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Blog de Javier Memba

El insolidario

Una lectura de Bertrand Russell (y III)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Historia de la filosofía occidental

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(Viene del asiento del 26 de marzo de 2019)

El más grande de los pensadores romanos

 

            Moralista, además de estoico, Séneca también decidió poner fin a sus días. Lo hizo después de saber que Nerón le había condenado. Dictó su testamento mientras se desangraba en la bañera donde se había cortado las venas. Su autoinmolación va a la zaga de la de Sócrates.

 

            La admiración que Roma profesó a Grecia -y el desdén de ésta por aquélla- es otro de los temas que se estudiaban en el bachillerato, muchos de los de este primer tomo de la Historia de la Filosofía de Bertrand Russell lo son. Pero no es el caso de esa universalización de la cultura que nace con Roma. Los filósofos griegos sólo pensaban en los griegos. Parece ser que los romanos, muy por el contrario, consideraban a todo el imperio por igual. De ahí que la universalidad de la cultura -entendiendo por universal cuanto concernía a su imperio, el resto del mundo no contaba- nazca con Roma. Fueron los romanos, que no los griegos, quienes mitificaron Esparta.

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Publicado el 2 de abril de 2019 a las 15:45.

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Una lectura de Bertrand Russell (II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Historia de la filosofía occidental

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(Viene del asiento del 18 de marzo de 2019)

Otros presocráticos

 

            Heráclito es el primero que rompe con la escuela de Mileto. Consideraba el fuego como la sustancia fundamental (pág. 61). Partiendo de ello, nada más lógico -aunque el concepto de lógica será muy posterior, llegará con Aristóteles- que considerar la guerra como el origen de todas las cosas. Entre las que no falta, por supuesto, el devenir de los seres.

 

            Russell continúa su narración con Parménides. Resume así su principal argumento: "cuando piensas, piensas de algo; cuando empleas un nombre, ha de ser el de alguna cosa. Por lo tanto, el pensamiento y el lenguaje requieren objetos externos (...). Es el primer ejemplo, en la filosofía, de un argumento sobre el pensamiento y el lenguaje. Naturalmente no se puede aceptar como válido, pero se debe observar el elemento de verdad que contiene". (pág. 69).

 

            El siguiente presocrático es Empédocles, cuya originalidad, "aparte de la ciencia, consiste en la doctrina de los cuatro elementos (pag.77)": agua, tierra, viento y fuego.

 

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Publicado el 26 de marzo de 2019 a las 16:30.

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Una lectura de Bertrand Russell (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Historia de la filosofía occidental

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            Historia de la filosofía occidental de Bertrand Russell no es ese texto grave e inaccesible para el profano, que supuse durante las cuatro décadas en que mi desconocimiento de la filosofía en general -occidental, oriental o de cualquier otro sitio- me hizo desistir en el intento de acometer su lectura. Mucho más divulgativa de lo que imaginé -ésa es la causa de que fuera denostada en su momento por los eruditos-, han tenido que pasar cuarenta años desde que mi madre me regaló esta obra y el momento en que, hace unos meses, me decidí a leerla. El interés que me ha despertado la filosofía desde que la suspendía mientras cursaba el bachillerato me llevó a hojear el libro en varias ocasiones. Hasta que llegó aquella que me hizo a adentrarme en el que hasta ahora ha sido uno de los mayores desafíos de mi experiencia como lector.

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Publicado el 18 de marzo de 2019 a las 11:30.

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Un mito de la novela del amado siglo XX (III)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, El cuarteto de Alejandría, Mountolive

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            A buen seguro se debe a que Mountolive, tercera novela de El cuarteto de Alejandría, a diferencia de sus dos predecesoras, está contada por un narrador omnisciente. El caso es que esa nostalgia de la ciudad que a las dos entregas anteriores les confiere un lirismo próximo a los versos de Kavafis, aquí no se aprecia. Más aún, la acción tarda en situarse en Alejandría y el Cenáculo, formado por los protagonistas de El cuarteto..., tarda en hacer su aparición. De Darley -el narrador mediante sus recuerdos de la primera entrega- no hay referencia hasta la página 116, donde es descrito como el amante de Justine, y de Balthazar -cuyas acotaciones al manuscrito de Darley articulan la segunda novela- no se habla hasta algo después.

