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'Fabricanciones': Melodía de recuperación y supervivencia

Archivado en: fabricanciones, violencia machista, igualdad, rafa sanchez, generando igualdad, tetuan, madrid

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'Llevo un tren adentro que me lleva a algún lugar...'. Así comienza una canción que nos trasladará a lo largo de sus estrofas a un viaje interior en clave de recuperación... El viaje en el que todavía se encuentran Conchi, Maite y otras mujeres supervivientes de la violencia machista que participan en el proyecto 'Fabricanciones', un taller de composición a modo de terapia dirigido por Rafa Sánchez. "El objetivo es involucrar a personas en situación de fragilidad, en este caso víctimas de maltrato, en el proceso creativo de hacer canciones. Queremos empoderarles y que descubran que dentro suyo, a pesar de lo que han vivido, tienen un caudal de belleza", explica antes de dar los primeros acordes de la melodía y mientras ellas, en círculo, observan atentas.

Aquí comienza la primera parte del taller, enmarcado dentro de las actividades organizadas por la asociación Generando Igualdad, con sede en Tetuán, que reúne a mujeres de todas las edades, de 30 a 60 años, y que atraviesan fases muy diferentes en su lucha contra la violencia.

La primera lluvia de ideas para construir la canción, palabra a palabra, les invita a recordar, a descubrir a aquella mujer que en su día fueron. "Yo era un cascabel, estaba llena de vida, de chispa", apunta una de las participantes. "Pero luego vas comprando la tranquilidad día a día. Si cuando estás en casa recibes un bofetón y quieres contestar, inmediatamente puede pasar a destrozar los muebles, a agredir a los niños, entonces te callas ese bofetón, te aguantas", añade otra de las usuarias. Sus frases se escriben en una pizarra, y la estrofa inicial va saliendo.

Pasamos ahora a la segunda parte, el "qué pasó", "el barro". "Vives con miedo, intentas no hablar por si dices algo mal y por lo que te puedas encontrar, una discusión o un insulto", comienzan diciendo en una nueva lluvia de ideas, en la que escuchamos otros testimonios como "llega un momento en el que te sientes culpable por consentirlo", "no vales para nada, no eres nada, si haces algo procura ver que lo has hecho mal o te lo destruye, es la zancadilla del día a día", "si no cocinas muy bien pues ahí te machacan y si no lavas muy bien o no planchas como él quiere pues es que no vales para la casa"...

Poco a poco, la tarde transcurre y con ella esta suerte de creatividad innnata. Llegamos al final de la composición, una tercera parte en la que destacan "las ganas de vivir, de conocer a otra persona que te quiera", "de reirte de nuevo"... Este será el punto y final de una terapia grupal en la que "las mujeres, unas más recuperadas que otras, comparten sus historias y se identifican", tal y como explica Elena, psicóloga de Generando Igualdad. Aunque ellas la consideran parte de su tiempo libre. "Nos sirve para hablar y para que se nos escuche, algo a la que ya no estábamos acostumbradas. Te da fuerza para seguir adelante", concluyen.

Canciones disponibles en la red

Todos los temas compuestos dentro del proyecto 'Fabricanciones', iniciado en marzo, pueden consultarse en la web Generandoigualdad.com y en Rafasanchez.org, además de vía Facebook o Twitter (@fabricanciones). A través de estos talleres, supervivientes del maltrato comparten fragmentos de vida comunes que intentan olvidar. "Yo no tenía trabajo cuando le dije a esta persona basta, no tenía nada, pero dije, me va a matar o le acabo matando, o paso a la cárcel o al cementerio", confiesa una de las mujeres. La mayoría observa, mientras asiente. El cuento les suena.

Fotografía: Luis E. Sánchez.

Publicado el 26 de abril de 2013 a las 09:45.

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El desahucio también es cosa de niños

Archivado en: violencia machista, desahucio, arganzuela, menores

Dos niños de 6 y 9 años han descubierto esta semana un nuevo juego, algo cruel. Consiste en guardar juguetes, libros, y el resto de sus tesoros, en cajas de cartón. "Es la única forma en la que me atrevo a explicarles que nos tenemos que ir, aunque les digo que es por una temporada", explica su madre, Nieves, víctima de maltrato con orden de alejamiento en vigor. Este 22 de febrero (13:00), si no hay cambios, los menores, que en los primeros años de su vida han conocido también de cerca el peligroso juego de la violencia machista, se enfrentarán a su propio desahucio.

