante lago Mono (California), me ha venido de sopetón el recuerdo de la pantaloneta morada de Luze, el biólogo que nos acompañó en las primeras etapas de la expedición Pangea (viaje al punto más bajo de cada continente). La eterna pantaloneta morada de Luze, que animó tantas conversaciones durante tres meses de viaje por Norteamérica y Australia, tenía capacidad de sobra para alterar ecosistemas, producir mutaciones y modificar el concepto mismo de vida.

En esta foto podéis ver la pantaloneta de Luze, precisamente en el lago en el que han encontrado esas misteriosas bacterias devoradoras de arsénico. Mucha casualidad.

Al lago Mono le dediqué unos párrafos en el libro Los sótanos del mundo, dentro del capítulo dedicado a la fiebre del oro de California:

"En la cuenca del lago Mono, casi en la frontera de California con Nevada, contemplamos uno de los superlativos más lustrosos y, a la vez, la explicación de esa manía californiana por coleccionar títulos. El superlativo es el propio Mono: se trata del lago más viejo de Norteamérica y uno de los más antiguos del mundo, nacido hace 700.000 años cuando una explosión volcánica dejó un cráter gigantesco que fue recibiendo las aguas de las montañas circundantes. Después llegaron los californianos y en apenas cuarenta años estuvieron a punto de bebérselo hasta la última gota.

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Publicado el 2 de diciembre de 2010 a las 20:45.

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Javier Iriondo, cortador de caña

Archivado en: Viajes, Australia, Los sótanos del mundo

Mil anécdotas de la otra emigración, la nuestra, la de hace sólo cincuenta años: aquel baserritarra que embarcó en Barcelona rumbo a Estados Unidos, y que cuando el barco llegó a Nápoles para recoger a emigrantes italianos, escuchó una lengua extraña, pensó que aquello debía de ser Nueva York y se bajó; o aquel emigrante que después de muchos años volvió de Australia a casa para ver por última vez a sus padres, pero, avergonzado porque no regresaba enriquecido como todos esperaban, se bajó del tren un poco antes de llegar al pueblo, dio media vuelta y se volvió a las antípodas; o el susto de Mari Jose, hija de emigrantes, nacida y criada en la zona tropical de Australia, que de niña viajó a Asturias para conocer a sus abuelos y que, cuando un día amaneció nevando, corrió gritando que el pueblo estaba cubierto de azúcar.

Estas historias y muchas otras nos las contó Javier Iriondo, un guipuzcoano que lleva 50 años en Australia. Pasamos dos días en su casa, en Glengarry (estado de Victoria), escuchando hipnotizados sus relatos alrededor de la mesa. También recuerdo que nos informó de un Alavés, 0; Real Sociedad, 1, creo que con Periko Alonso de entrenador.

El blog como maritate: "A la vuelta del viaje empezamos a montar una narración, un relato principal al que le vamos quitando unas piezas y añadiendo otras, y que al final se consolida en forma de reportajes, libros o charlas. Con el tiempo, esa narración se ensambla del todo y apenas recordamos ninguna otra cosa: creemos que el viaje fue lo mismo que el relato.

Por eso resulta fascinante -y un poco inquietante- volver a los cuadernos de notas unos años después. Porque se descubre algo tan obvio y tan rápido de olvidar como que el relato es un mecano. Y también encontramos algunas piezas bastante curiosas que se quedaron fuera".

Como conté hace unos días, se cumplen diez años del inicio de la expedición Pangea, aquel viaje que nos llevó por por las depresiones más profundas de cada continente. Escarbando en carpetas viejas, he encontrado algunas historias que quedaron fuera de los reportajes, los libros y las proyecciones, y que se iban borrando ya de la memoria. Por ejemplo, los  siguientes retazos de la historia de Javier Iriondo:

Muchos vecinos emigraban, el pueblo se vaciaba, así que el cura de Legorreta (Guipúzcoa) dedicó varios sermones dominicales a pintar Australia como una sucursal del infierno: "Allí trabajan en la jungla, semidesnudos como monos, acechados por bestias salvajes y bichos venenosos, no saben ni en qué día viven".