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Publicado el 20 de febrero de 2019 a las 18:30.

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Los relatos más bellos del mundo (III)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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(viene del asiento anterior)

            Hoichi el desorejado, el primero de los textos reunidos bajo el epígrafe dedicado a la fantasía, me descubre a su autor, Lafcadio Hearn, un griego de padre irlandés que acabó nacionalizándose japonés, adoptando el nombre de Yakumo Koizumi. En Wikipedia se dice que fue quien dio a conocer la cultura japonesa en Occidente. Aunque quizás sea mucho decir, el orientalismo de Hearn está por encima de toda duda. Es más, como recuerda el anónimo compilador de estos relatos más bellos del mundo, Hoichi el desorejado es uno de los cuatro cuentos de este singular autor llevados a la pantalla en 1964 por Masaki Kobayashi en El más allá, una de las más celebradas cintas de fantasmas japonesas. Lo que es todo un elogio considerando que el cine de fantasmas japonés destaca entre el mejor cine de terror del mundo.

            Estamos ante un cuento de miedo en verdad brillante. Tras referirnos la última batalla librada entre los heikés y los jenjís, un combate naval en el que perdieron la vida todos los heikés, sus almas han estado vagando durante siete siglos en la costa del lugar, Shimonoseki. Se dice que los cangrejos que allí moran, en su caparazón, dibujan los rostros de los finados. Para aplacarles, se levantó allí un templo budista.

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Publicado el 19 de enero de 2019 a las 16:00.

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Los relatos más bellos del mundo (II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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            (viene del asiento del 14 de diciembre de 2018)

          A los compiladores de Los relatos más bellos del mundo, supongo que algún responsable anónimo de Selecciones del Reader’s Digest aunque su nombre no figura ni por el forro, debió parecerles obligado que la primera de las piezas reunidas bajo el segundo epígrafe -Investigación y delincuencia- estuviese protagonizada por Sherlock Holmes. Pero me parece excesivo que el detective consultor -como tal se nos presenta en Estudio en escarlata, su primera entrega- comience con sus deducciones desde las primeras líneas, apenas irrumpe en casa de Watson cuando el doctor ya da cuenta de la última pipa luego de una larga jornada de trabajo.

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Publicado el 10 de enero de 2019 a las 05:15.

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Los relatos más bellos del mundo (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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            Entre los muchos recuerdos que guardo de mi madre, todos ellos entrañables, destaca el de verla leyendo Selecciones del Reader's Digest con sus gafas bifocales. Más aún, si tengo en la alta estima que tengo tan veterana revista es por lo mucho que le gustaba a ella. Pero también por un par de libros, una colección de discos y el primer tocadiscos que su afición a Selecciones, como se conoce la edición española, llevó a nuestra casa. Incluido todo ello entre las ofertas a sus lectores de la publicación, en la colección de discos, Gran carrusel de melodías mundiales se titulaba, escuché por primera vez Enamorándose de nuevo, la triste canción de El ángel azul (Josef von Stenrberg, 1930), y La marsellesa, el himno francés.

            En la primera toma de contacto, la música es más fácil. De modo que los libros tuvieron que esperar. En aquel tiempo, hace más de cincuenta años, sólo leía las aventuras de Tintín, los queridísimos tebeos y algunas novelas de Enid Blyton. Aun así, las dos antologías de Selecciones, pues de eso se trataba, llamaron poderosamente mi atención. Me cautivaron por sus títulos -Joyas del cuento norteamericano y Los relatos más bellos del mundo- y durante años me juré que habría de leerlos cuando fuera mayor.

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Publicado el 14 de diciembre de 2018 a las 11:15.

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Un mito de la novela del amado siglo XX (II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, El cuarteto de Alejandría, Balthazar

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            Suele creerse, al menos yo lo hacía, que cada una de las novelas integrantes de El cuarteto de Alejandría nos propone una visión de los hechos contados en la primera entrega -Justine- desde una subjetividad diferente. En la nota preliminar a Balthazar, el segundo título de la tetralogía, Durrell sostiene que, más que a esos diversos puntos de vista, la diferencia obedece a "los tres lados del espacio". Dicho de otra manera, a las tres dimensiones de las cosas tangibles. Pero ¿qué alto?, ¿qué largo y qué ancho tienen los recuerdos? Porque, de eso sí que no hay duda, El cuarteto de Alejandría es la evocación de una ciudad "nunca olvidada" y los compañeros de la bohemia -le cénacle (el cenáculo) que los llamaba Capodistra- que vivió en ella el narrador cuando la convirtió en un mito. No quisiera que se me malinterpretase -soy un rendido admirador de la propuesta-, pero eso de las dimensiones me resulta retórica.