La sentencia de divorcio de sus padres les otorgó la vivienda, en Arganzuela, hasta cumplir la mayoría de edad. Sin embargo, los abuelos paternos, propietarios de la misma, reclamaron posteriormente el inmueble y, como consecuencia, el desalojo de sus propios nietos. Finalmente, en junio de 2012, la Audiencia Provincial dejó a un lado la protección de los pequeños para dar prioridad al derecho de los demandantes, siempre según Nieves.

Temiendo que este desalojo se ejecute, la madre busca ya una habitación para los tres a través de Cruz Roja, pagando un máximo de 300 euros. "No tengo recursos, me pagan 137 euros de REMI (Renta Mínima de Inserción), mi ex marido no me pasa la pensión de los niños desde hace años y ya he vendido en el rastro todo lo que me quedaba. Además, en Servicios Sociales y en Cáritas me dicen que no doy el perfil para entrar en una casa de acogida, por mi edad -45 años- y por la de mis hijos", aclara. Mientras tanto, acude cada día a un comedor social para conseguir la cena de los niños, que almuerzan en el comedor escolar pagando 1,20 por cada uno, al ser demandante de la renta mínima.

"No hay justicia. Me siento sola, aunque luchadora, abandonada por Asuntos Sociales y por la Comunidad de Madrid", reclama, mientras piensa qué hacer con los menores este viernes. "En el primer desalojo estuvieron fuera de Madrid, pero permanecerán en la vivienda en este segundo intento, porque son ellos los desahuciados. Sé que será duro, pero tenemos mucho apoyo", avanza.

Mientras los niños corretean por el salón, esquivando paquetes, aparentemente ajenos a la realidad que les ha tocado vivir, Nieves confiesa su verdadera preocupación. "Me pregunto qué secuelas les quedarán de todo lo que han visto, las palizas, los insultos. Van al psicólogo, pero no se expresan, se callan. Esto es lo verdaderamente duro, porque yo olvidaré los golpes con el tiempo". Esperemos que ellos consigan hacer lo mismo con sus recuerdos.

"Me quedé con la cara desfigurada"

Primero fueron los insultos, los empujones. Pero la violencia se agravó cuando Nieves le comunicó su intención de separarse. "Me dio un golpe con el coche y una paliza a los seis meses. Me operaron de un desprendimiento de retina, necesité 89 puntos y me quedé desfigurada. Pero nunca olvidaré la noche en la que me arrinconó y empezó a pegarme sin parar, con mi hija presente, diciéndole que me iba a matar. Vio cosas que no tenía que haber visto".

 

Publicado el 22 de febrero de 2013 a las 09:30.

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Microcréditos para víctimas de violencia machista

Archivado en: microcreditos, violencia machista, ico, fundacion genus

Por aquí os dejo el link al reportaje sobre un proyecto pionero desarrollado en Sevilla sobre microcréditos concedidos a mujeres víctimas de violencia machista para salir adelante (a partir del 14,30').

Ana María Jiménez y Auxiliadora del Valle son dos víctimas de la violencia machista, usuarias de la Fundación Genus, que participan en el Proyecto Piloto de Cajasol, ahora Banca Cívica. A través de los microcréditos, Ana María, que sufre una importante discapacidad auditiva, ha montado su propio negocio. Auxiliadora, enferma de esclerosis múltiple, arregló su dentadura, destrozada por una patada de su agresor.

Publicado el 14 de marzo de 2012 a las 22:00.

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El Supremo otorga el derecho de asilo a una víctima argelina de violencia machista

Archivado en: violencia machista, asilo, argelia, tribunal supremo

Estamos de enhorabuena. El Tribunal Supremo ha sentenciado que las víctimas extranjeras de violencia de género son también víctimas de una persecución y, por tanto, son merecedoras del derecho de asilo en España "cuando se evidencia que la tutela dispensada por las autoridades nacionales del país de origen se revela inútil o ilusoria" ante los malos tratos que padecen.

