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Blog de Alberto Castillo

Sin acritud

Un presidente que se va sin irse del todo

Archivado en: Editorial, José Luis Rodríguez Zapatero, elecciones, Manuel Chaves

El anuncio de Rodríguez Zapatero de no volver a presentarse a las elecciones generales amenaza con provocar más problemas al socialismo que los que ha pretendido evitar. De momento, el adiós del presidente ha acelerado la crisis en el PSOE andaluz y ha precipitado la salida del consejero de Gobernación y Justicia, Luis Pizarro, el hombre que ha controlado con mano firme el aparato del socialismo andaluz en los últimos 15 años y pieza clave de Manuel Chaves para poder manejar el poder desde fuera de Andalucía. La dimisión de Pizarro, a la que se han sumado dos de los directores generales de su  consejería que han dimitido con él, tan sólo un par de días después de que Zapatero comunicara su decisión, ha reabierto una crisis de inciertas consecuencias en un momento en que las encuestas sitúan al PP andaluz al borde de la mayoría absoluta a mes y medio de las elecciones municipales. La crisis andaluza puede ser sólo el aperitivo de una lucha interna de poder favorecida por la debilidad de un presidente saliente que no se termina de marchar. Su interinidad puede abocar a nuevos enfrentamientos en otras federaciones y hacer saltar por los aires la frágil unidad con que el PSOE ha escenificado el anuncio de retirada. Tampoco el momento elegido para comunicar su decisión parece haber obtenido el efecto buscado, sino más bien lo contrario. Pretendía cerrar las especulaciones y centrar el debate en los candidatos autonómicos y municipales para que su propio desgaste no les pase factura en las urnas, pero ha servido al PP en bandeja argumentos para alimentar la letanía del anticipo electoral. El PSOE tiene el reto de gestionar el proceso sucesorio sin que interfiera negativamente en el resultado del 22 de mayo, que ya de por sí se antoja enormemente complicado. Al previsible castigo en las urnas hay que añadir un escenario posterior no menos complejo. La sucesión va a condicionar mucho la labor del presidente en el año que resta de legislatura, y también la del vencedor de las primarias, que se enfrentará a una incómoda bicefalia en la que deberá compartir o pactar muchas de las medidas que el presidente se vea obligado a adoptar condicionado por las circunstancias económicas. Esa bicefalia acrecentará la debilidad de Zapatero en el momento que mayor fortaleza política se requiere. Pero no se trata de resistir numantinamente, sino de tener altura de miras para tomar las decisiones necesarias buscando el interés general, por encima de intereses personales o de partido. Su decisión de no volver a presentarse en 2012 quizás sea insuficiente.

 

Rajoy y Zapatero

Publicado el 7 de abril de 2011 a las 11:45.

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Zapatero, a tus zapatos

Archivado en: Editorial, José Luis Rodríguez Zapatero, elecciones

 

Botín y Alierta

Por más que Emilio Botín le haya echado un cable al presidente del Gobierno pidiéndole que se ocupe de arreglar el desaguisado económico y aplace el debate sobre la sucesión, las especulaciones sobre el futuro de Zapatero van a continuar hasta que el presidente desvele a qué piensa dedicar el tiempo libre. Se quejan los grandes empresarios, o mejor dicho, los presidentes del Santander, Endesa, Ferrovial y OHL, pues que se sepa los otros 40 presentes en la reunión de Moncloa no se salieron del guión, que la inestabilidad política provoca en los mercados una gran incertidumbre, y por tanto un anticipo electoral podría añadir  factores de inestabilidad en un momento que se requiere de firmeza para acometer reformas estructurales de calado. Los empresarios no son muy dados a meterse en política, pero el mensaje ya está enviado:  Zapatero, a tus zapatos, a gobernar, a hacer los deberes pendientes, entre ellos seguir avanzando en la flexibilización del mercado laboral, y a concluir la legislatura, que no está la situación para jugar a las adivinanzas. Pero este debate se le escapó de las manos al presidente del Gobierno en el mismo momento en que anunció a los periodistas en navidad que ya tenía tomada una decisión sobre su continuidad como candidato y que sólo la conocía su esposa y un miembro del partido. Ahora, por  mucho que se lo pida Botín o que el partido trate de retrasar el debate, ya no hay quien lo pare, aunque en el comité federal de esta semana Zapatero no desvele su futuro como se había especulado estos últimos días y aparque la hoja de ruta de la sucesión para después del verano. La petición de los empresarios tiene interpretaciones para todos los gustos: para el aparato socialista, la llamada de Botín ha venido a ser un espaldarazo de los empresarios frente a las voces que reclaman el anticipo de las elecciones como el revulsivo económico que falta para recuperar la confianza. Aunque en privado, algunos barones socialistas sientan que han perdido la oportunidad de frenar la sangría de votos despejándose la incógnita de la sucesión antes del 22 de mayo. Al PP la intromisión de las grandes empresas en la escena política le ha mudado el gesto y ha respondido apelando a los millones de parados que esperan un cambio que devuelva la coyuntura actual a los tiempos de creación de empleo. Sea cual sea la lectura que se le quiera dar, seguiremos dando vueltas a la sucesión, con la sensación de un gobierno amortizado en una legislatura que se antoja de transición. Con un presidente mareando la perdiz mientras el partido se desangra en votos. 