 

            Para alguien que tenga en menos estima que yo estas novelas, dicha retórica bien podría ser petulancia. En esa misma nota del comienzo, Durrell se desmarca de Proust y de Joyce, "pues a mi entender sus métodos ilustran la noción de duración de Bergson, no la relación espacio-tiempo". Aunque para mí El cuarteto es parangonable con En busca del tiempo perdido -obedece a un ejercicio de la memoria tan encomiable como el de Proust- lo cierto es que el lugar que ocupa en la historia de la novelística es muy inferior al ocupado por En busca del tiempo perdido y de Joyce y su Ulises. De hecho, pasado ya el entusiasmo con que se leía a Durrell en la España de los 80 -aunque la primera edición patria es de 1970-, la historia de la literatura sólo se detiene en Justine.

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Publicado el 29 de noviembre de 2018 a las 10:30.

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Un mito de la novela del amado siglo XX (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, El cuarteto de Alejandría, Justine

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            A diferencia de las películas, que si me cautivan las suelo ver varias veces, sólo ha habido dos novelas que lo hayan hecho hasta el punto de volverlas a leer: Yonqui (1953) de William S. Burroughs y Justine de Lawrence Durrell (1957). Regresé al primero de estos títulos por un motivo que no viene al caso. En cuanto a esa primera entrega de El cuarteto de Alejandría que es Justine, ha sido el recuerdo de su calidad literaria, el convencimiento de no haberla apreciado debidamente en su primera lectura, mediados los años 80, cuando era uno de los libros de la época, lo que me ha llevado de nuevo al texto.

 

            Se dice que el protagonista de la historia es la ciudad -junto con Tánger, la más cosmopolita del norte de África-, pero, en este primer volumen de la tetralogía, como el propio título indica, la protagonista es Justine, Justine Hosnani, la más cautivadora de sus vecinas. Al menos entre la colonia de extranjeros integrada por diplomáticos como Georges Pombal -compañero de apartamento del narrador-, artistas como Melissa Artemis -cantante de cabaret y ocasional prostituta-, escritores como Darley -el narrador, amante de Melissa y fascinado con Justine- y ociosos inmensamente ricos como Nessin Hosnani -un financiero egipcio, el marido de Justine-... Una tropa inmersa en "una atmósfera de desarraigo y fracaso", que se me antoja muy semejante a la formada en Tánger por los beats al socaire de la hospitalidad de Paul Bowles.

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Publicado el 24 de octubre de 2018 a las 23:45.

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Volver a Patricia Highsmith

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Patricia Highsmith

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            Un reciente visionado de Las dos caras de enero (Hossein Amini, 2014) me ha devuelto al universo de mi admirada Patricia Highsmith. Hay dos cuestiones a las que vengo dándole vueltas desde entonces.

 

            El primero de esos asuntos es la superficialidad con la que, desde ciertos sectores de la nueva sensibilidad frente a la literatura policiaca, se incluye a Highsmith en el mismo paquete que a Agatha Christie, Ruth Rendell, P. D. James y el resto de las autoras del género que, según sus colegas más recientes, se vieron obligadas a escribir como hombres porque la literatura escrita por mujeres no era tenida en cuenta por los prejuicios seculares que obraron contra el sexo femenino. Hace poco tuve oportunidad de entrevistar a la italiana Antonella Lattanzi y eso precisamente fue lo que me dijo. Una de las autoras más celebradas de esta nueva edición de Getafe Negro se expresó en términos muy parecidos.

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Publicado el 18 de octubre de 2018 a las 15:30.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

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Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

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Un tributo a las actrices de mi adolescencia

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Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

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La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

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Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

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Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

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Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

Corto Maltés vuelve a los quioscos

Un editor veterano

Una entrevista a Wendy Guerra

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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