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Blog de Ander Izagirre

A topa tolondro. Viajes, escapadas y barzoneos

"Encaminarme era un alivio"

Archivado en: Tony Judt, Por qué viajar

Ha muerto el historiador Tony Judt, de quien no sé nada. Pero El Jukebox recomienda su artículo "Trenes que nunca volveré a coger". Un fragmento:

"De niño, siempre me sentía incómodo y un poco oprimido cuando estaba con gente, en especial mi familia. La soledad era una bendición, pero era difícil conseguirla. "Estar" siempre me producía tensión: cuando estaba en un sitio, siempre había algo que hacer, alguien a quien contentar, un deber que cumplir, un papel que no alcanzaba a desempeñar. En cambio, el proceso de encaminarme a algo era un alivio. Cuando más feliz me sentía era cuando estaba yendo a algún sitio por mi cuenta, y cuanto más tardaba, mejor. Me encantaba caminar, disfrutaba montando en bici, me divertía ir en autobús. Pero el tren era el paraíso.

Nunca me molesté en explicárselo a mis padres ni mis amigos, por lo que me veía obligado a inventarme metas: lugares que quería visitar, gente a la que quería ver, cosas que necesitaba hacer. Todo ello, mentiras. En aquellos tiempos, un niño podía viajar seguro en el transporte público a partir de los siete años, más o menos, y yo empecé a viajar desde muy temprano en metro por todo Londres. Si tenía algún objetivo, era recorrer toda la red, de extremo a extremo, una aspiración que estuve a punto de alcanzar. ¿Qué hacía cuando llegaba al final de una línea, a Edgware, por ejemplo, o a Ongar? Salía, examinaba con gran detalle la estación, miraba a mi alrededor, compraba un sándwich reseco y una bebida... y me montaba en el primer metro de vuelta".

*

"Encaminarse" es un verbo precioso.

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Por qué viajar: Colin Thubron / Josep Pla / Miguel Sánchez-Ostiz / Agustín Egurrola

Publicado el 10 de agosto de 2010 a las 12:30.

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Por qué viajar (3): Miguel Sánchez-Ostiz

Archivado en: Viajes, Bolivia, Miguel Sánchez-Ostiz, Por qué viajar

Durante el viaje por Bolivia, en el neceser llevaba aspirinas, pastillas contra el mal de altura, naproxeno sódico para un dolor de cabeza que no apareció y este párrafo de Miguel Sánchez-Ostiz. Confieso que antes de volar para allá también lo dejé entre los borradores del blog, temiendo que algún día tendría que publicarlo para tomar impulso y seguir. Por suerte, ni me acordé de él. Me doy el gusto de colgarlo ahora, cuando no me hace falta, como quien lee por curiosidad -y por complacerse un poco con su buena suerte- el prospecto de unas pastillas que nunca ha necesitado:

"Las noches de frío, dolores, insomnio, fiebre, náuseas, no son raras en estas latitudes/altitudes, pero tampoco son las mejores consejeras de los viajes. Te acobardas casi sin darte cuenta y haces propósitos de prudencia que nada tienen que ver con la realidad y la luz del día. Por fortuna, siempre amanece. No puedes achicarte. No puedes dejarte. No debes olvidar que viajas por motivos de salud, por verdaderos motivos de salud, casi diría que viajas, como Ponce de León, a la búsqueda de tu particular fuente de la eterna juventud, del entusiasmo y del gozo de estar sencillamente vivo, en uso pleno de todos tus sentidos y potencias vitales".

Miguel Sánchez-Ostiz, Cuadernos bolivianos.

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Por qué viajar: Colin Thubron / Josep Pla

Publicado el 18 de noviembre de 2009 a las 16:30.

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Por qué viajar (2): Josep Pla

Archivado en: Por qué viajar, Josep Pla

"A esos muchachos tan simpáticos que encontrándose en el umbral de la puerta de la vida se sienten poseídos del noble impulso de la ambición personal y -yo supongo- del archinoble impulso de la ambición de servir, y preguntan: "¿Qué hemos de hacer? ¿Podría usted tener la amabilidad de darnos una orientación y decirnos lo que podríamos hacer?", yo les aconsejaría un viaje a pie.