"Todo lo que contaba el cura me animaba más a irme", cuenta Javier Iriondo, natural del caserío Domingotegi, en el barrio Koate de Legorreta, donde vivía con sus padres y trece hermanos y hermanas.

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Publicado el 17 de septiembre de 2010 a las 15:45.

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Una pausa para la publicidad: Los sótanos

Archivado en: Los sótanos del mundo, Willy Uribe

Más triste es robar, así que perdonadme esta pausa publicitaria. Volvemos enseguida.

El toro dijo al morir: siento dejar a Facundo / sin leer Los sótanos del mundo.

Escribe Willy Uribe: "Los sótanos del mundo es un excelente compendio de la literatura de viajes. Ese tipo de libros en los que, por desgracia para el lector, existe el punto final. En la obra de Ander Izagirre he encontrado historia, reflexión, observación, humildad, silencio, sufrimiento, anécdotas, gozo".

No conozco a Willy en persona -aunque ya apetece- pero se acaba de ganar un chocolate con churros.

Si alguien quiere, los últimos ciento y pico ejemplares están en los sótanos de Elkar

Publicado el 29 de abril de 2010 a las 16:30.

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Marchando tres de bombo y una de interflora

Archivado en: Egonews, Los sótanos del mundo, El testamento del chacal

[Actualización: como explica Amalia en los comentarios, no he tenido en cuenta a la gente que lee el blog desde agregadores como Google Reader, así que los datos deben de ser mayores. No sé cómo se calcula eso]

*

El jefe me pasa las estadísticas de este blog correspondientes al 2009.

Las "páginas vistas únicas" ascienden a 66.156 (no se cuentan las visitas repetidas por una misma persona). Si no me equivoco, esto supone que una media de 181 personas visitan este blog a diario. Es una cifra modesta, para lo que se cuece por ahí, pero si pongo en fila a 181 personas a la puerta de mi casa todos los días, a mí, la verdad, esa imagen me impresiona. Os agradezco mucho las visitas, aunque no me lleguen las pastas para todos.

Hay un montón de blogs con muchísimo más público que éste, pero no creo que haya muchos con un público tan bueno. Lo he dicho otras veces, pero insisto: aprecio de corazón vuestros comentarios, porque suelen ser muy vivos, muy atinados, encienden debates interesantes; y aprecio, por encima de todo, el buen ambiente, el respeto y las ganas de entenderse. No es nada común, por lo que se ve en tantos rincones de la blogosfera. Ya sabéis que hace tiempo alguien me felicitó por el nivel de los comentaristas... y hasta por su buena ortografía. Un lujo.

Bien, pues aquí tenéis los cinco textos más leídos del año:

1. Una esclava de 14 años. (4.050 lectores, ¡22 veces más que la media!). Es la historia de Abigaíl, la niña boliviana que trabaja por las noches en el Cerro Rico de Potosí, en una de las minas más deterioradas y peligrosas del mundo. La escribí de tirón en un cibercafé de Potosí, todavía con los congojos puestos. No será la historia mejor escrita, pero es la más valiosa, y por eso me alegra que se haya leído tanto (por cierto: sigo intentando organizar alguna manera de ayudar a los mineritos, pero ante la lentitud desesperante de ciertos caminos, he empezado a buscar otros. Os lo seguiré contando).

2. Numeritos (1.815 lectores). Una interpretación del curioso logo de Eta, rediseñado con motivo de su siniestro cincuentenario.

3. Fusilamiento con tirita (735 lectores). Así me plagiaron la contracubierta de El testamento del chacal, el libro del viaje por Yibuti.

4. Náufragos en el Tourmalet (571 lectores). Cuando todos nos hicimos seguidores de Kenny Van Hummel.

5. Veía boinas por todas partes (531 lectores). Algunas salpicaduras de la historia de mi tío abuelo Patxi Alcorta, quien inventó la costumbre de poner txapelas a los campeones.