El fallo se produce por el caso de una mujer argelina que fue forzada a casarse por acuerdo familiar y sufrió a manos de su marido "continuas agresiones y vejaciones caracterizables como continuos malos tratos físicos y psíquicos", un maltrato que también padecieron sus hijos menores de edad y que los jueces han acabado definiendo como "trato inhumano o degradante".

Esperamos que este sea sólo el principio.

 

Publicado el 6 de julio de 2011 a las 10:45.

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"Los hombres también somos víctimas, aunque de otra manera"

Archivado en: violencia machista, agresores, terapia, reeducacion, cupif, cupid

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Hombre, de unos 40 años, español, con un perfil cultural medio-bajo, condenado por violencia machista a una pena inferior a dos años. Así se presenta, a grandes rasgos, parte del problema social que nos ocupa: el agresor. Al menos, si echamos un vistazo a los que han pasado ya por el programa CUPID ('Con Un Pie Dentro') de reeducación contra el maltrato. Dirigido a hombres condenados por un delito leve de violencia entre convivientes, que se encuentran bajo suspensión de condena, este proyecto de intervención terapéutica ha sido desarrollado por la Asociación CUPIF ('Con Un Pie Fuera'), atendiendo a las líneas establecidas por Instituciones Penitenciarias.

Hace apenas un par de semanas, Jon todavía acudía a las sesiones en el Centro de Inserción Social Victoria Kent de Madrid, donde los psicólogos voluntarios de CUPIF llevan a cabo su trabajo. Es de nacionalidad extranjera, aunque lleva 18 años en España, estaba casado en el momento de cometer el delito y tiene tres hijos. Menos reciente lo tiene Ángel, madrileño, que hasta hace 2 años se sometía al tratamiento. Ahora, orgulloso, muestra en el móvil una imagen de su segundo hijo, de 9 meses, fruto de una nueva relación.

Sesión de seguimiento

Llegan juntos para reunirse en una sesión de seguimiento con María Socorro Gómez, coordinadora del programa CUPID, y con Joaquín García, psicólogo voluntario. "¿Recordáis la fase de dominio de la ira? Cuando uno se enfada mucho hay ciertas señales que puede registrar -tensiones musculares o subida de temperatura, por ejemplo- para controlar esa escalada. Pensad en alguna situación reciente en la que os hayáis sentido así", explica la terapeuta.

Le observan atentamente, repasando los apuntes que ha traído y que ha colocado sobre la mesa. Parecen relajados, al menos bastante más que cuando se conocieron. "No sabía que me encontraría. Vas un poco retraído, con miedo, a la defensiva. Me costó un par de meses encajar todo", confiesa Ángel. Con él coincide Jon: "Estaba asustado, pensaba que me meterían en la cárcel, pero me encontré con más personas como yo. Entonces, me tranquilicé. Desde el primer día, me convencieron de que era importante lo que estaba haciendo, que sólo querían evitar que sufriese más problemas".

Escépticos, asustados, reactivos, doloridos. Así llegan la mayoría al programa, apunta Socorro. Porque se consideran maltratados por el juez, la policía, por la sociedad entera, convencidos, incluso, de que no han hecho nada malo. "Traen ansiedad, dudas y tienen poca asunción de la responsabilidad", añade Joaquín. Profundizando sobre su perfil, Gómez aclara que han atendido a penados "de entre 18 y 73 años. La edad media se sitúa en los 40, los grupos son de 12 personas y suele haber unos 8 españoles y 4 extranjeros de diferentes nacionalidades. El perfil cultural lo definiría como medio-bajo y su situación económica, digamos, media".

Como punto en común, todos ellos mantendrán el haber sido condenados -por delitos de violencia machista- a una pena inferior a dos años. "El juez, valorando ciertas características, puede darles el beneficio de la suspensión de condena. A partir de ahí, no entrarán en prisión, pero tendrán que cumplir ciertos requisitos obligatorios, como asistir a estas terapias o no salir del territorio nacional", comenta Socorro. "Son personas que como se descuiden entran en la cárcel, y nuestro objetivo es que no ocurra eso, que no haya más víctimas, que no reincidan".

