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Blog de Javier Memba

El insolidario

Recordando a Jonas Mekas

Archivado en: Inéditos cine, Jonas Mekas

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            Pese a la brevedad de mis apuntes, el óbito de Jonas Mekas hace algunas semanas me obliga a dejar constancia de la admiración que el finado me inspiró. Antes que por su filmografía -sólo he visto Walden (Diaries, Notes, and Sketches) (1969), Reminiscences of a Journey to Lithuania (1972) y algún cortometraje- estimé a Mekas por sus textos sobre cine. Aparecidos originalmente, desde comienzos de los años 60, en la revista Voice -una modesta publicación del Greenwich Village neoyorquino- yo los leí en Diario de cine (Fundamentos, 1975), uno de los primeros libros cinéfilos que atesoré.

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Publicado el 14 de febrero de 2019 a las 18:15.

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Un encuentro con Barbet Schroeder

Archivado en: Inéditos cine, Barbet Scroeder

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            Hace ahora cuarenta años, en una de aquellas queridísimas sesiones dobles del cinestudio Griffith de la plaza de San Pol de Mar, descubrí una película que, transcendiendo mi itinerario cinéfilo, tocó de lleno mi experiencia personal. Se titulaba More, databa de 1969 y, en un principio, me llamó la atención porque su banda sonora era el tercer álbum de Pink Floyd, que ya entonces era mi preferido, como lo sigue siendo. "Fue en 1968, aún no se había muerto Franco y la rodé en mi casa de Ibiza en la clandestinidad", recordó el domingo su realizador, el gran Barbet Schroeder, en el encuentro que mantuvo con los espectadores en el Doré como preámbulo a la retrospectiva que le dedica este mes la Filmoteca -alabado sea su nombre-.

            "Cuando la acabé, ya en 1969, llamé a Pink Floyd porque eran mi banda favorita de entonces", continuó Schroeder. "A ellos, que habían pasado el verano anterior en Formentera, el filme les gustó mucho y les pareció una buena idea componer la música, lo que hicieron en apenas una semana. Después les dio rabia que el disco en que la grabaron se vendiera mucho más que The Piper at the Gates of Dawn y A Saucerful of Secrets, sus dos primeros álbumes en los que habían estado trabajando un año".

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Publicado el 5 de febrero de 2019 a las 11:30.

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Que la tierra sea leve a Michel Legrand

Archivado en: Inéditos cine, Michel Legrand

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            El cine musical, básicamente, es un género estadounidense. Ello no fue óbice para que el francés Jacques Demy, guiado por su afición a él, pusiera en marcha Los paraguas de Cherburgo (1964), una de las producciones más singulares de la Nouvelle Vague. Distinguida con el Gran Premio del Festival de Cannes, entre otros prestigiosos galardones, su singularidad consistió en ser la primera película cantada de principio a fin de toda la historia del cine. De más está apuntar la importancia de la música, original de Michel Legrand. A partir de entonces, este compositor -fallecido en París el pasado viernes- se convirtió en uno de los más solicitados por la pantalla de los años sesenta y setenta. El evocador tema principal de Los paraguas de Cherburgo no tardó en pasar a formar parte de la música ambiental de la época, que hoy llamaríamos lounge y entonces era una especie de honor último para una banda sonora.

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Publicado el 27 de enero de 2019 a las 19:15.

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Los relatos más bellos del mundo (III)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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(viene del asiento anterior)

            Hoichi el desorejado, el primero de los textos reunidos bajo el epígrafe dedicado a la fantasía, me descubre a su autor, Lafcadio Hearn, un griego de padre irlandés que acabó nacionalizándose japonés, adoptando el nombre de Yakumo Koizumi. En Wikipedia se dice que fue quien dio a conocer la cultura japonesa en Occidente. Aunque quizás sea mucho decir, el orientalismo de Hearn está por encima de toda duda. Es más, como recuerda el anónimo compilador de estos relatos más bellos del mundo, Hoichi el desorejado es uno de los cuatro cuentos de este singular autor llevados a la pantalla en 1964 por Masaki Kobayashi en El más allá, una de las más celebradas cintas de fantasmas japonesas. Lo que es todo un elogio considerando que el cine de fantasmas japonés destaca entre el mejor cine de terror del mundo.