Y me apetece poner el 7. Un paseo de señoritas (436 lectores), con las historias de mineros viejos en los yacimientos de Lllallagua (Bolivia).

También le he pedido al jefe que, si puede ser, me pase los datos de los textos menos visitados del año. No sé si serán significativos, quizá haya un gran pelotón de entradas muy poco vistas, con pocas diferencias entre ellas, y será difícil extraer un motivo. Pero me pica mucho la curiosidad.

Lo que sí tengo son datos bastante precisos del tiempo que pasáis por aquí, así que pronto actualizaré aquella estadística improvisada en la que descubrí que el viejo A topa tolondro costaba nueve kilos al año. Veremos qué parte de culpa tiene este blog en la crisis.

*

En vísperas de la feria de Durango, a Unai Elorriaga, premio nacional de Narrativa en 2002, le preguntaban por sus discos y libros favoritos:

"Su última escapada ha sido a través de El testamento del chacal, de Ander Izagirre. «Es un autor que sabe elegir perfectamente las palabras. En este trabajo nos conduce a Yibuti en África, donde le llama la atención cómo vive la gente allí». Entre otras cosas, desvela que es el país más caluroso del planeta y un territorio hambriento".

*

En la página Escritores vascos repasan algunos de los mejores libros de autores vascos (escritos en castellano) publicados entre el año 2000 y el 2009. Además de Los peces de la amargura, de Fernando Aramburu, y Verdes valles, colinas rojas, de Ramiro Pinilla, mencionan estos:

Publicado el 6 de enero de 2010 a las 11:45.

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Sus vecinos sabían que era vasco pero no tanto

Archivado en: El vasco de la carretilla, Guillermo Larregui, Los sótanos del mundo, Vascos

Por petición popular traigo aquí la historia de Guillermo Larregui, el Vasco de la Carretilla. Y de paso completo el repóquer de txapelas de los últimos días. Hace ocho años, en un pueblo de la Patagonia llamado Comandante Piedrabuena, encontramos una plazoleta dedicada a este tremendo personaje.

"Desde ese mismo punto, el tal Larregui comenzó la hazaña que lo haría archifamoso por toda Argentina: después de aceptar un desafío, el 25 de marzo de 1935, a las nueve de la mañana, asió una carretilla cargada hasta los 130 kilos y echó a andar hacia Puerto Deseado, a casi quinientos kilómetros por caminos de gravilla. Larregui alcanzó su meta y prolongó el paseo dos mil kilómetros más, hasta Buenos Aires, en una aventura de catorce meses. El diario bonaerense Crítica relató así el inicio del viaje: "En su carretilla de mano Larregui había acondicionado maravillosamente su ‘casa' -pues, en efecto, allí nada falta y está todo distribuido en un orden tan absoluto que hasta sorprende- y salió desde Comandante Piedra Buena en medio del estupor general. Los vecinos de Larregui sabían que era vasco... pero no tanto".

Larregui intuyó que su integridad viajaba en la carretilla. Y a lo largo de su vida la empujó durante más de catorce años y 22.000 kilómetros: un hombre de palabra.

La historia aparece en un capítulo del libro Los sótanos del mundo, que copio a continuación (Ojo a la frase: "Si rompiera mi promesa, sería indigno de llevar esta boina").

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Publicado el 29 de mayo de 2009 a las 00:15.

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Qué será lo que tiene el delta

Archivado en: Viajes, Tarragona, Ebro, Volga, Los sótanos del mundo

Cuatro días de vacaciones felices en Tarragona. Uno de ellos, dedicado a caminar y navegar por un paisaje al que vuelvo a menudo, que me fascina y no sé muy bien por qué: el delta del Ebro. Hay algo en esa geografía de aluvión, algo improvisado, precario, equilibrista, una colonización ya larga pero siempre de prestado.

Cuando me ponga de nuevo a escribir Vespaña, tendré que pararme a pensar qué tiene el delta. Pararme y, una vez parado, pensar, como decía el maestro. Porque los viajes se piensan mejor a la vuelta, ya en casa, incluso años después.