Ante todo, un corto viaje a pie por una de nuestras comarcas, por ejemplo, a través de mi país, del Bajo Ampurdán, a base de un itinerario que comprendiera un número de poblaciones muy pequeñas -un número de poblaciones payesas que no pasaran de quinientos habitantes-. Les propondría que pasaran de una a otra población, no por los caminos reales y las carreteras del orden que fueren, sino a través de los caminos vecinales, los atajos y las veredas. Ello les permitiría detenerse en las masías, en las casas de labor, ver el maravilloso paisaje que cada año construyen nuestros payeses.

(...)

Su viaje debería tener un objeto: informarse, enterarse de lo que es el país, de cómo vive la gente, empaparse de la manera de ser básica, inalienable, insoluble, del material humano. Sería -lo digo de antemano- un poco difícil de resistir y no sólo por las incomodidades que se irían encontrando, que eso no sería nada, sino por la cantidad y la calidad de la información que al paso iría saliendo -que sería brava, desapacible, complicada, a veces de una profundidad insondable-.

(...)

-Pero en tales pueblos -dirán los muchachos-, ¿hay algo que hacer?
Como hacer, hay realmente poca cosa. Hay dos cosas, sin embargo, muy interesantes: pasear y hablar con la gente.

(...)

Y a base de hablar con la gente se llegaría -si uno sabe hablar con la gente de los pueblos, cosa que no es fácil- a tocar, a ver, a presentir nuestra manera de ser más auténtica y real. ¿Que eso no tiene interés? Pero, entonces, ¿qué es lo que tiene interés? ¿Qué es lo que vale la pena observar?

(...)

Para utilizar esta forma de evasión tan humilde como es andar por las carreteras, se necesitan, sin embargo, una serie de condiciones que yo pretendo poseer: se necesita, primero, ser bastante pobre, no estar sometido a la angustia de tener que administrar una fortuna, no sufrir el apremio de estar pendiente de la pesadez ajena, ni vivir del engorro que produce la abundancia de dinero. En la vida, lo importante es la libertad individual. El dinero excesivo, como la pobreza excesiva, le ponen al hombre un yugo insoportable. Hay que tener el dinero justo para lograr, viviendo una vida modesta, ser libre.

(...)

En mis viajes a pie no entra jamás preocupación alguna de sentido heroico o deportivo. No devoro kilómetros, ni colecciono paisajes; jamás se me ocurrió escalar picachos ni descender a las profundidades de la tierra. No suelo ir vestido de excursionista ni de acampado. Me paseo por las carreteras, sencillamente, fumando cigarrillos".

Josep Pla, Viaje a pie (1942)

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Por qué viajar (1): Colin Thubron

Publicado el 21 de abril de 2009 a las 08:30.

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Las lecciones de Agustín

Archivado en: Viajes, Agustín Egurrola, Por qué viajar

ACTUALIZACIÓN (13/02/2009): El periodista Ramon Olasagasti me pasa varias entrevistas que hizo a Agustín Egurrola para el diario Berria. Hay una maravillosa sobre su viaje australiano: Zahartzaroaren antipodetan (pdf).  Ez al duzu euskaraz ulertzen? Pues sólo ver las fotos, sobre todo la primera, ya merece la pena.

* * *

Entre los papeles que me envió Agustín Egurrola, el hombre que después de jubilarse cruzó todos los continentes a pie o en bicicleta y que falleció la semana pasada, encuentro la fotocopia de una entrevista que le hizo Juanjo Alonso en mayo de 2005 para la revista Aire Libre. Copio aquí algunos extractos.

Viajar para rumiar. Alonso le pregunta qué busca en los viajes. "Primero, estar en contacto con la naturaleza, tranquilo, lejos de los ruidos urbanos, para pensar y reflexionar. Me gusta hacer los viajes con este motor -se señala el corazón-. También quiero revivir algo de las experiencias de los pioneros, montañeros o viajeros, de una manera mucho más humilde, por supuesto.  Por eso me gusta ir a pie o en bicicleta, para evocar a los primeros exploradores. Por ejemplo, el verano pasado en Australia, cuando se me pegaban los pantalones a las piernas por el sudor, con las moscas invadiéndome la cara, el sol, el viento azotando la inmensidad del desierto, la soledad.