Publicado el 31 de marzo de 2011 a las 12:00.

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Zapatero deshoja la margarita

Archivado en: Editorial, José Luis Rodríguez Zapatero

Nos quejábamos de la libreta azul en la época de José María Aznar, pero parece que ha creado escuela. El secreto sobre el futuro del presidente del Gobierno está mejor guardado que la fórmula de la Coca-Cola. Solo una persona del PSOE, además de su sufrida mujer, conoce los planes del presidente, según confesó el propio Zapatero a los periodistas durante la tradicional copa navideña en el Palacio de la Moncloa. Eso sí, se cuido mucho de desvelar quién era el afortunado guardián de su confidencia, pero al menos, es la primera vez que tengamos constancia de que ya ha tomado una decisión sobre si volverá a presentarse como candidato del PSOE en las próximas generales. Con la que le ha caído encima en las últimas semanas, es como para pensarlo dos veces. Tiene en ciernes una nueva huelga general contra la reforma de las pensiones, le ha caído la del pulpo por no dar la cara en la crisis de los controladores, los mercados le han puesto contra la cuerdas, las encuestas le auguran un descalabro electoral -la última encuesta oficial de la Junta de Andalucía anuncia la mayoría absoluta del PP- y sus barones se desmarcan en un sálvese quien pueda. Desconocemos si alguno o todos estos elementos han condicionado su determinación, pues no quiso desvelar cuándo fue el momento en que tomó tal decisión aunque insistió en que todavía no es el momento de comunicarlo a la opinión pública. ¿Y  cuándo será ese momento? Como nunca llueve a gusto de todos, el PP ha aprovechado para criticar que el presidente ya ha tomado una decisión sobre si se presentará a las próximas elecciones que sigue sin hacer pública, pues esta incertidumbre perjudica a "la credibilidad y la tranquilidad" que debe transmitir España para lograr la estabilidad económica. Este juego del gato y el ratón alienta aún más las especulaciones. No nos engañemos. A la vista de las encuestas, lo que está en juego es quién gestiona la derrota, y quién va a poner la cara para recibir la bofetada, pues a estas alturas ni los socialistas creen en las posibilidades de remontar electoralmente los efectos de la crisis y de los diferentes frentes abiertos. Este anuncio de amago sin dar es una de las muchas intrigas a que nos tiene acostumbrados el gobierno para desviar la atención de los problemas que tenemos encima. Mientras nos entretenemos con la sucesión no nos fijamos en otros temas de mayor calado. Muchas familias, si la lotería no les da una alegría, pasaran las fiestas navideñas preguntándose qué les importa si Zapatero se presenta o no.

Publicado el 23 de diciembre de 2010 a las 14:15.

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La sucesión, atada y bien atada

Archivado en: Editorial, José Luis Rodríguez Zapatero, remodelación del ejecutivo, cambios en el gobierno