Hasta que me pare, voy juntando pistas y grumos sobre la marcha. Ya sospeché en el inicio de los tiempos que un blog podía ser eso, un juntagrumos, la primera masa del futuro pastel.

Oskar Alegría acaba de prestarme un libro titulado Topofilia, de Yi-Fu Tuan. Quizá encuentre en él alguna explicación sobre la atracción por los deltas.

(Foto: casa de colonos en la isla de Buda, junto a la desembocadura del Ebro)

* * *

Aquella vez que pateamos varias lagunas, buscando flamencos en vano. Preguntamos a un arrocero y descubrimos que los flamencos fichan:

-¿Ésta no es la laguna de los flamencos?

-Sí, pero hoy no han venido.

Recordé aquel cartel en una playa de Phillip Island, en Australia: "Penguins are expected at 7.45 pm". Salieron del mar a la playa justo a las 7.45, y corretearon por centenares en busca de sus nidos.

* * *

Otra vez conocí a un arrocero cabreado con los señoritos de Barcelona: "Cataluña insólita, no te jode".

* * *

"Cuentan que los deltas están en crisis en todos los lugares del mundo. En el Nilo, en el Po, en el Misisipi. Como en el caso del Ebro, los ríos transportan cada vez menos sedimentos a las desembocaduras, y el mar, los mares, avanzan drásticamente. El viajero supone que su desaparición sería una gran pérdida ecológica pero, sobre todo, moral. Un delta, cualquiera, traza una completa geografía de la duda. La identidad del agua, de la luz, de los peces, de los árboles, de las tierras o de los hombres se fragmenta en mil visiones diferentes. El viajero no ha recorrido siquiera muchos de entre los más célebres. Pero aventuraría que entre los seres que habitan los deltas del mundo hay más en común que entre ellos y sus respectivos y oficiales compatriotas. Todas las vidas de los hombres de los deltas se han desarrollado en torno a un tema único: la arena movediza de las fronteras. El viajero no habla ahora de política. Sólo piensa en los hombres de Arbó, y en sus mujeres, y en sus cerrados caminos en la noche: todo frágil, todo a punto siempre de caer hacia el otro lado"

Arcadi Espada, Ebro/Orbe (Tentadero, 2007).

* * *

Algunas historias en el delta del Volga (fragmentos del libro Los sótanos del mundo):

"Nikolai, un militar empapado en vodka, bruto y cruel, requisa nuestros pasaportes y juguetea con ellos sobre las aguas del río Volga. Nos rodean diez mil kilómetros cuadrados de marismas, islotes y canales: el delta del Volga traza un laberinto vegetal tan grande como Navarra, del que nunca podremos salir sin ayuda. Y Nikolai lo sabe. Hace media hora arreglamos con él un paseo en barca hasta la desembocadura en el mar Caspio, a cambio de veinte dólares. Pero ahora flotamos en un pantano remoto, a merced de su capricho. Abre en abanico nuestros cinco pasaportes y nos desafía con una sonrisa de matón borracho: "Dadme cien dólares".

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Publicado el 18 de abril de 2009 a las 08:00.

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Muere el cura vasco del Far West

Archivado en: Personajes, Vascos, Martxel Tillous, Los sótanos del mundo

Ha muerto Martxel Tillous, el sacerdote que conducía cien mil kilómetros anuales por el Oeste de Estados Unidos, desde California hasta Montana, desde Oregón hasta Nuevo México, para oficiar misas en euskera allí donde se lo pedían.

Lo conocimos en la Euskal Etxea de San Francisco. Iba a celebrar una misa para los pastores vasco-californianos jubilados, que ese día recibían un homenaje, después pensaba ponerse al volante para conducir hasta Las Vegas, donde debía dar otra misa en la fiesta anual de la Nabo (North American Basque Organization), y luego regresar. Planeaba conducir 1.800 kilómetros en dos días. Y nos contó que al regresar a casa podía tener un mensaje en el contestador con alguna petición para celebrar un bautizo o un funeral en cualquiera de los once estados por los que se desparramaba su parroquia: California, Nevada, Oregón, Washington, Idaho, Utah, Arizona, Montana, Wyoming, Colorado y Nuevo México.