De seis a nueve meses

Las terapias suelen durar entre 6 y 9 meses aunque, reconocen, en ocasiones se necesitaría más tiempo y sesiones individuales. En los primeros encuentros se establecen las normas que van a funcionar (respeto en el turno de palabra o a las opiniones de los demás, por ejemplo), y se les dota de herramientas que precisarán a lo largo del tratamiento: habilidades para comunicar, expresión emocional o distorsiones de pensamiento. Ya en la segunda fase, se les explicará cuáles son los mecanismos de defensa y se les hablará de la violencia psicológica y emocional como precursoras de la física. Otra cuestión que se impartirá será el significado de género, prejuicios, estereotipos o igualdad, temas que la mayoría desconocen. Con cada uno de estos pasos se pretende tratar al agresor para que, al seguir su vida, no repita los modelos de pareja vigentes hasta entonces.

"La erradicación de la violencia pasa por tratar a la víctima, al agresor, y también a los niños que asisten como espectadores. Si no se aplican programas como CUPID, y no se rehabilita al agresor, una condena por delito leve puede transformarse en otra más grave", advierte la psicóloga, al tiempo que hace hincapié en la necesidad de prevenir "centrándonos en jóvenes, adolescentes y mujeres. Con los primeros porque las viejas formas de violencia aparecen ahora vía móvil o redes sociales, y en cuanto a ellas porque deben averiguar las trampas culturales que pueden convertirlas en víctimas algún día". En cualquier caso, nadie ha dicho que ayudar a víctima y agresor -la otra víctima, al fin al cabo- sean conceptos incompatibles.

"Te enseñan que se podía haber evitado"

"Si me hubiese sometido a este curso antes del matrimonio, hubiese evitado muchos problemas. Porque entonces hubiese sabido que tiene que haber empatía en la pareja, y que uno siempre debe saber ponerse en el lugar del otro. Eso es lo que he aprendido en estos meses. Me han enseñado que podía haberlo evitado", explica Jon ante la alegre mirada de Socorro: "Estamos muy satisfechos con lo que hacemos, aunque hay casos que necesitan un mayor seguimiento".

Ardua búsqueda de motivaciones y de un nuevo planteamiento de vida

Después de someterse a terapias de estas características, uno termina grabando en su mente para siempre una serie de frases, de conceptos, tal y como cuenta Jon. "Cuando pasan cosas malas tengo que buscar la salida, no seguir autocastigándome, porque siempre hay solución, y por eso he asistido al programa, para ver qué he hecho mal y cuál ha sido mi responsabilidad". Con él coincide Ángel. "Consiguen que te veas de otra manera y que tires hacia adelante, gracias también a la paciencia que tienen con nosotros", reconoce.

A mitad de reunión, Ángel, que concluyó su terapia hace un par de años, nos habla de su nueva vida. "Tengo una pareja y un crío de nueve meses. La convivencia ahora está bastante bien, algo ayuda todo lo que nos explican, te superas a ti  mismo, vives tranquilo… No afronté aquel matrimonio de la misma forma, la verdad". Jon, por el contrario, todavía no ha empezado de nuevo, aunque se muestra seguro de que "en el futuro me ayudará con las parejas, no volveré a ir a la Policía ni al juzgado".

A pesar de que sus sesiones con los psicólogos han finalizado, Ángel asegura que cada vez que surge un problema "me leo los apuntes para recordar lo que me enseñaron, y eso te evita salir a la jungla de la calle y volver otra vez a donde estabas antes".

El seguimiento finaliza, y Socorro les recuerda la pregunta que les formuló minutos atrás: "¿Cuándo os habéis enfadado por última vez?". "Hace mucho que no me enfado, pero si lo hago pienso siempre en algo positivo para calmarme", responde Jon. "Fue antes de nacer mi hijo. Tuve un pequeño conflicto con mi mujer, me di la vuelta, noté que la escalada empezaba a subir, busqué los truquillos que nos enseñan y todo salió bien. Las cosas se calmaron, hablamos y no fue a mayores", continúa Ángel. "¿Qué truquillos?", le pregunto. "Eso forma parte de nuestro programa y cada uno sabe los suyos".

