Escudo láser anti... mosquitos!
Archivado en: Innovación, malaria

A lo largo de la historia hemos visto cómo grandes ideas han terminado siendo usadas de la forma equivocada. En ocasiones como hoy, sin embargo, ideas tan bélicas como un escudo antimisiles resultan ser de gran utilidad para matar mosquitos. Si tenemos en cuenta que los mosquitos portadores de la malaria acaban con la vida de un niño cada 43 segundos, a este dispositivo que liquida entre 50 y 100 mosquitos por segundo hay que darle la bienvenida.
La fundación de Bill y Melinda Gates invierte cada año grandes sumas de dinero para acabar con enfermedades infecciosas que causan estragos en países subdesarrollados. En 2009, por ejemplo, financiaron un total de 81 proyectos de investigación poco convencionales (con 100.000 dólares por proyecto) dirigidos a eliminar o prevenir enfermedades como la malaria, el VIH, la tuberculósis, el cólera,... Dado que no todo se resuelve con vacunas y/o como éstas pueden resultar caras o imposibles de conseguir/producir en determinados lugares, la inversión en ideas "poco convencionales" puede llevar a resultados potencialmente muy interesantes que complementen los métodos habituales, como es el caso de hoy.
Usando ideas empleadas en los años 80 para construir un escudo antimisiles usando láseres de alta potencia, la compañía Intellectual Ventures ha diseñado un dispositivo láser de bajo coste y alta eficiencia para eliminar los mosquitos portadores de la malaria. El dispositivo puede construirse con materiales fácilmente accesibles, como piezas de impresora, proyectores y lentes del zoom de cámaras digitales. Según los responsables de la empresa, los costes de fabricación del dispositivo podrían reducirse hasta unos 50 dólares, en función del volumen de ventas.
Como se puede ver en el vídeo adjunto, el dispositivo localiza al insecto y, literalmente, lo fríe con un disparo del láser. El mosquito se desintegra echando un poquito de humo. Aunque el mecanismo pueda resultar simplista, su funcionamiento está bastante bien pensado. Tras localizar al insecto, el aparato determina si se trata de un mosquito o de otro insecto, luego confirma si es un macho o una hembra (la frecuencia de batido de alas es distinta entre machos y hembras), pues sólo las hembras pican a los humanos. Tras el reconocimiento, el láser acaba con la amenaza.
Por sus características y práctica ausencia de "efectos colaterales", los desarrolladores piensan que dispositivos de este tipo podrían utilizarse para crear escudos alrededor de casas y hospitales e incluso podrían llegar a sustituir a los pesticidas químicos que se usan actualmente.
Entre otros proyectos originales, la fundación Gates ha financiado investigaciones para el desarrollo de ciertos hongos capaces de afectar el olfato de los mosquitos (como si estuvieran resfriados) para reducir su habilidad de encontrar humanos, o para inmunizar vacas y conseguir que los mosquitos que les piquen mueran o pierdan la capacidad de reproducirse.
Publicado el 22 de febrero de 2010 a las 01:45.

Un estudio reciente muestra que en los últimos veinte años se han producido cambios sorprendentemente grandes en los ecosistemas de los fondos oceánicos. Estos cambios están fuertemente correlacionados con cambios producidos en la superficie inducidos por el cambio climático. Nadie está a salvo, ni siquiera quienes habitan a más de 4000 metros de profundidad.
Los océanos cubren el 71% de la superficie del planeta con una profundidad media de 3700 metros. Tan sólo un 1% de esas regiones ha sido observadas directamente por el hombre. La mayor parte de este suelo está cubierta de un sedimento suave en el que viven organismos muy variados. El alimento en estos lugares es muy limitado y depende directamente de la materia orgánica que se produce a través de la fotosíntesis en la superficie del mar. Una parte de esa comida se hunde hasta las profundidades, donde es consumida por criaturas como las que aparecen en la imagen de la izquierda, las cuales sirven de alimento para otras más grandes. Aunque la cantidad de alimento que llega hasta las fondos oceánicos es menor del 5% del producido en la superficie, esta cantidad es suficiente para mantener el equilibrio biológico en estas inmensas áreas del planeta. Sin embargo, pequeñas alteraciones en la generación y transferencia de comida hacia el fondo podrían tener consecuencias devastadoras.
No es un pájaro, no es un avión, tampoco es Súpercoco, es el transbordador espacial Atlantis, y sale hacia el espacio con una importante misión: reclutar nuevos científicos en las escuelas.
En el experimento en cuestión, se estudiarán cambios morfológicos y moleculares de las bacterias E. coli y B. subtilis en condiciones de microgravedad. Es decir, cómo nacen, crecen, se reproducen y mueren esas bacterias en el espacio y qué cambios se producen en ellas cuando están en órbita alrededor de la Tierra. Cada parte del experimento ha sido diseñada para permitir su reproducción por los estudiantes en el aula, lo que les permite "hacer y descubrir ciencia" en lugar de meramente "aprender ciencia".

En el colegio todos hemos visto alguna vez que con la teoría de la gravitación de Newton y sabiendo lo que tarda la Tiera en completar una órbita alrededor del sol (un año) es posible determinar la masa del sol. Los astrofísicos aplican habitualmente estas leyes sencillas para conocer las masas de los cuerpos que estudian. Sus estimaciones funcionan muy bien en general, pero fallan cuando tratan de aplicarlo al movimiento de estrellas en galaxias espirales: la masa que estiman para las galaxias resulta ser mucho mayor (hasta 10 veces más) que la masa que se deduce a partir de la luminosidad de las galaxias. Si la masa de las galaxias se contase por su número de estrellas (su luminosidad) entonces faltarían muchísimas estrellas. ¿Donde está la masa que falta para explicar las órbitas de las estrellas en esas galaxias? La explicación más aceptada, aunque no es unánime, apunta a que las galaxias están principalmente compuestas de una sustancia que no se puede ver y que se conoce como "materia oscura".
Los atascos de tráfico se producen por muy diversas causas. Pero, en ocasiones, ocurren sin motivo aparente. Investigaciones recientes sostienen que la dínamica de estos atascos es similar a la de ciertas explosiones en gases.
¿Son los hombres mejores en matemáticas que las mujeres? Sí, esta pregunta huele a sexismo y a desigualdad de género. Pero, ¿cuál es la respuesta de la ciencia a esta cuestión? Estudios recientes llevados a cabo en Estados Unidos arrojan nueva luz sobre esta y otras cuestiones relacionadas.
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Las posibilidades tecnológicas que ofrecen el grafeno, los nanotubos y los nuevos hilos de carbono son inmensas y van mucho más allá de la nanoelectrónica, dispositivos electrónicos mil veces más pequeños que los microchips. Por ejemplo, hoy ya es posible construir mediante nanotubos 