Con semejante trote ya había machacado dos furgonetas y conducía la tercera, en cuya matrícula lucía el nombre "Pottoka". Le sacamos esta foto en al aparcamiento de la Euskal Etxea de San Francisco, poco antes de ponerse rumbo a Las Vegas:

Tillous, natural de Zuberoa, fue misionero durante 26 años en Costa de Marfil. Después se trasladó a París, donde ejerció de capellan en la Euskal Etxea de la capital francesa. Y en 1993 lo enviaron a California, donde el obispado de Bayona destina siempre un sacerdote para atender a la comunidad vasca. Allí editaba Lokarria, Basque-American Catholic Newsletter, un boletín en inglés y euskera que enviaba a veinte mil familias vascas del Oeste.

Vivía en un cuartito de la Casa Vasca de San Francisco, apenas seis metros cuadrados, y se duchaba en los vestuarios del frontón.

-Los anteriores curas vascos de San Francisco vivían en un piso, en el centro de la ciudad -nos contó-, y a mí también me enviaron allá. Pero la ciudad es muy solitaria, no hay contacto con los vecinos, y yo estaba acostumbrado a vivir rodeado de personas en África, con mucho bullicio y mucha alegría. Me puse muy triste. Hablé con los de la Casa Vasca y me dijeron que podría instalarme en este cuarto. Es pequeño, pero yo vivo encantado porque siempre hay gente en el frontón o en la cafetería, y suelo comer con los cocineros del restaurante.

Tillous, sin embargo, apreciaba la soledad cuando viajaba al volante. Decía que tantas horas en la carretera le servían para pensar y rezar. Cuando caía la noche, dormía dentro de la furgoneta o montaba una pequeña tienda de campaña al borde del camino. A veces, confesaba, tenía que pisar el acelerador para llegar a tiempo.

-La policía me ha parado seis o siete veces por ir demasiado rápido pero nunca me han puesto una multa. Les explico que soy sacerdote, que voy a un funeral, y entonces me dicen que siga pero que ande con más cuidado.

Estaba satisfecho porque los vascos emigrados y sus descendientes seguían formando una comunidad muy vigorosa:

-Una vez me llamaron unos vascos de Montana. Habían leído en el diario de su ciudad que un homeless apellidado Etcheverry había muerto en la calle. Nadie conocía al vagabundo, pero se hicieron cargo de él y querían que yo oficiara el funeral y el entierro. Pensé que nos juntaríamos cinco o seis personas pero cuando llegué la iglesia estaba atestada de familias vascas.

* * *

-La mayoría de estos párrafos los publiqué en el libro Los sótanos del mundo.

-La primera foto la he sacado de esta página, en la que Tillous escribía una de sus cartas periódicas a la comunidad vasca. En ella informaba de que su enfermedad avanzaba y agradecía la hospitalidad que le habían brindado durante sus largos recorridos solitarios por medio continente: "The life of a Basque Chaplain is not always easy. First of all, you have to like solitude with all the time spent on those long freeways of the American West. You have been like those bright and warm stars in the middle of those freezing nights".

-El periodista Joseba Etxarri ha escrito un obituario muy completo (En recuerdo a Martxel Tillous / Martxel Tillous laguna oroituz)

-Joxemi Saizar pangeixtak Argia aldizkarian egin zion elkarrizketa: "Elizarik ez dugu, baina elizkizunak ugari".

* * *

Curiosidad histórica: con su boletín Lokarria, este sacerdote retomó una vieja tradición de publicaciones vascas en el Oeste americano. De hecho, el primer semanario en euskera de la historia nació allí, a miles de kilómetros del País Vasco. En 1885, el abogado vizcaíno Martín Biskailuz publicó en Los Ángeles el Escualdun Gaseta, que en su mancheta se vanagloriaba, con razón, de ser "munduko lehemisiko escualdun gaseta" ("la primera gaceta vasca del mundo"). El experimento sólo funcionó tres semanas, pero un par de años después surgió el California'ko Eskual Herria, "berriketari Eskualduna aguertzen dena Larumbate guziez" ("el noticiero vasco que sale todos los sábados"), que se publicó durante cinco años.