A Rodríguez Zapatero no se le puede negar la capacidad de reinventarse. Apenas esperábamos un cambio en el ministerio de Trabajo, pero hemos desayunado con una profunda remodelación del Gobierno. Un golpe de efecto a la desesperada para tomar impulso y darle la vuelta a las encuestas. Lo ha hecho sacrificando el hacer por el convencer, y encumbrando a Rubalcaba, al que convierte en el hombre fuerte y de facto casi en el presidente en la sombra. Alfredo Pérez Rubalcaba asciende a la vicepresidencia, mantiene Interior y se convierte en el portavoz del Gobierno. La sustitución de Teresa Fernández de la Vega es el reconocimiento más explícito de que no hay quien venda la acción de gobierno.  Zapatero está convencido de que sólo Rubalcaba es capaz de comunicar para atraer al electorado insatisfecho. y refuerza esta línea con Ramón Jáuregui, a quien recupera después de haberle enviado al destierro en Estrasburgo. El tandem Rubalcaba-Jáuregui da otra pista de que el final de ETA es uno de los ases que confía en sacar de la manga en lo que resta de legislatura. Pero el presidente, además, ha movido las fichas para controlar el  el PSOE de cara a los elecciones, ante su propia candidatura y por si hay que pilotar la sucesión. Para ello necesitaba quitarse de encima a Leire Pajín, a la que hace ministra de Sanidad a cambió de quitarle el poder del partido. Lo que viene a ser una patada por elevación que muestra que su máxima preocupación es controlar el PSOE para que cese la disidencia, preparar el batacazo de Cataluña y de las autonómicas y de paso, quitarle un grano a José  Blanco, que podrá coordinar a su gusto las próximas campañas. A su fiel Trinidad Jiménez le compensa por el mal trago que le hizo pasar al enviarla a medirse y perder contra Tomás Gómez y le pone un avión para viajar por el mundo, su gran aspiración por fin colmada. Esta vez sí. Ya no la esperan en Madrid, ni siquiera en la ejecutiva del PSM, a la que vuelve Beatriz Corredor tras ver desaparecer su ministerio, como el de Aído. Un retroceso para las políticas sociales sobre de las que tanto alardeó Zapatero. Otro de sus leit motives, la paridad, ha pasado también a la historia. Las circunstancias mandan. En definitiva, unos cambios para recuperar el favor del electorado, con guiños a la izquierda y a los sindicatos con las incorporaciones de Rosa Aguilar y Valeriano Gómez, que encumbran a Rubalcaba como el elegido para una hipotética sucesión, y que tranquilizan al PSOE con la vuelta de viejos pesos pesados. Todo queda atado, y bien atado.

Publicado el 22 de octubre de 2010 a las 11:00.

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Ruiz-Gallardón enseña los dientes

Archivado en: Editorial, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón, José Luis Rodríguez Zapatero, Fiesta Nacional, deuda ayuntamientos

Esperanza Aguirre ha sido la  garganta profunda del desfile de las Fuerzas Armadas. Gracias a ella hemos conocido el contenido de la jugosa conversación mantenida entre el presidente del Gobierno y el alcalde de Madrid a cuenta de la financiación local. Más que una conversación, lo que allí hubo fue una bronca de Alberto Ruiz-Gallardón a Rodríguez Zapatero, que si llega a imaginar la que le esperaba el Día de la Fiesta Nacional, con el monumental abucheo que se llevó antes, durante y después del desfile, se habría quedado en casa alegando la misma indisposición que el abanderado de la embajada venezolana. El ambiente ya estaba caliente después de que el presidente manifestara días atrás que el ayuntamiento de Madrid pretendía endeudarse más, lo que calentó a Gallardón que contestó llamándole mentiroso y envidioso. Las espadas están en alto porque los ayuntamientos se sienten discriminados con respecto al Estado y las comunidades autónomas, que sí pueden endeudarse. El alcalde, al que algunos quieren seguir viendo como un verso suelto, ha cogido el toro de la financiación por los cuernos y ha hecho causa común con Esperanza Aguirre frente al Estado en defensa de los madrileños.  Así, le recriminó a Zapatero que de todo el peso de la deuda, la de los ayuntamientos alcanza sólo el 5 por ciento del total de las administraciones, y además les aplica la prohibición de refinanciar la deuda que vence en cada ejercicio. Justo lo contrario de lo que aplica el Estado para sí mismo y para las comunidades autónomas, lo cual es una manifiesta discriminación. Además, los ayuntamientos padecen una asfixia financiera porque están obligados a prestar servicios que exceden de sus competencias, pero que no pueden dejar de cumplir al ser las administraciones más cercanas al ciudadano. Gallardón viene defendiendo que los ingresos de las corporaciones locales estén vinculados a la riqueza que generan en su territorio. Madrid se llevaría la palma al aportar alrededor del 12 por ciento al PIB. En definitiva, Gallardón le ha lanzado el guante al presidente del Gobierno, que se ha comprometido a estudiar la propuesta que le llevará el alcalde de Madrid en un plazo de 15 días, una reivindicación que Gallardón demanda en solitario, pero que debería partir de una posición común de todos los ayuntamientos, independientemente de su color político, pues es un problema que afecta por igual a todos los municipios. Acabado el sueño de las primarias, empiezan a moverse las fichas y llega el momento de tomar la iniciativa.