            Estamos ante un cuento de miedo en verdad brillante. Tras referirnos la última batalla librada entre los heikés y los jenjís, un combate naval en el que perdieron la vida todos los heikés, sus almas han estado vagando durante siete siglos en la costa del lugar, Shimonoseki. Se dice que los cangrejos que allí moran, en su caparazón, dibujan los rostros de los finados. Para aplacarles, se levantó allí un templo budista.

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Publicado el 19 de enero de 2019 a las 16:00.

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Los relatos más bellos del mundo (II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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            (viene del asiento del 14 de diciembre de 2018)

          A los compiladores de Los relatos más bellos del mundo, supongo que algún responsable anónimo de Selecciones del Reader’s Digest aunque su nombre no figura ni por el forro, debió parecerles obligado que la primera de las piezas reunidas bajo el segundo epígrafe -Investigación y delincuencia- estuviese protagonizada por Sherlock Holmes. Pero me parece excesivo que el detective consultor -como tal se nos presenta en Estudio en escarlata, su primera entrega- comience con sus deducciones desde las primeras líneas, apenas irrumpe en casa de Watson cuando el doctor ya da cuenta de la última pipa luego de una larga jornada de trabajo.

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Publicado el 10 de enero de 2019 a las 05:15.

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Un recuerdo del Thick as a Brick

Archivado en: Miscelánea

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            En la actualidad, mi banda sonora -por así llamar a la música que me acompaña en la actividad diaria que no requiere concentración- es jazz moderno. Es decir, jazz de los años 50 del amado siglo XX, que no contemporáneo. De la contemporaneidad sólo me interesan las nuevas tecnologías. Puesto a escuchar música, voy del bop de Nueva York al cool de San Francisco. Así, en esa suerte de viaje que me lleva desde la costa este a la oeste, encuentro ese confort y ese relax que ahora pido a la música.

            La exaltación, la euforia y la subversión que buscaba en el rock sólo son un recuerdo. El rock en su concepción más amplia, desde el rock & roll seminal de Gene Vicent hasta el punk militante de The Clash, desde el rock sinfónico de King Crimson a la psicodelia de los primeros Pink Floyd, es un recuerdo: memoria de una forma de vida a la que me di, un culto que profesé con devoción durante cuarenta años... Algo muy arraigado en lo más íntimo de mi ser, algo de lo que carece por completo el jazz que escucho ahora, nada más que un transporte para el relax, un confortable vuelo de costa a costa.

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Publicado el 22 de diciembre de 2018 a las 12:15.

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Los relatos más bellos del mundo (I)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, Los relatos más bellos del mundo

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            Entre los muchos recuerdos que guardo de mi madre, todos ellos entrañables, destaca el de verla leyendo Selecciones del Reader's Digest con sus gafas bifocales. Más aún, si tengo en la alta estima que tengo tan veterana revista es por lo mucho que le gustaba a ella. Pero también por un par de libros, una colección de discos y el primer tocadiscos que su afición a Selecciones, como se conoce la edición española, llevó a nuestra casa. Incluido todo ello entre las ofertas a sus lectores de la publicación, en la colección de discos, Gran carrusel de melodías mundiales se titulaba, escuché por primera vez Enamorándose de nuevo, la triste canción de El ángel azul (Josef von Stenrberg, 1930), y La marsellesa, el himno francés.

            En la primera toma de contacto, la música es más fácil. De modo que los libros tuvieron que esperar. En aquel tiempo, hace más de cincuenta años, sólo leía las aventuras de Tintín, los queridísimos tebeos y algunas novelas de Enid Blyton. Aun así, las dos antologías de Selecciones, pues de eso se trataba, llamaron poderosamente mi atención. Me cautivaron por sus títulos -Joyas del cuento norteamericano y Los relatos más bellos del mundo- y durante años me juré que habría de leerlos cuando fuera mayor.

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Publicado el 14 de diciembre de 2018 a las 11:15.