"Aprecio la soledad, el silencio, la reflexión. Porque una de las mejores cosas de este modo de viajar es que tienes tiempo para rumiar pensamientos. Eso es un lujo que la mayoría de la gente no se puede permitir, porque está bombardeada por la radio, la televisión, los ruidos, la gente, las opiniones... y no hay paz para pensar adecuadamente.

"Otro valor añadido es ver cada día sitios nuevos y caras nuevas, continuamente. Es como volver a ser niño otra vez. Para un niño el tiempo es muy largo porque está pendiente de todo; todas las cosas son una novedad. Viajando así, especialmente solo, tienes que estar muy despierto, ocupado en tomar las decisiones, y el día es mucho más largo e intenso que en la vida normal. Una semana en Sheffield [donde vivía] pasa enseguida, sin consecuencias, pero cuando escribo las experiencias y las emociones que me han pasado durante una semana de viaje, veo que son mucho más ricas que en la vida cotidiana".

Vejez y ganas. "Con la edad, todo lo que haces cuesta más esfuerzo. Pero la edad sólo añade más dificultad, no es un impedimento. Yo lo llamo `el peso de los calendarios'. Hagas lo que hagas: comer, dormir, caminar o cualquier actividad, siempre llevas un peso en la espalda que al aumentar los calendarios supone más esfuerzo, y hay que adaptar el ritmo del viaje al número de calendarios que llevas a cuestas (...). No soy fuerte ni atrevido, ni mucho menos joven. Mi secreto para hacer las cosas son las ganas".

Incomprensión. "Mi hermano me dice que no me meta en líos y que deje de hacer viajes. Mis padres murieron hace tiempo sin comprender mi manera de vivir, y eso que mi padre era pelotari profesional y estaba acostumbrado a viajar por Europa jugando a pelota, pero nunca entendió mi filosofía de vida, durmiendo en el campo, viviendo con lo justo, sufriendo calores y fríos. Eran otros tiempos y no admitía que hiciera todo eso por gusto.

"Cuando llego a un pueblo donde tengo pensado pasar la noche, busco primero el sitio para dormir y luego voy al bar o me siento en un parque hasta que se hace de noche. Después, sin encender la luz, para que no me delate, voy al lugar elegido, monto la tienda y duermo tranquilamente hasta la mañana siguiente. Eso lo he hecho cientos de veces y es algo que mis padres nunca llegaron a comprender.

"Me inventé un modo de vida que en aquel entorno rural no existía. En el primer viaje que hice por Vizcaya haciendo dedo, cuando escalé el Gorbea, me hacía pasar por francés para no tener que dar explicaciones".

Sus libros. "Quiero ver publicados mis libros porque me gustaría transmitir mi visión de la vida, para intentar que la gente lleve un ritmo vital, sencillo, física y mentalmente activo y sin grandes derroches de consumismo para encontrar un equilibrio entre el progreso y el respeto por el medio ambiente".

Agustín Egurrola, su mujer Shirley, su hijo David y la burra, durante el viaje vasco de 1971

La mayor aventura. "La mayor aventura, la más memorable, fue la vuelta en burra por el País Vasco o, mejor dicho, por los territorios donde se habla el euskera. Fue en 1971, con mi mujer Shirley y mi hijo David, que cumplió un año y medio por el camino. Uno de los mejores momentos fue cuando nos cogió una tormenta de nieve en el Pirineo y tuvimos que refugiarnos en un pueblecito del lado francés, donde nos acogieron dos monjas que nos dieron techo y comida durante una semana. Quien más lo agradeció fue la burra, porque pude curarle unas rozaduras producidas por las correas de las cestas".

Consejo para las personas de su edad [yo diría que para cualquiera]: "Que salgan a caminar. Que no es demasiado tarde. No tienen que ir a dar la vuelta al mundo. Pueden ir de Burgos [donde hicieron la entrevista] a Belorado o a León, siempre será una gran experiencia. Es importante que alguna vez duerman en el campo, que vivan la experiencia de la inseguridad y la aventura. Y que se olviden del colesterol y la tensión, que haciendo ejercicio al aire libre la buena salud está asegurada".

Publicado el 12 de febrero de 2009 a las 07:00.