Publicado el 4 de abril de 2009 a las 09:30.

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Los sótanos del mundo

Archivado en: Los sótanos del mundo

Si quiere comprarlo, puede hacerlo aquí.

Este libro viaja por las depresiones más profundas de cada continente para relatar cómo son esos sótanos y la gente que los habita. El Valle de la Muerte (América del Norte), el Lago Eyre (Australia), la Laguna del Carbón (América del Sur), el Mar Caspio (Europa), el Mar Muerto (Asia) y el Lago Assal (África) son las excusas para trazar un itinerario por territorios ignorados, enigmáticos, a veces hostiles, pero repletos de voces y de vida. En esta crónica sorprendente, sazonada con humor, palpitan historias de colonos, descubridores, pastores nómadas, militares, políticos, religiosos, refugiados, mineros, pescadores, camioneros...

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"Los sótanos del mundo es un excelente compendio de la literatura de viajes. Ese tipo de libros en los que, por desgracia para el lector, existe el punto final. En la obra de Ander Izagirre he encontrado historia, reflexión, observación, humildad, silencio, sufrimiento, anécdotas, gozo" (Willy Uribe).

"Una ruta sobrecogedora, una secuencia de lugares poderosos, descritos de una manera minuciosa y amena. (...) Lo mejor de un temperamento viajero se une, en estas crónicas, a una escritura llena de brillos y sensibilidad. El periodista Ander Izagirre reúne algunos artículos destilados en una larga expedición a las mayores depresiones de nuestro planeta. Una lectura muy grata". (Altaïr).

"A buen seguro que Los sótanos del mundo se convertirá en un clásico del género" (Roge Blasco, Radio Euskadi).

"Izagirre ha escrito un libro en la mejor tradición de la literatura de viajes, a veces fronteriza con las historias de aventuras, que se lee con gusto hasta por los espíritus más sedentarios" (Mitxel Ezquiaga, El Diario Vasco)

Publicado el 19 de noviembre de 2008 a las 20:15.

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Libros de Ander Izagirre: información y compra

Archivado en: Cuidadores de mundos, Plomo en los bolsillos, Los sótanos del mundo, El testamento del chacal, Trekking de la costa vasca

CUIDADORES DE MUNDOS

Cuidadores de mundos


PLOMO EN LOS BOLSILLOS

 

LOS SÓTANOS DEL MUNDO

 

EL TESTAMENTO DEL CHACAL

 

TREKKING DE LA COSTA VASCA

Publicado el 19 de noviembre de 2008 a las 20:00.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

La primera etapa de este blog:

Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

- Las ciudades visibles (Oskar Alegría)

- Balazos (David Álvarez)

- Independent docs (Unai Aranzadi)

- Salam agur (Mikel Ayestarán)

- El kiliki errante (Daniel Burgui)

- Leitzaran (Xabier Cabezón)

- Sintomático (Miguel Carvajal)

- Vagamontañas (Eider Elizegi)

- Sergio Fanjul (pues eso)

- Mari kazetari (June Fernández)

- Harrikadak (Mikel Iturria)

- La buena prensa (Miguel Ángel Jimeno)

- Cosas de cumbres (Javier Marrodán)

- Diario de un escéptico (Jaime Martín)

- Momo dice (Lucía Martínez Odriozola)

- Fogonazos (Antonio Martínez Ron)

- Letras enredadas (Pedro de Miguel)

- El jukebox (Alberto Moyano)

- Allendegui (Juan Andrés Muñoz)

- El canódromo (Javier Muñoz)

- Eresfea (Josean Pérez Aguirre)

- Gente de internet (Leandro Pérez Miguel)

- Paper papers (Toni Piqué y Gonzalo Peltzer)

- El adversario (Carlos Ranedo)

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