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Un mito de la novela del amado siglo XX (II)

Archivado en: Cuaderno de lecturas, El cuarteto de Alejandría, Balthazar

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            Suele creerse, al menos yo lo hacía, que cada una de las novelas integrantes de El cuarteto de Alejandría nos propone una visión de los hechos contados en la primera entrega -Justine- desde una subjetividad diferente. En la nota preliminar a Balthazar, el segundo título de la tetralogía, Durrell sostiene que, más que a esos diversos puntos de vista, la diferencia obedece a "los tres lados del espacio". Dicho de otra manera, a las tres dimensiones de las cosas tangibles. Pero ¿qué alto?, ¿qué largo y qué ancho tienen los recuerdos? Porque, de eso sí que no hay duda, El cuarteto de Alejandría es la evocación de una ciudad "nunca olvidada" y los compañeros de la bohemia -le cénacle (el cenáculo) que los llamaba Capodistra- que vivió en ella el narrador cuando la convirtió en un mito. No quisiera que se me malinterpretase -soy un rendido admirador de la propuesta-, pero eso de las dimensiones me resulta retórica.

 

            Para alguien que tenga en menos estima que yo estas novelas, dicha retórica bien podría ser petulancia. En esa misma nota del comienzo, Durrell se desmarca de Proust y de Joyce, "pues a mi entender sus métodos ilustran la noción de duración de Bergson, no la relación espacio-tiempo". Aunque para mí El cuarteto es parangonable con En busca del tiempo perdido -obedece a un ejercicio de la memoria tan encomiable como el de Proust- lo cierto es que el lugar que ocupa en la historia de la novelística es muy inferior al ocupado por En busca del tiempo perdido y de Joyce y su Ulises. De hecho, pasado ya el entusiasmo con que se leía a Durrell en la España de los 80 -aunque la primera edición patria es de 1970-, la historia de la literatura sólo se detiene en Justine.

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Publicado el 29 de noviembre de 2018 a las 10:30.

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Veo fisuras en la nueva narrativa televisiva

Archivado en: Series de televisión

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            Ya remiso el entusiasmo con el que descubrí hace un par de otoños la nueva narrativa televisiva, comienzo a darme cuenta de que no todo es excelencia en esa eclosión de las series a la que asistimos.

 

            A finales del verano de 2016, mi libro sobre David Lynch y una suscripción a Netflix me llevaron a una televisión que comenzó a gestarse en Twin Peaks (Mark Frost y David Lynch, 1990) y alcanzó su máximo apogeo en las plataformas de streaming. Un camino que discurrió por propuestas como Doctor en Alaska (Joshua Brand y John Falsey, 1990-1995), Ally McBeal (David E. Kelley, 1997-2002), Buffy, cazavampiros (Joss Whedon, 1997-2003) y el resto de las series que, aún dentro de la televisión del amado siglo XX, por su singularidad y por su calidad ya apuntaban a la textura de la televisión del siglo XXI.

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Publicado el 22 de noviembre de 2018 a las 18:30.

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El niño vuelve al tren eléctrico (unos apuntes sobre "Al otro lado del viento")

Archivado en: Inéditos cine, sobre "Al otro lado del viento"

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            La primera noticia que tuve de Al otro lado del viento (2018), la entonces película inacabada de Orson Welles, ahora su última cinta póstuma, fueron unas fotos de su rodaje tomadas por José María Castellví, su responsable de la fotografía fija. La filmación, con los naturales problemas de producción que agobiaron al Welles último, se prolongó entre 1970 y 1976. En algún momento de aquellos años, Castellví -quien no tardaría en convertirse en una de las cámaras señeras del destape español- tomó una instantánea de John Huston abrazando a Welles, señalando algo que había delante de los dos cineastas. A comienzos de los años 80, descubrí aquella imagen publicada en un reportaje en El País y me cautivó.

 

            Habiendo retratado a María José Cantudo, Amparo Muñoz, Loreta Tovar y otras "mujeres de rostros como estrellas y cuerpos ondulantes como las olas", que se decía en la solapa de su libro Actrices para España (Ediciones Actuales S.A., 1977), las fotos de Castellví me eran conocidas desde la adolescencia. En ellas admiré aquellos cuerpos gloriosos, descubiertos en todo su esplendor en las páginas de revistas como Fotogramas e Interviú. Aquellos retratos, ya obraban en el acervo de mis estampas favoritas cuando aquel de Huston y Welles, en un orden de cosas bien distinto -tan próximo a la leyenda como ajeno a la sicalipsis- me habló por primera vez de Al otro lado del viento.