"La mujer necesita herramientas para no volver a situarse en una pareja con un maltratador"

Las primeras terapias dirigidas a agresores surgieron en España a mediados de los 90. Fue Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, el coordinador de aquellos primeros proyectos. ¿El motivo? Muchas de las víctimas de violencia machista no abandonaban a su agresor, y había que ayudarles. Desde entonces, muchas han sido las teorías vertidas acerca de la eficacia o ineficacia de los intentos de reeducación. "Los hombres somos víctimas de otra manera y también deben ayudarnos. Hay muchos compañeros sin trabajo, que no tienen ni para el autobús", comenta Jon, poniendo sobre la mesa una cuestión más que interesante.

"Las mujeres necesitan  también estos cursos, hay que enseñarles a comunicar, a hablar sin insultar, a controlar su ira, su enfado". Socorro Gómez asiente. "Es necesario dotar a la mujer de herramientas para que no vuelva a situarse en una pareja con un maltratador. Pero antes de esa dotación de herramientas hay que reparar todo el daño causado en una mujer que lleva tiempo aguantando esa situación de maltrato".

"Tendría que haber algo más, también somos víctimas, te quitan tu casa, tus hijos… No es plato de buen gusto", completa Ángel, aún asumiendo su culpa.

Gracias al programa CUPID de reeducación, reconoce que ha logrado cambiar su actitud. "No sabía la mitad de las cosas, no me autocontrolaba, no veía más allá de mi nariz. Ahora me pienso más las cosas, sales con las ideas claras:  no quieres hacer daño a nadie, sólo miras por ti, por tus hijos". Dolido, pero con un rostro cargado de optimismo y esperanza, Jon recuerda que "no todo es la guerra, siempre hay un hueco de amor para querer a alguien y seguir adelante en la vida. No vale la pena condenarse a uno mismo. La vida sigue y hay muchas salidas ante un problema. Uno no puede  quedarse sentado culpándose y castigándose".

LA VIOLENCIA MACHISTA EN CIFRAS

14.000 agresores
Fueron condenados en 2010 a asistir a este tipo de programas de rehabilitación, tras haber cometido delitos leves de violencia machista

Desde 2005
Instituciones Penintenciarias aplica estas terapias

2.300 condenados
Han asistido desde entonces a estos programas, y a principios de año lo hacían 420

134.105 denuncias
Se presentaron en 2010 por malos tratos en los 103 Juzgados de Violencia sobre la Mujer que existen en España, así como en los 358 juzgados con competencias compartidas, según los datos del Consejo General del Poder Judicial

15 cada hora
Se presentaron un total de 368 denuncias diarias por violencia machista, es decir, una media de 15,3 denuncias cada hora.

21.368 agresores
En el pasado ejercicio, 21.368 agresores fueron enjuiciados en los juzgados especializados

El 71%, españoles
De esa cifra, el 71% era de nacionalidad española, frente a un 29% de extranjeros

El 76%, condenados
El 76% de los agresores fueron condenados. Sólo un 24% resultó absuelto

 

Publicado el 15 de abril de 2011 a las 10:15.

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Patricia Costa

Patricia Costa

Asuntos Pendientes. ¿Cuántos tienes tú? En este blog recogeré mi punto de vista y breves reportajes sobre temas sociales y todo tipo de desigualdades, centrándome especialmente en la mujer.

Nací en Redondela (Pontevedra), en 1981. Soy doctora por la Universidad de Vigo (con la tesis 'El tratamiento de la violencia machista y la lucha por la igualdad en la radio pública. Análisis del programa 'Tolerancia Cero' de Radio 5. Propuesta de modelo'), Master en Radio por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Publicidad y RR.PP (UVIGO). 

Comencé en Radio Galega, en Deportes, y desde 2007 soy colaboradora de Radio Nacional de España. Actualmente trabajo en los espacios 'Abierto hasta las 2' (Radio 1), 'Tolerancia Cero' y 'Tendencias', ambos en Radio 5. Además, soy redactora del semanario Gente en Madrid desde 2006, en este momento cubriendo la información relativa a la capital.

En 2009 gané el premio Carmen Goes de Periodismo en la modalidad de Radio por un reportaje sobre la ablación que podéis escuchar en este programa de Tolerancia Cero.

Y en junio de 2013 el XV Premio Tiflos de Periodismo de la ONCE en la modalidad de radio por un reportaje sobre los recortes en la universidad.

Por otro lado, la Academia de la Radio otorgó a 'Tolerancia Cero' el premio Teresa de Escoriaza en febrero de 2014.

 

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