Publicado el 15 de octubre de 2010 a las 10:15.

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Los abucheos en las urnas

Archivado en: Editorial, Fiesta Nacional, 12 de Octubre, Desfile Fuerzas Armadas, Zapatero, Abucheo, Venezuela

Un año más, los gritos y abucheos al presidente del Gobierno han marcado el desfile militar con motivo del Día de la Fiesta Nacional. Los pitidos y silbidos al jefe del Ejecutivo fueron constantes durante la hora y media que duró el acto. Es el quinto año consecutivo que el público asistente abuchea al presidente del Gobierno. El desfile, más austero que otros años a causa de la crisis, no ha estado exento de polémica, además de por la tradicional pitada a Zapatero, que ya se ha convertido ya en un clásico, por la ausencia de la bandera venezolana, nación invitada junto a otros ocho países hispano americanos que celebran su bicentenario. Una repentina "indisposición del abanderado" que debía portar la enseña bolivariana, según se justificó desde la embajada venezolana, fue la manera elegida por el gobierno de Chávez para dar un sonoro plantón al rey y a la familia real, al Gobierno y a la mayoría de los presidentes autonómicos y altas autoridades españolas que acudieron al desfile. La ausencia de la representación venezolana coincide con la polémica diplomática surgida entre España y el Gobierno de Hugo Chávez a raíz de las informaciones que vinculan a Arturo Cubillas, alto funcionario de Caracas, con ETA y con su presunta participación en el entrenamiento de etarras. El Gobierno de Hugo Chávez, lejos de dar muestras de colaboración, ha vuelto a ningunear a España, un desplante que pone en evidencia una vez más la tibieza que está marcando nuestra política exterior, y que ha provocado el rechazo de la oposición. El PP  ha llevado al Pleno del Congreso sus críticas al Gobierno por haber reaccionado, desde su punto de vista, sin "firmeza" ni "determinación" ante Venezuela, y ha expresado su censura a toda la política internacional del Ejecutivo por haber fracasado en la "defensa de los intereses de España". Es de entender el malestar de los españoles ante su Gobierno, y su expresión espontánea en las pocas ocasiones en las que puede hacerlo. Pero el patriotismo mal entendido no puede anteponer el rechazo al presidente del Gobierno con el respeto que merece el homenaje a la bandera, a las fuerzas armadas españolas y a los españoles muertos caídos en acto de servicio. Motivos hay más que sobrados para expresar el descontento popular y el rechazo a Zapatero. Pero vivimos, afortunadamente, en una democracia, que contempla sus propios mecanismos para canalizar el descontento. Cuando sean las elecciones, llegará el momento de gritar y abuchear a Zapatero o a Rajoy, papeleta de voto en mano, en las urnas.

Publicado el 14 de octubre de 2010 a las 14:30.

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Recortes y reducciones de gasto

Archivado en: Editorial, recortes, Zapatero

El tijeretazo de Zapatero a  funcionarios, pensionistas,   mamás recién paridas, dependientes y compañeros del Gobierno está teniendo gran eco en Madrid, donde se ha abierto una carrera para ver quién recorta más. Parece una subasta, pero a la inversa. De momento sus señorías de la Asamblea se van a reducir un 15 por ciento los salarios, en solidaridad con otros paganos para dar ejemplo ante la crisis, lo que no es mal gesto, que algunos lo ganan con demasiada facilidad para lo poco que sudan la camiseta. Los diputados cobrarán una media de 570 euros menos, que es dinero pero que tampoco les va a hacer pobres, pues sus honorarios por dedicación exclusiva rondan los 3.800 euros, cantidad que se incrementa en el caso de los portavoces. El secretario general del PSM, Tomás Gómez, ha aprovechado la coyuntura para anunciar un paquete de medidas con las que reducir en 1.400 millones anuales la deuda de la Comunidad por la vía de la disminución drástica de salarios y la eliminación de la duplicidad de sueldos en los cargos políticos, la reducción a la mitad de los directivos de Radio Televisión Madrid, la eliminación de directivos del Servicio Madrileño de Salud, el recorte en los gabinetes técnicos, en alquileres de edificios, etcétera. Como Tomás Gómez no es diputado, el portavoz adjunto del PP, Juan Soler, le ha pedido que empiece por hacer público su sueldo y que, de paso, se lo reduzca, como reclama a los demás, ya que los ingresos de los partidos también salen de las arcas públicas. ¿No quieres caldo? ¡Dos tazas! Mientras, la presidenta Esperanza Aguirre ha insistido en su idea de privatizar Telemadrid y acabar de un plumazo con los más de 200 millones de euros que nos cuesta la deuda del ente, una idea que en su día defendió Gallardón y que no es posible llevar a cabo por las limitaciones de la Ley del Tercer Canal. Sumadas las pérdidas de todas las televisiones regionales sale una cifra de 1.200 millones de euros, cantidad más que suficiente como para definitivamente plantearse acabar con un despilfarro que le cuesta a cada ciudadano 114 euros al año. Si se le añade la más que dudosa calidad de las diferentes programaciones, hay sobrados argumentos para coger el toro por los cuernos. El ahorro adicional por parte de las comunidades autónomas y administraciones locales que anunció Zapatero en el miércoles negro junto al resto de recortes en el gasto social suma exactamente lo mismo que la deuda de las televisiones.