 

            Corría 1984 cuando el propio Castellví dirigió su primera y única película, Poppers, y yo fui contratado como auxiliar de montaje. Apenas le conocí, le hablé de la impresión que me causó aquel retrato suyo de Huston y Welles. Tan mitómano como yo mismo, le hizo gracia mi fijación con aquel cliché, mi admiración por las actrices y mi afición a la fotografía. De modo que una tarde me invitó a su casa, para enseñarme el original, unos textos autógrafos de Welles que guardaba del rodaje y para que yo le retratase a él junto a Taida Urruzola, una de las intérpretes más destacadas de la pantalla de aquellos años.

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Publicado el 7 de noviembre de 2018 a las 08:45.

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Javier Memba

Javier Memba

            Periodista con cuarenta años de experiencia –su primer texto apareció en la revista Ozono en 1978-, Javier Memba (Madrid, 1959) es colaborador habitual del diario EL MUNDO desde 1990. Estudioso del cine antiguo, tanto en este rotativo madrileño como en el resto de los medios donde ha publicado sus cientos de piezas, ha demostrado un decidido interés por cuanto concierne a la gran pantalla. Puede y debe decirse que el setenta por ciento de su actividad literaria viene a dar cuenta de su actividad cinéfila. Ha dado a la estampa La nouvelle vague (2003 y 2009), El cine de terror de la Universal (2004 y 2006), La década de oro de la ciencia-ficción (2005) –edición corregida y aumentada tres años después en La edad de oro de la ciencia ficción-, La serie B (2006), La Hammer (2007) e Historia del cine universal (2008).

 

            Asimismo ha sido guionista de cine, radio y televisión. Como novelista se dio a conocer en títulos como Homenaje a Kid Valencia (1989), Disciplina (1991) o Good-bye, señorita Julia (1993) y ha reunido algunos de sus artículos en Mi adorada Nicole y otras perversiones (2007). Vinilos rock español (2009) fue una evocación nostálgica del rock y de quienes le amaron en España mientras éste se grabó en vinilo. Cuanto sabemos de Bosco Rincón (2010) supuso su regreso a la narrativa tras quince años de ausencia. La nueva era del cine de ciencia-ficción (2011), junto a La edad de oro de la ciencia-ficción, constituye una historia completa del género, aunque ambos textos son de lectura independiente. No halagaron opiniones (2014) fue un recorrido por la literatura maldita, heterodoxa y alucinada. David Lynch, el onirismo de la modernidad (2017), un estudio de la filmografía de este cineasta, es su última publicación hasta la fecha.  

 


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Javier Memba en 2009

 

Javier Memba en 1988

 

Javier Memba en 1987

 

1996

 

 

Javier Memba en la librería Shakespeare & Co. de París

 

 

 

 

 

 

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Enlaces

-La linterna mágica

-Obra en T&B Editores

-Unas palabras sobre Vida en sombras

-Unas palabras sobre La torre de los siete jorobados

-50 años de la Nouvelle Vague en Días de cine

-David Lynch, el onirismo de la modernidad en Radio 3

-Unas palabras sobre Casablanca en Telemadrid

-Unas palabras sobre Tintín en Cuatro TV

 

ALGUNOS ARTÍCULOS:

Malditos, heterodoxos y alucinados

Destinos literarios

Sobre La naranja mecánica

Mi tributo al gran Chris Marker

El otro Borau

Bohemia del 89

Unos apuntes sobre las distopías

Elogio de Richard Matheson

En memoria de Bernadette Lafont

Homenaje al gran Jean-Pierre Melville

Los amores de Édith

Unos apuntes sobre La reina Margot

Tributo a Yasujiro Ozu con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento

Unos apuntes sobre la aportación de Run Run Shaw a la pantalla internacional

Unos apuntes sobre dos cintas actuales

Las legendarias chicas de los Stones

Unos apuntes sobre el "peplum"