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El huerto de los motivos y las excusas. Por qué viajar (1)

Archivado en: Por qué viajar, Colin Thubron

Empiezo el año en Huangling, junto a la tumba del emperador Amarillo, donde Colin Thubron da su primer paso en la Ruta de la Seda. En la tercera página encuentro su justificación. Casi todos los libros de viajes empiezan con una justificación. Hace un tiempo me dediqué a recopilarlas; el resultado es un huerto exuberante de razones y excusas para viajar. Me gusta tenerlo cerca, para recurrir a él cuando la mano empiece a ir con demasiada frecuencia en busca del atlas, así que he decidido transplantarlo poco a poco en este blog.

Empiezo con la pieza nueva, la de Thubron:

"A veces, un viaje es fruto de la esperanza y el instinto, de una embriagadora convicción, mientras uno recorre el mapa con el dedo: sí, aquí y aquí... y aquí. Estas son las terminaciones nerviosas del mundo...

Un centenar de razones le piden a voces que vaya. Él va para entrar en contacto con identidades humanas, para poblar un mapa vacío. Siente que se dirige al corazón del mundo. Va para encontrar las múltiples formas que adopta la fe. Va porque aún es joven y está ávido de emociones, de oír crujir el polvo bajo sus botas; va porque es viejo y necesita comprender algo antes de que sea demasiado tarde. Va para ver qué sucederá".

Colin Thubron, La sombra de la Ruta de la Seda

Publicado el 1 de enero de 2009 a las 14:15.

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Ander Izagirre

Ander Izagirre

Nací en San Sebastián en 1976. Soy periodista satélite. Kazetari alderraia naiz (leer más).

 

Ayuda para los mineritos

 

-PENÚLTIMOS VIAJES:

Karakórum (Pakistán, expedición al Broad Peak, 2010) /

Sáhara (campamentos de refugiados saharauis, 2010) / 

Bolivia (niños mineros, 2009) /

Bretaña (trainera de Albaola, 2009) /

Islandia y Groenlandia (2008).

 

-LIBROS (información y compra):

Cuidadores de mundos / Plomo en los bolsillos /

Los sótanos del mundo / El testamento del chacal /Trekking de la costa vasca

 

Libros de Ander Izagirre

 

 

-REPORTAJES:

"Mineritos. Niños trabajadores en las entrañas de Bolivia"

"Lurpeko haurrak"

"Las madres guaraníes saltan a la cancha"

"Vidas en la boca del infierno" (Islandia)

 

-EGOTECA: entrevistas y tundas varias

 

 

facebook.com/ander.izagirre

Enlaces

La primera etapa de este blog:

Aquel blog con ruedas:

Amigos y maestros:

- Entre Asia y Europa (Zigor Aldama)

- Las ciudades visibles (Oskar Alegría)

- Balazos (David Álvarez)

- Independent docs (Unai Aranzadi)

- Salam agur (Mikel Ayestarán)

- El kiliki errante (Daniel Burgui)

- Leitzaran (Xabier Cabezón)

- Sintomático (Miguel Carvajal)

- Vagamontañas (Eider Elizegi)

- Sergio Fanjul (pues eso)

- Mari kazetari (June Fernández)

- Harrikadak (Mikel Iturria)

- La buena prensa (Miguel Ángel Jimeno)

- Cosas de cumbres (Javier Marrodán)

- Diario de un escéptico (Jaime Martín)

- Momo dice (Lucía Martínez Odriozola)

- Fogonazos (Antonio Martínez Ron)

- Letras enredadas (Pedro de Miguel)

- El jukebox (Alberto Moyano)

- Allendegui (Juan Andrés Muñoz)

- El canódromo (Javier Muñoz)

- Eresfea (Josean Pérez Aguirre)

- Gente de internet (Leandro Pérez Miguel)

- Paper papers (Toni Piqué y Gonzalo Peltzer)

- El adversario (Carlos Ranedo)

- Carreras del mundo (Marc Roig)

- Un quiosco de malaquita (Mònica Roig)

- Un vikingo en Asia (Eric San Juan)

- Vagón-bar (Paco Sánchez)

- Vivir de buena gana (Miguel Sánchez Ostiz)

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