 

Publicado el 21 de mayo de 2010 a las 14:15.

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Desencuentro en Shangrilá

Archivado en: Editorial, Shangrilá, crisis, Zapatero, Rajoy, Ley de Cajas, Pacto de Estado

Cuando uno vive en un palacio corre el riesgo de perder el contacto con la realidad. Es lo que le está ocurriendo al presidente del Gobierno, que parece estar encerrado en su reino de Shangrilá, donde puertas adentro vive en permanente primavera, rodeado de belleza y armonía, y extramuros se enfrenta a la más cruda realidad de las cifras económicas, la crisis institucional y el descenso en picado en las encuestas que azotan de manera implacable como el crujido de un gélido viento huracanado. Se comprende que no quiera salir de la felicidad de su reino de Shangrilá. El panorama que se encuentra puertas afuera es desolador, sobre todo el que refleja la prensa internacional, empeñada en recordarle el riesgo de que España pueda seguir los pasos de Grecia y cuestionando su gestión ante la crisis. Periódicos como el 'International Herald Tribune', el 'Corriere de la Sera', 'Les Echos' o el 'Financial Times', han editorializado sobre la situación económica de España y las medidas adoptadas por el Gobierno. "Medidas titubeantes", "falta de credibilidad internacional", "improvisación", "descontrol del gasto", "falta de rumbo" y hasta "crisis moral" son algunos de los comentarios que se han podido leer. Tal es la presión internacional, que incluso Zapatero ha tenido que salir al paso del rumor de un rescate a España de 280.000 millones de euros que provocó un nuevo desplome de las bolsas. En este clima, el presidente del Gobierno no ha tenido más remedio que llamar a Rajoy para verse las caras en un encuentro en Moncloa en el que como era previsible, lo más destacado fue el encuentro en sí mismo, que Zapatero ha venido negando de manera oficial desde octubre de 2008, hace 18 meses, a pesar de las reiteradas peticiones desde el PP. Demasiado tiempo perdido para como está el país. Zapatero necesita dar imagen de unidad ante la crisis y ha tenido que sacar de la chistera 9.800 millones de euros de la contribución española a la salvación de Grecia como excusa para llamar y hacerse la necesaria foto con Rajoy. Una cita tan tardía como imprescindible, pero hace falta más que fotos. Y una nueva ocasión perdida para que Gobierno y oposición aparquen sus diferencias y al igual que han acordado la modificación de la Ley de Cajas para la reestructuración del sector, haber sido capaces también de alcanzar un gran Pacto de Estado para salir de la crisis mediante la reducción del gasto y el déficit y la reforma del mercado laboral.

Publicado el 5 de mayo de 2010 a las 14:45.

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Alberto Castillo

Alberto Castillo

Director de Gente en Madrid. Periodista madrileño, de 46 años, cuenta con una dilatada experiencia en medios. Ha sido subdirector general de la Agencia de Noticias Servimedia. Gran parte de su carrera profesional ha estado vinculado a la radio en distintas cadenas. Comenzó en la Cadena Rato en los años 80 y de ahí pasó a la COPE, cadena en la que fue redactor de informativos locales, redactor jefe del informativo matinal "La Mañana" (con el desaparecido Antonio Herrero), redactor jefe de informativos de fin de semana y jefe de prensa. Su última etapa en la radio fue en la extinta Radio España-Cadena Ibérica.

 

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