El cine soviético del deshielo

El operador que nos devolvió el blanco y negro

Más real que Homeland

El cine de la Gran Guerra

Del porno a la pantalla comercial

Formetera cinema

Edward Hopper en estado puro

El cine de terror de los años 70

Mi tributo a Lauren Bacall

Mi tributo a Jean Renoir

Una entrevista a Lee Child

Una entrevista a William McLivanney 

Novelistas japonesas

Treinta años de Malevaje

Las grandes rediciones del cómic franco-belga

El estigma de La campana del iniferno

Una reedición de Dalton Trumbo

75 años de un canto a la esperanza

Un siglo de El nacimiento de una nación

60 años de Semilla de maldad

Luces y sombras del libro digital

Cuando la musa es una niña

Sobre las adaptaciones de Vicente Aranda

Regreso al futuro, treinta años después 

Un festival de imágenes

La otra cabeza de Murnau

Un tributo a las actrices de mi adolescencia

La plástica del poder

Cineastas españoles en Francia

El primer surrealista

La traba como materia literaria

La ilustración infantil de los años 70

Una exposición sobre la UFA

La musa de John Ford

Los icebergs de Jorge Fin

Un recorrido por los cineastas/novelistas -y viceversa-

Ettore Scola

Mi tributo a Jacques Rivette

Una película a la altura de la novela en que se basa

Mi tributo a James Cagney en el trigésimo aniversario de su fallecimiento

Recordando a Audrey Hepburn

El rey de los mamporros

Reivindicación de Gustave Caillebotte

Una guía clásica de la ciencia ficción

Impresionistas y modernos

La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años

Musas de grandes canciones

Memorias de la España del tebeo

70 años de la revista Tintín

Ediciones JC regresa a sus orígenes

Seis claves para entender a Hergé

La chica del "Drácula" español

La primera princesa de la lejana galaxia

El primer Tintín coloreado

Paloma Chamorro: el fin de "La edad de oro"

Una entrevista a la fotógrafa Vanessa Winship

Una recuperación del Instituto Murnau

Heroínas de la revolución sexual

Muere George A. Romero

Un mito del cine francés

Semblanza de Basilio Martín Patino

Malevaje en la Gran Vía

Entrevista a Benjamin Black

Un circunloquio sobre la provocación

Una nueva aventura de Yeruldelgger

Una dama del crimen se despide

Recordando a Peggy Cummins

Un tributo a las yeyés francesas

La última reina del Technicolor

Recordando a John Gavin

Las referencias de La forma del agua

El Madrid de 1988

La nueva ola checa

Un apunte sobre Nelson Pereira dos Santos

Una simbiosis perfecta

Un maestro del neorrealismo tardío

El inovidable Yellowstone Kelly

Que Dios bendiga a John Ford

Muere Darío Villalba

Los recuerdos sentimentales de Enrique Herreros

Mi tributo a Harlan Ellison

La inglesa que presidió el cine español

La última rubia de Hitchcock

Unos apuntes sobre Neil Simon

Recordando Musicolandia

Una novelista italiana

Recordando a Scott Wilson

Cämilla Lackberg inaugura Getafe Negro

Una conversación entre Läckberg y Silva

El guionista de Dos hombres y un destino

Noir español y hermoso

Noir italiano

Mi tributo al gran Nicholas Roeg

De la Escuela de Barcelona al fantaterror patrio

Recordando a Rosenda Monteros

Unas palabras sobre Andrés Sorel

Farewell to Julia Adams

 

ALGUNAS RESEÑAS:

Un adelanto de David Lynch, el onirismo de la modernidad en Zenda libros

Una entrada de El Insolidario accesit del Premio Paco Rabal

No halagaron opiniones en La Razón

No halagaron opiniones en El Mundo

No halagaron opiniones en elmundo.es

La nueva era del cine de ciencia-ficción en Lo que yo te diga

La nueva era del cine de ciencia-ficción en elmundo.es

Unas palabras sobre Cuanto sabemos de Bosco Rincón

No halagaron opiniones en Archivo de la Frontera

No halagaron opiniones en Literaturas.com

David Lynch, el onirismo de la modernidad en AISGE

 

CORTOMETRAJES:

Pandémica (1985)

El gran amor de Max Coyote (1989) (primera parte) en Youtube

El gran amor de Max Coyote (final)


El gran amor de Max Coyote en la web de RTVE

 

 

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